Gómez de Liaño: Trayectoria de una Familia de Juristas y Escritores

30.10.2025

La familia Gómez de Liaño ha destacado en España por sus contribuciones en el ámbito jurídico, literario y filosófico. A continuación, exploramos la vida y trayectoria de algunos de sus miembros más destacados.

Javier Gómez de Liaño y Botella

Javier Gómez de Liaño y Botella (Orense, 1948) es un jurista español, hijo del fiscal y magistrado Mariano Gómez de Liaño y Cobaleda. Es conocido por su carrera como juez y actualmente ejerce como abogado.

En julio de 2013, asumió la defensa del extesorero del PP, Luis Bárcenas, mientras su mujer, la abogada y exfiscal María Dolores Márquez de Prado, asumió la defensa de la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias. Fue juez de vigilancia penitenciaria antes de pasar a la AN, donde asumió casos relacionados con los GAL, como el de Lasa y Zabala, y el caso Sogecable contra el grupo Prisa, por el que sería condenado por el juez Bacigalupo.

Su vida personal y profesional ha estado marcada por controversias, incluyendo su relación con la fiscal María Dolores Márquez de Prado y su posterior condena en el caso Sogecable. La historia de Javier Gómez de Liaño tiene argumento para escribir la segunda parte de su libro «Desde el banquillo». A su historia le sobra morbo si escribe la verdad y nada más que la verdad.

Matrimonio y Vida Personal

«Son ahora las seis de la mañana del 20 de febrero de 1999 y dentro de siete horas me caso. Reconozco que soy de los que piensan que el matrimonio no es una institución perfecta, pero...» Así comenzaba Javier Gómez de Liaño la página de su diario, publicado después en el libro titulado «Desde el Banquillo», el día de su boda con María Dolores Márquez de Prado en el juzgado de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. Unas líneas más abajo, el texto proseguía: «Nuestra decisión ha sido muy sopesada y esperamos que sea una bienaventuranza. Dejaban atrás sendas relaciones fracasadas. Gómez de Liaño se había separado en 1991 de Rosario Fonseca, con la que contrajo matrimonio en 1973 y tuvo dos hijas y un chico.»

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Caso Sogecable

Pero la dificultad de la situación alcanza su punto álgido cuando María Dolores Márquez de Prado, ya separada, se enamora de Javier Gómez de Liaño. Tan incómodo es todo que, cuando Liaño es acusado de prevaricación en el caso Sogecable y recusa a los jueces Bacigalupo y Ancos (argumentando que mantienen estrechas relaciones con el grupo Prisa), Javier Martínez Arrieta se abstiene de votar. De hecho, empezaba para la pareja el período más difícil de su vida. La sentencia condenatoria de Liaño se emitió el 15 de octubre de 1999. Dos días después, Julio Anguita y Pablo Castellanos, representantes de Izquierda Unida, abrieron públicamente una cuenta con el fin de recabar fondos para ayudar al juez a hacer frente a la multa y a los costes del juicio, a cuyo pago había sido condenado. El país estaba profundamente dividido por la polémica. Primero, pidieron que se le suspendiese la aplicación de la pena hasta que resolviesen sobre ella el Tribunal Constitucional y el Gobierno (había pedido el indulto). Pero ni se suspendió aquélla ni se produjo éste. Después, una vez dictada la sentencia el 4 de noviembre de 1999, se prepararon para un eventual indulto tardío, en la confianza de que el cese como juez podría perdonarse. El mismo razonamiento alentador se repitió en diciembre pasado, cuando el Gobierno procedió al indulto y el Supremo se preparó para tramitar el caso. Confiados en estos precedentes, Javier y Dolores se aprestaron al último asalto.

Defensa de Luis Bárcenas

Gómez de Liaño advierte que el retraso en la excarcelación de Bárcenas podría ser delictivo. El abogado del extesorero del Partido Popular (PP) Luis Bárcenas, Javier Gómez de Liaño, ha denunciado que el retraso en la excarcelación de su cliente podría ser constitutivo de un delito de desobediencia a la autoridad judicial y otro de detención ilegal.

Ignacio Gómez de Liaño

Ignacio Gómez de Liaño (Madrid, 1946) es una figura cuya pasión por el conocimiento hace de él un verdadero polímata. El círculo de la sabiduría (1997), su mayor investigación en el campo de la historia de las ideas, sería el ejemplo más claro de una trayectoria inabarcable, en la que además del ensayo también hay lugar para la novela y, por supuesto, la poesía, especialmente en su dimensión más experimental. Disciplina esta última que cultivó con intensidad en sus años de juventud y que, según el propio autor, es responsable de su obra posterior.

De ahí que esta cápsula se concentre en aquel período, el que va de finales de los sesenta a los primeros setenta. Una etapa de efervescencia creativa donde Gómez de Liaño se convirtió en uno de los actores más activos de una red internacional de poetas entregados a poner en cuestión el propio lenguaje y sus reglas. Esta cápsula se detiene en algunos de los hitos de aquellos años: su paso por Problemática 63, el grupo de vanguardia liderado por Julio Campal; la posterior creación, junto a Herminio Molero y Manolo Quejido, de la Cooperativa de Producción Artística y Artesana; y las personalidades, exposiciones y actividades vinculadas a dichas aventuras colectivas.

También se ofrece una sucinta introducción a las diferentes tendencias, entonces en boga, que terminaron englobándose bajo la denominación de poesía experimental, ya fuera concreta, visual, espacialista, sonora, pública o de acción. En su último tramo, la cápsula concluye con una serie de testimonios en torno a algunos nombres fundamentales de aquel panorama y que Gómez de Liaño tuvo la oportunidad de frecuentar: Henri Chopin, William S. Burroughs, Brion Gysin, Paul de Vree y Lily Greenham.

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Poesía Experimental y Vanguardia

La poesía fue, a los quince años, la primera dedicación vocacional del filósofo Ignacio Gómez de Liaño. Se convirtió en autor pionero de poemas de tipo espacialista y escribió la primera historia de la poesía experimental en España, estudios que compartió posteriormente con la filosofía. Pero también le gusta el relato, contar cosas, lo que le condujo al mundo del arte. Acaba de publicar su libro Democracia, Islam, Nacionalismo (Ediciones Deliberar).

El último libro de Ignacio Gómez de Liaño es una prueba definitiva de su grafomanía. Tiene 1.750 páginas. Pero no las ha escrito en los últimos años. No, las escribió hace cuatro décadas. Son las anotaciones que incorporaba con la tenacidad de un adicto a su diario. Título: En la red del tiempo (Siruela). El periodo abarcado: 1972 a 1977. "Fue una época crucial en mi vida, una fase de transformación intelectual y creativa". El filósofo y escritor da fe de su agitada biografía en tan prolongada extensión, y a la vez elabora un fresco de aquellos días tan inciertos como los de hoy (con crisis varias: económica, energética, política, cultural...), en el que salen a escena la poblada constelación de personajes con los que se relacionó (innumerables) y todas las ciudades (Londres, Nueva York, Venecia, París, Atenas...) a las que arribó escapando de la persecución de la policía franquista.

La pregunta cae por su propio peso ¿Por qué ahora? "Es que, por sorprendente que parezca lo que voy a decir, es una época muy desconocida, sepultada por una serie de tópicos y mitos asociados al franquismo, como si todo fuera un mundo homogéneo. Pues no: había también islas críticas e independientes", explica a El Cultural Gómez de Liaño. Y dice que, paradójicamente, esas islas (léase grupos de intelectuales) "eran mucho más independientes que ahora".

"Es verdad que en el franquismo había una censura muy férrea pero Franco no se gastaba ni un duro en comprar intelectuales", argumenta. Y añade que es eso lo que hoy día hacen, con éxito, los partidos políticos a través de la cantidad de instituciones que manejan: ayuntamientos, diputaciones, comunidades autónomas... Él mismo acabó harto de la burocracia que arrinconaba su libertad de cátedra en la Universidad Complutense. Dejó de dar clases hace seis años y sólo echa de menos a los alumnos.

"Lo que ha ocurrido es que la Administración, para compensar un error suyo, el no haber sabido escoger a los profesores más capaces, ahora intenta someterles a una serie de cargas burocráticas como cumplir unos horarios y cosas así". El libro arranca precisamente en el momento traumático en que es apartado de la docencia en la Escuela de Arquitectura de Madrid, "por no reprimir que mis alumnos hicieran unas pintadas dentro del aula". El suelo se tambaleó bajo sus pies y tuvo que espabilarse para mantenerse a flote.

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El primer pecio al que se abrazó fue a la editorial Taurus, en la que Aguirre le acogió como asesor. Pero para costearse sus impulsos escapistas hacia el extranjero tuvo que arremangarse en trabajos poco cualificados, como pinche de cocina, oficio que desempeñó en Londres. Poco después consiguió un hueco en la universidad de Londres pero no lo llegó a ocupar. Franco murió y "la verdadera aventura estaba en España". Así que volvió y se instaló finalmente en la Complutense, primero como profesor de Estética y luego de Filosofía de la Ciencias Sociales. Su vida empezaba a asentarse de nuevo poco a poco.

Gómez de Liaño sintió como el pasado le desbordaba al leer de nuevo todas esas vivencias. "Había momentos incluso en que tenía que parar de hacerlo porque me superaba", confiesa. Empezó a repasar sus notas hace seis o siete años, por curiosidad personal. Justo entonces le propusieron escribir sobre Dalí. En el libro que salió de ese encargo, El camino de Dalí, sacó a relucir pasajes de su diario personal, enmarcados entre 1978 y 1989 (es decir, inmediatamente posteriores a los que publica ahora).

Dalí, que era un gran productor de titulares, decía a los periodistas que le entrevistaban en esos años: "Estoy bajo la influencia de Gómez de Liaño". "Y demostró que era verdad cuando pronunció su discurso de ingreso en la Academia Francesa. Me citó como una de sus influencias, junto a Leibniz, René Thom...", recuerda. El pintor empezó a interesarse por el filósofo desde el primer día que lo conoció en su casa de Cadaqués, a donde el segundo había llegado un poco por casualidad y sin mayor entusiasmo ("A mí él me parecía un personaje famoso y caricaturesco, pero luego comprobé su inmensa cultura y lo buen escritor que era"). Dalí le preguntó por el libro que llevaba bajo el brazo.

Era suyo, Los juegos del Sacromonte, de 1975, un punto de inflexión en su trayectoria literaria, que le sirvió para pasar de su experimentalismo ibicenco (simbolizado sobre todo por sus poemas público-visuales) hacia el clasicismo de Arcadia (1981) y El idioma de la imaginación (1982). "No sé, desde el primer instante sintió mucha curiosidad. Yo creo que activó un resorte en su memoria que le llevó a García Lorca y de ahí su curiosidad. El caso es que me pidió que me sentará a su lado y ahí empezó todo".

La decisión de publicar los diarios la tomó porque al repasar los apuntes sobre Dalí comprobó que se sostenían desde un punto de vista literario. Afirma que durante su escritura jamás pensó que verían la luz en un libro accesible a cualquiera. Es una circunstancia que le da mayor verdad y frescura. De hecho, incluye algunos venablos contra personas que se citan con nombre y apellidos.

En Antonio Escohotado ve "la expresión relegada a representación, al comentario perpetuo e impotente". La vida como "puro discurso". Aunque Gómez de Liaño le quita hierro a esos reproches: "Lo bueno del diario es que se ve la evolución y los cambios en mi manera de pensar. A una persona que critico un día, luego, un mes después, la puedo poner por la nubes". También vemos a un Almodóvar velando sus primeras armas. Gómez de Liaño cuenta cómo le fichó para alguna de sus performances poéticas en una galería de arte.

"Nadie podía pensar entonces que se convertiría en un mito cinematográfico. Es cierto que sus primeras películas son muy frescas pero luego no ha hecho más que repetirse. Está demasiado sobrevalorado". Ahí queda eso.

Fernando Gómez de Liaño: Trayectoria Jurídica y Literaria

Fernando Gómez de Liaño, salmantino de origen y asturiano de adopción, ejerció como juez durante cinco años para posteriormente dedicar su actividad profesional a la abogacía y a la enseñanza como profesor universitario. Es autor de 50 libros de contenido especialmente jurídico y de una novela. En su libro ‘Vuelos en libertad’ cuenta casos reales (algunos muy conocidos) y pensamientos y preocupaciones sociales del autor como son la lotería judicial o el mito de la legalidad.

En cuanto a su libro, el autor indica lo siguiente:

  • Público objetivo: "Al público en general, pues son unas memorias que recogen vivencias de todo tipo, aunque predominen las de índole jurídica en este caso seleccionadas por su interés y comprensión. Ha tenido una aceptación estimable y me han escrito personas desconocidas no juristas felicitándome por la publicación. Me consta que algún profesor se lo ha recomendado a sus alumnos. Y, por supuesto, a mi familia. Tengo hasta un bisnieto, que seguro le gustará en su día conocer las andanzas de su abuelo."
  • Experiencias: "No sabría qué decir, porque todas ellas han contribuido a proporcionarme experiencias de variada condición, sin desdeñar la universidad de la vida, ese recorrido humano y social que cada día nos enseña algo. Su lectura da una idea de los numerosos caminos que he recorrido. Allí hay casos escogidos, porque pueden ser aleccionadores, y contiene datos que no se van a encontrar en ningún libro."
  • Enseñanzas: "La abogacía me enseñó la concisión precisa para ir al grano y la brevedad para no cansar a la audiencia. La cátedra me acercó al estudio y la lectura que se aprecia en los textos. Y la judicatura te transmite la responsabilidad en el buen hacer que se espera de su actuación. Y además he sido justiciable. Es una situación que se precisa conocer para vivir de cerca como parte interesada lo que allí se cuece. No es lo mismo ser testigo que parte."
  • Título del libro: "El título viene sugerido porque a lo largo de mi vida he querido volar en libertad, que es el bien más preciado del hombre, y siempre la he perseguido, sin importarme las consecuencias. Quise volar y marcharme de casa haciendo oposiciones, porque conseguí independizarme, pero la abogacía me proporcionaba mayores vuelos que la judicatura. En la enseñanza disfruté de la libertad de cátedra. Y en mi proyección personal procuré las menores ataduras posibles."
  • Libertad y leyes: "Ya que me lo pregunta le diré que la libertad es para mí, más importante que las leyes, aunque su relación no es directa. Solo en cuanto a las leyes pueden coartarla, y de hecho cada vez más leyes la limitan. Es curioso cómo en estos tiempos de mayor exaltación de derechos, la libertad no camina en la misma dirección, pero cada cual sabrá como mejor utilizarla en su propio desarrollo personal. Es más, en uso de nuestra libertad debemos exigir nuestros derechos, protestar, y hacer peticiones cuando el sistema nos oprima."
  • Caída del Palacio de Justicia: "El que describo como caída del Palacio de Justicia, caso que me supuso la desaparición de mis ideas primarias sobre una Justicia, que no existe realmente. Todo el sistema está montado para que los ciudadanos resolvamos nuestros conflictos ordenadamente, sin acudir a las vías de hecho, pero de ahí no se pasa. En aquel caso quise exigir un derecho documentado e indiscutible y se me quiso abrir un proceso penal. Solo mi tesón logró al cabo de años poner las cosas en su sitio. Muy fácil es decirlo pero a veces dejas la piel."
  • Motivación para escribir: "Muchos años escribiendo y tomando nota de los sucedidos que consideraba dignos de mención, de los libros leídos, de los autores decisivos, de las anécdotas, y pensamientos. La cabeza siempre activa y la escritura subsiguiente durante muchos años. Mis hijas que las conocieron me animaron a ello. Algunos compañeros me lo exigieron por las lecciones que pueden transmitir. Y sobre todo para dejar un testimonio de una vida que entiendo ha sido rica en sucedidos volando siempre en libertad o pretendiendo hacerlo, para que la conozcan mis numerosos descendientes. Me hubiera gustado leer las de mi padre, que estuvo en la guerra civil, y vivió lo suyo. Por lo demás, la idea de escribir siempre la he llevado dentro."

Fernando Gómez de Liaño también comparte su visión sobre la justicia:

  • Ausencia de separación de poderes del Estado.
  • Carencias personales y materiales.
  • Inseguridad jurídica por lo impredecible de las resoluciones.
  • Defectuosa organización de Tribunales.
  • Dilaciones y costes excesivos.
  • Falta de interés por parte de los poderes públicos en su buen funcionamiento.
  • Ineficacia de los medios de solución extrajudicial de conflictos.

En cuanto a la abogacía, considera:

"Creo que favorablemente en sentido de su mayor especialización y posibilidades de prestación del servicio social que tiene encomendado. Pero sigue lastrada por la política de los años anteriores de puertas abiertas que ha determinado una masificación perniciosa. En el libro cuento una evolución desde el despacho personal, al colectivo, y la gran firma. En cuarenta años el cambio es enorme. Se habla de la Jurimetría, como solución analítica de problemas, y de la inteligencia artificial extrayendo de millones de resoluciones judiciales datos para tomar decisiones, invirtiendo en ciberseguridad, buscando soluciones especializadas. Bajo la óptica de la abogacía como negocio rentable. A mí me enseñaron que la retribución era de honor (honorarios), lejos de los aspectos negociables, publicidad, cuota litis etc."

Además, está trabajando en un nuevo libro sobre "Los Pleitos de Unamuno":"Escribo un libro sobre “Los Pleitos de Unamuno” personaje universal al que admiro. Es un auténtico trabajo de investigación, que me llevará su tiempo, pero me tiene enganchado, aunque creo que me faltan dos terceras partes del trabajo. También sigo con mis memorias, gracias a mis seguidores que cuando puse “el fin” en estas, me pidieron continuación, y llevo otras cien páginas. Para los que tenemos el “vicio” de escribir lo hacemos casi todos los días. Además, creo que constituye una auténtica terapia ocupacional para aquellos que nos hemos jubilado de algunas ocupaciones anteriores, y digo algunas porque sigo participando en Congresos, Conferencias y proyectos de Investigación."

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