¿Por qué tengo poca leche materna? Causas y soluciones
La mayoría de las madres afrontan la lactancia materna con miedo, pues son muchos los mitos en la lactancia materna que podemos encontrarnos en nuestro día a día. Puede que como futura madre pienses que no serás capaz de producir la leche suficiente que tu bebé necesita para estar bien alimentado y es cuando empiezan a surgir dudas e inseguridades que se deben al desconocimiento sobre el proceso de la lactancia y su evolución.
La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable para cada madre, pero tener que enfrentarse a problemas con la leche materna puede ser una fuente de preocupación y estrés para cualquier mujer. Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante.
La hipogalactia materna, o también conocida como escasa producción de leche materna, es un síndrome que provoca una secreción láctea insuficiente, ya sea después del parto o en las semanas posteriores tras haber dado a luz. Debido a este síndrome, puede que no se consiga producir la cantidad de leche adecuada para satisfacer las necesidades nutricionales del bebé. Son muchos los factores que pueden producir hipogalactia materna, algunos están relacionados con la propia madre, otros con la poca estimulación de la glándula mamaria y otros simplemente con el manejo de la lactancia.
Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna
La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas:
- Problemas de salud: Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
- Mala técnica al mamar: Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
- Uso de chupetes y tetinas: No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas. Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática. Sólo en casos especiales, y prescritas por un profesional experto en lactancia, pueden resultar útiles. Para el bebé puede ser más fácil encontrar el pezón recubierto por la pezonera, pero le será más difícil extraer la leche, sobre todo la del final de la toma, que contiene más grasa.
- Mala alimentación: Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida. En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra. Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.
- Estrés: El estrés, también puede influir.
Cuando la placenta se separa del útero la subida de la leche se pone en marcha. Es a partir de aquí cuando el cuerpo empieza a producir leche después del parto. Si el cuerpo detecta algún inconveniente físico u hormonal de este proceso, puede retrasar esa subida de la leche unas horas más allá de las habituales.
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Causas específicas relacionadas con la madre
- Retención de placenta: Como hemos dicho, la producción de leche se inicia en el momento en que la placenta se separa del útero. Si queda algún resto de placenta dentro del útero puede retrasar la subida de leche ya que el cuerpo no detecta que debe prepararse para la lactancia.
- Hipoplasia mamaria: Entendemos por hipoplasia mamaria la falta de desarrollo normal de la glándula mamaria. Es decir, un pecho de tamaño más pequeño del habitual.
- Hipotiroidismo: Esto ocurre cuando la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea para satisfacer las necesidades del cuerpo.
- Reducción mamaria: Someterse a una cirugía de reducción de pecho puede derivar en la producción de leche materna insuficiente, ya que durante la intervención se reduce grasa, pero también tejido mamario.
Otras causas
- SOP: el síndrome de ovario poliquístico puede causar exceso de producción pero también puede causar hipogalactia. Las madres con ovarios poliquísticos que han tenido dificultades para conseguir un embarazo pueden tener dificultades para establecer un buen volumen de leche para poder lactar a sus bebés. El médico podrá recetar una medicación específica que las madres con SOP pueden tomar con seguridad durante la gestación y el inicio de la lactancia que parece ayudar a normalizar su producción de leche.
- Síndrome de Sheehan: si en el posparto -o anteriormente- se produce una hemorragia severa, esta puede comprometer el funcionamiento de la hipófisis, que es el centro neurálgico de control para el funcionamiento de la lactancia.
- Desajustes tiroideos: las madres que padecen problemas de tiroides durante el embarazo o anteriormente a la gestación, deberían controlar justo después de parir si los niveles de hormonas tiroideas son los adecuados.
- Amenorreas sostenidas durante la adolescencia y la juventud: durante cada menstruación nuestro pecho se desarrolla, crece y se amplía.
- Obesidad y obesidad mórbida: las mujeres con un índice de masa corporal superior a 30IMC pueden sufrir un retraso en la subida/bajada de leche.
¿Qué hacer si no me sube la leche materna? Medidas para aumentar la producción de leche
Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad del Hospital Sanitas La Zarzuela pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia, pide cita con nuestro equipo médico. Aunque cada plan debe estar orientado a una paciente concreta, estas son algunas de las principales medidas a aplicar cuando se busca aumentar la producción de leche materna:
- Asegurar un buen agarre: Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho. La posición del niño o el agarre del pecho no son adecuados. La madre tiene leche suficiente, pero el bebé no la puede obtener. El bebé puede estar mucho tiempo al pecho, pero no puede vaciar completamente la mama. Sólo obtendrá la leche del comienzo de la toma (con menor contenido graso) por lo que no se queda saciado. Si esta situación no se corrige, como el bebé no vacía bien las mamas, éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé. Puede haber dolor al mamar o grietas. La solución consiste en corregir la posición o el agarre.
- Lactancia a demanda: Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma). Para amamantar a demanda, el bebé tiene que mamar siempre que quiera. El agarre al pecho debe ser correcto: la boca abarca el pezón y gran parte de la areola y el labio inferior está evertido (hacia afuera). El bebé debe mamar todo el tiempo que quiera del mismo pecho. Así soltará el pecho espontáneamente cuando esté saciado, es decir cuando obtenga la leche del final de la toma, que es la que más contenido graso y mayor poder saciante tiene. Además coincidirá con el vaciado de la mama, solicitando así al pecho que continúe con la producción.
- Estimulación frecuente: Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural. Es importante aclarar que la producción de leche depende de la estimulación que realiza la succión del bebé vaciando el pecho.
- Nutrición e hidratación adecuadas: Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.
¿Es normal que un pecho produzca menos leche que el otro?
En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante. Por supuesto, si no se nota mejoría, lo mejor es consultar con uno de nuestros especialistas.
Situaciones que pueden confundir a la madre
El estrés, la fatiga o la mala práctica en el amamantamiento nos pueden llevar a pensar que podemos estar sufriendo hipogalactia. Sin embargo, muchas veces esto está relacionado con la preocupación de la madre por la pérdida de peso tras el nacimiento o los constantes lloros.
Una duda habitual en las madres es si son capaces o no de producir toda la leche que necesita el bebé.
- Hay leche pero la madre no se nota la “subida" y duda de que tenga suficiente. Las primeras 48 horas de vida el bebé se alimenta del calostro de su madre, pero casi ninguna madre lo ve salir del pecho, incluso apretándoselo. Por otro lado, tras la subida, muy pocas madres notan que la leche sale a chorro o que mojan los empapadores y, sin embargo, la mayoría produce la leche que su bebé necesita. A partir del tercer día, si el bebé mama de forma adecuada, más de 8 veces al día y hace 3 o más deposiciones al día, se puede decir que está alimentando correctamente.
- Hay leche suficiente pero tras utilizar el extractor no se observa salida de leche o sale muy poca. Algunas madres utilizan puntualmente el extractor para situaciones determinadas. La cantidad de leche que una madre puede extraerse con un sacaleches es menor que la que el bebé puede extraer con la succión y que está disponible para él en la mama.
- El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche. Existen picos de crecimiento del bebé en los que pedirá de manera más frecuente, pareciendo que no se queda satisfecho con la cantidad de leche que toma al pecho.
Con el tiempo, después de las primeras semanas, el pecho deja de parecer duro y lleno para estar más blando, sin dejar de producir leche. Además el bebé tarda menos en hacer las tomas y extrae la leche más eficazmente. Ante este cambio, algunas madres creen que no se alimenta adecuadamente o que deja el pecho tan pronto porque tienen poca leche. Si el niño está tranquilo y feliz y moja 4-5 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. Además el pediatra irá controlando la evolución en los controles de salud.
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Los bebés maman para alimentarse, pero también para consolarse y para sentirse protegidos y queridos.
¿Cuándo preocuparse?
El pecho necesita el estímulo de la boca del bebé (la succión) para fabricar leche. Si por el contrario el bebé hace tomas escasas, está decaído o muy irritable, no moja el pañal suficientemente, las deposiciones no han cambiado de color desde el primer meconio a pesar del paso de los días, la madre tiene grietas y dolor en el pecho con las tomas, entonces, puede que el bebé no esté tomando toda la leche que necesita. En este caso es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa de una posible hipogalactia.
Ninguna de las causas de la hipogalactia se soluciona exclusivamente administrando suplementos de leche artificial.
Una baja producción de leche no tiene por qué significar el final de la lactancia. En algunas ocasiones es solo una sensación que se produce cuando el bebé demanda más de lo que creías. La producción de leche materna se produce de forma muy sencilla, cuanto más demande tu bebé más leche producirás para él.
Es muy habitual encontrar mujeres que dicen tener poca leche. En realidad esta secreción escasa no era el problema en sí, sino consecuencia de una técnica de lactancia inadecuada. Conociendo las causas del déficit de leche materna es muy fácil corregirlas.
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