Gustavo Gaviria Restrepo: Vida y Legado
Gustavo Gaviria Restrepo fue una figura clave en el auge del narcotráfico en Colombia durante los años 80 y principios de los 90. Su vida y legado están intrínsecamente ligados a la historia del Cartel de Medellín y a su primo, Pablo Escobar.
Inicios y Ascenso en el Cartel de Medellín
Gaviria Rivero, al cuarto día del nuevo gobierno, el capo sabía las intenciones del Estado y consolidó su ataque.
La Política de Sometimiento a la Justicia
Al terminar el cuatrienio Barco en 1990, la urgencia era contener el terrorismo de Pablo Escobar y la primera visión del gobierno de César Gaviria fue apaciguarlo a través de una política de sometimiento a la justicia basada en una oferta judicial de rebaja de penas y no extradición.
Bajo el amparo del Estado de Sitio y la gestión del ministro de justicia Jaime Giraldo Ángel, la fórmula cobró vigencia jurídica el 5 de septiembre, a través del decreto 2047.
En esencia, ventajas procesales por entrega voluntaria a las autoridades, confesión y colaboración eficaz con la justicia y no extradición, que el gobierno presentó al país como una manera de abrir las puertas a la paz con «nuevo aire de juridicidad».
Lea también: El aborto a través de la filosofía de Gustavo Bueno
Secuestros y Extorsiones
Con el señuelo de una entrevista al jefe del Eln, el cura Manuel Pérez, Escobar secuestró a un grupo de periodistas del noticiero de televisión Cripton y la revista Hoy por Hoy, integrado por Diana Turbay, Azucena Liévano, Hero Boss, Juan Vitta, Richard Becerra y Orlando Acevedo.
Cuando el gobierno ya había expedido el decreto 2047 se supo del plagio.
Y también que era apenas el comienzo del proyecto Escobar.
El 19 de septiembre secuestró al jefe de redacción de El Tiempo, Francisco Santos.
Se trató entonces de la la hija del expresidente Julio César Turbay; del hijo del director del periódico El Tiempo, Hernando Santos; y de la hermana del exsecretario general del gobierno Barco, a quien que Escobar quiso volver intermediario de su entrega a la justicia.
Lea también: Chaplin, Marilyn y un rumor persistente
El 7 de noviembre sumó dos rehenes más.
Maruja Pachón, cuñada de Luis Carlos Galán y esposa del dirigente del Nuevo Liberalismo Alberto Villamizar; y Beatriz Villamizar, su hermana.
Un botín de secuestrados contra un decreto que perdió importancia porque nadie se entregó y, en cambio, el cartel de Medellín tuvo tiempo para extremar su guerra contra el de Cali, con episodios que la memoria debe preservar.
Estatuto para la Defensa de la Justicia
Además del secuestro, el narcotráfico daba demostraciones de su poder criminal, lo cual también determinó la expedición del Estatuto para la Defensa de la Justicia (decreto 2790 de 1990) o «Justicia sin rostro», creado para preservar la vida de los jueces y magistrados que seguían en la mira de la mafia.
El 19 de septiembre, Escobar secuestró al jefe de redacción de ‘El Tiempo’, Francisco Santos.
Lea también: Inspiración para expresar tu amor paternal
Una justicia de corte inquisitorio con excesos, en marcha a la misma hora en la que el gobierno Gaviria jugaba cartas alternas frente al narcotráfico.
La de mostrar ante los compromisos internacionales recién adquiridos como la Convención de Viena, anunciando combate sin tregua desde los cultivos ilícitos hasta el control en los puertos; y la que tendía su mano a los capos para que se entregaran a cambio de penas laxas en Colombia.
El 9 de diciembre, los colombianos eligieron a los 70 delegatarios que integraron la Asamblea Nacional Constituyente, y ese mismo día las Fuerzas Armadas atacaron la sede del secretariado de las Farc en las montañas de Uribe (Meta).
Escenario de contrastes entre la paz y la guerra, mientras la mafia hacía sus cálculos desde la retaguardia.
Apenas concluyó el proceso electoral empezó a mover sus fichas.
El 11 de diciembre Escobar dejó libre al periodista alemán Hero Buss.
Dos días después a la jefa de redacción del noticiero Cripton, Azucena Liévano.
El día 19 al camarógrafo Orlando Acevedo.
Esa misma fecha, el gobierno Gaviria anunció la expedición de un nuevo decreto, el 3030, para acumular penas en una sola sentencia y la ganga de purgar la más larga.
La Entrega de los Hermanos Ochoa
La entrega inmediata de Fabio Ochoa ante la directora de instrucción criminal de Antioquia, Martha Luz Hurtado, en el atrio de la iglesia del municipio de Caldas, fue el comienzo de la rendición del clan familiar.
El 15 de enero de 1991 lo hizo Jorge Luis Ochoa y fue conducido a la cárcel de Itaguí, junto a su hermano.
La entrega de Juan David Ochoa se prolongó hasta febrero porque vinieron decisivos sucesos.
Muerte de Diana Turbay y Nuevos Decretos
El 22 de enero en Rionegro fueron abatidos por la Policía los hermanos David Ricardo y Alberto Prisco Lopera, pistoleros claves del narcoterrorismo que operaban para Escobar.
Y dos días después, en un despoblado al norte de Bogotá, con su cabeza cubierta con una capucha y seis disparos en el cráneo y el rostro, fue hallado el cadáver de una dama de prestigiosa apariencia.
Inhumado en fosa común en el Cementerio del Sur porque nadie reclamó su cuerpo.
24 horas después se enlutó el periodismo colombiano.
En un errático operativo de rescate del Cuerpo Élite de la Policía en una finca de Copacabana (Antioquia), perdió la vida Diana Turbay Quintero.
El camarógrafo Richard Becerra fue rescatado sano y salvo.
Al cuarto día, el presidente Gaviria anunció su tercer intento en la política de sometimiento.
El tercer decreto, ahora el 303 de 1991, para eliminar fechas límites y acceder a beneficios, más otros reajustes jurídicos a la medida de Escobar.
Del 2047 al 3030 y ahora al 303, evolución del derecho penal para atraer a los mafiosos.
Pero Escobar sabía que los tiempos eran suyos y, a cuentagotas o con sangre, administró su chantaje.
La Asamblea Nacional Constituyente y la Prohibición de la Extradición
El oasis para una sociedad sitiada por el terrorismo, se dio con el inicio de las deliberaciones de la Constituyente.
A pesar de que el gobierno insistió en que el tema no fuera incluido en los debates, se inscribieron siete proyectos para prohibir la extradición.
El trámite terminó en una subcomisión accidental y después se volvió asunto ineludible.
Mientras se resolvía, en los terrenos de la confrontación armada, el 30 de abril, cuando abordaba un taxi a la salida de la Universidad de La Salle, donde ejercía como decano de la facultad de Economía, la mafia asesinó al exministro de justicia, Enrique Low Murtra.
Sentenciado a muerte por Escobar desde tiempo atrás, murió desprotegido por el Estado porque el gobierno Gaviria decidió relevarlo de su cargo como embajador en Suiza.
Tras el dolor la vergüenza, y después el avance de la constituyente hasta prohibir la extradición, en un proceso paralelo a la entrega de Escobar a la justicia.
La Catedral: Prisión de Lujo y Centro de Operaciones
Después de una inusual intervención del sacerdote Rafael García Herreros en su programa de televisión «El minuto de Dios», ofreciéndose como mediador para la rendición, el 20 de mayo, Escobar dejó en libertad a sus últimos rehenes Francisco Santos y Maruja Pachón.
Luego aceptó recluirse a un antiguo centro de rehabilitación de drogadictos en las montañas de Envigado convertido en cárcel.
El miércoles 19 de junio, en un helicóptero Bell 412, llegó a habitarla con sus principales lugartenientes y en poco tiempo la convirtió en el epicentro de su imperio.
En una constancia histórica, el delegatario Antonio Galán Sarmiento, hermano del inmolado líder liberal Luis Carlos Galán, dejó en plenaria de la Constituyente un documento reseñando nombre por nombre, los de centenares de víctimas entre magistrados, jueces, políticos, periodistas o ciudadanos del común sacrificados por el narcoterrorismo desde 1984.
Aunque Colombia sentía una tranquilidad resignada viendo a Escobar preso en La Catedral, también exteriorizaba su sensación de impunidad.
A la semana de su entrega, Escobar respondió un cuestionario al periódico El Colombiano con su versión: «Estoy contento con la posición de los constituyentes frente a la extradición porque escucharon la voz del pueblo».
Corrupción y Dinero del Narcotráfico en la Política
Cuando pasó la euforia de la reforma y el país se fue acomodando a sus verdades, quedó claro que la presencia de Escobar en la cárcel era una bomba de tiempo.
Del reacomodo después de su victoria en la Asamblea, o la de otros mafiosos con delegatarios como Armando Holguín Sarria, referenciado por el periodista Alberto Giraldo como el abogado que en 1984 viajó a España a impedir que Gilberto Rodríguez fuera extraditado a Estados Unidos, quedó una sociedad incrédula que sabía de la presencia de dineros sospechosos en todas partes.
tags: #gustavo #gaviria #restrepo #vida