Ha Nacido Una Leyenda: El Significado Profundo de 'Shallow'
Shallow es el icono musical de la banda sonora de Ha nacido una estrella, la película hija de otras dos estrellas, los artistas Bradley Cooper y Lady Gaga. La composición se ha convertido en un icono tanto en la música como en el cine. Acumula multitud de versiones de la mano de artistas como Kelly Clarkson, Alicia Keys, Nick Jonas o Karol G. Always Remember Us This Way, otro de los temas de la banda sonora, también han trascendido significativamente.
La pieza, cantada por ambos actores, fue compuesta por la propia intérprete de Bad Romance, que la compuso junto a los músicos Mark Ronson (autor también del exitazo Uptown Funk, con Bruno Mars), Andrew Wyatt (uno de los responsables de la banda sonora de Barbie) y Anthony Rossomando, y la produjo con la ayuda del exitoso Benjamin Rice, conocido como Ben Rice.
El Significado de 'Shallow' en la Película
En la película, Shallow es la canción que supone el punto de inflexión de la trama. Cuando Ally (Gaga) y Jackson (Cooper) coinciden y ella le enseña el tema, la estrella de música country identifica inmediatamente la calidad de la pieza y convence a la coprotagonista de cantar con él en uno de sus conciertos, haciendo que Ally cante frente al público por primera vez. Algo que poco después la lleva al estrellato.
Esa es justo la historia que cuenta esta canción country rock, cuya letra se basa en los personajes. La composición habla de estar a punto de tocar fondo (Estoy al borde del precipicio, mírame mientras me sumerjo), con el sentimiento de un vacío que provoca el éxito, en el que Cooper y Gaga cantan sobre despegarse de esa sensación -y de las adicciones y el dolor- alejándose de la realidad: Nunca tocaré el suelo /Atravesemos la superficie / Donde no pueden hacernos daño.
Mientras todo eso sucede, Jackson, con problemas de alcohol, se enamora de Ally, cuyo talento ha descubierto al mundo, y sus caminos avanzan hacia destinos contrarios: el despegue de la música de ella y el declive de la gloria de él.
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El Éxito Arrollador de 'Shallow'
Actor y cantante protagonizan el largometraje de 2018 cuya canción original se llegó a convertir en la pieza musical con más premios de la historia, según afirmó el portal menxp, estando el Oscar a Mejor Canción Original, entre ellos, el mismo que le dio a Gaga su primera estatuilla en los galardones de Hollywood. Tiene más de 32 premios -incluidos Globos de Oro y Grammys-, fue la canción más escuchada en 11 países y The New York Times, Billboard y Rolling Stone la consideraron entre las mejores canciones del año.
El Llamador de Ángeles: Una Leyenda de Protección
Un llamador de ángeles es una esfera redonda de plata de ley que emite un sonido armonioso cuando es agitada. Se lleva en el cuello como colgante. También puede ser ubicado en el hogar, preferentemente en una puerta o en una cuna: en la puerta, porque, al abrirla y cerrarla, provocamos que el llamador de ángeles se mueva y suene; en la cuna, para hacerlo sonar antes de que se duerma el bebé y proteger, así, su sueño. De hecho, aunque el llamador es para beneficio exclusivo de la persona portadora, protegería al futuro hijo aun estando en el vientre materno. Para ello, se utiliza una cadena de 70 centímetros, como mínimo; así, el llamador quedará a la altura del bebé.
Los llamadores de ángeles producen un sonido armonioso y agradable -como el de unas campanitas- que, según la tradición, atrae y avisa a nuestro Ángel Guía -Ángel de la Guarda- de que necesitamos su presencia.
La Leyenda del Llamador de Ángeles
Existen varias leyendas sobre la historia y orígenes de los llamadores de ángeles. Quizás la más hermosa sea una leyenda que nos cuenta que, hace miles de años, los humanos vivían en contacto directo con sus Ángeles Guías o Ángeles de la Guarda, y que, por alguna razón seguramente vinculada al Pecado Original, tuvieron que dejar de vivir conjuntamente con ellos.
Los ángeles, apenados por la pérdida de la compañía de los humanos -los seres que más amaban- obsequiaron a éstos con colgantes esféricos de plata pura que, al agitarlos, sonaban como campanillas. Los ángeles pusieron una única condición: el colgante sería de uso exclusivo y personal, pues todos tenían un sonido propio y reconocible por cada Ángel Guía -Ángel de la Guarda-, y este ángel no puede ser "prestado" a otra persona. Si se contravenía esta condición, la magia y protección de la esfera desaparecería. También explicaron a los humanos que el mismo colgante podía ser utilizado por una madre y su bebé mientras éste se encuentra en gestación, ya que, en ese estado, ambos comparten un Ángel Guía.
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Teodosio de Goñi y el Santuario de Aralar
Los historiadores más antiguos del Reino de Navarra no aluden al suceso de la aparición de San Miguel a Teodosio de Goñi como origen del santuario de Aralar. Este argumento cobra cuerpo en la Edad Moderna. La obra que más enfatiza este origen es la del padre Tomás de Burgui (1774) que aporta detalles minuciosos sobre el suceso. Julio Caro Baroja deslinda completamente el contenido de la leyenda y la realidad histórica y resalta el valor de aquélla como producto del alma popular de Navarra. El protagonista de la leyenda es Teodosio, un caballero navarro que vivió en tiempos del rey Witiza, en el siglo octavo.
Eran tiempos de guerra en que los pueblos del norte de la península ibérica se defendían de la invasión musulmana, y Teodosio hubo de abandonar su casa y marchar a la guerra.
Ciego de ira por esta afrenta, Teodosio llegó a su casa, entró en su dormitorio y entrevió dos cuerpos que yacían en la cama. Seguro de su deshonra, sacó su espada y arremetió contra ellos una y otra vez con todas sus fuerzas, hasta que sus manos se cubrieron de sangre. Salió de la casa y, con gran estupor, vio en la plaza a su esposa Constanza, que regresaba de la iglesia. Teodosio confesó su horrendo crimen al párroco Juan de Vergara y al obispo de Pamplona, Marcial, quien le ordenó que fuera a Roma como peregrino para solicitar la absolución del Papa Juan VII.
Vagó Teodosio por los montes de Hayedo, Andía y posteriormente de Aralar durante siete largos años. Un día del año 714, se encontraba en una de las cumbres de esta sierra, próximo, sin saberlo, a la boca de una sima en cuyas profundidades, según los vecinos del lugar, vivía un dragón que mataba personas y ganados fulminándolos con su lengua de fuego. Repentinamente el monstruo surgió de la caverna y Teodosio se encomendó a San Miguel. La tradición popular que surge a consecuencia de la leyenda mantiene que la efigie de madera del Arcángel -hoy recubierta de plata sobredorada- que se venera actualmente en el Santuario, fue dejada por San Miguel en su aparición.
La Leyenda Vasca de Kixmi
Con este nombre que significa mono en el lenguaje de los gentiles vascos, designaban éstos a Cristo. La introducción del cristianismo y la consiguiente desaparición de los mitos gentilicos forman el tema central de una leyenda muy difundida en el pueblo vasco.
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Según una de sus versiones procedentes de Ataun, donde la oí muchas veces durante mi infancia, los gentiles se divertían un día en el collado de Argaintxabaleta, en la sierra de Aralar, cuando vieron que del lado de Oriente avanzaba hacia ellos una nube luminosa. Asustados por el fenómeno, llamaron a un sabio anciano y le condujeron a aquel lugar para que contemplase la misteriosa nube y les declarara lo que ésta significaba. El anciano les dijo: "ha nacido Kixmi y ha llegado el fin de nuestra raza; echadme por el vecino precipicio". Y los suyos le echaron peñas abajo y, seguidos de la nube luminosa -huyendo de la misma-, corrieron hacia Occidente, y al llegar al vallecito de Arraztaran, se metieron precipitadamente debajo de una gran losa que desde entonces se llama Jentillarri "sepultura de los gentiles" o "piedra de los gentiles": es el dolmen de este nombre, tumba de doble cámara que años más tarde exploré en compañía de los Dres. Aranzadi y Eguren. Así tuvo fin la gentilidad, según la leyenda.
Existe una variante de la leyenda precedente localizada en el monte Leizadi de Ataun. En ella Kixmi aparece en forma de una estrella. Según la versión de Segura, el hecho ocurrió en la planicie de Balenkaleku, donde existen dos dólmenes, en los confines de Alsasua, Ataun e Idiazábal. Kixmi apareció en forma de nube, la primera nube que se vio en nuestro Ostri "cielo". A los gentiles de Akotain (ldiazábal) se les presentó como una pequeña estrella. En Cerain los gentiles reconocieron a Kixmi en una nube que venía del mar, la primera que veían en su cielo. Su viejo jefe les dijo que aquello era un caldero que traía agua del mar. En Urdiain, el viejo gentil que vivía en Jentileio de la peña Layene, conoció en las estrellas la venida de Cristo. El de Olarte de Orozco le reconoció en una neblina que vio en lontananza. En Arano apareció Cristo en forma de una nueva estrella. Los gentiles del monte Iturbei (Hernani) saliendo de su caverna, vieron que había nevado, y su viejo jefe y asesor les dijo que su casta se acababa, pues venían los pilistriak (cristianos). En la versión de Oyarzun los gentiles han sido sustituidos por los mairuk o moros y es una hermosa nube la que aparece en su horizonte y anuncia la llegada del Cristianismo y el término de la gentilidad.
En casi todas las versiones de la leyenda de Kixmi existe un jefe o anciano asesor, a quien los suyos le abren los ojos con gran esfuerzo para que contemple el extraño fenómeno. El nombre Kixmi sólo aparece en las variantes de Ataun.
Fue lento sin duda el proceso de la introducción del Cristianismo en Vasconia. Pudo haber paganos o gentiles en algunas zonas del país en el siglo IX; pero ya en el siglo IV había núcleos de población cristiana en Calahorra y pronto también en Pamplona, Bayona y Alava. Los templos alaveses de época visigótica, así como ermitas cristianas que parecen suceder inmediatamente a los numerosos templos romanos del IV siglo en Vizcaya, Alava, Navarra, Guipúzcoa y Zuberoa, representan fases de un proceso de cristianización cuyos principios datan de los primeros siglos del Cristianismo. Apenas tenemos noticias de luchas religiosas.
El Éxodo: ¿Realidad Histórica o Mito?
Durante milenios ha cautivado la imaginación de la humanidad y se consideró como una verdad revelada y, por tanto, algo innegable; sin embargo, en el siglo XIX muchos arqueólogos intentaron buscar las pruebas materiales del bíblico Éxodo. Pero a pesar de las excavaciones en Egipto, Sinaí e Israel, no pudieron encontrar nada destacable, salvo una estela erigida en tiempos del faraón Merenptah (Mineptah), hijo y sucesor de Ramsés II, en que se nombra al pueblo de Israel entre las tribus sometidas por dicho monarca hacia el 1217 a.C, por lo demás nada más que pudiera demostrar la veracidad del relato bíblico y menos aún de que el pueblo de Israel hubiera vivido cautivo en el Egipto faraónico.
Por tanto, ¿se trataba sólo de una leyenda, de un mito nacionalista inventado a raíz de la formación de Israel como nación? Lo cierto es que desde antes de la célebre dinastía XVIII había semitas en Egipto. De hecho, los invasores hicsos eran de esta etnia y es precisamente en esa época cuando los textos bíblicos sitúan la historia de José y sus hermanos.
Muchos expertos creen con bastante fundamento que el Éxodo refleja la expulsión de los hicsos por el faraón Ahmosis en el 1550 a.C. Esa sería la primera teoría del Éxodo y la que dio por cierta Flavio Josefo, así como otros historiadores antiguos.
El Éxodo y la Dinastía XVIII
Durante la Dinastía XVIII los egipcios conquistaron Canaán y el corredor Sirio-Palestino, fue Tutmosis III (Menkeperre) el que realizó estas conquistas y, casualmente, en sus campañas en Asia menciona a los Apiru, identificados como los hebreos. Esto, unido al hecho de que los semitas huyeron de Egipto a Canaán, hace pensar que este acontecimiento tuvo lugar antes del reinado de Tutmosis III (hacia 1450 a.C), pues sería una locura huir de Egipto para refugiarse en territorio egipcio.
Como ya se ha visto, no es posible que el Éxodo tuviera lugar tras la conquista del corredor Sirio-Palestino por Tutmosis III. Por tanto las películas y novelas que narran este hecho están equivocadas, como también lo están algunos investigadores que afirman que el hecho sucedió bajo Amenhotep II1, hijo y sucesor de Tutmosis III; así que veremos que dice la Biblia sobre la fecha del Éxodo.
La Fecha del Éxodo Según la Biblia
En 1Reyes 6:1 se lee que Salomón comenzó a construir el Templo de Jerusalén en el cuarto año de su reinado, 480 años después del Éxodo. Las fuentes más ortodoxas sitúan ese cuarto año de reinado en el año 967 a.C, por tanto 967+480= 1447 a.C, es decir en tiempos de Tutmosis III; otras interpretaciones lo remontan al año 1490 a.C, en tiempos de su predecesora, la reina Hatsepsut2. Pero el reinado de Salomón puede aún retrotraerse aún más en el tiempo, por tanto según la Biblia, el Éxodo tuvo lugar como muy tarde en el año 1447 a.C y es muy probable que fuera mucho antes.
El Éxodo y la Expulsión de los Hicsos
Las fuentes antiguas lo tienen claro: Manetón, sacerdote egipcio que en época tolemaica compiló la historia de Egipto, lo sitúa en tiempos de los hicsos, los cronistas Teófilo, Sincelo y Africano también dan por hecho que el Éxodo no fue sino la expulsión de los hicsos de Egipto. Flavio Josefo, el célebre historiador judío del siglo I también escribió sobre el origen de los hebreos en su libro “Contra Apión”, afirmando que la salida de los judíos de Egipto es lo mismo que la expulsión de los hicsos, cuyo nombre significaría Reyes Pastores.
Teniendo en cuenta que los textos clásicos más acreditados no dudan en fechar el Éxodo en tiempos de la expulsión de los hicsos, buscaremos las evidencias arqueológicas en esa época. En 1947 se descubrió en Egipto una estela del faraón Ahmosis que actualmente se encuentra en un sótano del museo del Cairo; en ella se mencionan una serie de catástrofes que asolaron Egipto; unas plagas que recuerdan a las de la Biblia y justamente en una época en la que el faraón luchaba contra los semitas, pues los hicsos eran de etnia semita. La estela habla de fenómenos como tormentas (lo que es bastante raro en Egipto), plagas y oscuridad.
Pero lo más interesante son dos detalles, se menciona expresamente que las estatuas de los dioses se desmoronaron, lo que recuerda al momento del Éxodo en el que Yahvé dice que humillará a los dioses de Egipto; el otro detalle es una mención de la estela que asegura que esas catástrofes tuvieron lugar cuando “Dios impuso su poder”; esto último es especialmente extraño, pues los egipcios eran politeístas y el nombre de dios en la estela viene en singular.
Esta estela no es la única que menciona plagas en tiempos de Ahmosis, pues el papiro de Ipuwer (1550 a.C) también habla de fenómenos catastróficos semejantes a los que describe la Biblia, y algunos años después, el papiro Rhind (1500 a.C) hace referencia a una serie de desastres sucedidos algún tiempo atrás.
¿Quiénes Fueron los Protagonistas del Éxodo?
Una vez comprobado que las fuentes egipcias sí mencionan las plagas, veremos quiénes pudieron ser los protagonistas del Éxodo, ¿de dónde salieron los semitas? Ya hemos visto que, según las Sagradas Escrituras, antes del Éxodo ningún faraón conquistó las tierras de Canaán, sino que fueron los hebreos quienes llegaron a Egipto huyendo de la sequía.
Por pinturas encontradas en tumbas egipcias, se sabe que hacia 1890 a.C ya había semitas que emigraban a Egipto huyendo de sequías y malas cosechas, tal y como dice la Biblia que hicieron los patriarcas. Posiblemente, el más claro ejemplo de estas pinturas sea la tumba de Khnumhotep III en Beni Hasan (hacia el 1780 a.C). En ella aparecen los célebres hicsos llegando a Egipto con sus familias y rebaños; estos personajes son barbudos y visten túnicas coloridas, como menciona la Biblia (Gen. 37: 3-ss). Según W.F Albright se trata de una representación de cómo debieron llegar a Egipto Abraham o los hermanos de José.
Los Hicsos y su Dominio en Egipto
¿Qué fue de aquellos semitas que se establecieron en Egipto? Pronto se hicieron con el poder, desbancando a los verdaderos egipcios. Poco pudieron hacer los reyes del Imperio Medio para evitar la invasión; los ocupantes que habían llegado tiempo atrás se impusieron gracias a sus tácticas y a conocer el carro de guerra y el arco compuesto. No tardaron en proclamar rey a uno de los suyos, Salitis, que sometió a los egipcios y exigió tributo al Alto y al Bajo Egipto desde sus dominios en la ciudad de Avaris, situada en el Delta del Nilo, (la que la Biblia denomina tierra de Gosén) Los hicsos, como se denominaron estos dominadores de Egipto, fueron notables comerciantes, llegando a tener contacto con lejanos lugares. Como ejemplo, mencionar un vaso de alabastro con el jeroglífico del rey Apophis hallado en Almuñécar. También negociaron con los habitantes de las costas del Egeo, como demuestran los restos de un templo minoico en la mencionada Avaris.
Como se puede ver en las representaciones, los hicsos son indudablemente semitas; su aspecto nada tenía que ver con el de los egipcios del país al que se dirigieron. Estos conquistadores para Josefo eran israelitas, aunque muchos autores modernos, cada vez menos, suelen discrepar de esta opinión. En cuanto a la onomástica de sus reyes es variada encontrando nombres genuinamente egipcios como Apophis, junto con otros verdaderamente israelitas como Jacob-El. El nombre de este rey hicso es interesante, pues los hebreos llamaban (y siguen llamando) a su dios El (el término más utilizado Yahvé en realidad es un juego de palabras que significa El que Es), y el nombre de Jacob nos recuerda al patriarca bíblico también llamado Israel y padre de José.
Pero veamos que se puede deducir de las pinturas de la tumba de Beni Hasan. La Biblia llama a los judíos los Amu-Israel o el Pueblo de Dios y, mirando la escritura jeroglífica de Beni Hasan, encontramos que a los semitas representados se les llama los “Amu” ¿coincidencia? De ser así, desde luego ya van siendo demasiadas coincidencias.
Ahora es el momento de considerar la región donde se desarrollaron los acontecimientos; en la Biblia se menciona en varias ocasiones que los israelitas habitaron la tierra de Gosén (Gen 47: 7-ss), que se correspondería con el Delta del Nilo. Una vez más nos encontramos ante la Historia: los hicsos habitaron la zona norte de Egipto, correspondiente al Delta del Nilo y aquí vuelve a aparecer el nombre de Rameses, coincidiendo con una ciudad existente en dicha región. La capital de Egipto en época de los hicsos fue Avaris, lugar que tras la expulsión de este ...
Tabla de Acontecimientos Clave
| Acontecimiento | Fecha Estimada | Referencia |
|---|---|---|
| Expulsión de los Hicsos | 1550 a.C. | Flavio Josefo, Ahmosis Estela |
| Conquista de Canaán por Tutmosis III | 1450 a.C. | Registros de Tutmosis III |
| Construcción del Templo de Salomón | 967 a.C. | 1 Reyes 6:1 |
| Mención de Israel en la Estela de Merneptah | 1217 a.C. | Estela de Merneptah |
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