Has Nacido Para Esto: Explorando el Significado de la Vocación y la Libertad
La pregunta sobre si "has nacido para esto" nos lleva a una profunda reflexión sobre la vocación, el propósito de vida y la libertad. Para entender mejor esta idea, podemos explorar las perspectivas de pensadores como Hannah Arendt y considerar cómo nuestras propias cualidades y experiencias influyen en nuestro camino.
La Natalidad como Nuevo Comienzo según Hannah Arendt
Hannah Arendt (1906-1975) es una de las grandes pensadoras del siglo XX. Como teórica de la política, reflexiona sobre el totalitarismo, las revoluciones o el declive de la esfera pública. Sus análisis de las condiciones de la vida contemporánea iluminan la banalidad del mal, la mentira en política o la desobediencia civil. Su extensa obra está traducida al español.
En la obra de Hannah Arendt, la natalidad es la capacidad humana de comenzar algo nuevo. Cada nacimiento es un nuevo comienzo. La llegada de cada recién nacido introduce algo absolutamente nuevo en el mundo. Cada nacimiento representa un nuevo comienzo. Y en esto consiste precisamente la libertad: en la capacidad de iniciar una acción nueva, inesperada.
La libertad no es, para esta pensadora, la facultad para decidir entre un conjunto de alternativas posibles de la tradición liberal ni el libre arbitrio de la tradición cristiana. Las acciones humanas tienen la capacidad de realizar lo infinitamente improbable. Que podamos iniciar acción implica que podemos esperar lo inimaginable.
La capacidad para la acción libre --la natalidad-- es la característica más llamativa de los humanos. A nivel individual, es una cura para la melancolía. Cada nacimiento es un nuevo comienzo. Nacemos para comenzar.
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Descubriendo la Propia Vocación
Los últimos años de la ESO y el Bachillerato conforman una bonita etapa. Es la edad hacerse el gallito en clase, de la rebeldía absurda, de ser castigado al pasillo. También de los grandes planes que la vida se encargará de truncar, de los granos, del primer amor.
Pero de estos años de carcajada salvaje, inseguridad y sentimiento, hoy nos incumbe otra cosa. Es la edad de la primera gran decisión. ¿Quiero ser Einstein, o Neruda? Posteriormente habrá que completar esa primera resolución con otra de mayor alcance. ¿FP o carrera? ¿Informática y Comunicaciones? ¿Fabricación y Montaje? ¿ADE? ¿Industriales? ¿Arquitectura?
Los periódicos vomitarán decenas de artículos sobre qué profesiones están más demandadas, o cómo conocer tus aptitudes. Padres y profesores darán sus consejos. Al final, cada uno toma su propia decisión.
Esta es la lógica que se sigue a la hora de decidir en qué vamos a empeñar la vida profesional. Y a la hora de decidir en que emplear la vida sin adjetivos, eso que los entendidos llaman vocación, el planteamiento es muy similar.
Si aceptamos que hemos nacido para algo, que tenemos una misión en esta vida, y que esa misión nos la ha dado Dios, ¿no es lógico pensar que nos habrá dado las cualidades idóneas para desempeñarla? Si vocación significa llamada, ¿no es lógico que Dios nos haga llegar esa llamada, con los sucesos que nos pasan, o las personas que nos pone al lado?
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Así, por ejemplo, es muy probable que una persona callada e introvertida, que disfruta estudiando en soledad, sea llamada a la vida religiosa. Y esto le reportará una felicidad tremenda. Una persona extrovertida y con don de gentes probablemente tenga una vocación que se le ajuste. Y así todo.
Si se te da bien, digamos, escribir, y disfrutamos haciéndolo, puede que tu vocación tenga que ver con ello. El lema podría ser algo así como no creas en las casualidades. ¿Naciste en determinado ambiente, tienes una forma de ser, te atrae lo relacionado con lo que sea?
Por tanto, descubrir la propia vocación tiene una doble vertiente. Conocerse a uno mismo, y conocer a Jesús. No olvidemos que tenemos un Dios que se hizo hombre. Y que descubrir la propia vocación es un mundo lleno de matices, donde cómo seamos tiene mucha importancia.
Para tomar una decisión informada, uno puede seguir un enfoque sencillo: mirarse a uno mismo, e identificar qué se le daba bien, y qué se le daba mal. Qué cosas disfrutaba haciendo, y cuáles no. Al final, la decisión fue casi inevitable. Tenía las cualidades idóneas para determinados estudios, y parecía que me iban a gustar. Así que no le di más vueltas. A por ello.
Tabla de Reflexión Personal para Descubrir tu Vocación
Esta tabla puede ayudarte a reflexionar sobre tus habilidades, intereses y posibles caminos vocacionales:
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| Área | Preguntas Clave | Ejemplos |
|---|---|---|
| Habilidades | ¿Qué se me da bien naturalmente? ¿Qué habilidades he desarrollado? | Escribir, hablar en público, resolver problemas, dibujar, etc. |
| Intereses | ¿Qué disfruto haciendo? ¿Qué temas me atraen? | Leer, viajar, ayudar a otros, crear, investigar, etc. |
| Valores | ¿Qué es importante para mí? ¿Qué tipo de impacto quiero tener? | Justicia, creatividad, seguridad, aventura, etc. |
| Experiencias | ¿Qué experiencias me han marcado? ¿Qué he aprendido de ellas? | Voluntariado, viajes, proyectos personales, etc. |
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