Juan Carlos Ferrero: Un Ícono del Tenis Mundial y Su Legado Familiar

01.11.2025

Juan Carlos Ferrero, un ídolo de masas y número uno del tenis mundial, sorprende por su sencillez y la de su entorno. Recién llegado de Estados Unidos, el tenista ha recibido en la academia de tenis que lleva su nombre en Villena (Alicante).

Es aquí donde vive el español que hizo vibrar a España entera con su triunfo en Roland Garros, el mismo cuya participación en la final del Open de Estados Unidos fue seguida por millones de personas. Llegar hasta ahí le supuso alcanzar su meta: ser el número uno del tenis mundial, el único español que, junto a Carlos Moyá, lo ha conseguido.

Vida Familiar y Personal

Lejos de lo que se pudiera imaginar, vive en una casa prefabricada de ochenta metros cuadrados dentro de la academia y que comparte con otro tenista, Ismael Santos.

Su padre, Eduardo, y sus hermanas, Ana y Laura, residen en Onteniente (Valencia), a poco más de treinta kilómetros de la Academia, por lo que desde aquí es mucho más fácil mantener el contacto familiar, que tan importante es para el tenista. Laura, además, trabaja en el centro deportivo y Eduardo asiste a casi todos los torneos internacionales en los que participa su hijo. Con Juan Carlos está también Patricia Bonilla, su novia.

El tenista nacido en Ontinyent, Juan Carlos Ferrero, se ha dado un baño de multitudes en su ciudad natal durante la inauguración del parque que a partir de ahora llevará su nombre de forma oficial en la capital de la Vall d’Albaida.

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Visiblemente emocionado durante el turno de parlamentos, el ex número 1 de la ATP no ha dudado a la hora de recordar la figura de su padre -Eduardo Ferrero-, que durante años luchó para que se bautizara con el nombre de su hijo un espacio público en la ciudad: «Papá, ya lo tenemos», ha sido una de las últimas frases de su alocución ante el público congregado. «Él estuvo detrás de esto mucho tiempo, estaría muy contento, para él y nuestra familia tenía mucha importancia. Valoro mucho este reconocimiento», ha declarado el considerado por muchos como el deportista más importante de la historia del municipio.

Antes, protagonizó un discurso en valenciano en el que agradeció el trabajo de todas las personas que han «remado» para que la iniciativa llegara a buen puerto: «No esperaba que hubiera tanta gente aquí. El de hoy es un día muy marcado para mi familia y para mí. Ha habido un esfuerzo importante de mucha gente. Tener un parque a mi nombre tan cerca de casa es algo que no podría imaginar. Recuerdo tantas que veces que he estado aquí con mi familia y amigos y me lleno de recuerdos y orgullo».

Juan Carlos Ferrero, junto a su familia, después de descubrir la placa con su nombre en el parque de Ontinyent. «He de dar las gracias a las personas que lo han hecho posible, algunos más que menos. Todo el pueblo prácticamente ha puesto su grano de arena», expuso.

También nombró a vecinos como Vicente Ferrándiz -amigo de su padre que ha vehiculado una recogida de firmas por internet-, a su amigo David y «a todas las personas que han ayudado a conseguirlo».

Al mediodía, Ferrero contestó a algunas preguntas lanzadas por este diario. Explicó que «antes este parque eran como campos, veníamos a jugar a fútbol con mis amigos y a dar saltos con las bicis».

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«De Ontinyent tengo muchos recuerdos imborrables con la familia, con los amigos, o en el colegio o el club de tenis», apuntó.

Consultado sobre la anécdota que se repite bastante en la que se dice que entrenaba contra una pared y lo oían los vecinos, Ferrero explicó que «tiene su parte de verdad. Es cierto que me bajaba a un almacén que teníamos abajo del piso donde vivíamos y me pasaba muchos ratos jugando contra la pared».

Cuestionado sobre lo que le aconsejaría a un joven que quiere triunfar en el tenis, comentó que «lo que tiene que hacer es divertirse y aprender con el objetivo de tener un deporte para toda la vida. Si se le da muy bien, pues que le ponga pasión, mucho trabajo y bastante humildad y siga divirtiéndose».

No escondió su orgullo por ser considerado el deportista más importante de la historia de la ciudad: «Seguro que hay y ha habido grandes deportistas, pero al llegar yo a número 1 en un deporte tan mediático a nivel mundial, pues se me conoce más».

Por último, analizó la temporada como entrenador junto a su pupilo Carlos Alcaraz: «La temporada ha ido fenomenal, ya que ganar Roland Garros y Wimbledon es increíble. Ahora estamos preparando con muchas ganas el 2025. Carlos está trabajando muy serio y motivado», apostilló el deportista de la capital de la Vall d’Albaida.

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Juan Carlos Ferrero, durante el turno de parlamentos. Su hermana, Laura Ferrero, también intervino en la cita para mostrar el orgullo de toda la familia y recordar también a su padre.

Jorge Rodríguez destacaba que el de este viernes “es un día de hacer justicia como ciudad, una ciudad que reconoce su gente y que no espera a recordarlos cuando ya no están”.

El alcalde declaró que “Juan Carlos lleva el nombre de Ontinyent con orgullo allí donde va y Ontinyent lo tiene a él como un motivo de orgullo. Juan Carlos, como siempre estás en tu casa, pero hoy además estás en tu parque”, concluía. El regidor de Deportes, Ferran Gandia, también intervenía, recordando que Ferrero ya recibió la medalla de oro de la ciudad “y hoy recibe otro homenaje con un nuevo paso muy merecido” y presentaba la proyección de un audiovisual donde se presentaban algunos de los momentos claves en la trayectoria del deportista.

Superando la Adversidad

De hecho, su madre Rosario falleció cuando él tenía 16 años. El golpe fue tan duro que Ferrero se planteó incluso abandonar su carrera. «Le gustaba mucho verme en la pista.

El Rol de Ferrero como Entrenador de Carlos Alcaraz

Ahora es Juan Carlos Ferrero el que dirige la carrera de Carlos Alcaraz. El que festeja cada éxito y al que se le saltan las lágrimas con los triunfos de su pupilo. Pero antes de él hubo otros entrenadores, aunque ninguno podrá arrebatarle a Carlos Santos (Cartagena, Murcia, 1981) el honor de haber sido el primer técnico de Carlitos en su carrera. El tipo que talló al murciano.

Santos ha publicado Alcaraz, la forja de un campeón, un libro en el que relata las vivencias de los ocho años que pasaron juntos (de los cinco a los 13). Un periodo largo y del que ha pasado tiempo, pero que mantiene en la retina como si hubiese sido ayer. Porque los recuerdos perviven, gane Roland Garros o Wimbledon.

Su foto con la Torre Eiffel de fondo se hizo viral cuando Carlitos triunfó en París el año pasado. "Tenía hasta una bolsa porque compré un cojín", dice entre risas. Todavía se acuerda de aquella primera vez del niño de cinco años en el club. A pesar de su corta edad, ya vio que el chico llegaría lejos.

PREGUNTA. La foto con Carlitos en la Torre Eiffel se hizo viral. ¿La tiene colgada en su casa?

RESPUESTA. No, no, colgada, no. La tengo en el ordenador y en el móvil, pero no enmarcada. Tengo el recorte de algún periódico local guardado de las primeras veces que salió en prensa. Al principio guardaba los recortes de prensa en los que salía Carlitos.

P. ¿Le sorprendió que esa imagen saliera a la luz cuando triunfó en Roland Garros?

R. Sí, sí, porque yo estaba en Valencia y, de repente, me llamó un periodista. Me dijo que era muy bonita la foto con Carlitos. No sabía a qué se refería y me explicó que había trascendido. No sabía quién la ha subido porque no tengo redes sociales. Entonces me metí en la cuenta de un amigo y me percaté de que la había visto mucha gente.

P. ¿Qué representa para usted esa imagen?

R. Es un recuerdo muy bonito porque fue el torneo más emblemático al que asistimos. Estuvimos una semana en París y, cuando teníamos tiempo, visitábamos monumentos. Allí estuvimos una semana, con otros jugadores como Rune. Ese día fuimos a dar un paseo y compré un cojín en una de las tiendas, por eso se ve una bolsa en la foto. Estábamos viendo el tenis y le pedí a una persona que nos hiciera una foto. Fue un momento muy cariñoso.

P. ¿Cómo y cuándo decidió publicar este libro?

R. Era el verano de 2023 y yo estaba en la playa. Nunca me ha gustado salir en la prensa y siempre había contado cosas de manera puntual. Estuve hablando con un amigo y me dijo que estaba escribiendo las vivencias que tuvimos por mantener el recuerdo. Él conocía a una persona en Madrid que tiene una editorial y nos presentó. Nos reunimos y a partir de ahí se fraguó el libro.

P. ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene usted de Carlitos?

R. El de un niño pequeño, sonriente, muy activo en la pista, muy juguetón y con mucha habilidad. Venía a clase, daba las buenas tardes y nos poníamos a entrenar y lo pasábamos muy bien. Los dos nos formamos a la vez. Cada vez que veo la foto es como si no hubiera pasado el tiempo.

P. ¿Aparecen ahora más esos recuerdos con el éxito de Alcaraz?

R. Sí, claro, los recuerdos nunca se olvidan, porque fueron ocho años juntos. Me encanta verlo en cada torneo. Los recuerdos nunca se olvidan, porque fueron años entrenando juntos. Me encanta verlo jugar en cada torneo

P. ¿Usted confiaba en que llegaría a esto?

R. Yo he entrenado a muchos niños, pero no había ninguno como él, no había niño igual. Tenía muchísima habilidad, desparpajo, una gran variedad de golpes. Llevó más de 20 años entrenando a niños y tenía claro que iba a llegar muy alto, aunque no sabía si iba a ser número uno.

P. ¿Con quién le ve parecidos?

R. Federer. Por el talento, por la habilidad, por cómo se planta en la pista y por cómo lee los partidos.

P. Usted lo conoció con cinco años. ¿Es posible detectar el talento a esa edad?

R. Te diría que sí. Carlitos no era un niño como los demás por la habilidad que tenía, los gestos que hacía al moverse, la soltura que mostraba… No he visto nunca un niño de cinco años que jugara así, por más que hubiera algunos que jugaran bien. Era un chico muy ágil y coordinado.

P. ¿Destacaba también en la madurez?

R. No, eso no. Era un niño infantil e inconsciente, como todos. No se enteraba de las cosas que pasaban afuera. La foto que se viralizó tras el triunfo. (Cedida)

P. ¿Carlitos se percató con los años de que tenía más talento que el resto?

R. Nunca dijo que fuese buenísimo, ni se consideró más que otro compañero. Jamás le escuché nada relacionado con su talento.

P. ¿Porque su padre y usted lo tenían bien educado?

R. Nos importaba mucho esa educación. No solo tenía que destacar en la competición, también era muy importante que fuera educado y que dijera buenos días o buenas tardes al llegar a un sitio.

P. Los entrenadores son tan educadores como los padres. ¿Verdadero o falso?

R. Verdadero. Si un entrenador no es una persona formada, educada, el niño no lo va a ser al final. Ambos pasan muchísimo tiempo juntos en la pista y fuera, porque hay viajes y torneos. Los niños como Carlitos pasan poco tiempo en casa y la formación depende en parte de los profesores y de los entrenadores.

P. ¿Cómo se fraguó esa confianza entre usted y el padre de Carlitos?

R. Fue desde el primer momento, desde el día que nos conocimos. Nos miramos a la cara y vimos que teníamos muchas cosas parecidas. Somos personas que decimos las cosas como son y a los que no nos ha ido mal nunca. Siempre hemos tomado de manera constructiva las críticas.

P. En el libro destaca que confiaba en usted no solo como su entrenador.

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