Hijos del Bosque: Resumen y Argumento

21.11.2025

La historia de "Hijos del Bosque" se centra en Lola, quien acepta la propuesta de sus hermanos de pasar una temporada en el bosque mítico de su infancia. Tras la pérdida de sus padres, este reencuentro familiar se presenta como una oportunidad de sanación.

La dinámica familiar se compone de Juana, imperturbable y sobreprotectora, quien busca una armonía que parece inalcanzable. Por otro lado, Andrés, el hermano menor, rebelde y también sobreprotegido, anhela tomar las riendas de la familia.

Lola, la hermana mayor, se muestra como la más frágil y silenciosa, encontrando consuelo únicamente en la compañía de un joven vecino con quien se reúne en secreto durante la siesta. La trama da un giro inesperado cuando un incidente brutal sacude el curso de los acontecimientos.

El silencio, heredado de generación en generación, ha sido una constante en la familia, reflejando una sociedad que ha preferido callar demasiadas verdades. Sin embargo, la verdad, inevitablemente, emerge del bosque.

En la crítica cultural, es común establecer analogías estilísticas para que el lector o el espectador pueda saber a qué atenerse con una obra. De Crisálida, la primera incursión en el género del terror de Fernando Navarro, se ha dicho que gustará a los amantes de Shirley Jackson, Stephen King, el 'terror folk' sureño o los niños solitarios de las películas de Charles Laughton, Victor Erice o Carlos Saura.

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Las comparaciones con el cine no son casuales, ya que el otro oficio de Fernando Navarro (Granada, 1980) es el de guionista. Ha colaborado con cineastas como Álex de la Iglesia, Paco Plaza o Jaume Balagueró, y ha sido dos veces nominado a los Premios Goya. Uno de sus trabajos más recientes, Segundo Premio (coguionizada con Isaki Lacuesta) fue seleccionada como candidata a los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película Internacional.

'Folk horror' en las Alpujarras

Crisálida, publicada por la editorial Impedimenta, comienza con una niña que abre los ojos en un sanatorio. No sabe cómo ha llegado hasta allí. La niña se llama Nada, y está inmersa en un sopor agitado provocado por los fármacos. Los recuerdos y las pesadillas la llevan a un tiempo anterior, cuando fue a vivir junto a su familia a un bosque perdido en algún lugar entre las Alpujarras y Sierra Nevada.

En esa naturaleza agitada y extraña, los padres intentan criar a los cinco hijos en una espiral de locura y violencia. Él es un hombre atormentado y paranoico por el que Nada siente una extraña fascinación. Asediada por una presencia inquietante que habita en el corazón del bosque, la niña aprende a crecer en un entorno hostil. La voz de la niña, en primera persona, encauza esta poética historia de abandono infantil.

A medida que avanzan las páginas, Nada va recordando de dónde viene, y qué ocurrió. «Pobre niña Nada, Ná, que salió de los bosques perdía y asalvajá. Muerta porque la medio mataron con doce años. Sola y preguntando como pregunta día sí día también por sus hermanos y por su padre al que llama el Capitán y por su madre a la que llama Madreselva. Que ni comer ni ver la televisión quiere, que ni leer ni escuchar historias ni la radio ni la telenovela ni la música moderna.

«Sí, es un cuento de hadas posmoderno», le precisa Fernando Navarro a Óscar López durante su entrevista en 'Página Dos'. «Tiene elementos místicos y psicodélicos, de novela gótica y de terror, me siento muy cómodo ahí», apunta Navarro. Y añade: «Esos cinco niños y los padres son víctimas de sí mismas, de su entorno».

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En anteriores obras del escritor granadino también encontramos esos personajes erráticos que un día deciden cambiar de vida. Supone un reto que el lector empatice con alguien que objetivamente no es bueno. El conflicto amoroso está deliberadamente calcado de la tragedia de Eurípides, pero Norma, a diferencia de Medea, renuncia a matar a los hijos que comparte con el hombre que la traiciona.

Los impenetrables bosques de la Europa septentrional sirven como trasfondo a una historia bañada por la luz de la luna, donde el día apenas parece existir; nada más lejos de los escenarios en que se desarrollaban las opere serie italianas de la época. Bosque sagrado de los druidas.

Los guerreros y druidas de la tribu de los sicambrios están reunidos para esperar la salida de la luna nueva, momento en que Norma, la suma sacerdotisa, va a adivinar mediante ceremonias religiosas la voluntad del dios Irminsul. Oroveso, padre de Norma y jefe de los druidas, confía a su pueblo que espera que el dios sea favorable a la rebelión que planean contra los odiados romanos.

Los galos se retiran al bosque. Aparecen sigilosamente Pollione, procónsul de Roma, y Flavio, centurión y amigo suyo. Pollione confiesa no amar ya a Norma -que, aunque supuestamente es una sacerdotisa virgen, le ha dado en secreto dos hijos- y haberse enamorado de otra virgen del templo, Adalgisa, por lo que teme la venganza de Norma cuando se entere de su perfidia. Cuando los galos están reunidos de nuevo, entra Norma y les reprocha que hayan expresado sentimientos belicosos en el bosque sagrado sin haber consultado antes la voluntad de su dios.

Les dice que aún no ha llegado la hora de la rebelión, pero profetiza la futura caída de Roma. Corta el muérdago sagrado, invoca a la luna y reza por la paz. Druidas y guerreros siguen exigiendo la guerra, y como primer golpe planean la muerte de Pollione. Norma les promete que morirá, pero en su fuero interno espera que Pollione vuelva a ella con el ardor del primer amor, que siente desvanecerse.

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Adalgisa se queda sola en el bosque sagrado. Aparece Pollione y le expresa su amor. Le anuncia que debe marcharse a Roma al día siguiente, y le suplica que huya con él. Refugio secreto de Norma en el bosque. Norma se entristece ante la presencia de sus dos hijos, que le recuerdan a Pollione, y pide a Clotilde, su confidente, que se los lleve y los oculte en un lugar seguro. Adalgisa llega nerviosa y se confiesa atormentada por un amor más fuerte que sus votos. Libera a Adalgisa de sus votos y le pregunta el nombre de su amado.

Para su consternación, Adalgisa señala a Pollione, que espera fuera. Él entra precipitadamente con el fin de impedir la revelación, pero llega tarde y se encuentra cara a cara con Norma, que le acusa de traicionarla y de engañar a Adalgisa, a quien, más que culpar, Norma compadece. Pollione se prepara para marcharse y pide a Adalgisa que le acompañe. Ella, horrorizada por su perfidia, le rechaza, y Norma le amenaza con vengarse.

Norma blande un cuchillo sobre sus hijos mientras duermen, pensando en matarlos y suicidarse después, pues teme por la suerte que correrán si quedan desprotegidos. Pero no es capaz de hacerlo ni siquiera para vengarse de Pollione y pide a Clotilde que llame a Adalgisa. y los proteja. Adalgisa manifiesta que no pretende casarse con Pollione ni abandonar el país y le ruega a Norma que piense en sus hijos y que no se quite la vida.

Además, promete interceder para que Pollione vuelva con Norma, pues está segura de que él se arrepiente de su deslealtad. Templo de los druidas. Los celtas siguen tramando la rebelión, pero están dispuestos a disimular por un tiempo si es necesario. Clotilde anuncia a Norma que Pollione está decidido a llevarse a Adalgisa, lo cual hace pedazos sus esperanzas de que el romano vuelva con ella.

Impulsada por el deseo de venganza, Norma hace sonar el gong sagrado para convocar a la tribu y, anunciando que ha llegado el momento de la rebelión, les pide que entonen su grito de guerra. Oroveso le pide que complete los ritos sacrificiales necesarios. Traen a Pollione, que ha sido capturado cuando trataba de llevarse a Adalgisa a la fuerza, y Norma pide a la tribu que abandone el templo, pues debe interrogar a Pollione en privado. Ella se regocija porque ahora él está en su poder, aunque le promete que será libre si jura olvidar a Adalgisa.

Su negativa exaspera tanto a Norma que amenaza con castigar también a Adalgisa, y se siente triunfante cuando él se rebaja a implorar, no por sí mismo, sino por Adalgisa. Norma convoca de nuevo a los druidas y los guerreros, prometiendo a Pollione que utilizará a Adalgisa para castigarle. Anuncia que ha descubierto que una de las sacerdotisas ha ultrajado sus votos y ha traicionado a su país. Cuando la tribu exige conocer el nombre de la infractora, Norma no se siente capaz de nombrar a la inocente Adalgisa, y pronuncia su propio nombre, desvelando a Pollione la nobleza del alma que ha desdeñado.

Vencido al fin por el remordimiento, él declara que la ama de nuevo y que morirá a su lado gustosamente. Mientras se prepara para subir a la pira que se está levantando para su ejecución, Norma confiesa la existencia de sus hijos y suplica a su padre que los proteja.

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