La Historia de los Hijos del Emperador en Warhammer 40k
La historia de Warhammer 40k está llena de personajes y eventos épicos. Algunos de los más notables son los primarcas, guerreros genéticamente modificados para liderar las legiones de Marines Espaciales del Emperador. A continuación, exploramos algunos fragmentos de sus historias y su impacto en el universo de Warhammer 40k.
El Legado de los Primarcas
Con el Emperador en Terra, muchos sistemas lejanos empezaron a deificar a los primarcas. Para Dorn, el Emperador era el único digno de esta atención y temía las posibles consecuencias de la deificación. Cuantos menos primarcas restaban con vida, más enfermizo fue el respeto que empezó a tenérseles.
Jaghatai Khan
Recordamos que, una vez que el Capítulo podía considerarse recuperado, Jaghatai caminó hacia el Monasterio de la Montaña del Invierno, en lo más alto de las cumbres norteñas. Antes de irse le dijo a Shinsori: "Una vez que hayas curado al Capítulo, viaja a la Tierra. Los Tecno-marines enseñarán a la Orden de Jinn cómo pilotar la Constantinus. Si el Emperador está vivo, le servirás. Si no, servirás a su sucesor. Debo pagar por mis faltas. Mi mente viajará por la Disformidad. Cuando esté curado, algún día, regresaré." Esas fueron las últimas palabras conocidas de Jaghatai Kahn.
Rogal Dorn
Rogal Dorn sobrevivió a muchos de sus hermanos primarcas y sufrió con cada pérdida.
Ferrus Manus
La más famosa y heroica historia de Ferrus fue su titánica batalla contra Asirnoth, la Gran Sierpe de Plata. Esta historia se recoge en Cánticos de los Viajes, un poema épico de origen desconocido que todavía se enseña a los niños de los clanes mientras están sentados en las rodillas de sus padres. Ferrus había perseguido a la gran bestia durante días a través de la legendaria Tierra de las Sombras, la temida tierra de los antiguos, un lugar misterioso que infundía gran temor. De este lugar, abandonado hace tiempo, se decía que era una tierra de reliquias de metal y de piedra de grandes proporciones, los restos de una época pasada. Se dice que los espíritus de los muertos merodean por aquel lugar cuando abandonan el mundo de los vivos.
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El Cántico describe a la monstruosa criatura como si su piel fuese de un metal viviente imposible de dañar. Por mucho que lo intentaba, Ferrus no podía siquiera mellar la piel metálica de la bestia y sus puños se estrellaban contra ella sin llegar a dañarla. Tras combatir a la criatura durante días a través de mares y continentes, Ferrus no había perdido la fe en sí mismo y seguía convencido de su capacidad para derrotar a la bestia. Consiguió acabar con el gran animal tras mantenerlo sumergido en un río de lava, para lo que tuvo que sufrir horribles quemaduras que aguantó estoicamente. Cuando sacó sus brazos de la lava, la sierpe ya no respiraba. Sin embargo, sus manos se habían fundido con el metal viviente de la criatura, un metal tan flexible como la carne y tan duro como la ceramita.
Tras sus viajes, volvió a los clanes con nuevas y fantásticas ideas que explicó a todos los que quisieron escucharlas. Construyó extrañas y poderosas armas y herramientas de metal dándoles forma con sus propias manos. Enseñó a los clanes unas maravillas que nunca antes hubieran creído posibles. Fue un tiempo de progreso para Medusa; la civilización de los clanes avanzó a gran velocidad y sus integrantes se hicieron cada vez más fuertes y orgullosos.
Corax
Durante la rebelión de Horus contra el Emperador la Guardia del Cuervo luchó a lo largo de los Bordes Sureños contra un Waaaaagh! Orko liderado por el Señor de la Guerra Kruk Piñozgrandez. Cuando las fuerzas de Marines Traidores cayeron sobre la Tierra, la Guardia del Cuervo estaba demasiado lejos del núcleo del Imperio como para tomar parte en la lucha. Fue tras la última lucha a bordo de la nave insignia del herético Horus, cuando los Cuervos llegaron apresuradamente en ayuda de su señor. Lleno de amargura por haber fallado a su voto de proteger al Emperador, el Primarca llegó en audiencia al Trono Dorado.
Allí, entre su verdadera familia, el Primarca de la Guardia del Cuervo juró venganza contra los asesinos de su padre. Rogal Dorn, Jaghatai Khan, Ferrus Manus y Vulkan estaban presentes en tal ceremonia. Roboute y Russ estaban persiguiendo aún a los traidores. A la mañana siguiente el Alas de Oscuridad, la nave insignia de Corax, junto con la 1ª Compañía de la Guardia del Cuervo, hicieron un salto a través de la Disformidad hacia el Ojo del Terror. Corax no compartió sus planes con ninguno de sus hermanos, pero los demás Primarcas susurraban que el Cuervo (apodo informal por el que llamaban a Corax) había comenzado otra guerra en solitario. Ni el Primarca ni los Marines que lo acompañaron fueron vistos de nuevo jamás.
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