Hipo Fetal en la Semana 37: Causas y Significado
La cantidad de sensaciones que se percibe a lo largo de los meses de embarazo es tan abrumadora que en ciertas ocasiones crea dudas entre lo que está bien y lo que no es del todo normal. Si bien es cierto que cuando los cambios que se producen te afectan a ti, mamá, los llegas a asimilar de una manera más fácil y rápida, no te preocupes tanto, puesto que tú sabes cómo te encuentras.
Sin embargo, cuando notas movimientos en tu bebé que no son habituales o que nunca habías oído a nadie comentar, surgen las luces de alarma en tu interior, empiezas a buscar en cualquier fuente de información que te ayude a solapar tus dudas. Una consulta que es bastante frecuente a partir de la semana 28 de embarazo aproximadamente es la causada por un movimiento rítmico que realiza el bebé, que puedes percibirlo durante unos minutos e, incluso, en alguna ocasión hasta horas.
¿Qué es el Hipo Fetal?
¿Habías oído alguna vez que los bebés pueden tener hipo? Pues este movimiento rítmico es el hipo del feto, que se correlaciona con una contracción del músculo diafragmático de tu bebé, puesto que necesita deglutir el líquido amniótico para su correcto desarrollo. Aunque al principio te da miedo y no sabes si es bueno o malo, es uno de los mayores signos de bienestar fetal que la madre puede percibir sin acudir al médico ni precisar ninguna prueba complementaria como la ecografía, al igual que los movimientos fetales.
Aunque el hipo es un dato tranquilizador para la mamá, en algunas ocasiones, no aparece o no es bien percibido y eso no significa que exista algo que marche de manera incorrecta en la evolución de la gestación.
¿Cómo se siente el hipo fetal?
Sentirás unos temblores rítmicos en tu útero, y puedes incluso ver cómo se mueve tu barriga al compás. El hipo es un espasmo del diafragma, que va seguido del cierre rápido de las cuerdas vocales con su sonido característico. Pero, en el vientre materno, el hipo no generará ruido. Le puede durar hasta veinte minutos y repetirse varias veces en la jornada.
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Según avance tu embarazo vas a vivir muchas sensaciones nunca antes experimentadas. Entre ellas, está el famoso hipo fetal que podrás, incluso, observar desde fuera. Es muy curioso de ver y muy tierno poder compartir los movimientos desde fuera. Tu barriga se moverá de forma rítmica, con unos pequeños saltitos.
¿Por qué los bebés tienen hipo en el útero?
Todos hemos tenido hipo alguna vez, y en los bebés es mucho más frecuente debido a su sistemas digestivo y nervioso que aún están madurando. A partir del segundo trimestre de embarazo, puedes comenzar a sentir el hipo fetal. El hipo fetal te dice que el desarrollo de tu bebé va viento en popa.
El hipo tiene lugar cuando se produce una contracción involuntaria en el diafragma, y el diafragma interviene en la respiración. Por tanto, mediante el hipo fetal, tu bebé está entrenando sus pulmones para poder respirar cuando nazca. Parece ser que, además de entrenar los pulmones para la respiración fuera del cuerpo de su madre, a través del hipo fetal el bebé también está ejercitando la succión y la deglución. Algo muy importante para su supervivencia cuando nazca.
También influye que tu bebé está tragando alrededor de medio litro de líquido amniótico al día.
Desarrollo Fetal en la Semana 37
A partir de la semana 37, el recién nacido ya se considera un bebé a término. En esta semana, el feto ya suele estar en posición cefálica (con la cabeza hacia abajo), solo un 3% de los fetos están en otra posición.
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En la semana 37 de gestación, el bebé mide alrededor de 47-48 cm de longitud y pesa casi 3 kilogramos. Esto significa que el bebé continúa creciendo y ganando peso. Además, durante esta semana seguirá acumulando grasa, lo que le servirá para regular su temperatura corporal una vez que se haya producido el nacimiento.
El lanugo que cubría el cuerpo del bebé ha comenzado a caerse y desaparecer en la semana 37 de embarazo. El lanugo es ese fino vello que recubre su cuerpecito durante la gestación (aproximadamente, desde la mitad del embarazo) para su protección. No obstante, algunos bebés nacen con algo de lanugo aunque el embarazo haya llegado a término, el cual se irá cayendo por sí solo al poco tiempo.
A lo largo de estas semanas, el feto está finalizando el proceso de maduración en la mayoría de órganos cosa que le permitiría tener una mejor adaptación en el caso de que naciera en estos momentos.
En estos momentos, los pulmones del feto son prácticamente han completado su proceso de maduración. Sin embargo, en algunos casos la producción de surfactante pulmonar no es suficiente para asegurar un buen funcionamiento de los pulmones por lo que en el caso de tener una amenaza de parto prematuro o de que se necesite acabar el embarazo por algún motivo, deberíamos administrar corticoides para reducir el riesgo de problemas respiratorios.
El feto cada vez es más parecido a un bebé, la piel está menos arrugada debido a la acumulación de depósitos de grasa y muchos de ellos ya tienen “mofletes”.
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Posición Fetal
Lo más frecuente es que el bebé esté en posición cefálica en la semana 37 de embarazo, lo que significa que ya ha orientado su cabeza hacia la pelvis materna. Sin embargo, si el bebé se presenta de nalgas (3-4 % de los casos), es posible que ofrezcan a la madre realizar una versión cefálica externa (VCE) durante esta semana, ya que, de lo contrario, lo más habitual es que los fetos de nalgas nazcan mediante cesárea.
La versión cefálica externa es una maniobra obstétrica que pretende dar la vuelta al bebé para colocarlo en posición cefálica y favorecer el parto vaginal.
En el caso de que la paciente desee un parto vaginal, pueden realizarse, a partir de las 37 semanas, maniobras de versión externa para girar al feto hacia su presentación cefálica.
Cambios en la Madre en la Semana 37
Tan sólo faltan 10 semanas para llegar a la fecha de parto y en el cuerpo de la madre se siguen produciendo cambios importantes. El útero sigue aumentado de tamaño de forma progresiva y en estos momentos ya mide unos 30 cm desde la sínfisis del pubis. A medida que el útero crece, empiezan a producirse algunos cambios en la pelvis, que de forma casi imperceptible va incrementando su diámetro en su proceso de preparación para el momento del parto.
En estos momento, el útero ya ha crecido mucho y llega unos 30 cm por encima del pubis, por lo que todos los órganos abdominales se desplazan hacia arriba provocando incomodidad a la embarazada y también puede hacer que la respiración sea más dificultosa, con respiraciones rápidas, cortas y superficiales. Además, el estiramiento de la piel puede producir picores y estrías, sobretodo si la piel no se encuentra correctamente hidratada.
Debido al aumento del tamaño del útero y de la presión en la pelvis, en estos momentos pueden empeorar muchos de los síntomas relacionados. Este es el caso de las embarazadas con edema y tendencia a la formación de varices en piernas y en la vulva. Para reducir las molestias, debe realizar todos los días ejercicios para mejorar la circulación de las extremidades inferiores así como nadar o caminar al menos durante una hora al día.
Síntomas Comunes
Durante la semana 37 de embarazo, la mujer puede observar en su ropa interior o al limpiarse un flujo vaginal mucoso y pegajoso, que puede tener pequeñas hebras de sangre. Lo más habitual es que se corresponda con la expulsión del tapón mucoso, lo que es indicativo de que el parto se acerca.
El tapón mucoso es una secreción que, localizada en el cuello uterino, evita durante la gestación el paso de microorganismos hacia el útero.
Sin embargo, desde la expulsión del tapón mucoso hasta el parto pueden pasar desde horas hasta varios días. Sin embargo, si la mujer tiene un sangrado, deberá acudir cuanto antes al especialista que esté llevando la gestación.
Por otro lado, también puede producirse un aumento en la frecuencia de las contracciones de Braxton Hicks, las cuales pueden estar presentes desde la segunda mitad del embarazo. Estas contracciones pueden ser molestas, se presentan a intervalos irregulares y sirven como preparación al parto.
Otros síntomas que puede notar la mujer en la semana 37 de gestación son:
- Barriga más baja, debido a que el bebé ya se encuentra encajado en la pelvis materna.
- Presión pélvica y dolor de espalda.
- Respiración más fatigada.
- Acidez.
- Aumento en la necesidad de micción.
Por otro lado, también es posible que la mujer presente dificultades para dormir y descansar en estas últimas semanas de embarazo.
¿Qué hacer cuando el bebé tiene hipo?
En el caso de que tu bebé tenga hipo, lo único que has de hacer es disfrutar de la increíble sensación de sentirlo dentro. Los episodios de hipo fetal pueden durar desde minutos hasta horas, si ves que dura mucho no te pongas nerviosa, entra dentro de la normalidad.
Recuerda que el hipo fetal no es dañino para el bebé, aunque si se alarga en el tiempo puede llegar a ser molesto para la madre y a veces dificultar el descanso a la hora de cómo dormir en el embarazo. ¿Sirve lo de dar un susto para aliviar el hipo también a los bebés dentro de la barriga? No, no sirve.
Nunca está de más recordar que, si notas algo extraño, la recomendación es acudir al ginecólogo y que se lo comentes.
Control Médico en la Semana 37
En la semana 37 de gestación, es posible que le realicen a la embarazada el cribado del estreptococo del grupo B. Se trata de un cultivo vagino-rectal con el que se determina si la mujer es portadora de este microorganismo (aunque no presente ningún síntoma).
El motivo es que, si el resultado es positivo, el bebé puede contagiarse con este microorganismo durante el parto y presentar complicaciones como neumonía, meningitis o infecciones sanguíneas. Por ello, en caso de resultado positivo, se le administrarían antibióticos a la madre en el momento del parto.
Entre la semana 35 y 37 se realiza a todas las embarazadas un cultivo vaginal. Consiste en la toma de una muestra con una torunda en la vagina y el ano para descartar la presencia del germen Streptococo agalactiae. Esta bacteria puede formar parte de la flora vaginal en la mujer y no causa ningún tipo de infección ni síntoma, pero si está presente en el momento del parto puede provocar en el recién nacido una infección generalizada (sepsis) potencialmente grave. En las mujeres portadoras del germen se administrará antibiótico durante el parto para evitar el paso de la bacteria al recién nacido.
Entre las 33 y las 37 semanas también es el momento de realizar la analítica de tercer trimestre, donde vuelve a realizarse un hemograma para valorar la anemia, se repite la serología de toxoplasma en el caso de que fuera negativa en el primer y segundo trimestre y las pruebas de coagulación para poder administrar analgesia peridural si la gestante lo desea.
Recomendaciones en la Semana 37
Para reducir la pesadez y la acidez, puede ser recomendable comer poca cantidad y a menudo. Además, la mujer deberá descansar siempre que pueda, puesto que el sueño nocturno en las semanas finales de gestación estará más dificultado.
Debido a que el parto puede ocurrir en cualquier momento, la semana 37 de embarazo puede ser un buen momento para que la mujer ultime los preparativos y la bolsa que llevará al hospital en el momento del parto.
Finalmente, será muy importante mantener durante toda la gestación una dieta saludable, hidratarse, así como hacer ejercicio adaptado a la etapa del embarazo.
En este momento del embarazo es muy habitual la aparición de hemorroides, que son una dilatación de las venas que se encuentra a nivel del recto. Esta dilatación se produce por varios motivos. El primero es por la disminución del retorno venoso desde la parte inferior del cuerpo debido a la presión que ejerce el útero sobre las venas de esta zona junto con la dilatación de los vasos que se produce sobretodo en la parte final de embarazo. Además, la presencia de estreñimiento, síntoma muy común en el embarazo, también ayuda a la aparición de las hemorroides al necesitar un aumento muy importante de la presión dentro de la barriga para poder ir al baño. Por este motivo es muy importante prevenir el estreñimiento con medidas muy sencillas. Los síntomas mas comunes que producen las hemorroides son el picor y escozor en la zona anal que pueden resolverse con algunas pomadas que pueden ser indicadas por tu médico.
Este es un buen momento para iniciar la preparación del periné para el momento del parto. Algunos estudios han demostrado que la realización de masajes en el periné disminuye la tasa de episiotomías y/o desgarros en los partos vaginales no complicados. Estos masajes se deben realizar de forma diaria, con aceite rosa de mosqueta realizando una presión discreta pero mantenida en la zona inferior de la vulva, en lo que se denomina horquilla vulvar.
A estas alturas del embarazo ya habrás empezado las clases de preparación al parto. El objetivo de estas clases es en primer lugar conocer todo el proceso del parto ya que esto diminuye la ansiedad y el miedo a lo desconocido.
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