Hipoacusia en Recién Nacidos: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

27.10.2025

La hipoacusia, un problema auditivo que se caracteriza por la imposibilidad de percibir sonidos, es un trastorno común en niños (se estima que entre uno y tres de mil recién nacidos nacen sordos). Se trata de un problema de salud serio que necesita ser detectado a tiempo para evitar complicaciones y trastornos derivados.

Es imprescindible realizar un diagnóstico lo más precoz posible, aun en etapas en las que esta pérdida auditiva es invisible. Si la pérdida auditiva es severa, de ambos oídos y aparece antes de la adquisición del lenguaje (prelocutiva), en el período desde el nacimiento hasta los 2-3 años de vida, no va a permitir el desarrollo del habla. Un niño que no oye no puede hablar.

Si la hipoacusia o sordera aparece después del desarrollo del lenguaje (postlocutiva), las consecuencias son menores y su detección es más sencilla, ya que muchas veces son los mismos niños, sus padres o los profesores quienes nos lo comunican.

De esta forma, resulta importante permanecer atentos al comportamiento de los bebés durante los primeros meses de vida (observar si parpadea, si se despierta cuando hay ruidos a su alrededor o si es capaz de escuchar los arrullos de su madre). Esto debería ser fácil de evaluar, ya que entre los 3 y 5 meses los bebés ya tienden a dirigir sus miradas hacia las fuentes de sonido.

¿Qué cosas deben hacernos sospechar que existe un problema de hipoacusia infantil?

En ocasiones, los niños con problemas auditivos no presentan ningún signo hasta alcanzados los dos años de edad. Otras veces, pueden observarse ciertos indicios:

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  • El niño no emite ningún sonido ni balbucea a los seis meses de edad.
  • No reconoce su nombre ni reacciona al oír sonidos como el teléfono.
  • No repite ni imita palabras simples a los 15 meses de edad.
  • No tiene un pequeño repertorio de palabras a los 24 meses (aproximadamente 10).
  • No puede enunciar frases cortas a los 36 meses.

¿Qué causa la hipoacusia infantil?

En reglas generales, los factores de riesgo de la sordera infantil son los antecedentes familiares, las infecciones intrauterinas en la madre, tales como la rubéola, la sífilis, la toxoplasmosis o el herpes.

Por otra parte, el hecho de haber nacido prematuro, la meningitis o algunas malformaciones en la cabeza pueden provocar hipoacusia.

La causa más frecuente de hipoacusia en recién nacidos es genética, aunque no haya ningún familiar cercano que la padezca, puede haberse transmitido de generaciones anteriores. En los primeros años de vida la causa más frecuente son las otitis medias, procesos inflamatorios o infecciosos que conllevan que el oído medio se llene de secreción y dificulte la audición. Se asocian a procesos catarrales, alérgicos y alteraciones en la anatomía.

¿Por qué es importante detectar la hipoacusia infantil a tiempo?

Cuando existe un problema de sordera en niños, esta afecta a la calidad de vida y su desarrollo en diferentes formas:

Problemas de aprendizaje

Los niños con hipoacusia pueden experimentar retrasos en su educación. De esta forma, es normal que el niño con problemas auditivos presente desinterés por las actividades que impliquen escuchar música o recitar. Resulta habitual que estos niños tiendan a aislarse del resto al tener problemas para interactuar y aprender nuevos conceptos.

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Trastornos del lenguaje

Los niños con problemas de hipoacusia siguen un proceso de desarrollo del lenguaje bastante lento. Por ello, es habitual verlos utilizar estructuras lingüísticas básicas y, a menudo, carentes de sentido. Además, suelen tener problemas de dicción y dificultades a la hora de leer y escribir.

Empobrecimiento de la vida social

La hipoacusia infantil hace que el niño que la sufre experimente problemas para concentrarse y, por lo tanto, para mantener una conversación. De esta manera, no es extraño observar que el niño con sordera no se involucra en los juegos grupales, no presta atención a las películas ni a los cuentos y, a menudo, se distrae con mucha facilidad.

¿Cómo se diagnostica un problema de hipoacusia infantil?

Con el fin de evitar los trastornos mencionados en el epígrafe anterior, resulta fundamental detectar cualquier problema auditivo durante el primer mes de vida del niño, de forma que a los tres meses pueda tener un diagnóstico certero, y a los seis pueda recibir un tratamiento adecuado.

La prueba reina para medir la audición es la audiometría. Es la prueba que más información nos aporta. El problema es que se necesita colaboración para realizarla, por lo que los estudios para valorar la audición dependerá de la edad del niño y si sabe realizar una audiometría y es capaz de contestar de forma fiable.

Para diagnosticar la sordera en niños, se suelen llevar a cabo dos pruebas. Por una parte, contamos con las otoemisiones acústicas, gracias a la cual se evalúa la funcionalidad del oído interno del bebé cuando recibe estimulación y, por otra, la prueba de los Potenciales Auditivos Evocados, con la que se mide la respuesta del cerebro del bebé mediante estimulaciones eléctricas.

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¿Cómo debe tratarse la hipoacusia infantil?

El tratamiento de la sordera infantil contempla la estimulación temprana del bebé, la cual incluye un tratamiento logopédico y audioprotésico elaborado a su medida. El objetivo final es conseguir que el niño pueda comprender los sonidos del ambiente, hablar con otras personas y, en definitiva, poder realizar cualquier actividad tal y como la realizaría otro niño de su edad.

Para que el tratamiento de un niño hipoacúsico de un resultado satisfactorio: el diagnóstico de la hipoacusia debe ser precoz y preciso (programas de detección precoz); la familia del niño debe ser informada y formada sobre las repercusiones de la hipoacusia y las actuaciones que deberá aportar al tratamiento; el tratamiento médico-quirúrgico, audioprotésico y la intervención logopédica y educativa han de iniciarse precozmente (atención temprana específica) y los profesionales que atiendan al niño hipoacúsico, junto a su entorno familiar, deben actuar coordinadamente, enmarcándose sus esfuerzos en un trabajo en equipo (intervención multidisciplinar).

La aplicación de tratamientos médico-quirúrgicos y de ayudas tecnológicas depende de la etiología (afección asociada), la edad del niño, la localización topográfica de la lesión (transmisión/conductivas o perceptivas/neurosensoriales) y de la intensidad de la hipoacusia.

En casos de hipoacusias leves a severas, la mejor opción es la adaptación protésica temprana. Con este equipamiento se debe asegurar la adecuada recepción acústica a través de sistemas complementarios que mejoren la relación señal/ruido.

En general, todo el mundo está de acuerdo en que la intervención de la sordera infantil debe ser multidisciplinar. El equipo encargado de su cuidado y seguimiento (ORL, pediatra, audioprotesista, trabajador social, logopeda, maestro) mantendrá una interrelación que permita la mejor coordinación y asistencia interdisciplinar.

La primera necesidad terapéutica es la adaptación de prótesis auditiva. La función de esta prótesis consistirá en ofrecer, un amplio rango de frecuencias audibles del habla a varios niveles (suave, medio e intenso) y asegurarse de que los sonidos intensos resulten confortables al usuario.

El modelo más recomendable en el niño/a es el que se lleva detrás de la oreja (behind the ear -BTE-). Un audioprotesista infantil será el encargado de seleccionar y adaptar una determinada prótesis auditiva, no más tarde del mes siguiente al diagnóstico y antes de cumplir 6 meses. En los niños con hipoacusia bilateral, con independencia de su asimetría, se procurará la adaptación bilateral. La binauralidad mejora la localización auditiva y la comprensión del habla.

En casos de HNS profunda (que acontece hasta en un 30%), la detección temprana es fundamental para poder realizar un IC (implante coclear) antes de que se produzca una laberintitis osificante.

Clasificación de la Hipoacusia según la Intensidad de la Pérdida Auditiva

Siguiendo las normas del Bureau International d’Audiophonologie, se establecen 6 grupos:

Grado de Hipoacusia Pérdida Auditiva (dB HL)
Normal -10 a 20
Hipoacusia Leve 21 a 40
Hipoacusia Moderada 41 a 70
Hipoacusia Severa 71 a 90
Hipoacusia Profunda Más de 90

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