Lactancia Masculina: ¿Una Posibilidad Real?

21.11.2025

Hoy padres y madres tienden a compartir las responsabilidades de la crianza temprana en mayor medida que antes, pero existe una diferencia biológica que parece difícil de superar: la lactancia. Sin embargo, los hombres sí cuentan con pezones y en casos extraordinarios también son capaces de producir leche. Descubre cómo la biología sorprende y rompe barreras en esta fascinante realidad. ¿Imaginabas que esto fuera posible?

Antecedentes Históricos y Científicos

El fenómeno tiene antecedentes. En circunstancias extraordinarias, algunos hombres han amamantado a sus bebés. El Talmud cuenta el caso de un hombre que desarrolló senos y amamantó a su hijo cuando faltó la madre. El naturalista alemán Alexander von Humboldt documentó en el siglo XIX que cerca de Cumaná, Venezuela, otro varón lo logró durante tres meses. Hay compendios médicos del siglo XIX que refieren el fenómeno, y hasta Charles Darwin lo menciona en El origen del hombre (1871): “Es bien sabido que en los machos de todos los mamíferos, incluido el hombre, existen mamas rudimentarias.

En efecto, los tejidos mamarios de los hombres son funcionales en potencia. En la Segunda Guerra Mundial, prisioneros que pasaron hambre extrema sufrieron galactorrea -producción anormal de leche- cuando volvieron a alimentarse. Su hígado, testículos y glándula pituitaria estaban atrofiados por la inanición. Otras condiciones médicas pueden desencadenar el proceso.

Los pezones en los varones han sido durante mucho tiempo un enigma genético, aparentemente sin función biológica. Sin embargo, según un estudio de 2020 en Cuba, se demostró que la lactancia masculina es una posibilidad real, desafiando las nociones tradicionales. El mundo animal ha ofrecido ejemplos de lactancia masculina en especies como el murciélago frugívoro Dayak, la cabra doméstica y el conejillo de indias.

¿Cómo es Posible? El Rol de las Hormonas

La producción de leche está relacionada, principalmente, con la función de las glándulas mamarias y la liberación de la hormona prolactina. En el caso de los hombres, la producción de leche no es una función activa y normal en condiciones fisiológicas normales. Tanto el tejido mamario de los hombres como el de las mujeres contiene unas cavidades llamadas alvéolos, que están conectados con las células que secretan leche. Pero solo lactan cuando aumentan los niveles de la prolactina.

Lea también: Beneficios del zinc en la fertilidad

Los pezones del varón son subdesarrolladas en comparación con las de la mujer, estudios han demostrado que poseen glándulas mamarias rudimentarias. Sorprendentemente, los hombres almacenan las hormonas prolactina y oxitocina en sus glándulas pituitarias, similares a las mujeres, responsables de la producción de leche. Cuando el hígado no funciona correctamente, pueden acumularse niveles anormalmente altos de ciertas hormonas.

El proceso de inducir la lactancia en los hombres se basa en engañar al cuerpo para que crea que ha habido un embarazo completo. Esto se logra estimulando la liberación de prolactina y oxitocina, que a su vez desencadena la producción de leche. Estimular la producción de leche en hombres podría requerir intervenciones hormonales, y estas prácticas no están respaldadas por la medicina convencional, debido a los riesgos y efectos secundarios potenciales.

Un caso de lactancia masculina ocurrió en Cuba, donde un padre amamantó a su hija durante veintidós meses. La constante succión del pezón del padre por parte de la bebé desencadenó una respuesta hormonal que permitió la producción y el flujo de leche.

Caso de Estudio: Don Francisco Rodríguez

El caso del estudio publicado cuenta la historia de Don Francisco Rodríguez, nacido en 1779 en las Islas Canarias y residente en Cuba. A pesar de tener glándulas mamarias subdesarrolladas, logró producir leche y amamantar a su hija gracias a la succión constante del pezón por parte de la bebé. La liberación de hormonas almacenadas en la glándula pituitaria, específicamente prolactina y oxitocina, desencadenó este asombroso fenómeno. El relato detalla cómo el proceso se desarrolló de manera gradual, nutriendo a la niña durante 22 meses.

Esta es la historia literal que se cuenta en el estudio realizado por el Dr. Joaquín Román Lafont:"Este individuo, Don Francisco Rodríguez, nació en el año 1779 en la Palma (Islas Canarias). De padre sano. Se dedicó a trabajos agrícolas, trasladándose a la Isla de Cuba en 1811 (Ciego de Avila). No habiendo padecido las enfermedades endémicas del país. En1823, condiciones morales le obligaron al cuidado de una niña a la que prodigaba caricias y acostaba junto a él, pudiendo así la niña apoderarse del pezón de la mama izquierda y practicar la succión. Días después comenzó a desarrollarse la mama, segregando tal cantidad de leche, que pudo nutrir a la niña durante un periodo de 22 meses, quedando con el volumen que presenta en el vaciado de cera.

Lea también: Cantidad de espermatozoides: al nacer y después

Como en dicha época, por la división político administrativa del país, Ciego de Ávila pertenecía a la provincia Camagüey, de ahí la fama que se extendió del “camagüeyano” que daba el pecho. Y según la tradición oral se recoge en el argot popular el dicho que cuando una parida se queja que no tiene leche para criar al bebé o que “el niño no se llena”, no falta la ocasión para que alguien entre los más ancianos conteste: “Pues si no tienes leche, habrá que llevárselo al carnicero”.

Sea la versión oral o sea el documento escrito en el museo de Medicina Legal, lo cierto es que en el siglo XIX en Cuba, específicamente en la provincia Camagüey, hubo un hombre que insólitamente amamantó a su hijita por casi dos años""El busto de Don Francisco Rodríguez según el estudio, se encuentra en el Museo del Departamento de Medicina Legal del mencionado Hospital capitalino y fue realizado el vaciado de cera hecho por el Dr. Nicolás J.

La Evolución y la Lactancia Masculina

La evolución permite explicar que los machos de mamíferos no amamanten. La lactancia proporciona alimento seguro a sus crías y las protege del entorno hostil, pero tiene un alto precio energético: unas quinientas calorías diarias en los humanos. En los machos, en cambio, no se justifica tal gasto energético. La duda sobre la paternidad también es crucial, ya que los machos de la mayoría de los mamíferos no tienen certeza de su vínculo genético con las crías. La competencia sexual es otro factor a tener en cuenta. La selección ha favorecido en los machos mamíferos la capacidad de fecundar a múltiples hembras para perpetuar sus genes, pero no recompensa los cuidados paternos. Hay excepciones: los machos del murciélago Dayak de Borneo secretan leche, aunque en cantidades pequeñas. Esto revela que la evolución no ha favorecido la lactancia en machos, pero tampoco la ha eliminado del todo.

Además, como muchos machos de mamíferos no tienen certezas sobre su paternidad, invertir recursos en la lactancia no les ofrece ventajas evolutivas.

Potencial para la Igualdad y Nuevas Formas de Familia

El argumento más potente es que podría balancear la carga biológica de la reproducción. Desde el embarazo hasta la lactancia, esta es la causa de desigualdades sociales, económicas y políticas. Todavía hoy, en los países con mejores políticas de igualdad, las mujeres son las cuidadoras principales en la primera infancia. Para las nuevas formas de familia también habría beneficios. Hoy han logrado un lugar sociopolítico configuraciones familiares antes impensables: parejas del mismo sexo, padres solteros, familias no tradicionales.

Lea también: Hombres y lactancia: Un análisis completo

Compartir la lactancia desafiaría esta construcción cultural, que ha idealizado el cuerpo femenino como fuente nutricia, y lo liberaría de expectativas sobrehumanas. Si los hombres pudieran amamantar, no solo cambiaría la biología de la crianza: también se reconfigurarían los roles de género. También podría repartir de forma más equitativa la carga reproductiva, todavía soportada casi exclusivamente por las mujeres.

Aspectos Éticos y Sociales

Los debates éticos sobre el uso de la biotecnología para modificar a los humanos son intensos. Los defensores del transhumanismo afirman que tenemos el derecho (y hasta el deber) de mejorar nuestra biología, mientras que los críticos advierten sobre los riesgos de hacerlo. Al estimular el pezón el cuerpo libera oxitocina. Esta hormona, que genera sensaciones de calma, conexión íntima y armonía social, facilita los vínculos emocionales profundos entre la madre y el bebé. Las investigaciones también muestran que la testosterona disminuye en los hombres involucrados en la crianza. Aunque la relación entre esta hormona y la violencia es compleja, los machos con testosterona elevada tienden a ser más dominantes y competitivos. La lactancia podría dar lugar a hombres más empáticos y cooperativos.

Lactancia en Hombres Trans

La lactancia materna en personas trans y de género no conforme ha emergido como una realidad, fruto de la nueva situación que las diferentes legislaciones han conferido a las personas que integran estos colectivos, a la que se ha dado contestación sanitaria sin disponer de las suficientes herramientas (técnicas y bioéticas) para ello. En los últimos años se están desarrollando investigaciones y propuestas concretas orientadas a informar y aplicar protocolos para la lactancia en personas trans.

La lactancia por parte de personas trans puede ser tanto en mujeres trans como en hombres trans. En lo que respecta a los hombres trans, algunos mantienen su útero y pueden llevar a término un embarazo y, posteriormente, amamantar a sus bebés. Del mismo modo, hombres trans pueden no gestar, pero decidir amamantar a bebés adoptados. En cualquiera de los supuestos anteriores, los hombres trans requerirán de un apoyo especializado debido, fundamentalmente, a los tratamientos hormonales que están utilizando y que deberán ser aminorados o retirados en los periodos de lactancia.

La lactancia ofrece menos problemas en hombres trans que en mujeres trans, ya que los primeros poseen de nacimiento la fisiología propia del sexo femenino, constitución más adaptada a la lactancia. En el caso de lactancia por un hombre trans será necesario controlar la toma de testosterona. Para aquellos que buscan amamantar tendrán que tener en cuenta que se ha demostrado que un nivel elevado de testosterona suprime la lactancia por provocar la atrofia de los tejidos mamarios que responden al estrógeno. Por ello, la ABM recomienda que los hombres trans que son padres gestacionales suspendan la terapia con testosterona durante el embarazo.

Es insultante para aquellas mujeres que hacen lo imposible por lactar y a menudo frente a instituciones y profesionales que las presionan con leche artificial; es insultante cuando conoces casos de madres amenazadas con llamar a los servicios sociales por pedir más tiempo para establecer la lactancia y negarse a darle biberón en un hospital. Lactar es una relación simbiótica absoluta que empieza desde antes de nacer la criatura y que hace que las mujeres tengamos una primera leche llamada calostro que se genera de las semanas 12 a la 18 durante la gestación. Los/las bebés recién nacidos, si se dejan sobre el pecho de la madre, se arrastran salivando y buscando el pezón (se cree que por eso se oscurecen durante el final del embarazo), y en esa interacción el cuerpo de la madre además reacciona ante los estímulos del bebé y cada vez que los puños del bebé tocan la piel de la madre, hay un pico de la hormona oxitocina en ella. Traduciendo del sistema hormonal, estamos hablamos de amor.

Por eso digo que por qué o para qué quiere amamantar un hombre. Y la lactancia ha sido siempre objeto de persecución masculina desde muchos frentes.

Riesgos y Consideraciones Éticas

Los principales riesgos a considerar son aquellos derivados de los tratamientos utilizados en la reasignación de género y aquellos otros introducidos para lograr la lactancia. A continuación, se va a realizar una exposición de los medicamentos que hay que considerar en el proceso de lactancia por parte de una persona trans. Bien por ser los que utilizan las personas trans en su proceso de reasignación, o bien por ser utilizados para inducir la producción de leche.

La domperidona ha sido un medicamento bastante cuestionado desde hace tiempo. Así, la FDA advirtió, en 2004, a las mujeres que amamantaban, que no usaran ese producto debido a problemas de seguridad. De hecho, la domperidona estaba siendo utilizada en EE.UU de forma ilegal ya que la FDA no la había autorizado por riesgos potenciales para la salud pública, debido a que se había detectado la capacidad de provocar arritmias cardiacas, paro cardiaco y muerte súbita cuando el paciente la recibía por vía intravenosa.

Conclusión

Aunque parezca increíble, los hombres también pueden producir leche y, en casos excepcionales, amamantar a sus bebés. ¿Hasta dónde deberíamos intervenir en la biología humana? ¿Estamos preparados para desafiar el modelo tradicional de masculinidad? Más allá de las resistencias previsibles, esta posibilidad abre un nuevo capítulo en la historia de la crianza. Tal vez, como tantas veces en el pasado, lo que hoy parece radical será mañana lo natural. Lo cierto es que pocas ideas tienen tanto potencial para transformar nuestra relación con la infancia.

tags: #lactancia #masculina

Publicaciones populares: