Horario de Sueño del Recién Nacido: Guía Completa para Padres
El sueño de un recién nacido puede ser un misterio para los padres primerizos. Al principio, para los padres el sueño de los bebés es todo un interrogante. Nos preocupa saber cuánto debería dormir el niño, con cuánta frecuencia y en qué tramos, de noche, en la siesta, durante el día, según va creciendo y a medida que pasa el tiempo. ¡Aquí despejamos tus dudas!
En sus primeras semanas de vida, los bebés pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, pero su patrón de sueño es muy diferente al de los adultos. Comprender sus patrones de sueño y adaptarte a ellos te ayudará a enfrentar esta etapa con mayor tranquilidad. El sueño de un recién nacido es un proceso vital y natural que, aunque a veces resulte agotador para los padres, es esencial para su crecimiento y desarrollo.
¿Cuánto duerme un recién nacido?
Un recién nacido generalmente duerme entre 14 y 17 horas al día, aunque algunos pueden llegar a dormir hasta 20 horas. De media, duermen entre 16 y 22 horas en un periodo de 24 horas. Los recién nacidos aún no diferencian entre el día y la noche. Su patrón de sueño se distribuye a lo largo de las 24 horas del día. Los recién nacidos no distinguen entre día y noche y pueden dormir incluso más durante el día. El sueño es crucial para el desarrollo del cerebro y el crecimiento físico del bebé.
Sin embargo, este sueño no ocurre de manera continua, sino en períodos cortos que suelen durar entre 2 y 4 horas, tanto de día como de noche. En general, dormirá alrededor de 16 a 18 horas diarias, y normalmente de dos a cuatro horas seguidas, durante todo el día. A no ser que a tu bebé le cueste dormirse, los recién nacidos duermen entre 14 y 18 horas al día (pero no del tirón, por desgracia, por más que los padres TAMBIÉN necesiten dormir…), con ciclos de sueño que pueden oscilar entre 30 minutos y 2 horas, o incluso más en el caso de algunos niños.
Aunque puede parecer que duermen casi todo el día, los recién nacidos se despiertan frecuentemente porque tienen un estómago pequeño y necesitan alimentarse cada pocas horas. Ah, y cuando se despierte estará hambriento. Debido a que sus pequeños estómagos no pueden contener suficiente leche materna o fórmula para mantenerlos saciados por mucho tiempo, suelen despertarse con frecuencia para alimentarse, sin importar si es de día o de noche tienen ciclos ultradianos. Los bebés que son amamantados suelen comer con mayor frecuencia, aproximadamente cada 2-3 horas, mientras que los que toman biberón lo hacen aproximadamente cada 3-4 horas.
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En las primeras semanas, es recomendable despertar al bebé cada 2-3 horas si no lo hace por sí solo, especialmente si necesita ganar peso. Asegúrate de despertar a tu bebé cada 3-4 horas para darle de comer hasta que muestre un buen aumento de peso, lo cual generalmente ocurre en las primeras semanas de vida. Después de eso, es posible dejar que el bebé duerma por más tiempo durante la noche. En los primeros meses, el sueño del bebé está determinado por sus necesidades fisiológicas.
Es normal que el sueño del bebé no sea regular al principio. Hacia los 3 meses, muchos bebés comienzan a desarrollar un ritmo más predecible y pueden dormir períodos más largos durante la noche, aunque aún necesitarán varias siestas diurnas. El tercer mes de vida de un bebé suele ser un acontecimiento que los padres y las madres con falta de sueño esperan impacientes. Y es que, a esta edad, un bebé normalmente pesa cinco o más kilos, lo suficiente para poder esperar entre dos tomas. Por este mismo motivo, llegados a este punto, algunos bebés empiezan a dormir más durante la noche que durante el día, y a intervalos más largos.
Consejos para mejorar el sueño del recién nacido
Aunque los recién nacidos no tienen un horario fijo, puedes comenzar a establecer una rutina simple, como bañarlo, alimentarlo y cantarle una canción antes de acostarlo. Y si no ya lo verás: pronto, los baños calientes, los pijamas suaves y los cuentos antes de dormir, se volverán parte de vuestra rutina.
- Asegúrate de que el lugar donde duerme el bebé esté oscuro, silencioso y con una temperatura adecuada.
- Presta atención a las señales de que el bebé está cansado, como bostezos, irritabilidad o frotarse los ojos.
- Para empezar a enseñarle la diferencia entre el día y la noche, puedes comportarte de manera diferente a distintas horas. Durante el día, háblale más mientras lo alimentas. Durante la noche, compórtate con más calma y emplea un tono de voz más suave. Con el tiempo comprenderá la diferencia y empezará a dormir más de noche.
- Si el bebé tiende a dormir todo el día y también mientras lo alimentas, trata de despertarlo para comer. Necesita aprender que el período de sueño más largo tiene lugar durante la noche. Ayúdale integrándole al centro de la actividad familiar alrededor de las 4 de la tarde, y aunque duerma, siéntale en posición vertical en una silla para bebés, un portabebés o una silla mecedora. Luego dale un baño alrededor de las 7 u 8 de la tarde, esto le mantendrá despierto y le relajará a la vez para caer en un sueño largo posterior.
- Si tu bebé está inquieto, es perfectamente adecuado acunarlo, abrazarlo y cantarle para tranquilizarlo. Envolverlo en una manta ligera puede ayudar a calmarlo si está llorando. Si el bebé empieza a intentar voltearse mientras está envuelto, es una señal de que es momento de dejar de hacerlo. Durante los primeros meses, no hay peligro de «malcriar» a tu bebé. De hecho, los bebés que son atendidos y cargados frecuentemente durante el día suelen tener menos cólicos y menos molestias.
Ambiente de sueño seguro
La Academia Americana de Pediatría (AAP) sugiere que los padres compartan la habitación, pero no la cama, con el bebé (si aun así deseas practicar el colecho deber practicarse el colecho seguro. El colecho seguro se refiere a la práctica de dormir con el bebé recién nacido, o no, habilitándole un espacio propio e independiente, aunque al lado de los padres, para descansar y dormir evitando todo tipo de riesgos. Aunque compartir la habitación es seguro, dormir en la misma cama no lo es. Compartir la cama aumenta el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y otras muertes relacionadas con el sueño.
Consejos para un ambiente de sueño seguro para su bebé:
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- Acuesta siempre a tu bebé boca arriba para dormir, nunca boca abajo o de lado. Desde que la AAP recomendó esta práctica en 1992, la tasa de SMSL ha disminuido significativamente.
- Utiliza una superficie de dormir firme y estable, como un colchón adecuado. No coloques juguetes, almohadas, mantas, edredones, colchas, sábanas mal ajustadas o protectores de cuna en el área donde duerme el bebé.
- Evita sobrecalentar al bebé. Vístelo de acuerdo con la temperatura ambiente, sin sobreabrigarlo. Observa señales de sobrecalentamiento, como sudoración o una piel que se siente muy caliente.
- Mantén al bebé alejado del humo del tabaco, ya que ser fumador pasivo incrementa el riesgo de SMSL.
- Ofrece un chupete al bebé para dormir, pero no lo fuerces. Si el bebé suelta el chupete mientras duerme, no es necesario volver a colocárselo. En el caso de bebés amamantados, espera a que la lactancia esté bien establecida antes de ofrecer un chupete.
- Presta atención a posibles peligros, como objetos con cuerdas, cintas o cordones que puedan enrollarse alrededor del cuello del bebé, así como artículos con esquinas o bordes afilados. Ten en cuenta los objetos que tu bebé podría alcanzar mientras está de pie o sentado en la cuna. Los móviles sobre la cuna, las decoraciones colgantes, y los cordones de persianas pueden ser peligrosos si están al alcance del bebé.
- No permitas que tu bebé se duerma en productos que no están diseñados específicamente para el sueño del bebé. Evita dejar que el bebé duerma en dispositivos para sentarse (como asientos de automóvil), almohadas de lactancia, o contenedores para bebés.
- Evita el uso de mantas pesadas, pijamas o arrullos gruesos sobre o alrededor del bebé.
- Asegúrate de que todos los productos de sueño para bebés cumplan con los estándares de seguridad federales y estén aprobados por la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor de EE.UU. (CPSC).
Edad del bebé y cantidad aproximada de horas de sueño necesarias
A medida que el bebé crece, sus necesidades de sueño cambian. La siguiente tabla proporciona una guía aproximada:
| Edad del bebé | Horas de sueño diarias | Siestas |
|---|---|---|
| Recién nacido | 16 a 20 horas | Irregular |
| 3 semanas | 16 a 18 horas | Irregular |
| 6 semanas | 15 a 16 horas | Irregular |
| 4 meses | 9 a 12 horas | 2 siestas (2 a 3 horas cada una) |
| 6 meses | 11 horas | 2 siestas (2 a 3 horas cada una) |
| 9 meses | 11 a 12 horas | 2 siestas (1 a 2 horas cada una) |
| 1 año | 10 a 11 horas | 2 siestas (1 a 2 horas cada una) |
| 18 meses | 13 horas | 1 o 2 siestas (1 a 2 horas cada una) |
| 2 años | 11 a 12 horas | 1 siesta (2 horas) |
| 3 años | 10 a 11 horas | 1 siesta (2 horas) |
Problemas comunes del sueño y cómo abordarlos
Los problemas relacionados con el sueño son muy comunes a los 8 o 9 meses. Aunque antes durmiera toda la noche, ahora puede despertarse… ¡y despertar a todos los demás miembros de la familia! Los bebés de 9 meses duermen alrededor de 11 a 12 horas por la noche, y al igual que antes, se despertará varias veces durante la noche. Sin embargo, lo que marca la diferencia en esta etapa es que se acuerda de ti y te extraña cada vez que se despierta. Si está acostumbrado a que lo acunen o lo mimen para quedarse dormido, esperará que ocurra lo mismo a medianoche. A ti te corresponde decidir si estás preparada para ser parte de esta rutina o si deseas que aprenda a dormirse por su cuenta.
En el primer año, comienzan los problemas a la hora de dormir. El niño está tan entusiasmado con sus nuevas capacidades que lograr que se tranquilice para ir a dormir se hace cada vez más difícil. Así que hará lo imposible para que lo cojas en brazos... Sin embargo, mantener una rutina a la hora de acostarse os ayudará a ambos en los meses venideros.
Un niño de dos años todavía está tratando de alterar un poco las reglas. Por esta razón, los forcejeos para irse a dormir son algo común. Tu pequeño no quiere despedirse de ti ni tampoco que se acabe su el día, ¡ha sido tan apasionante!
Si bien todo el mundo sabe que los recién nacidos y los bebés desvelan a sus padres por la noche, muchos se preguntan por qué su bebé se despierta por la noche, incluso llorando. ¿Tendrá hambre? ¿Tendrá frío? ¿Se sentirá solo? ¿Tendrá ansiedad por separación? ¿Le dará miedo la oscuridad? ¿Querrá que le cambien el pañal porque está sucio?
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Si te preguntas si tiene hambre, conviene que sepas que antes de los seis meses, tu bebé puede despertarte porque necesita que lo amamantes o le des un biberón, en función de la opción de alimentación que hayas elegido. Y si no tiene hambre, ¿por qué llora? Si no necesita que le cambies el pañal, si no le están saliendo los dientes y no hay nada más que le moleste (por ejemplo, si tiene piel atópica y le pica o si hace demasiado calor), es posible que el bebé se despierte simplemente porque está entre dos ciclos de sueño.
Veamos... Tu bebé lleva dos meses durmiendo toda la noche y ahora por fin esperas poder descansar... PERO hace poco ha empezado a despertarse de nuevo de madrugada y no sabes por qué. No te asustes: estos retrocesos son normales y pueden ocurrir cuando el bebé da un estirón, por ejemplo (en las primeras semanas, a los tres meses o a los seis meses), o si el bebé se desorienta o cambia de horarios, durante un viaje o en verano, por ejemplo.
Esta fase es perfectamente normal en un bebé y sucede en torno a los ocho meses de edad. Como los adultos (¡o los padres jóvenes!), los bebés pueden sufrir una falta de sueño que puede acumularse a lo largo de días o incluso semanas. Si es el caso, notarás que a tu hijo cada vez le costará más quedarse dormido: puede parecer contradictorio, pero cuanto más cansado está un niño, más le cuesta dormirse. ¿Qué debes hacer en estos casos?
Tal vez te preguntes si es probable que un bebé duerma menos por la noche si ha dormido más de lo habitual durante el día. ¿Tendrías que despertarlo? Según Emmanuelle Rigeade, «No se recomienda privar a un niño de sueño durante el día para que duerma mejor de noche, porque lo que se consigue es justo lo contrario: cuando un niño está demasiado cansado le cuesta más dormirse por la noche.
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