Hormonas Responsables de la Ovulación
El ciclo menstrual es un proceso biológico fundamental que prepara el cuerpo femenino para un posible embarazo. Los cambios en los niveles de hormonas producidas por la hipófisis y por el ovario van dirigiendo cada una de las fases del ciclo menstrual, incluida la ovulación.
Para entender mejor la ovulación conviene conocer todo el ciclo menstrual. Es la primera fase y comienza el primer día del ciclo, con ello se entiende el primer día de regla.
Entre las hormonas que regulan el ciclo menstrual encontramos cuatro de mayor importancia: la FSH (hormona folículo-estimulante), la LH (hormona luteínica), el estradiol y la progesterona. Estas cuatro hormonas tienen un papel muy significativo durante el ciclo menstrual, aumentando o disminuyendo en función de cada momento del ciclo.
Las dos primeras son producidas en la hipófisis, una glándula que se encuentra en el cerebro, y son liberadas en la sangre hasta llegar al ovario para estimularlo. El estradiol es la hormona que se produce en el ovario durante la primera mitad del ciclo, secundaria a la estimulación de éste por la FSH.
Fases del Ciclo Menstrual y Hormonas Involucradas
Contamos el inicio del ciclo menstrual como el primer día de regla. El primer día de sangrado menstrual comienza la llamada fase folicular, la primera de las 3 fases del ciclo menstrual.
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Fase Preovulatoria
La fase preovulatoria es el periodo de tiempo que precede a la ovulación en sí. Por tanto, esta fase se extiende desde el inicio del ciclo menstrual, es decir, el día que llega la menstruación, hasta que se produce el pico de hormona luteinizante (LH). La etapa preovulatoria se caracteriza por la liberación de la hormona foliculoestimulante (FSH) por parte de la glándula hipófisis.
Desde este comienzo y durante aproximadamente 7 días, los niveles de FSH aumentan y estimulan la producción de estradiol en el ovario, haciendo que se seleccionen los folículos y que aumenten de tamaño. La FSH promueve el desarrollo folicular ovárico, aunque solo un folículo llegará a completar este desarrollo y a liberar un óvulo maduro en la ovulación. Este folículo es conocido como folículo dominante.
A medida que los folículos maduran bajo la influencia de la FSH, producen estrógenos. El folículo en desarrollo, además, secreta estrógenos que tienen entre otras funciones, la de llevar a cabo los cambios necesarios en el moco cervical para ayudar a que los espermatozoides puedan pasar al útero. El principal estrógeno que produce el ovario es el estradiol (E2).
Cuando la concentración de estradiol es elevada, éste inhibe la producción de FSH en la hipófisis y los niveles disminuyen, haciendo que se seleccione un folículo dominante, que es el que tiene capacidad de responder a menores concentraciones de FSH. De esta forma se consigue que solamente un folículo crezca en cada ciclo.
El desarrollo folicular es el responsable de un incremento en los niveles de estrógenos, que finalmente provocará que se liberen grandes cantidades de LH (y FSH en menor medida). No obstante, la progesterona también podría ser el desencadenante del pico de gonadotropinas. Este hecho determina el final de la fase preovulatoria y el inicio del periodo ovulatorio.
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Fase Ovulatoria
Justo antes de la ovulación, los niveles de estradiol disminuyen de nuevo. La fase ovulatoria es la más corta de las 3 fases del ciclo menstrual. Una vez finalizada la fase preovulatoria, tendría lugar el comienzo de la fase ovulatoria.
Esta etapa dura unas 32-36 horas, el tiempo que transcurre entre el inicio del pico de la LH hasta que se produce la ovulación. Este pico de hormona luteinizante permite que el ovocito del interior del folículo dominante complete su maduración, pasando a ser un ovocito en metafase II. Además, este ascenso de LH también desencadena la expulsión del ovocito maduro fuera del folículo dominante, es decir, el propio proceso de ovulación.
La LH mantiene su producción a niveles bajos durante la primera mitad del ciclo menstrual y tiene su mayor producción alrededor del día 14 de ciclo, en el que se multiplica por diez su secreción, generando un pico que induce la ovulación. La ovulación suele producirse entre 24 y 36 horas después del aumento de LH, por lo que la hormona luteinizante es un buen factor de medición del periodo de máxima fertilidad y saber los días fértiles de la mujer.
Este ovocito deberá ser captado por las trompas de Falopio, donde permanecerá en espera del espermatozoide y de una posible fecundación. El periodo periovulatorio son los días más fértiles de la mujer. Por tanto, si se está buscando un embarazo, puede ser útil determinar cuándo se va a producir la ovulación con calendarios menstruales o con test de ovulación.
Fase Postovulatoria
La llamada fase lútea se inicia después de la ovulación. Tras la ovulación, se inicia la fase lútea donde se desarrolla el cuerpo lúteo que durará hasta que se produzca un posible embarazo o la menstruación, iniciándose el siguiente ciclo.
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La fase postovulatoria comienza una vez que se ha producido la ovulación y acaba con el final del ciclo menstrual. Por tanto, esta fase tiene una duración de 12-16 días. Una vez que se ha expulsado el ovocito, se forma el cuerpo lúteo en el ovario a partir del folículo vacío.
Tras la ovulación, el cuerpo lúteo comienza a producir progesterona y los niveles van aumentando durante la segunda mitad del ciclo. Este cuerpo lúteo comenzará a producir progesterona, la cual prepara el endometrio para una posible implantación embrionaria. Esto provoca cambios en el endometrio (en el útero), que lo hacen adecuado a una posible implantación en el caso de que haya fecundación.
Si se produce la fecundación del óvulo y el embrión se implanta con éxito el organismo comienza a producir la gonadotropina coriónica humana (hCG), conocida como la hormona del embarazo, que mantendrá el folículo activo, y que puede provocar algunos de los síntomas del embarazo.
La producción de LH y de FSH disminuye en esta segunda mitad del ciclo. Los niveles de estradiol vuelven a aumentar ligeramente. En esta etapa se suceden nuevos cambios en tu cuerpo como consecuencia del aumento de la progesterona. Los cambios pueden comenzar sobre el día 20-21 del ciclo menstrual e ir acentuándose hasta el momento de la menstruación.
Si no se produce dicha implantación, el cuerpo lúteo deja de secretar progesterona y degenerará a corpus albicans. El endometrio uterino sufre una descamación y se elimina mediante la menstruación, dando lugar al comienzo de un nuevo ciclo menstrual. Además, este descenso de la progesterona permite que la FSH comience a subir, estimulando así el desarrollo de una nueva cohorte folicular.
Al final del ciclo, la disminución de LH hace que disminuyan los niveles de estradiol y progesterona y esto provoca la descamación del endometrio y una nueva menstruación.
El óvulo, tras liberarse, viaja a través de la trompa de Falopio hacia la matriz. Puede sobrevivir hasta 24 horas y los espermatozoides hasta 5 días en el interior del útero, por lo tanto los días previos a la ovulación y el propio día de la ovulación son los de máxima fertilidad y mayores probabilidades de embarazo.
Si no se produce la fecundación, el folículo se contrae, los niveles de estrógeno y progesterona disminuyen provocando que el grueso revestimiento del útero se desprenda y se rompan los vasos sanguíneos, provocando una hemorragia, que es la menstruación.
Hormonas Clave y su Función
Las hormonas femeninas juegan un papel crucial en la fertilidad. Cada fase está controlada por diferentes hormonas, como el estrógeno y la progesterona. La interacción entre estas hormonas asegura que el ciclo funcione correctamente, permitiendo la posibilidad de concepción durante la ovulación.
- FSH (hormona foliculoestimulante): Fundamental en las primeras etapas del ciclo menstrual, estimula el crecimiento de los folículos ováricos. Indicativa de la reserva ovárica.
- LH (hormona luteinizante): Crucial para el proceso de ovulación, desencadena la expulsión del ovocito maduro.
- Estradiol: Un tipo de estrógeno que ayuda a evaluar la función ovárica y el ambiente uterino.
- Progesterona: Importante para la fase lútea del ciclo menstrual y el mantenimiento del embarazo.
Hormona Foliculoestimulante (FSH)
La hormona foliculoestimulante (FSH) es un componente clave en la salud reproductiva de mujeres y hombres. La hormona FSH (hormona folículo estimulante) es fundamental en las primeras etapas del ciclo menstrual, ya que estimula el crecimiento de los folículos ováricos que contienen los óvulos.
Es esencial para el desarrollo de los folículos ováricos y la producción de espermatozoides, lo que la convierte en una de las hormonas más importantes en los tratamientos de fertilidad. La hormona FSH es producida por la glándula hipófisis y desempeña un papel fundamental en el ciclo reproductivo.
Durante el ciclo reproductivo de la mujer, la hormona FSH actúa sobre los ovarios para estimular el crecimiento de los folículos. Este proceso es esencial para la ovulación y la producción de estrógenos. A medida que un folículo se convierte en dominante (es seleccionado), la producción de estrógenos aumenta, lo que disminuye los niveles de FSH por retroalimentación negativa. Este folículo dominante continúa madurando y finalmente libera un óvulo durante la ovulación.
En los tratamientos de fertilidad, la hormona FSH juega un papel esencial, especialmente en los tratamientos de reproducción asistida como la fecundación in vitro (FIV) y la inseminación artificial (IA). Durante los tratamientos de fertilidad, la FSH se administra a través de medicamentos con el objetivo de estimular los ovarios para que produzcan más folículos de lo natural. El ajuste de la dosis de FSH es crucial y se personaliza para cada paciente.
El éxito de los tratamientos de fertilidad con FSH depende en gran medida de cómo respondan los ovarios a la estimulación. Por otro lado, las mujeres con una baja reserva ovárica o aquellas que tienen niveles elevados de FSH al inicio del ciclo pueden tener una respuesta más pobre, obteniendo menos folículos y óvulos.
Los niveles de FSH proporcionan una indicación clara de la función ovárica en las mujeres y de la salud testicular en hombres. Cuando los niveles de FSH superan los 12 mUl/ml, se considera que la reserva ovárica está disminuyendo y que la capacidad de concebir de manera natural se reduce. La prueba de FSH se realiza a través de un análisis de sangre y es una herramienta esencial en el diagnóstico de problemas de fertilidad.
Hormona Luteinizante (LH)
La hormona luteinizante (LH) trabaja en estrecha colaboración con la FSH para regular el ciclo menstrual. Mientras que la FSH estimula el desarrollo de los folículos en los ovarios, la LH desencadena la ovulación y apoya la formación del cuerpo lúteo, que produce progesterona tras la liberación del óvulo. El equilibrio entre FSH y LH es esencial para la fertilidad. Un desequilibrio entre ambas hormonas puede llevar a disfunciones ovulatorias, lo que afecta a la capacidad de concebir.
Estrógenos y Progesterona
Los estrógenos son las principales hormonas sexuales femeninas. Los estrógenos son los responsables de la maduración y el desarrollo de los órganos sexuales y ejercen una acción beneficiosa sobre nuestra salud de forma global: favorecen el equilibrio de nuestra piel y mucosas, protegen nuestro sistema cardiovascular, contribuyen a la densidad ósea, intervienen en la regulación del ciclo de vigilia y sueño…
Pero en el ciclo menstrual y el desarrollo del embarazo también cumple una función fundamental la progesterona. La progesterona es otra hormona clave en las mujeres, producida principalmente en el cuerpo lúteo del ovario tras la ovulación. Esta hormona juega un papel fundamental en el mantenimiento del embarazo.
Alteraciones Hormonales y Fertilidad
Existen múltiples alteraciones hormonales que podemos detectar al realizar un estudio por esterilidad o infertilidad, indicando un posible problema de fertilidad. Aunque una alteración hormonal puede conllevar un problema de fertilidad o infertilidad, el nivel de hormonas también puede influir en el éxito de un tratamiento de fertilidad, teniéndose que alterar para poder conseguir el embarazo.
Ejemplos de alteraciones hormonales incluyen:
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP): Elevación en los niveles de LH, siendo estos niveles superiores a los de la hormona FSH.
- Hipotiroidismo: En la mayoría de los casos, encontramos un hipotiroidismo subclínico, es decir, con una TSH (hormona estimulante de tiroides) aumentada, pero niveles de hormonas tiroideas (T4 y T3) normales.
- Hiperprolactinemia: Niveles elevados de prolactina pueden alterar los ciclos menstruales y producir infertilidad.
Glosario de Términos
- Hipotálamo: Es una región del cerebro que regula muchas funciones del cuerpo, incluida la producción de hormonas reproductivas.
- Hipófisis: Una pequeña glándula situada en la base del cerebro que, bajo la influencia del hipotálamo, produce la hormona foliculoestimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH).
- Ovarios: Los ovarios son los órganos reproductivos de la mujer. Contienen folículos que son las estructuras anatómicas donde se desarrollan y maduran los óvulos. Los ovarios también producen hormonas como los estrógenos y la progesterona.
- Cuerpo Lúteo: Estructura temporal que se forma en los ovarios después de la ovulación. Es fundamental para el ciclo menstrual y el embarazo temprano, ya que produce las hormonas necesarias para la preparación del útero y el mantenimiento de la gestación.
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