Iberia: ¿Cuna de la Humanidad? Evidencia Científica

26.10.2025

Cuando, en el siglo XVI, los españoles llegados a América se dieron cuenta de que no estaban en Asia, sino en un mundo nuevo, se preguntaron por sus habitantes. ¿Quiénes eran? ¿Y de dónde procedían? Creyeron hallar la respuesta en la Biblia, cuyo contenido se consideraba histórico. Para algunos, como Benito Arias Montano, eran descendientes de Noé, el personaje que había salvado a la humanidad del Diluvio. Para otros, como fray Bartolomé de las Casas, eran los descendientes de las tribus perdidas de Israel, desaparecidas cuando Asiria invadió aquel territorio (lo mismo creyó el gran naturalista Humboldt, dos siglos después). También se sostuvo que eran los supervivientes de un cataclismo colosal: el hundimiento de la Atlántida.

Hoy sonreímos ante la ingenuidad de aquella época: sabemos con seguridad que los ancestros de los actuales americanos llegaron de Asia y que lo hicieron a través de un territorio que tras su paso quedaría cubierto por las aguas: el estrecho de Bering.

El Puente de Beringia y el Poblamiento de América

Los primeros habitantes de América llegaron a este continente en tiempos de la glaciación de Würm, la última que ha afectado a nuestro planeta; empezó hace 110.000 años y acabó hace 10.000. La llegada del hombre a América está estrechamente vinculada a la captura de grandes mamíferos y coincide con la extinción de megafauna en todo el planeta, al final de las glaciaciones. Esto dio lugar a que, en dos ocasiones, América y Asia quedaran unidas por una lengua de tierra: el puente de Beringia, en el estrecho de Bering, entre la actual Alaska y Siberia. La profundidad actual del estrecho es de unos 50 metros, pero entonces el nivel del agua descendió hasta los 120 metros y dejó al descubierto una vasta región de miles de kilómetros cuadrados.

Caminos Entre el Hielo

No todo aquel territorio se encontraba bajo mantos de hielo. Entre 25.000 y 12.000 años atrás, ciertas partes de Beringia tenían un aspecto muy similar al de la actual tundra asiática: un paisaje seco y frío, pero en el que podían vivir los grupos humanos y por el cual pululaban grandes mamíferos adaptados a ese tipo de ambiente, entre los que se contaban el mamut y el bisonte antiguo.

Las mismas condiciones glaciales que provocaron un descenso del nivel del mar y abrieron el paso entre Asia y América implicaron grandes dificultades para la presencia humana en América del Norte, puesto que dieron lugar a dos enormes placas de hielo que cubrían gran parte de su territorio e impedían el tránsito hacia el interior: la placa Laurentina y la de la Cordillera. Este corredor libre de hielo es uno de los elementos clave para quienes piensan que la ocupación de América empezó en esas fechas y no antes.

Lea también: Iberia y tu Bebé: Guía

El pasillo daba acceso al centro y sur de los actuales Estados Unidos, el área donde están los yacimientos en los que se apoya esta teoría. En ellos han aparecido unas características puntas de proyectil conocidas como Clovis; por esta razón, la hipótesis del poblamiento tardío de América se conoce como Clovis-first, «Clovis primero». Sin embargo, recientes investigaciones lideradas por el genetista Eske Willerslev, publicadas en 2016 en la revista Nature, han abierto un gran interrogante sobre esa interpretación: el corredor de Alberta sólo sería habitable hace unos 12.600 años, cuando aparecieron en él las primeras plantas de las que se alimentarían los animales cazados por los humanos.

Como esa fecha es posterior a la de numerosas evidencias de poblamiento en América del Norte, es de suponer que los primeros habitantes de América no entraron allí por el interior del continente, sino que siguieron otro camino.

La Autopista de las Algas

La costa norteamericana del Pacífico también se vio muy afectada por los efectos de los glaciares, pero hubo dos lapsos de tiempo en los que el descenso del nivel del mar y el retroceso de los glaciares descubrió una larga franja costera desde Beringia por la que podían moverse los grupos de cazadores-recolectores asiáticos. Los grupos que se aventurasen por aquel pasadizo costero podían disponer de abundantes recursos marinos. En tal sentido, los arqueólogos Jon M. Erlandson y Torben C. Rick, entre otros, han propuesto la denominada kelp highway hypothesis, la «hipótesis de la autopista de algas»: los primeros americanos habrían alcanzado el continente siguiendo la costa del Pacífico, lejos de los glaciares, donde los bosques de algas marinas (kelp), con su gran biodiversidad, ofrecían comida abundante a las sociedades que dispusieran de la tecnología necesaria para pescar o navegar.

La existencia de esta vía costera de colonización sustenta la idea de un poblamiento temprano de América: el llamado pre-Clovis, «antes de Clovis», que explicaría la existencia, en América del Sur, de yacimientos tan antiguos como los de Clovis o aún más. Las islas Channel, en California (EE. UU.), están en la vía costera del poblamiento americano. Pero la subida del nivel del mar tras el final de las glaciaciones ha sumergido la mayor parte de la «autopista», de manera que los yacimientos más antiguos que podrían corroborar esta idea son ahora inaccesibles, y gran número de ellos ha desaparecido. Las dataciones obtenidas en yacimientos de la actual costa de California se sitúan en torno a 12.200 años atrás.

Evidencias de un Poblamiento Temprano

Si hasta hace un tiempo la mayoría de los investigadores apostaba por un poblamiento tardío de América, situándolo incluso en torno a 12.000-11.500 años atrás (según demostrarían yacimientos como Blackwater Draw, en Nuevo México, fechado hace 12.000 años), hoy son muchos los yacimientos que, a lo largo de todo el continente americano, respaldan la idea de un poblamiento temprano, anterior a Clovis. Entre ellos figuran, por ejemplo, Meadowcroft Rockshelter, en Estados Unidos (16.000 años); Arroyo Seco (12.170 años) y Piedra Museo (12.890 años) en Argentina, o Monte Verde (18.500 años) y Tres Arroyos (11.880) en Chile. Incluso se han proporcionado dataciones próximas a 50.000 años en Pedra Furada (Brasil), aunque no son aceptadas por toda la comunidad científica.

Lea también: Viajar con bebé en Iberia: ¿Qué necesitas saber sobre las cunas?

¿Llegaron de Oceanía?

Las dataciones más antiguas de yacimientos de América del Sur, como los mencionados arriba, fueron la base de la hipótesis del poblamiento de América del Sur desde las islas de Polinesia. Los haplotipos (combinaciones específicas de material genético en los cromosomas) que comparten las poblaciones de América y Asia están presentes en la zona sur de la actual China y en el norte de Vietnam, pero no aparecen más al sur de esta zona, donde se encuentran las islas de la Polinesia. Por otra parte, los trabajos del antropólogo S.

Sabemos, pues, de dónde vinieron los primeros americanos, pero aún queda por contestar otra pregunta: cuándo llegaron.

El Homo Sapiens en la Península Ibérica

Hace unos 46.000 años, cuando aparecieron los Homo sapiens al este de Europa, todo el continente estaba dominado por los neandertales. Poco a poco fueron ocupando todo el viejo continente, pero poco después de cruzar los Pirineos su fulgurante avance se frenó. Según la teoría de la frontera del Ebro, cuando llegaron a este río frenaron su expansión hacia el sur de la península, hace unos 39.000 años, convirtiéndose el suroeste de la península Ibérica en el último lugar donde habitaban los neandertales antes de su extinción. O al menos eso se creía hasta ahora.

Así lo atestiguan distintos estudios científicos, entre ellos uno titulado (Proceedings of the National Acacemy of Science), y publicado en la revista PNAS, según el cual hombre moderno (Homo sapiens) llegó al sur de la Península Ibérica hace 44.000 años, 5.000 años antes de lo que se había datado hasta ahora. Los datos aportados por esta investigación apuntan a que los humanos modernos quizá se encontraron con algunos grupos de neandertales a su paso por la península Ibérica, pero que por aquel entonces estos ya habían prácticamente desaparecido de aquel lugar debido a causas climáticas.

Aquello provocó que durante unos milenios ambas especies convivieran en distintos territorios. Este hallazgo se ha producido en el yacimiento de la cueva Lapa do Picareiro, en el sur de la localidad portuguesa de Fátima, donde los científicos llevaban tiempo buscando pistas sobre los orígenes de la presencia de los humanos modernos y los neandertales en la península Ibérica.

Lea también: Beneficios Iberia Plus Kids

Para datar la presencia de ambas especies, los investigadores estudiaron los vestigios la industria musteriense, típicamente neandertal, y la auriñaciense, empleada por Homo sapiens, y llevaron a cabo nuevas dataciones de fósiles de varios yacimientos europeos, como la cueva de Bajoncillo, situada en Torremolinos, Málaga.

Los estudios previos de los que se disponía hasta la fecha habían sugerido que los Homo sapiens reemplazaron a los neandertales en el sur de la península hace unos 39.000 años, pero las nuevas dataciones con radiocarbono desvelaron que este episodio tuvo lugar mucho antes de lo que se pensaba, y que fue un acontecimiento relativamente rápido (de entre unos 1.000 y 2.000 años de duración), similar a lo acontecido en el resto del continente.

Lukas Friedl, antropólogo de la Universidad de West Bohemia (República Checa) y coautor de la investigación manifestó que "la cuestión de si los últimos neandertales supervivientes en Europa fueron reemplazados o asimilados por los humanos modernos que llegaron es un problema sin resolver desde hace muchos años en paleoantropología. Las fechas tempranas de las herramientas auriñacienses de Picareiro probablemente descartan la posibilidad de que los humanos llegaran a un lugar ya desprovisto de neandertales desde hacía mucho tiempo.

Los Ungulados de Atapuerca y la Dispersión Humana

Los principales sitios de donde se estudiaron los ungulados son Gran Dolina, Galería y Sima del Elefante. Hay pocos fósiles de Penal y Cueva del Fantasma es un sitio nuevo. La Sima de los Huesos es un sitio importante, pero no tiene ungulados. Los sitios al aire libre (Valle de las Orquídeas, El Hundidero, Hotel California y Fuente Mudarra) no tienen fauna.

Las faunas de Atapuerca en el límite entre el Pleistoceno Temprano y Medio: los ungulados del nivel TD8 en el contexto del cambio climático.

La Sima del Elefante proporciona el resto humano más antiguo de Europa.

El yacimiento TD6 (Estrato Aurora) de homínidos: Observaciones finales y nuevas preguntas.

Los ungulados de Atapuerca-TD6.

Artiodáctilos del yacimiento mesopleistoceno de Galería (Sierra de Atapuerca). En E. Carbonell, A. Rosas & C. Diez (eds.): Ocupaciones humanas y paleoecología del yacimiento de Galería.

Contribución del yacimiento de Galería (Sierra de Atapuerca) al Cuaternario Ibérico. En E. Carbonell, A. Rosas & C. Diez (eds.): Ocupaciones humanas y paleoecología del yacimiento de Galería.

Ungulados de Gran Dolina (Atapuerca, Burgos, España).

Homo antecessor y su contexto paleontológico en Gran Dolina (Atapuerca).

El Proyecto de El Eulma y Tighennif

Desde 2002, participó en un proyecto, dirigido por Mohamed Sahnouni, en localidades cerca de El Eulma y más tarde también Tighennif. Las localidades Ain Boucherit, Ain Hanech, El Kherba y otras están en un pequeño valle, el Oued Boucherit y forman una secuencia con datación magnetoestratigráfica que cubre el tiempo desde >3 Ma hasta <1.7 Ma. Tighennif es una localidad más joven, del Pleistoceno Inferior tardío. El objetivo principal del proyecto es la prehistoria y mi tarea es el estudio de los grandes mamíferos.

Evaluación de las estrategias de subsistencia de los primeros habitantes del norte de África: evidencia del sitio del Pleistoceno temprano de Ain Boucherit (Argelia).

La secuencia del Plioceno-Pleistoceno de Oued Boucherit (Argelia): Un registro arqueológico y paleontológico único con limitaciones cronológicas en el norte de África.

Los últimos Hippariones del norte de África: la disminución y extinción de los Hipparion siguen un patrón común.

tags: #iberia #cuna #de #la #humanidad #evidencia

Publicaciones populares: