Importancia de la Leche Materna y su Valor Nutritivo
La leche materna es el alimento fundamental y principal que la madre puede suministrar a su recién nacido.
No existe sustituto alguno en cuanto a la fuente nutricional y valor energético que aporta.
La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida.
La leche materna asegura la correcta nutrición del niño tras la nutrición intrauterina.
La cantidad de leche materna que produce el seno de una mujer puede cambiar de una mujer a otra completamente.
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Los nutrientes que forman parte de la leche materna emanan de la dieta materna y de las reservas nutricionales de esta.
Tanto el estado nutricional de la madre, el IMC (Índice de masa corporal) materno como la dieta de esta pueden variar el sabor, composición y textura de la leche, y por ello, el aporte nutricional al bebé.
Las necesidades nutricionales de un infante son muy elevadas a lo largo de toda su vida.
Por esta razón, las características nutricionales de la leche materna van variando.
Cabe recalcar que, durante la lactancia materna, las necesidades nutricionales de las madres son superiores que en la gravidez ya que el neonato duplica su pesaje cuando tiene aproximadamente de cuatro a seis meses de vida.
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Por ello, la leche materna fabricada los primeros meses aporta un gran valor energético.
Las calorías maternas adecuadas durante el amamantamiento son de 2.300 - 2.500 cal/día cuando es un único niño.
En el caso de gemelos, las necesidades calóricas aumentan hasta las 2.600 - 3.000 cal/día.
Diversos estudios científicos subrayan la leche materna como el alimento idóneo durante los primeros seis meses de vida.
Por este motivo, se aconseja y se promueve la lactancia materna exclusiva en este periodo.
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Las propiedades de la leche materna ocupan un valioso papel, ya que ofrecen cofactores enzimáticos y sustratos necesarios para aportar energía.
Además, esta ofrece vitamina A, necesaria para el aumento de los tejidos, proteínas y el crecimiento neurológico del recién nacido.
La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de edad, unido de la ingesta progresiva de alimentos es esencial para la correcta salubridad del niño.
Tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) como UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la infancia) aconsejan que los neonatos comiencen la lactancia materna tras el nacimiento y que sean amamantados de manera exclusiva los primeros 6 meses de vida.
Los lactantes deben ser amamantados a demanda, en otras palabras, estos deben alimentarse cuantas veces reclame el bebé ya sea de día o de noche.
No es aconsejable el empleo de biberones, tetinas o chupetes.
A los 6 meses de edad, los neonatos deben iniciar la alimentación complementaria de manera guiada por un profesional de la salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende que la leche materna es una fuente alimenticia segura para el lactante ya que aporta numerosos anticuerpos encargados de defender al neonato de dolencias características del periodo neonatal.
Asimismo, proporciona la energía y los nutrientes que un recién nacido puede precisar en los primeros 6 meses de vida, adaptándose dicha leche materna a las necesidades del bebé.
La leche materna varía a lo largo de la vida del neonato pues esta se va adaptando a la edad gestacional y a las necesidades nutricionales de este.
De igual forma, la leche materna varía en función de la dieta de la madre o incluso su IMC, logrando así una nutrición adecuada del niño.
El colectivo científico pediátrico considera que la leche materna es perfecta para el desarrollo correcto de los recién nacidos y aconsejan que cuando sea imposible amamantar al infante con la propia leche materna, se acuda a bancos de leche para proveerse de leche pasteurizada de madres donantes, especialmente si se tratan de niños prematuros.
La lactancia materna avala la salubridad y supervivencia de los neonatos e infantes.
Los neonatos que toman leche materna exclusiva han demostrado que son más astutos, despiertos y perspicaces que los amamantados con leche de fórmula, favoreciendo al nivel cognitivo.
Además, presentan menos prevalencia a padecer sobrepeso u obesidad, así como enfermedades relacionadas como la diabetes mellitus.
También, previene las enfermedades gastrointestinales y respiratorias, disminuye la prevalencia de alergias, aumento de la tensión arterial o hipercolesterolemia.
Los lactantes que se alimentan a base de leche materna presentan menor riesgo de mortalidad durante los primeros 12 meses de vida.
Por otro lado, la acción de succionar la leche materna del seno de la mujer incrementa el desarrollo de la musculatura bucal gracias al cometido que realiza el neonato a la hora de deglutir la leche materna.
En cuanto a los beneficios maternos, estas tienden a padecer menos cáncer de mama, cáncer de ovario, anemia y osteoporosis en el futuro, actuando la lactancia materna como factor protector.
Además, la lactancia materna ofrece beneficios emocionales y psicológicos tanto para el recién nacido como para la mujer y disminuye el costo que supondría la compra de leche en fórmula y biberones.
Asimismo, aminora la probabilidad de hemorragia tras el alumbramiento y disminuye la depresión post-parto.
A medida que se va conociendo con más exactitud los constituyentes de la leche humana, las leches de fórmulas van variando y adaptándose con el objetivo de equiparar las cualidades y composición de la leche materna.
Pese a que los científicos continúan luchando e investigando cómo aumentar la calidad de la leche de fórmula, estos están remotamente lejos de superar las características de la leche materna.
Componentes de la Leche Materna
Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa.
La leche materna es un 87,5% agua.
A continuación mencionaremos los nutrientes que forman parte de la leche materna y la función de cada uno:
Agua
La leche materna es 88 % agua.
Por ello estos bebés no necesitan beber agua adicional, incluso en países cálidos.
Carbohidratos
La lactosa es el principal carbohidrato de la leche materna, estando en un 6 %.
Se produce en la glándula mamaria a partir de la glucosa.
Su principal función, junto a las grasas, es el aporte de energía, necesaria para el crecimiento y desarrollo del recién nacido.
La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro.
La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana.
Son fundamentales para la absorción del calcio, hierro y magnesio.
También son necesarios para el mantenimiento de la microbiota intestinal dado que promueven el crecimiento de Lactobacillus bifidus el cual inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos.
Oligosacáridos; la leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas.
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