Importancia del Ácido Fólico Durante el Embarazo y la Lactancia Materna

27.09.2025

Todos conocemos la importancia que tiene seguir una alimentación variada y equilibrada e incorporar a nuestro organismo los nutrientes esenciales para poder realizar las funciones vitales.

¿Qué es el Ácido Fólico?

Lo primero es definir claramente de qué estamos hablando, ¿verdad? El ácido fólico, o vitamina B9, es una vitamina B que contribuye a la producción y mantenimiento de células nuevas en nuestro organismo, y es fundamental para el desarrollo del ADN. También conocido como vitamina B9, es una vitamina hidrosoluble. Se encuentra presente en una gran cantidad de alimentos, en especial en los vegetales verdes de color oscuro. como el brócoli o las espinacas y en algunas legumbres como los guisantes o los frijoles.

Además, podemos encontrarlo, aunque en menor medida, en cereales, frutas y en harinas enriquecidas. En primer lugar, la aportación diaria de ácido fólico a través de los alimentos es menor que la que necesita una mujer embarazada. El ácido fólico es un tipo de folato presente en los suplementos recomendados en el embarazo. Es un nutriente esencial cuando estás buscando el embarazo o ya lo has conseguido.

Es un compuesto orgánico soluble en agua que pertenece a las vitaminas del grupo B. Esta vitamina es fundamental ya que contribuye a la síntesis normal de aminoácidos, a la formación normal de células sanguíneas, a la función psicológica normal y al funcionamiento normal del sistema inmunitario, entre otros.

Beneficios del Ácido Fólico

El ácido fólico actúa en conjunto con las vitaminas C y B12, que ayudan a la formación de la proteína hemo, responsable del hierro, y contribuyen de esta forma a prevenir la anemia. No obstante, la principal función del ácido fólico durante el embarazo es la de proteger al feto, concretamente contribuir a la correcta formación del cerebro y médula espinal, conocido como tubo neural, que se forma en el primer mes de embarazo. Es el único folato que cuenta con estudios científicos que concluyen que reduce el riesgo de que el bebé se desarrolle con alguna malformación en la médula espinal.

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En definitiva, dada la importancia del consumo de ácido fólico para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, es importante incluir en nuestra dieta alimentos ricos en esta vitamina. El ácido fólico es un tipo de folato o vitamina B9 que previene los defectos del tubo neural en el bebé, como la espina bífida, la anencefalia…

Beneficios para el Bebé

  • Promueve el desarrollo y crecimiento rápido de la placenta, ya que ayuda a producir nuevas células y a suplantar aquellas que han perdido su función.
  • Es necesario para la síntesis del ADN, por lo que su déficit trae grandes consecuencias para el bebé que viene en el camino, en especial la aparición de enfermedades congénitas como las que afectan el tubo neural.
  • El tubo neural es una estructura a partir de la cual se desarrollarán el cerebro y la médula espinal del bebé y su formación ocurre entre las 8 y 13 semanas del embarazo.

Beneficios para la Madre

Para nosotras las mamis es importante tomar ácido fólico ya que durante el embarazo nuestro cuerpo se encarga de suministrarle al bebé el oxígeno que necesita, por lo que aumenta la producción de glóbulos rojos y otras células sanguíneas. El déficit de ácido fólico puede traer como consecuencia la aparición de anemia megaloblástica en la cual ocurre una producción defectuosa de glóbulos rojos que son incapaces de transportar correctamente el oxígeno, por lo que afectan el desarrollo del bebé y causan agotamiento físico, mareos y cansancio en la madre.

¿Cuándo y Cómo Tomar Ácido Fólico?

En general se recomienda una dosis diaria de ácido fólico de 400 microgramos. Los cuales pueden ser obtenidos, como dijimos antes, de una dieta rica en ciertos alimentos, pero también a través de suplementos vitamínicos. Debido a la importancia del ácido fólico se recomienda siempre que las mujeres en estado fértil lo ingieran desde antes de la concepción. Una vez embarazada, se recomienda que el suplemento sea ininterrumpido durante el primer trimestre de embarazo. Aunque no está contraindicado tomarlo, si se desea, hasta el momento del nacimiento, e incluso prolongarlo durante la lactancia.

Estos últimos tienen la gran ventaja de ser absorbidos al 100% cuando son ingeridos por la mañana en condiciones de ayuno. Además, se debe tener en cuenta que los procedimientos de cocción pueden destruir el ácido fólico presente en los alimentos por lo que su disponibilidad en estas fuentes puede ser variable y en algunos casos insuficiente. Suplementar con ácido fólico a diario antes y durante todo el embarazo es la manera más eficaz de prevenir algunas malformaciones en la médula espinal del bebé. Los últimos estudios científicos publicados respaldan estas recomendaciones. En cuanto se decide concebir a un bebé, lo ideal es que la madre prepare su organismo para que su hijo se desarrolle y crezca dentro de su útero libre de graves enfermedades como la espina bífida.

Por eso, todos los expertos recomiendan que la mujer acuda a la consulta de su ginecólogo cuando abandone las medidas anticonceptivas. Es en esta consulta preconcepcional cuando el médico recomienda que la madre empiece a tomar todos los días un suplemento de 400 microgramos de ácido fólico. Además, lo deben de tomar todas las mujeres que desean quedarse embarazadas. Todas las mujeres se benefician del ácido fólico. La mejor prueba es que desde que el Ministerio de Sanidad español recomendó que todas las embarazadas tomaran ácido fólico en los 90, descendió muchísimo el número de niños con espina bífida o anencefalia.

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Si estás pensando en quedarte embarazada, lo primero que debes hacer es acudir a tu médico para realizar un chequeo de salud e implementar rutinas para llevar una vida más saludable. Tu médico te prescribirá un medicamento o un suplemento específico para el embarazo con ácido fólico para prevenir los defectos del Tubo Neural.

Alimentos Ricos en Ácido Fólico

Las principales fuentes alimenticias de folatos son las verduras y hortalizas, entre las cuales cabe destacar: las acelgas y la remolacha, las coles y los guisantes. Asimismo, los garbanzos y los frutos secos tales como almendra o la avellana presentan un contenido alto de folatos. Otra buena fuente de folatos son las frutas frescas como la naranja, el melón y el hígado. Además, podemos encontrar en el mercado alimentos enriquecidos con ácido fólico como los lácteos.

Las leches enriquecidas con ácido fólico constituyen un excelente suplemento dentro de una alimentación variada y equilibrada especialmente en determinadas situaciones fisiológicas como el embarazo y la lactancia, cuando el requerimiento de esta vitamina es mayor para el correcto desarrollo del feto y el bebé. Los alimentos más ricos en ácido fólico son las verduras de color verde. Finalmente, en cuanto a las bebidas, el zumo de naranja natural y la cerveza sin alcohol encabezan la lista de las que aportan una mayor cantidad de esta vitamina.

El ácido fólico, o folato, se encuentra en numerosos alimentos que deben incluirse en una dieta sana y equilibrada. Verduras, principalmente de hoja verde. Espinacas, berros, lechuga, brócoli, alcachofa, coliflor, etc.

Ácido Fólico Durante la Lactancia

Algunos especialistas sugieren que la ingesta de suplementos de ácido fólico debe continuar incluso durante la lactancia. En especial si hemos decidido alimentar al bebé exclusivamente con leche materna. El ácido fólico es liberado a través de la leche materna y su cantidad va aumentando a medida que pasa el tiempo y ésta madura. Esto último puede traer como consecuencia que la madre desarrolle déficit de ácido fólico durante la lactancia y con ello anemia. Además, el suministro constante de ácido fólico al bebé por la leche materna asegura que siga teniendo los nutrientes necesarios para el desarrollo y crecimiento de su sistema nervioso y los demás tejidos incluso después del nacimiento.

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Deficiencia de Ácido Fólico

Sin embargo, su deficiencia puede producir enfermedades como la anemia megaloblástica. El aporte adecuado de esta vitamina durante el embarazo es fundamental. La forma más segura de saber si tienes el ácido fólico bajo es mediante un análisis de sangre. No obstante, hay una serie de síntomas que pueden alertarte para que te plantees si necesitas un suplemento de esta vitamina. El déficit de ácido fólico puede aparecer como consecuencia de un consumo excesivo de alcohol, cocer demasiado las verduras (lo que elimina sus vitaminas), tener una dieta poco saludable, ser celíaco, puesto que la celiaquía impide su asimilación por parte del organismo, entre otras causas.

Si por la deficiencia de ácido fólico el tubo neural no se desarrolla correctamente es posible que el bebé nazca con enfermedades congénitas tales como:

  • Espina bífida: en la que la médula espinal y la columna vertebral no se cierran completamente.
  • Anencefalia: en la que ocurre un subdesarrollo grave del cerebro.
  • Encefalocele: en la que el cráneo no se cierra completamente y la masa encefálica sobresale por debajo de la piel.

Muchas de estas enfermedades comienzan a aparecer mucho antes de que sepamos que estamos embarazadas. Por esta razón es importante comenzar a tomar ácido fólico mucho tiempo antes de la concepción del bebé.

En España, en los 80, antes de que se pautara los suplementos de ácido fólico en la preconcepción y en la gestación, 4,65 niños de cada 10.000 que nacían, padecían anencefalia y 4,73 espina bífida. En 2008, fueron 0,28 y 0,66 respectivamente.

¿Es necesario tomar ácido fólico solo en el período periconcepcional?

Aunque la toma de ácido fólico en este período ha demostrado el beneficio comentado, sabemos que el ácido fólico interviene también en los procesos de metilación global del ADN, de su mantenimiento y reparación, teniendo un efecto beneficioso global sobre la prematuridad, el bajo peso al nacer, la hipertensión en el embarazo, la obesidad y resistencia a la insulina materna e infantil, y el desarrollo neurocognitivo infantil. La suplementación, junto con una dieta adecuada, puede ser una estrategia necesaria para mejorar la salud materno fetal, por lo que es bueno mantener la suplementación con ácido fólico durante el resto del embarazo y la lactancia.

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