Jerusalén: Cuna de Tres Religiones, Historia y Conflicto

28.10.2025

Jerusalén es una ciudad con una historia muy antigua y variada, y conocerla nos va a ayudar a entender un poco mejor su importancia pasada, presente y futura. Muchas religiones, de una manera u otra tienen ciudades, o lugares sagrados que se erigen como el centro de esa fe. Desde Varanasi, en la India, para el hinduismo, hasta la Anuradhapura en Sri Lanka para los budistas, incluso la misma ciudad de la Meca para los musulmanes.

Para entender una pequeña parte del conflicto que lamentablemente hoy existe, y que ha existido durante siglos en la tierra de Israel, es necesario hacerse la pregunta de: ¿por qué Jerusalén, es ciudad santa para las tres principales religiones monoteístas del mundo?

Es importante empezar con el disclaimer de qué este artículo pretende ser informativo a nivel histórico y cultural sobre una de las ciudades más importantes de próximo oriente. Sin entrar en consideraciones ni valoraciones sobre sucesos presentes o pasados. Así que, empecemos por el principio.

Breve Historia de Jerusalén

Los restos arqueológicos nos indican que los primeros asentamientos se dieron desde el 4000 a.C. Pese a ello, para encontrar las primeras referencias escritas tenemos que avanzar casi 1000 años, en el siglo XIX a.C. Este es el momento cuando ya empieza a aparecer nombrada en algunos textos del antiguo Egipto.

Durante la antigüedad, igual que el resto de la región, Jerusalén estuvo muy marcada por las tensiones y movimientos de los diferentes reinos e imperios que guerrearon por dominar la zona. Desde el conocido como el Reino de Judá, pasando por la dominación de asirios, babilonios, persas y finalmente griegos… la ciudad fue pasando de mano en mano. Sin embargo, es también en esta época cuando Jerusalén se convertirá en el centro de una de las religiones protagonistas de hoy: el judaísmo.

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Jerusalén para el Judaísmo

Según la tradición judía, sobre el año 1000 a.C, durante el reinado del Rey David, Jerusalén se convirtió en la capital del Reino Unificado de Israel, convirtiéndose así en su centro político y religioso.

Sin embargo, para entender su importancia religiosa, pasada y también presente, hemos de entender la figura que los templos judíos. De nuevo, empecemos por el principio:

Primer Templo

El hijo de David, el Rey Salomón, construyó el Primer Templo, también conocido como el Templo de Salomón. Este se levantó en que se conoce como Monte Moriah, el mismo lugar donde, según la tradición judía, Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac obedeciendo a Dios. El Templo se convirtió en el centro de la vida espiritual del pueblo judío. En su interior albergaba la conocida como el Arca de la Alianza, la reliquia que contenía las doce tablas de la Ley dadas a Moises en el Monte Sinaí. Este se convirtió en el centro de la vida espiritual del pueblo judío, el lugar de sacrificio y oración más importante de esta religión.

Sin embargo, en el 586 a.C., el Templo fue destruido por los babilonios bajo el mando del rey Nabucodonosor II. La destrucción del Templo marcó el comienzo del primer exilio del pueblo judío, principalmente hacia Babilonia y Egipto, aunque como imaginaréis, no fue este su final.

El Exilio Babilónico terminó en el 539 a.C. cuando el rey persa Ciro el Grande conquistó Babilonia. Ciro emitió un edicto permitiendo a los judíos regresar a Jerusalén y también en el que especificaba que podían reconstruir de nuevo el que se convertiría en el segundo templo de Jerusalén.

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Segundo Templo

Así, según los textos bíblicos, fueron los exiliados que regresaron de nuevo a Jerusalén los que construyeron el segundo templo en el siglo VI a.C. En un inicio se trató de una estructura bastante modesta y durante los siglos siguientes, además, estuvo expuesta de nuevo, a todos vaivenes y conflictos de la región. Desde la dominancia Macedonia tras la conquista de Alejandro, en el siglo IV, y posteriormente la de los seléucidas, hasta la conquista romana en el siglo I a.C, cuando el territorio del antiguo reino Judá, donde se encontraba Jerusalén, pasará a ser una provincia de Roma.

Será justo en esta época, cuando Herodes, designado por los romanos como «Rey de los Judíos», emprenderá el ambicioso proyecto para renovar y expandir el complejo, reforma que convertirían el segundo templo en una autentica maravilla arquitectónica de su tiempo.

La ampliación del Segundo Templo por Herodes el Grande transformó a Jerusalén en una ciudad aún más central en el contexto del Próximo Oriente antiguo. El Templo , con su todoa su majestuosidad, se convirtió en un testimonio del poder y la ambición de Herodes, así como de su complicada relación con el judaísmo y el Imperio Romano.

Finalmente, en el año 70 de nuestra era, en el contexto de las revueltas judías contra el domino romano, en la que se conoció como Primera Guerra Judeo-Romana, el segundo templo fue destruido casi por completo. El único vestigio que queda de este es la parte occidental de uno de los muros de contención construidos durante la ampliación del Templo por Herodes, y que se ha convertido en un lugar sagrado de oración y peregrinación para el pueblo judío: el conocido como Muro de las Lamentaciones.

Tercer Templo

Sin embargo, antes de acabar hemos de hablar también del concepto del tercer templo. Desde la destrucción del segundo templo hasta la actualidad, existe un anhelo por parte de algunos sectores del pueblo judío, de la construcción de un tercer templo. El hecho de que tras la destrucción del primero y el segundo no se elevara de nuevo un tercer templo, ha hecho que una parte de este colectivo anhele volver a tener un lugar de culto central en el monte del templo, el centro y uno de los lugares más simbólicos del judaísmo. Aun así, hay que tener en cuenta que existen diferentes posturas sobre cómo y qué es el tercer templo.

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Por un lado, desde el judaísmo ortodoxo, existe la creencia de que con la llegada del mesías se construirá el tercer templo. Dentro de esta vertiente, también hay diferentes posturas. Por un lado están quienes creen que se debe esperar a la aparición del mesías para que se inicie su construcción. Por otro, aquellos que creen que el pueblo judío ha de tomar un papel activo en su construcción de lo que derivan iniciativas como el Instituto del templo: una organización en la ciudad de Jerusalén que se dedica a la investigación, divulgación y preparación del tercer templo. Esto incluye la educación del publico sobre la importancia del mismo, la fabricación de los utensilios que se necesitarán en el templo para los rituales, e incluso el entrenamiento de los futuros sacerdotes.

Hay que tener en cuenta, y esto es muy importante que no estamos diciendo aquí que la construcción del tercer templo sea una posición prioritaria y mayoritaria para el pueblo judío, ni si quiera para los que viven en Israel. Hoy en día la mayoría de la población de israel es secular, y se trata de una sociedad moderna, por lo que muchos no ven necesario ni prioritario la construcción de un tercer templo, sino algo puramente histórico y simbólico.

Jerusalén para el Cristianismo

Sigamos ahora con la siguiente gran religión. Y es que, por orden cronológico, cuando hablamos de Jerusalén, estamos obligados a hablar también del Cristianismo, siendo también uno de los centros donde se creó y moldeo la fe cristiana.

Tal y como enseña la Biblia, la vida de Jesus está intrínsecamente ligada a Jerusalén. Durante su vida, Jesús visitó la ciudad en varias ocasiones, predicando su mensaje de amor, paz y salvación. Pero no solo eso. Jerusalén también fue testigo de uno de los momentos más importantes y centrales de esta religión: la crucifixión de Jesús.

Según los relatos del Nuevo Testamento, Jesús fue arrestado en Jerusalén y llevado ante el Sanedrín judío, la asamblea de líderes religiosos. Fue acusado de varias transgresiones contra las leyes y tradiciones judías, incluyendo blasfemia y al afirmar ser el Hijo de Dios. También por amenazar la estabilidad de las relaciones entre la comunidad judía y las autoridades romanas. Tras ser interrogado y acusado, Jesús fue llevado ante Poncio Pilato, ya que solo las autoridades romanas tenían el poder de ejecutar a alguien. Aunque el Evangelio sugiere que Pilato no estaba del todo convencido de condenar a Jesús, finalmente cedió a la presión de la multitud y los líderes religiosos judíos, y para apaciguarlos y mantener el orden público. Ordenando, finalmente, la crucifixión de Jesús.

Desde la perspectiva cristiana, la crucifixión no fue simplemente el resultado de una serie de eventos políticos y religiosos, fue también parte de un plan divino para la salvación de la humanidad. La muerte de Jesús en la cruz es vista por los cristianos como un acto de sacrificio y redención. Creen que su sangre fue derramada para obtener el perdón de los pecados de la humanidad.

Pero la historia de Jesús en Jerusalén no termina con su muerte. Tres días después de su crucifixión, Jesús resucitó, y este constituye otro de los eventos clave para el cristianismo.

El lugar de su tumba, y también donde se cree que resucitó es ahora una iglesia: la Iglesia del Santo Sepulcro. La construcción original data del silgo IV d.C, cuando la emperatriz bizantina Helena (la madre de Constantino el Grande), viajó hasta Jerusalén para conocer algunos de los lugares más importantes de la fe cristiana. Según la tradición, durante su viaje Helena encontró la cruz donde Jesús fue crucificado, y allí decidió construir una iglesia, en el año 335 d.C.

Tanto por los desastres naturales como por la inestabilidad política que caracteriza la región, esta iglesia ha sido destruida y reconstruida en varias ocasiones. Aunque la estructura actual data en su mayoría de la época de las cruzadas.

También es de destacar que esta iglesia es un punto focal clave para casi todas las corrientes del cristianismo, y su custodia se reparte en función de ello. La Iglesia ortodoxa griega, la Iglesia católica (a través de la Orden Franciscana), la Iglesia ortodoxa armenia, así como la Iglesia copta, la Iglesia etíope y la Iglesia ortodoxa siríaca. Todas ellas se reparten la custodia, el tiempo de oración y la administración de la iglesia entre sus comunidades.

Un lugar que sigue siendo clave y central para el cristianismo y también un punto muy importante de peregrinación.

Jerusalén para el Islam

La última religión de la que tenemos que hablar, por orden cronológico es, por supuesto, el islam. Y es que, de igual manera que para el judaísmo y el cristianismo, Jerusalén es también una ciudad santa para los musulmanes. Para entenderlo nos tenemos que remontar al siglo VII d.C, donde según el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, se produjo uno de los eventos más importantes de la vida de su profeta: Mahoma.

Según las tradiciones islámicas, una noche del año 621, Mahoma fue transportado, por el arcángel Gabriel, desde la Meca a Jerusalén (Isra). Llegó al sitio conocido hoy como la Cúpula de la Roca. Desde allí ascendió al cielo (Mi’raj) para reunirse con Dios y recibir instrucciones sobre los rituales de oración y las ordenanzas del islam.

Hemos de tener en cuenta que el islam, al igual que judaísmo y el cristianismo, son religiones abrahámicas. Son tradiciones monoteístas que comparten una herencia espiritual común basada en la fe en un Dios único. Y en todas ellas la figura de Abraham es un elemento clave de sus comienzos.

Por ello, este evento no solo establece la importancia de Jerusalén para el islam, sino que también reafirma la continuidad del mensaje profético de Mahoma con el de los profetas anteriores, los mismos que recogen las tradiciones espirituales de los que ya hemos hablado.

Además, en el punto exacto desde donde se cree que Mahoma ascendió al cielo, hay una roca muy peculiar, justo en la cima del ya mencionado Monte del Templo. Se trata de una roca de gran tamaño, alrededor de la cual, en el mismo siglo VII se construyó la llamada Cúpula de la Roca. Pese a lo que mucha gente piensa, no se trata de una mezquita. Es tan solo un santuario que protege esta roca sagrada y venerada.

Es justamente al lado de este santuario donde si que encontramos una mezquita, la Mezquita de Alaq-sa. Construida por los primeros califas musulmanes, a principios del siglo VIII d.C, al principio no era más que una pequeña sala de oración, sostenida por unas pocas columnas. Sin embargo, con el paso del tiempo, y dada la importancia del lugar, la mezquita fue sufriendo diferentes reconstrucciones y ampliaciones. Cada una de ellas reflejando las diferentes épocas y gobernantes que dejaron huella en Jerusalén.

Por ello, y por la importancia simbólica del lugar, como hemos visto, Alaq-sa es la tercera mezquita más sagrada para el islam. Después de las mezquitas de la Medina y la Meca.

Conflictos y Decisiones Políticas

Por encontrarse en el origen de las tres religiones monoteístas, hay una región en Oriente Medio que ha sido el escenario de mitos y leyendas fascinantes, pero también de los conflictos más atroces: el territorio comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo -donde se encuentra Jerusalén- es, para los cristianos, la cuna del cristianismo, para los judíos, la tierra prometida, y para los musulmanes, el lugar desde el cual Mahoma ascendió a los cielos.

La inestabilidad del territorio, sin embargo, no solo está relacionada con lo determinado por los textos sagrados, sino también con una serie de decisiones políticas que han ido definiendo, en función de acontecimientos como la Primera y la Segunda Guerra Mundial, a quién pertenece la también conocida como Tierra Santa.

Así, el 14 de mayo de 1948, el sionista David Ben-Gurión proclamó la independencia de Israel en ese territorio, si bien ya existía entonces una población que había vivido en esta región, Palestina, durante siglos. Y aunque la creación de un Estado judío prometía resolver los problemas que enfrentaba la diáspora en una Europa antisemítica, lo cierto es que condujo al inicio de una cruel guerra que continúa viva a día de hoy.

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Aunque el anhelo sionista se cumplió pocos años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la idea de establecer un territorio donde los judíos pudiesen vivir y practicar su religión libremente comenzó a incubarse siglos atrás. Y una de las principales causas de que esto ocuriese fue el antisemitismo europeo, que al contrario de lo que se suele pensar por la proximidad de fechas, no comenzó con la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de Adolf Hitler: las manifestaciones de rechazo hacia los fieles de la Torá se remontan a la Edad Media, cuando fueron perseguidos y expulsados de reinos como Inglaterra (1290), Francia (1394) o España(1492).

En ese contexto general de aversión, se fue desarrollando en Europa un movimiento denominado sionista, que empezó a tomar fuerza durante el siglo XIX. Con Theodor Herzl como líder, esta corriente abogaba por el establecimiento de un Estado judío en Palestina como solución al antisemitismo. Tras fracasar en el intento de convencer a varios gobernantes sobre la necesidad de apoyar su idea, Herzl redirigió sus esfuerzos hacia los judíos de a pie. Para hacerlo, estableció contacto con sionistas de otros países y comenzó a propagar sus convicciones a través del períodico Die Welt.

Mientras se expandía el movimiento sionista, el auge del antisemitismo en el Este de Europa -principalmente en la Rusia zarista, Ucrania y Polonia- provocó las dos primeras aliot (plural de aliyá) o migraciones judías hacia Palestina, entre 1881 y 1903, y entre 1904 y 1914.

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Los pogromos a la población judía en Europa continuaron, a su vez que lo hicieron las migraciones hacia Palestina. La Declaración, que no tenía en cuenta a los árabes que habitaban Palestina, dio impulso al movimiento sionista y a la emigración judía a Palestina. En 1933, la llegada de los nazis al gobierno alemán favoreció la quinta y más masiva aliyá, que hizo aumentar la tensión entre los árabes palestinos y los refugiados judíos.

Con esto, se instaló entre la población palestina un sentimiento nacionalista que alcanzó su apogeo durante la Gran Revuelta Árabe, la cual se extendió desde 1936 hasta 1939. Al conflicto entre árabes y judíos en Palestina y a la presión de las organizaciones sionistas sobre Gran Bretaña para que facilitase la creación de un estado judío se le sumó la entrada en escena de una recién fundada Organización de las Naciones Unidas, que tras la Segunda Guerra Mundial -con el antecedente del Holocausto y la posición de Estados Unidos y la Unión Soviética favorable a la creación de un estado judío en Palestina- propuso en 1947 la "solución de los dos Estados", posteriormente conocida como Resolución 181, la cual optó por "dividir Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, con un régimen internacional especial para Jerusalén". En 1948, Israel declaró su independencia.

La Ciudad Vieja de Jerusalén

Israel y Palestina comprenden algunos territorios considerados como la 'Tierra Santa' por las tres religiones monoteístas (cristianos, musulmanes y judíos). En la ''Ciudad Vieja'' de Jerusalén se encuentran los grandes símbolos de estas tres religiones, tales como El Santo Sepulcro, La Vía Dolorosa, El Muro de las Lamentaciones y La Cúpula de la Roca.

  • Para el cristianismo, se trata del lugar donde Jesús nació, predicó, hizo milagros y murió, por lo que es habitual encontrar cientos de peregrinos por sus calles.
  • Los judíos lo consideran su epicentro espiritual por El Muro de las Lamentaciones, los últimos restos del templo construido por Herodes sobre las ruinas del Templo de Salomón. Destaca también el barrio de Mea Shearim, conocido por ser una zona donde viven exclusivamente judíos ultra ortodoxos con carteles que invitan a los visitantes a no entrar en dicho barrio.
  • Para el Islam, esta es una de las tres ciudades más importantes de su religión junto a La Meca y Medina.

El muro de Belén ha usurpado los suministros de agua, incluyendo el mayor acuífero de Cisjordania, y ha destruido una gran cantidad de tierras de cultivo palestinas, por lo que actualmente hay 78 pueblos palestinos aislados. Este muro de hormigón está presente en Belén, Ramallah, Qalqilya, Tulkarem y todo el cinturón de Jerusalén. El agua es uno de los factores que más inciden en la vida del Oriente Medio y uno de los objetivos más importantes del pueblo israelí, puesto que es vital para desarrollar la agricultura, la industria y la vida.

Turismo en Palestina

El pasado histórico de Palestina se fusiona con su nueva imagen moderna: la bulliciosa vida nocturna de Ramallah, los mercados de artesanía de Gaza, los lugares sagrados de Jerusalén y los pasteles de Nublús, son solo algunas de las atracciones turísticas que los visitantes pueden disfrutar durante su visita a Palestina.

  • Ramallah: Situada al noreste de Jerusalén, la ciudad más cosmopolita de Palestina alberga hoy oficinas gubernamentales, instituciones financieras, misiones diplomáticas y sedes de Organizaciones No-Gubernamentales. La emergente ciudad palestina encarna la nueva imagen moderna de este país. Gracias a su animado centro, sus museos, galerías de arte, teatros, parques, restaurantes y una bulliciosa vida nocturna, la ciudad se ha beneficiado mucho de la llegada de jóvenes profesionales palestinos de toda Cisjordania y Jerusalén Este, así como de un gran número de residentes internacionales de largo plazo. Los turistas pueden visitar el Palacio Cultural de Ramallah, el Centro de Arte Popular, el Centro de Khalil Sakakini y el Teatro Al-Kasaba para ver las últimas exhibiciones y espectáculos, parando a comer en cualquiera de los muchos cafés y restaurantes que la "Novia de Palestina" tiene.
  • Jerusalén: La cuna del judaísmo, del cristianismo y del Islam es conocida también con el nombre de Al Quds, "Santo" en árabe. Los visitantes de hoy pueden pasear por las murallas construidas por Saladino el Conquistador, visitar la mezquita de de Al-aqsa, la Cúpula de la Roca y la Iglesia del Santo Sepulcro. Además, podrán visitar lugares bíblicos como Getsemani, el jardín donde según el Nuevo Testamento, Jesús oró la última noche antes de ser arrestado, o el Monte de los Olivos, desde el que, según la tradición, Dios comenzará a redimir a los muertos al final de los tiempos.
  • Gaza: Además de ser una de las ciudades más antiguas e históricas del mundo, Gaza también es famosa por sus bonitas playas, su pescado fresco y su artesanía. La ciudad que fue un próspero puerto y centro cultural durante miles de años, sigue siendo hoy en día un importante centro económico. La Gran Mezquita, la Iglesia de St. Porfírio y la Fortaleza de Napoleón son algunos de los muchos sitios históricos que merecen ser visitados. Asimismo, el turista puede aprovechar su visita a Gaza para descansar unos días en sus bonitas playas, entre dunas y palmeras.
  • Nablús: Nablús es conocida en todo el mundo por sus exquisitas aceitunas y productos elaborados a base de aceite de oliva. Pero Nablus cuenta además con una gran tradición pastelera con su delicioso Knafeh o Kanafeh, un tipo de pastel hecho con semolina, queso blanco y un almíbar, bañado con agua de rosas y espolvoreado con pistachos. Gracias al trabajo de 170 panaderos de diez establecimientos de la zona, miles de personas disfrutaron de este increíble pastel, durante el Festival de Nablús.
  • Hebrón: Mencionada a menudo en las tradiciones religiosas, Hebrón se identifica con el Patriarca bíblico Abraham, considerado un santo por los cristianos, musulmanes y judíos. La Mezquita de Ibrahim, uno de los lugares más sagrados para el Islam y el lugar donde fue enterrado Abraham, así como otras figuras del Antiguo Testamento, es el sitio más visitado junto con el Roble de Abraham en el monasterio ortodoxo ruso. La producción de vidrio soplado y cerámica, su impresionante variedad de prendas de vestir y de productos industriales convierten Hebrón en un centro neurálgico para la fabricación en Palestina.
  • Belén: Conocida para los cristianos como lugar de nacimiento de Jesucristo, la ciudad de Belén contaba originariamente con poco más de unas cuantas casas, tiendas y granjas periféricas. Sus productos de artesanía de madera de olivo, las joyas de nácar y su característico bordado, son conocidos en todo el mundo.
  • Jericó: La ciudad habitada más antigua del mundo, es también la ciudad con menos altura del planeta, situándose a 260 metros bajo el nivel del mar. En Jericó los visitantes podrán experimentar la salinidad extraordinaria del Mar Muerto, subir al monte de las tentaciones y visitar las ruinas de la ciudad antigua o el palacio de Hisham.

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