José Ángel Abad: Una Trayectoria Destacada en el Periodismo

06.12.2025

La presentación y publicación de libros a menudo trae consigo reencuentros inesperados con amigos y conocidos del pasado.

Inicios y Formación

Natural de Gijón, José Ángel Abad Pérez nació en 1971. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense.

Con apenas 22 años emprendió un importante viaje hasta Serbia, donde inició su trayectoria siendo freelance en la guerra de Yugoslavia. Sin embargo, solo un año después, su tesón conllevó que Antena 3 quisiera que formara parte de su plantilla de periodistas en la capital de España.

En 1993, José Ángel Abad inició su trayectoria profesional como freelance en Yugoslavia. Un año después, se incorporó a la cadena de televisión Antena 3 en Madrid.

Etapas como Corresponsal

En 1998, Abad desempeñó para esta cadena el puesto de corresponsal en Galicia y Asturias. Pronto dio el salto a la escena internacional al asumir la corresponsalía de Londres tan solo un año más tarde.

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Principalmente en Nueva York, donde desde 2003 cubre con maestría la actualidad política de Estados Unidos. Es allí donde ha ido cumpliendo los sueños que tuvo desde pequeño.

Desde 2003, José Ángel Abad reside en la ciudad de los rascacielos, desde donde ha cubierto buena parte de las noticias más relevantes del mundo, como la campaña electoral que aupó a Obama a la Presidencia de los EEUU.

El Trabajo del Corresponsal en Nueva York

Trabajando en EEUU uno siempre tiene la tentación de dejarse arrastrar por el periodismo norteamericano, de letras gordas, que tiende a magnificar y espectacularizar, a convertir lo ordinario en extraordinario: la última nevada siempre es la nevada del siglo; el último accidente, el más trágico del siglo, y el último espectáculo, es el más importante del siglo. Al corresponsal allí le cuesta a veces un poco de trabajo no dejarse arrastrar por esa ola e intentar darles su justa medida a las cosas.

Ir a la Casa Blanca puede convertirse en rutina, cubrir los Oscar se vuelve algo periódico, y siempre sabes que por muy gordo que haya sido el huracán va a haber otro más importante.

Eventos Cubiertos

Sin duda, la gran historia de los últimos años en EEUU ha sido cubrir la victoria de Obama. Había una sensación de que, efectivamente, el país estaba haciendo historia en el sentido de que se tardará generaciones en tener ese impacto social que tuvo entonces. Aparte de eso, lo más impactante ha sido el terremoto de Haití, desde el punto de vista humano. Donde más miedo he pasado fue en Bosnia; donde mejor, en los Oscar, y lo más rutinario, la Casa Blanca, aunque informar desde el césped norte, a pie del ala oeste, no deja de impresionar.

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En una posición de corresponsal lo razonable y lo esperable es que seas tú quien estés esperando que te dejen ir. Las lamentaciones de los corresponsales no son por los sitios a los que te han mandado sino por los lugares a los que no has podido ir. La pelea es siempre por llegar a los sitios y por intentar convencerlos de que puedes llegar antes que los demás. Cuando uno se pone en marcha, tienes la sensación de que tu obligación es llegar el primero y contar la historia el primero, aunque conviene no olvidar que lo primero es contarlo bien.

Para contar una historia bien, da igual lo importante que sea, y da igual lo rápido o lo tarde que hayas llegado: al final siempre hay que volver al manual clásico del periodismo: contar qué ha ocurrido, cuándo, dónde, a quién, cómo, y si te queda tiempo y tienes suerte, quizás, a lo mejor, por qué. Hoy en día, lo más difícil no es contarle a la gente lo que ha ocurrido, porque casi todo el mundo está ya informado. Lo difícil hoy es contarlo de manera un poco personalizada, sin tener un exceso de originalidad, intentando aportar detalles que están en el punto de vista del informador.

Casi todos empezamos así. Yo quería ver mundo, viajar, contar historias, quería vivir las historias que había leído de adolescente. Creo que la profesión de periodista te permite vivir muchas vidas con la única obligación de ser respetuoso con la verdad, o por lo menos con lo que ven tus ojos.

Me enfada mucho cuando la gente cree que los periodistas van a las guerras y pagan para ver disparos, fuerzan a la gente a que llore y exageran en sus crónicas. Creo que hay de todo, y creo que el espectador tiene la obligación de elegir y hacer un contrato no escrito con los periodistas que quieren seguir. Pero en la guerra no hay que pagar para oír disparos; en las guerras hay disparos, y en las tragedias no hay que pagar para que la gente llore; en las tragedias la gente llora. La realidad es así, casi siempre supera a la ficción. Las tragedias tienen una fuerza tan bruta que no hay que exagerarlas.

Corresponsal en Asturias y Galicia

Recuerdo que hice los reportajes más bonitos que jamás he hecho. Quizás uno de los más bonitos haya sido uno sobre cómo se cambia el techo de las pallozas en el Occidente. Otro de cómo hay pastores que siguen viviendo en invierno con el ganado en los Picos de Europa, y del valor de algunos pilotos de helicóptero intentando rescatar a montañeros desaparecidos. Recuerdo el mundo de la mar, de los puertos y de la dureza de sus gentes.

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Cuando cambian los gobiernos, los periodistas siempre tienen más acceso al poder. Cuando llegó BanKi-moon a las Naciones Unidas, a un grupo de periodistas nos invitó a su casa, porque era novato. Cuando ganó Obama, también tuvimos mucho más acceso a la Casa Blanca, y también nos pudimos hacer fotos con él. Ahora ha cambiado porque para ellos se hace más difícil, y es difícil tener acceso a ellos. El problema para el corresponsal en EEUU es que allí no dan importancia a lo que piense el resto del mundo de ellos, les importa muy poco. Lo que es un signo de un poco de arrogancia, pero sobre todo de mucha confianza, y es algo de lo que muchos otros países podrían aprender. Lo que digan los demás es importante solo en su justa medida.

El Entusiasmo por Obama

El entusiasmo por Obama ha desaparecido, lo que no quiere decir que haya desaparecido el respeto por él. Ahora mismo yo creo que tiene aproximadamente un 60% de posibilidades de salir reelegido. Es una probabilidad lo suficientemente alta como para tener confianza y lo suficientemente baja como para estar nervioso. Conviene no olvidar que en EEUU las elecciones se deciden en las últimas semanas de campaña. Ahora se ha hecho humano, las aguas no se abren a su paso, y la cuestión es si el hombre sigue siendo lo suficientemente atractivo para salir elegido, ahora que ya no es un mito.

Yo creo que es eso, un mito. El corresponsal es un tipo que se siente solo, que trabaja en soledad, que siente inseguridades y que si lo hace razonablemente bien consigue engañar a todo el mundo. Porque lo que caracteriza al corresponsal es que es un señor que se gana la vida haciendo pensar a los demás que entiende de todo, cuando en realidad no entiende de nada. Y lo sorprendente es que no lo echen a patadas de todos los sitios (risas).

Me da mucha satisfacción cuando cubres noticias de españoles que hacen cosas relevantes en Estados Unidos. Como en el caso de los pintores Marcos Tamargo, Hugo Fontela... Uno se pregunta a veces por qué no hay más españoles intentando hacer cosas en EEUU, cuando el país realmente está abierto a que el mundo vaya allí. A los norteamericanos les gusta mucho la combinación que tiene España de país romántico y antiguo, y a la vez pegado a la modernidad europea. Es algo de lo que los españoles nos podemos y nos debemos aprovechar.

Pregón de la Semana Grande de Gijón/Xixón 2024

En 2024, José Ángel Abad fue elegido como el pregonero de la Semana Grande de Gijón/Xixón. La elección de José Ángel Abad como pregonero subraya el compromiso de la ciudad con la excelencia y el reconocimiento de aquellos gijoneses que han hecho contribuciones significativas en sus campos. El pregón de José Ángel Abad se espera con gran anticipación, ya que se prevé que combine su vasta experiencia profesional con su amor por su ciudad natal.

Será una cita que quedará en la memoria de Abad, quien no dudó en definirse a sí mismo como "un guaje de Gijón, del barrio de El Natahoyo", que nació en el Hospital de Cabueñes.

Durante sus años como estudiante en el antiguo colegio del Sagrado Corazón y en el instituto Padre Feijoo, unos centros de los que habla con especial cariño, a Abad le encantaba hacer planes con sus amigos y familiares. Con ellos, por ejemplo, iba a El Molinón para disfrutar de su querido Sporting -al que continúa siguiendo desde la distancia-, echaba una mano a sus padres en las heladerías que regentaron en la plaza del Seis de Agosto y junto a la Antigua Rula o se dirigía hasta El Musel para subir a la Campa Torres.

Más allá de los instantes felices vividos allí con sus padres, María Cristina Pérez y José Abad, y el resto de su familia, Abad recuerda que a raíz de ver desde aquel lugar a los transatlánticos que se alejaban del Puerto le invadió la curiosidad por conocer el resto del mundo. Ahora puede decir, con orgullo, que el proyecto de vida de aquel niño que veía a diario los informativos está más que realizado.

Con su bondad, su generosidad y su autoexigencia ha conquistado cada uno de los retos que se le han ido presentando a lo largo de su recorrido en este apasionante oficio. No obstante, por muchas horas de avión que le separaran de su tierra, Abad ha regresado frecuentemente a Gijón. "Tengo la sensación de no haberme ido nunca porque siempre lo llevo conmigo", asegura el periodista, amante de su ciudad por su carácter abierto, alegre y ambicioso.

Ese afecto se vio recompensado con los aplausos que le dedicaron los gijoneses y visitantes en la plaza Mayor desde que subió al balcón del Ayuntamiento. Allí estuvo acompañado por sus padres; sus hermanas, Beatriz y Laura, y otros familiares. Tampoco faltó Ana González, la malagueña de la que se enamoró en la Quinta Avenida durante una gala y con quien convive en el Upper West Side, en Manhattan, a unos pasos de Central Park. Respaldado por ellos se dirigió a la multitud y vivió con emoción el reconocimiento que le brindaron sus vecinos.

Como a él le gusta decir, cuando termine de perseguir a Donald Trump, Joe Biden y el resto de protagonistas de la actualidad estadounidense, Abad tiene claro que su gran objetivo pasará por instalarse definitivamente en Gijón y pasear constantemente por el Muelle, ser uno más en la Ruta de los Vinos y volver a compartir espacios y tortillas con los suyos en cualquier merendero.

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