Juegos para Mellizos Bebes: Un Par Terrible de Ejemplos

04.12.2025

Finalmente, después de intentarlo día tras día sin un resultado positivo, lo he logrado… ¡He podido fotografiar sus dientes! jajajajaaj!!

No gatea ni creo que lo vaya a hacer, pero sí le encanta estar de pie siempre sosteniéndose de algún mueble, solo no porque tiene miedo. Le encanta pasar las páginas de los cuentos, jugar con todos los volantes de todos los coches que encuentra, coger y tirar todo lo que encuentra en el cabecero de nuestra cama, sacar una a una todas las toallitas de limpiarle el culin y los pañuelos de papel.

Y los dientes son tan graciosos; ahora cada vez que se ríe se le ven esas puntitas blancas que te dan ganas de comértelas, ya le crecieron bastante y cada vez se le va poniendo la cara mas comestible, jejeje!

Cumplió 10 meses el 06/05, justo el día de la madre y que mejor regalo que: ¡dos dientes!, ¡al fin! hacía días que estaba un poco raro, que no dormía bien, que no quería comer nada, que tenía demasiada baba casi corrosiva, (le dejaba la barbilla irritadísima); lo sospechábamos y ése día en la encía de abajo ya le vimos las puntas de esas dos perlitas blancas tan ansiadas. ¡Estoy tan feliz!

Juega solo mucho mas tiempo sin quejarse y es que ya está más independiente el chiquitín; señala las cosas que quiere y sigue tomando teta, (le encanta tomarla sentado).

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Hoy es el primer día que festejo el día de la madre. Me pregunto cuándo se empieza a ser madre, porque sinceramente no creo que el hecho de que nazca alguien de ti te identifique como tal; yo creo que se comienza a ser madre cuando una sabe que lleva una vida, (o más) en su interior, cuando dejas de ser uno para convertirte en dos, cuando ya no piensas por o para tí y solo piensas por y para tu hijo; una se siente madre cuando te crece la panza porque eso significa que tu hijo va creciendo día a día.

Te sientes madre cuando notas la primera patadita, el primer movimiento con el que sonríes porque es el fiel reflejo de la vida que llevas dentro.

Llegaste a mi vida en el momento que más te necesitaba; fuiste y eres el remedio para todos los males.

Te veo ahora dormido a mi lado con ese pijama de monstruos, esos cachetes colorados, esos pies arriba de mi barriga, esa carita angelical y me sigo sorprendiendo de lo maravillosa que es la vida, que a veces te quita pero luego te da.

También a mis melli, Luna y Thiago, por haber estado dentro de mí y aunque la vida no les dejó ser, al menos me consuela saber que pude sentirlos vivos en mi interior. Espero que estén bien, donde quiera que estén y sean como ángeles que guíen y acompañen a Samu en el camino de la vida.

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Ay, hijo, ¡cuánto aprendes día a día! Resulta que le regalamos un andador, y no me digan lo que opinan porque yo misma no comparto la idea de tenerlo, además, siempre he dicho que no son nada buenos para los niños porque retrasan el ritmo normal del desarrollo, al facilitarle una forma de andar que no es la correcta, pero cuando íbamos a un supermercado, él siempre lo miraba, lo poníamos a ver que tal y el señor feliz de la vida, así que estuvimos como dos o tres meses que al verlo, Samu se volvía loco, inclusive probamos un montón más porque el que le gustó era horrible, pero el señor empeñado con ese.

Y las cosas difíciles no son muchas; una es cambiarlo, porque se da vuelta continuamente y no deja que le pongas el pañal, ¡no para quieto ni medio segundo!

Guardería…¡cómo me duele!, me jode no tener a mi familia cerca porque con ellos estaría tan bien cuidado… Traer alguien a casa tampoco porque nunca sabes que pueden hacer con tu hijo. Soy muy desconfiada para esas cosas, no podría darle mi hijo a cualquiera (y poner cámaras en toda la casa pues va a ser que no)…

Hay mas opciones: «madres de día» que se los llevan a su casa en un entorno mas acogedor y familiar con un máximo de 4 niños, pero suele ser mas caro y tampoco me da garantías si no lo veo; entonces, analizando lo dicho, supongo que una guarde está mucho mas controlada, pero sigue sin convencerme y aunque he encontrado una que me ha dejado bastante contenta porque se basan bastante en la crianza natural todavía no puedo admitir dejar a mi hijo tantas horas; (serían 7 hs).

Creo que en realidad lo que no puedo hacer es desprenderme del peque, porque es como que me arrancaran parte de mí y no puedo imaginarme trabajando si sé que él puede estar llorando o sufriendo.

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Todo el mundo dice que les cuesta más a los padres que a los niños porque luego ellos se lo pasan bien; pero también resulta que cuando hablo con cualquier padre de un niño que va a la guarde parece casualidad pero casi siempre están malitos… Una vez leí que una guardería es un «criadero de infecciones» y aunque parezca fuerte creo que es real. Luego todo el mundo te dice que «así se inmunizan» pero yo no fui a la guarde y no estuve enferma casi nunca. No me parece que sea normal que se contagien de todo tan seguido. Me pregunto porqué no pueden hacer algo para controlar el contagio. Allí dice que las guarderías son necesarias para los padres, pero no para los niños.

Y sí, lamentablemente, el hecho de tener a nuestras familias lejos y nosotros tener que trabajar para pagar el piso hacen que sea casi obligatorio llevar a Samu a la guarde. Pero también me pregunto si no podríamos vivir con menos, con lo justo, y dedicarle a nuestro hijo el tiempo, que es lo mejor que podemos brindarle para que él sea feliz; me pregunto si no podríamos seguir sacrificando cosas para y por nuestro hijo, un tiempo más… Pero entonces me pregunto cuánto y no tengo respuesta; ¿hasta los 2 años, hasta que empiece el cole?

No tengo conclusión al respecto, seguiré pensando y escribiendo, porque hablarlo de esta manera con la gente que lo lee es como ir asimilándolo poco a poco.

Hola! Les cuento las cosas vividas en esta semana: nos fuimos de boda; fue en el pingüinario de Faunia, súper original y el peque se portó de 10. Lo vestimos de frac, muy elegante el chiquitín, todo el mundo lo adulaba y los papás orgullosos, claro!

También ahora cuando tiene sueño hace un sonido como de velocidad, que se lo susurra él solo: «run, run, run»; es súper gracioso… Y aprendió solito a hacer el sonido de los indios: se tapa la boca con la mano una y otra vez mientras dice: «aaaaaaaaaaaaa», pero lo hace con la mano al revés, no con la palma de la mano sino con la parte de atrás moviendo todos los dedos.

La Historia de Bobby, Eddy y David: Trillizos Separados y Reencontrados

La de Bobby, Eddy y David es una historia única, uno de esos historiones que hacen soñar a los reporteros con el Pulitzer y a los directores de documentales con taquillazos y paseos por la alfombra roja. Lo difícil es clasificarlo.

Cuando saltó a los periódicos de EEUU, allá por los años 80, se consideró un cuento de hadas, la crónica de unos trillizos separados cuando eran bebés que se reencuentran tras casi 20 años por puro azar.

Su historia es fascinante. E increíble.

El Reencuentro Inesperado

¿Eddy, quién es Eddy? Una pregunta parecida a esa debió de hacerse Bobby Shafran cuando en 1980 se trasladó al campus de la Universidad de Sullivan, en Nueva York.

Aunque era la primera vez que se paseaba por el centro todo el mundo parecía conocerlo. Se interesaban por cómo le iban las cosas y le trataban con una confianza que le resultaba incomprensible, con palmadas en la espalda, abrazos e incluso besos.

"Yo estaba nervioso. Nunca había sido popular. Y entonces empecé a caminar buscando mi habitación y mucha gente empezó a acercárseme y a preguntar cómo estaba. Todos eran muy amigables y se desvivían por serlo", recordaría tiempo más tarde Robert: "Estaba un poco desconcertado porque a nadie lo reciben así en su primer día".

Aquel misterio empezó a aclararse cuando un joven llamó a su puerta y se presentó como Michael, compañero de habitación y amigo de aquel misterioso Eddy a quien todo el mundo parecía confundir con Robert.

Michael tenía buenas razones para hacerle una pregunta tan extraña. Aquel joven recién llegado a Sullivan era calcado, idéntico, a su amigo Eddy. El parecido era tan asombroso que Robert y Michael acudieron a una cabina, llamaron al tal Eddy y al rato estaban ya en la carretera, conduciendo para encontrarse con él.

Cuando al fin se reunieron, Bobby y Eddy, Eddy y Bobby, descubrieron que eran como dos gotas de agua. Idénticos. Coincidía hasta la fecha de su nacimiento, en julio de 1961. Demasiado parecidos para tratarse de una casualidad.

"El mundo desapareció y nos quedamos solo él y yo".

Contra todo pronóstico, los dos jóvenes, ambos adaptados y hermanos, se habían encontrado en un puro golpe de suerte. Y eso que desconocían la existencia del otro.

Su historia resultaba tan rocambolesca que no tardó en despertar el interés de los periodistas estadounidenses.

El Descubrimiento de un Tercer Hermano

Uno de esos artículos, en los que aparecían retratados Eddy y Bobby, risueños y abrazados, acabó llegando a algunos lectores a los que la historia les llamó la atención de forma peculiar.

Y no por lo extraña que resultaba o lo estrambótico de que aquellos hermanos se hubiesen reencontrado tantos años después de separarse.

Los jóvenes Eddy y Bobby eran idénticos a otro chaval de su misma edad, David Kellman, el tercer protagonista de esta historia.

Y cuando hablamos de "idéntico" lo hacemos de nuevo a un nivel que solo se puede explicar por la genética.

La Fama y el Éxito

Si la historia del reencuentro de dos gemelos que no sabían nada el uno del otro resultaba increíble, la de unos trillizos que se reúnen tras pasar sus infancias ignorando la existencia de sus hermanos era directamente un bombazo.

Y así fue. De la noche a la mañana Eddy, Bobby y David se convirtieron en celebridades, el centro de un circo mediático: hicieron un cameo en 'Buscando desesperadamente a Susan', una película de 1985 protagonizada por Madonna, y llegaron a montar su propio negocio: un restaurante que, claro está, bautizaron Triplet´s y acabó triunfando entre los turistas deseosos de conocerlos.

Su historia era digna de Hollywood, desde luego. Aparte de la separación y reencuentro, los trillizos descubrieron que compartían mucho más que su aspecto: les gustaban los cigarrillos Marlboro, la lucha libre y el mismo tipo de chicas. Dos de ellos incluso habían afrontado el mismo problema de visión durante la infancia.

"Todo era nuevo, todo era celebración. Pero… ¿Cómo es posible?

El Oscuro Secreto Detrás de la Separación

Por grande que fuera la alegría del reencuentro, las celebraciones y la diversión, había una pregunta incómoda en la historia de Bobby, Eddy y David.

Sobre todo para ellos y los matrimonios que los habían adoptado en los años 60: ¿Cómo era posible que se hubiese separado a aquellos tres hermanos al nacer?

La explicación de Louise Wise, la agencia que se había encargado de los trámites en su día, fue sencilla: había separó a los bebés por una cuestión práctica, para facilitar la adopción.

Tras aquella historia de hadas, reencuentros y reuniones fraternales había sin embargo otra crónica, mucho más oscura y macabra. Si hoy la conocemos es en gran medida gracias al reportero Lawrence Wright, quien publicó un artículo en The New Yorker en el que arrojaba luz sobre lo que realmente le había pasado a los trillizos: la suya no era una historia de reencuentros emocionantes, o esa no era al menos toda la verdad.

Un Experimento Inhumano

"Parecía cosa de nazis". La frase es de Bobby y resume sus sentimientos al enterarse del experimento que había protagonizado sin ser consciente junto a sus dos hermanos.

El objetivo de Neubauer era esclarecer hasta qué punto influye en nuestras vidas la genética y hasta qué punto la crianza, así que decidió realizar un experimento descabellado: separar gemelos y trillizos cuando eran pequeños para darlos en adopción a hogares en los que afrontarían educaciones y circunstancias distintas.

Luego su equipo se encargaba de hacer un seguimiento de cada uno de aquellos "conejillos de indias" involuntarios.

El caso de Bobby, Eddy y David parecía preparado al dedillo. La agencia los entregó en adopción a tres hogares de diferente extracción social: uno de clase obrera, otro de clase media y un tercero acomodado.

Cuando los investigadores acudían a sus domicilios a realizarles entrevistas lo hacían bajo el pretexto de que solo buscaban controlar el progreso de los niños. Pura formalidad. Nada más.

"Nos llamaban 'sujetos'. Somos víctimas. Hay una gran diferencia. Ahora no queremos sonar como personas heridas y como adultos tenemos familias, hijos y somos relativamente normales; pero nos trataron como ratas de laboratorio. Nada más.

Un Final Trágico

La de Bobby, Eddy y David es la crónica de una historia cambiante. Empezó como un cuento de hadas milagroso, no tardó en convertirse en la crónica de unos trillizos exultantes y acabó transformándose en la tragedia de tres jóvenes reducidos a cobayas humanas.

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