La Cabanita Encantada: Leyenda e Historia de la Serrana de la Vera
La figura de la Serrana de la Vera, un personaje entre la leyenda y la historia, ha sido objeto de estudio y fascinación en la región de Extremadura. A Caro Baroja, un buen conocedor y gran estudioso de los aspectos etnológicos de Extremadura, aconsejaba a los investigadores de la región a estudiar desde un punto de vista desacostumbrado hasta entonces la figura de la Serrana de la Vera: su probable origen mítico.
De mis conversaciones con folkloristas extremeños he sacado la conclusión de que ellos no aceptan otro cualquier enfoque que no sea el de la propia leyenda en sí, basada unas veces en la hipotética historia pura, y otras, en tradiciones históricas, siendo indiferentes a nuevos planteamientos.
Primeras Referencias Literarias
Un escritor de la comarca de la Vera, don Gabriel Azedo de la Berrueza, publicaba en 1667 un libro titulado "Amenidades, florestas y recreos de la provincia de la Vera Alta y Baja, en la Extremadura". En él se recogía por primera vez en romance la historia de aquella fantástica mujer, el que ahora va a servirnos para adentrarnos en la personal1dad de la protagonista.
En nota aclaratoria a su romance, Azedo indicaba que era tanta la fama de esa mujer, que "...apenas hay persona que no cante el antiguo romance de su historia". Pero no sólo el pueblo se hacía lenguas del asunto, sino que algunos dramaturgos de aquella época buscaron en aquel tema argumento para sus comedias. Tal ocurrió con Lope de Vega y Vélez de Guevara.
Lope de Vega y la Serrana de la Vera
Lope se encontraba en Alba de Tormes a finales del siglo XVI. Desde allí realizó algunos viajes a Extremadura. Estas correrías inspirarán algunas de sus obras: Los Chaves de Villalba, La Serrana de la Vera y Las Batuecas del Duque de Alba. Lope desarrolla el romance de una forma tan caprichosa que acaba desvirtuándolo. Leonarda es el nombre de la protagonista de Su comedia. Pertenece a una ilustre familia de Plasencia, ciudad próxima al lugar de sus correrías.
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A consecuencia de un desengaño amoroso, la hermosa doncella huye a las sierras de la Vera, instalando su morada cerca del camino real a Talavera. Amparada en la fragosidad de los montes, comete una serie de atentados. No tardará en prenderla la justicia. Termina la trama con el perdón de la arrepentida mujer y con el consiguiente casamiento.
Vélez de Guevara y su Interpretación
La Serrana de la Vera de Vélez de Guevara, según un precioso estudio llevado a cabo por Menéndez Pidal, no es anterior a 1613. Gila se llama la serrana de Vélez, y es natural de Garganta la Olla. Esta mujer posee una serie de atributos por los que es famosa en toda la Vera. Ningún hombre se atreve a competir con ella en los deportes rurales: caza, carreras de caballos, salto, lucha, lanzamiento de barras, etc.
La Serrana es bella en extremo, y su agraciada figura no tarda en llamar la atención de un capitán que se aloja en casa de su padre Giraldo. El militar la seduce y posteriormente la abandona. Ese desdén hace, que la aldeana trame con frialdad una venganza contra el seductor, venganza que hace extensible a todos los hombres.
Gila escapa al monte. Durante su estancia en él, Vélez sigue fielmente el romance. Al igual que Lope, pone en boca de un caminante los primeros versos de éste: "Allá en Garganta la Olla, en la Vera de Plasencia..."
Es de hacer notar que la obra de Vélez coincide con el romance en cuatro puntos claves: 1) los homicidios de Gila; 2) la pregunta del caminante sobre cruces que se topan en el camino; 3) la escapada de Mingo y el descubrimiento de la cueva de Gila, y 4) el apresamiento y muerte de la Serrana.
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Variantes del Romance y Cantares Perdidos
En la mayoría de las versiones recogidas del romance (Menéndez Pidal conocía veintiuna), éste termina con la persecución por parte de la Serrana del fugitivo, y sólo en algunos se deja entrever el temor de la mujer a ser descubierta.
Caro Baroja, en un excelente trabajo sobre la Serrana de la Vera, da cuenta de fragmentos de cantares perdidos tanto en la comedia de Lope de Vega como en la de Vélez de Guevara. Hoy podemos asegurar la existencia de estos cantos sueltos en los siglos XV, XVI y principios del XVII, coexistiendo con la ya aludida forma romanceada.
De todas maneras, el primitivo romance de la Serrana puede considerarse como de transición entre los populares y los vulgares, siendo uno de los más antiguos de bandidos y facinerosos, que posteriormente abundarían en la poesía vulgar castellana y catalana. Sin embargo, su forma primitiva no parece haber sido la de romance, sino la de serranilla al modo de Juan Ruiz o del Marqués de Santillana.
Características de la Serrana de la Vera
Sin grandes esfuerzos hallamos unas claras connotaciones entre las serranas del Arcipreste y la Serrana de la Vera, así como entre estas dos y la Silvática de la literatura popular del Medievo europeo:
- La Serrana de la Vera vive en el monte, en las proximidades de Garganta la Olla.
- Tanto Lope como Vélez han insistido en la enorme fuerza de la Serrana.
- Los romances de la Serrana de la Vera presentan a ésta armada con una honda, unas flechas, una ballesta y una escopeta, no insertándose en ninguno de ellos el uso del bastón o de la garrota.
- La Serrana lleva a su cueva al caminante y allí le prepara una cena de "perdices y conejos" por ella cazados. Luego obligará al viajero a pagarle el servicio prestado, al igual que la Serrana de Tablada.
- Existe una coincidencia general a considerar a la Serrana de la Vera como portadora de una belleza estereotipada.
La complexión robusta de la Serrana queda bien marcada en un romance por mí recogido en Endrinal de la Sierra (Salamanca), en el que se destacan algunas medidas del cuerpo de la mujer montaraz: "Con vara y media de pecho, cuarta y media de muñeca".
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