Mitos y verdades sobre la lactancia materna y el aumento de peso
La lactancia materna es un tema fundamental en la vida de una madre, pero ¿es cierto que la lactancia materna engorda? Esta cuestión suele generar dudas y preocupaciones en muchas mujeres que están amamantando a sus bebés. Es importante desmitificar ciertas creencias erróneas y comprender a fondo cómo funciona el proceso de lactancia en el organismo femenino.
La lactancia está llena de mitos y de consejos erróneos que en vez de ayudar ponen trabas a las madres que desean amamantar. La lactancia materna es un tema rodeado de mitos y realidades en cuanto a su impacto en el peso de la madre. Es importante que las madres estén informadas sobre este aspecto para tomar decisiones conscientes y saludables durante esta etapa.
En el contexto de análisis y comparativa de los mejores productos para madres, la lactancia materna suele ser recomendada por sus múltiples beneficios tanto para la madre como para el bebé.
Mitos comunes sobre la lactancia materna y el peso
La creencia de que la lactancia materna causa un aumento de peso significativo en las madres es un mito común que ha perdurado a lo largo del tiempo. Si bien la lactancia materna en sí misma no es la causa de un aumento de peso, existen factores adicionales que pueden influir en el peso de las madres durante este periodo.
Amamantar con horarios, a pesar de que hay bebés que se alimentan así y consiguen ganar peso, es la manera más sencilla de que la lactancia se vaya al traste. Los bebés lloran por muchas cosas y no siempre es por hambre.
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Por otro lado, si pensamos que el bebé no come suficiente, el llanto no es un buen sistema para averiguarlo. El dolor es una de las principales causas por las que las madres abandonan la lactancia. El pensar que es normal que amamantar duela hace que las madres no pidan ayuda o que esperen demasiado en buscar ayuda especializada. Amamantar no duele; es un mito que el dolor forme parte de la lactancia.
Un mito muy extendido cuenta que no es necesario despertar al bebé para que mame, que si tiene hambre ya se despertará. Este mito causa que haya bebés que tengan una pérdida excesiva de peso los primeros días de vida. Son catalogados como “niños buenos” que duermen muchas horas y no lloran nada, y casi no comen.
Los chupetes parecen formar parte de los bebés, cuando no son más que una simple y básica imitación de una madre. El chupete no es una necesidad del bebé, es una necesidad de los padres. La frase que el bebé usa el pecho como chupete es totalmente inadecuada, los bebés tienen diferentes tipos de succión: la nutritiva y la afectiva.
Si estás amamantando, ¡¡ni se te ocurra ponerte enferma!! No te van a querer dar ni un triste analgésico. Las madres lactantes se ponen enfermas, y las madres pueden someterse a la mayoría de pruebas diagnósticas igual que otras personas. Y, por supuesto, la mayoría de enfermedades comunes no suponen un problema para seguir con la lactancia.
Los bebés tienen que empezar a recuperar el peso del nacimiento a partir del quinto día de vida, y recuperar todo el peso del nacimiento sobre los 15 días de vida. Deben ganar peso sí o sí. La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, sin ninguna duda, pero los bebés tienen que crecer.
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La cantidad que sacas con el sacaleches no es nunca indicativo de la cantidad de leche que produces. El sacaleches, por muy bueno que sea, nunca tendrá la capacidad de succión que tiene un bebé. A no ser que exista una indicación médica fundada (ejemplo: una alergia del bebé a algún alimento concreto) no es recomendable que la madre lactante siga una dieta estricta y mucho menos que se eliminen grupos de alimentos de un día para otro.
No, no hay alimentos ni bebidas que aumenten la producción de leche. La única manera de conseguir aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche del pecho y esto se consigue ofreciendo más el pecho a tu bebé. Este mito viene a decir que si bebes agua mientras amamantas, la leche se volverá aguada o producirás un exceso de leche. Evidentemente, no tiene ninguna base este consejo.
Para aumentar la producción de leche, lo que hay que hacer es estimular el pecho poniendo al bebé a mamar más veces. Para que esto sucediera, el gas tendría que estar en la sangre de la madre y en el caso que esto ocurriera, le produciría una embolia que le causaría la muerte. Los alimentos que contienen vitamina C son ácidos al paladar de quien los consume y si mezclamos en un vaso leche de vaca y zumo de limón la leche se va cortar y va a formar grumos.
En muchos casos, la lactancia fluye y todo va genial, ¡ideal! Pero la lactancia no es instintiva, hay que aprender a dar el pecho y es necesario entender y saber qué está pasando en cada momento. Otro mito que no tiene sentido es que el color de los ojos no es definitivo hasta el destete. El color de los ojos se determina por la genética. Igual que las demás características físicas.
¡¡¡Ohhh milagro!!! La leche ya no es leche, se transforma en agua. Es cierto que gran parte de la leche materna es agua, y eso es así siempre, pero nunca deja de alimentar. Hablar mal delante de los hijos no es buena idea, ya que ellos copian todo lo que hacemos y deberíamos ser un modelo a seguir ante la vida.
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¡Eso lo sabemos todas! Pero de ahí a pensar que la leche se estropea o se vuelve agria, hay un gran paso. Las retenciones de leche u obstrucciones se producen por vaciar poco la glándula mamaria, pero no porque el bebé haya soplado. Este es otro mito bastante extendido.
La leche dentro del pecho solo se puede congelar si se congela a la madre entera. Pero el frío exterior no es suficiente para estropear ni cortar la producción de leche. Y para terminar: el mito de la leche y el sol. La leche dentro del pecho no se puede estropear, es perfectamente posible tomar el sol.
Beneficios de la lactancia materna para la madre
A pesar de los rumores sobre el posible aumento de peso, la lactancia materna ofrece numerosos beneficios para la madre, tanto a nivel físico como emocional. No es recomendable utilizar productos para controlar el peso durante la lactancia materna, ya que es fundamental mantener una alimentación equilibrada y saludable para garantizar el adecuado desarrollo del bebé.
Alimentación y lactancia: ¿Qué debes saber?
La alimentación de la madre durante la lactancia puede influir en la calidad de la leche materna y en el aumento de peso. Es importante consumir una dieta balanceada y variada para garantizar que el bebé reciba todos los nutrientes necesarios. Consumir alimentos ricos en nutrientes esenciales como vitaminas, minerales, proteínas y grasas saludables puede contribuir a una lactancia exitosa y a un aumento de peso gradual y saludable.
Mantener un peso saludable mientras se amamanta requiere una alimentación equilibrada y variada, consumir suficientes calorías para producir leche materna sin excederse, y mantenerse activa con ejercicio moderado.
Recomendaciones nutricionales
En numerosas ocasiones, las madres que optan por la lactancia materna notan un aumento del hambre. Esto es completamente normal, ya que el cuerpo está ejercicio un mayor esfuerzo para producir leche.
Pese a este aumento del hambre, lo aconsejable es consumir pequeñas cantidades, pero de manera muy frecuente. Esto favorecerá el mantenimiento de los niveles energéticos de forma constante, además de controlar el hambre y evitar los atracones.
A continuación, se detallan otras consideraciones importantes sobre la alimentación durante la lactancia, así como los alimentos y bebidas más adecuados para la alimentación materna.
¿Cuáles son los alimentos adecuados para la lactancia?
Una dieta saludable durante la lactancia materna debe ser variada y equilibrada. Por ello, debe incluir una mezcla adecuada de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Esto no solo va a aportar energía para producir leche, sino que también promueve que el cuerpo reciba los nutrientes esenciales para su correcto funcionamiento.
Entre los alimentos más aconsejados durante la lactancia se encuentran los siguientes:
- Cereales y legumbres: el pan integral, el arroz y las lentejas son muy beneficiosos debido a su aporte en proteínas, calcio y hierro. Por ello, se aconseja incluir una pequeña cantidad de estos tipos de alimentos en cada comida principal.
- Frutas y verduras: deben consumirse siempre frescos. Los alimentos frescos tienen más nutrientes que los procesados. Además, las frutas y las verduras frescas son la principal fuente de vitaminas y minerales. Al igual que sucede con los cereales y las legumbres, las frutas y las verduras también se deben consumir diariamente.
- Carne: la de vacuno tiene un alto contenido en proteínas, lo cual cubre las necesidades energéticas de la madre lactante. Además, la carne de vacunocontiene ácido fólico o vitamina B9 que intervienen en la formación de varios tejidos, como los músculos, los nervios y la sangre. Por todo ello, la cantidad semanal recomendada de carne roja es de 2 o 3 veces; mientras que las carnes blancas y los huevos pueden consumirse con más frecuencia.
- Pescado: es una fuente clave de proteínas cuando se está amamantando. El pescado azul contiene ácidos omega-3 como el ácido decosahexanoico (DHA) que juega un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso (principalmente del cerebro). Está científicamente demostrado que el ácido omega-3 que consume la madre llega al niño a través de la leche materna. Además, el DHA también mejora la salud de la madre, ya que las mujeres que presentan una menor cantidad de DHA son más propensas a la depresión postparto.
- Lácteos: es fundamental incrementar el consumo de lácteos durante la lactancia. Así se garantizará un aporte adecuado de calcio. Si la madre no ingiere el suficiente calcio para producir la leche, lo extraerá de sus reservas en los huesos. En cualquier caso, es preferible tomar los lácteos desnatados para poder gozar de sus beneficios sin un exceso de grasa.
- Grasas saludables: el consumo de grasas de origen variado, como el aceite de oliva, el aceite de girasol, la mantequilla o la margarina también es importante. Algunas de ellas aportan omega-3 y omega-6, indispensables para el desarrollo neurológico del bebé, y también otras vitaminas importantes como la A y la D.
Mitos de la lactancia materna
La lactancia materna, a pesar de ser un acto natural e instintivo, está rodeada de mitos y falsos consejos. Lejos de ayudar, estos malentendidos provocan dudas que entorpecen la alimentación natural del bebé. En este artículo se exponen ocho mentiras frecuentes sobre la lactancia y se explica por qué son erróneas.
- Bebidas y alimentos aumentan la producción de leche: falso. La medida más eficaz para incrementar la producción de leche no es consumir alimentos o bebidas específicas, sino mantener la lactancia a demanda.
- Con la lactancia es imposible quedarse embarazada: falso. El Ministerio de Sanidad advierte de que utilizar la lactancia como método anticonceptivo es poco recomendable, por su baja o nula eficacia.
- Se debe abandonar el pecho si te quedas de nuevo embarazada: falso. Alimentar a un hijo con leche materna y estar embarazada a la vez son dos hechos compatibles, aunque en ocasiones, las madres determinen abandonar la lactancia con una nueva gestación.
- Las mujeres con poco pecho producen menos leche: falso. Tener mucho o poco pecho no afecta de ningún modo a la producción de leche durante la lactancia materna.
- Dar el pecho engorda: falso. Dar el pecho no solo no engorda, sino que es uno de los mejores métodos para adelgazar después de dar a luz.
- Algunas mujeres tienen muy poca leche: falso. El argumento que esgrimen algunas madres para decidir suspender la lactancia materna es que tienen poca leche o que su bebé no se alimenta lo suficiente con la lactancia exclusiva.
- Hay que preparar el pecho para la lactancia: falso. La lactancia comienza desde el primer momento en el que el recién nacido agarra el pecho de su madre.
- La leche de algunas madres es de poca calidad: falso. Las diferencias entre la leche de diferentes mujeres son escasas y la calidad de la leche es, por lo general, siempre buena.
Tabla resumen: Mitos y verdades de la lactancia materna
| Mito | Verdad |
|---|---|
| La lactancia materna siempre engorda a la madre. | La lactancia materna por sí sola no causa aumento de peso. Una dieta balanceada y ejercicio moderado son clave. |
| Algunos alimentos aumentan la producción de leche. | La estimulación del pecho y una lactancia a demanda son más efectivos para aumentar la producción de leche. |
| La leche de algunas madres es de baja calidad. | La leche materna siempre es nutritiva y adecuada para el bebé. |
| Es necesario preparar los pechos para la lactancia. | No se requiere preparación especial. La lactancia es un proceso natural que se adapta una vez que el bebé nace. |
| Si el bebé no duerme del tirón es porque ya necesita un suplemento (leche de fórmula). | No existe relación. Cuando son pequeños, necesitan comer a menudo y no suelen dormir 'del tirón'. |
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