La Composición y Apariencia de la Leche Materna: El Alimento Ideal para el Recién Nacido
La leche materna es el alimento ideal para todo recién nacido. Así lo asegura la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) y todo experto, nutricionista, pediatra o médico al que le preguntes. Aseguran que es la forma más eficaz de garantizar la salud y la supervivencia de los niños.
Según la propia OMS, además, los niños amamantados muestran un mejor desempeño en las pruebas de inteligencia, son menos propensos a sufrir enfermedades como la diabetes o la obesidad en la vida adulta y, en las madres, disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama o de ovario.
La razón está en que la leche materna es un alimento seguro, limpio y contiene un sinfín de anticuerpos que les protegen de muchas enfermedades propias de la infancia. Además, les suministra toda la energía que necesitan durante los primeros meses de vida (para lo que también es importante mantener la lactancia a demanda), cubriendo sus necesidades nutricionales.
Fases Iniciales de la Leche Materna
La leche materna es algo vivo cuya composición varía, no solo durante las primeras semanas, sino que lo hace incluso de un día para otro, sobre todo, al inicio de la lactancia materna. Por tanto, para poder hablar de su composición, debemos saber que pasa, más o menos, por cuatro fases iniciales hasta que se consigue la leche materna que configurará el alimento principal de tu bebé.
Calostro: La Primera Leche
Esta primera leche se produce durante los primeros días después del parto. Muchas mujeres creen que la cantidad es insuficiente, pero es fundamental para nutrir y proteger al bebé desde que nacen. Su aspecto es amarillento (de ahí que se le llame la leche dorada, además de por todos sus beneficios), serosa y muy densa, aunque puede variar a lo largo del día.
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Está compuesto por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas, carbohidratos y otros componentes. Por ello, entre los principales beneficios que reportará a nuestro recién nacido, porque luego cambia, es la de activar su sistema inmunitario, la protección de sus neuronas y actuar como una especie de prebiótico para el intestino, reduciendo el riesgo de inflamación cerebral.
Leche de Transición
Más bien, se transforma. El bebé necesita una mayor cantidad de leche y la producción aumenta. Es lo que conocemos como la subida de leche. En este momento, pasamos de un líquido seroso y amarillento a otro de aspecto cremoso y más blanco.
Leche Madura
En realidad, la leche materna es un 87,5% de agua y un 12,5% de una mezcla de hidratos de carbono, proteínas y grasas (macronutrientes), además de vitaminas, minerales y oligoelementos (micronutrientes). Lactosa, que también es llamada el azúcar de la leche y que se compone, en su mayor parte, de hidratos de carbono. La composición, en este caso, es limitada. Y es la dieta que pueda tener la madre lactante no tiene mucha influencia en el nivel de minerales y oligoelementos de la leche durante los primeros seis meses de lactancia. De hecho, a partir de este sexto mes, el contenido disminuye. Algo que se suple con la alimentación complementaria.
Componentes Clave de la Leche Materna
Una de las cosas que más inquieta de la crianza de un bebé es cómo alimentarle correctamente, porque una alimentación saludable y equilibrada condicionará sus hábitos futuros y será esencial para que alcance todo su potencial con relación al crecimiento, la salud y el desarrollo.
- Grasas: Las grasas (3,5 g por cada 100 ml de leche) proporcionan aproximadamente la mitad del contenido energético de la leche. Secretadas en pequeñas gotas, aumentan en cantidad a medida que avanza la toma, de ahí que la leche al inicio tenga un color azul grisáceo y, hacia el final, adopte un aspecto blanco cremoso.
- Lactosa: La lactosa, un disacárido, es el principal carbohidrato de la leche materna. Presente en una cantidad superior que en la mayoría de las leches de fórmula (7 g por cada 100 ml de leche), constituye otra fuente importante de energía.
- Proteínas: En una concentración menor (0,9 g por cada 100 ml de leche) que en la leche animal, la proteína de la leche humana difiere tanto en cantidad como en calidad respecto a las otras.
- Minerales: Referente a los minerales, aunque el hierro y el zinc estén presentes en baja concentración, su biodisponibilidad y su absorción son elevadas.
Leche Materna vs. Leche de Fórmula
La leche de fórmula, elaborada generalmente a partir de leche de vaca o productos de soja industrialmente modificados, presenta una cantidad de nutrientes ajustada durante el proceso de manufactura que le permite asemejarse a la leche materna. Aunque tanto la leche materna como la leche de fórmula proporcionan energía, hidratación y nutrientes que permiten un crecimiento adecuado del bebé, tome la leche que tome, la leche materna, en constante evolución, es, sin duda, la mejor opción, y se adapta totalmente a las necesidades nutricionales del recién nacido.
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De hecho, la leche materna debería ser el único alimento que se administrará al bebé durante los primeros 6 meses de vida, lo que se conoce como lactancia exclusiva. A partir de ese momento, los bebés deberían comenzar a comer alimentos complementarios seguros y adecuados, mientras continuasen amamantando hasta por 2 años o más.
La lactancia natural disminuye el riesgo de desarrollar algunas patologías (diabetes mellitus, dislipemia, sobrepeso, asma y alergias) y permite satisfacer determinadas necesidades emocionales. La leche de fórmula es una alternativa a la leche materna, que permite saber la cantidad de leche que está ingiriendo el recién nacido y, al digerirse más lentamente, disminuye el número de tomas.
La leche materna se adapta a las necesidades del bebé y es el alimento ideal para su adecuado crecimiento y desarrollo. El calostro, la leche de los primeros días, es un alimento rico en proteínas, minerales y vitaminas, contiene elementos (leucocitos y anticuerpos) que protegen al niño frente a infecciones y alergias.
Tiene efecto laxante, ayuda a expulsar el meconio y a prevenir la ictericia. Favorece el crecimiento, acelera la maduración del intestino y previene la alergia y la intolerancia a los alimentos. Es rico en vitamina A, reduce la gravedad de algunas infecciones como sarampión y diarrea y previene problemas oculares por falta de vitamina A.
Leche Madura
A partir de los seis días de vida la leche materna va aumentando el contenido en hierro y en grasa según va mamando el bebé. Durante los primeros siete a diez minutos el pecho produce una leche baja en calorías, con proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, anticuerpos, y vitamina D y agua en cantidad suficiente (por lo que el lactante no necesita tomar agua).
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Si el bebé sigue mamando del mismo pecho se produce una leche muy grasa, con alto contenido en calorías, rica en hierro y en vitaminas A y B. Con esta leche se logra que el desarrollo y el crecimiento del niño sean satisfactorios. La leche del final de la toma deja al bebé totalmente satisfecho, evita la sobrealimentación y el riesgo de obesidad.
Componentes Específicos
- Hidratos de carbono: El hidrato de carbono más importante en la leche humana es la lactosa, que favorece la absorción del calcio y crea un medio ácido en el intestino del niño que impide el desarrollo de gérmenes peligrosos para el bebé.
- Minerales: La proporción de calcio y fósforo en la leche de mujer es la adecuada, de modo que su absorción intestinal es inmejorable. Aunque la proporción de hierro y de zinc en la leche humana es baja, la absorción es muy elevada.
- Vitaminas: El calostro es muy rico en vitamina A. La leche humana tiene vitamina D (una forma hidrosoluble de vitamina D3, la vitamina D sulfato), que protege del raquitismo a los lactantes alimentados al pecho. La vitamina E es muy abundante, favorece la absorción de las grasas. Ten en cuenta que la leche materna contiene los elementos y vitaminas que tienen los alimentos que come la madre.
Composición de la Leche Materna
Por ello, la leche materna se comporta como un fluido vivo y cambiante según los requerimientos del niño, modificándose así, tanto en composición como en volumen en función de las necesidades. Esta regulación la lleva a cabo sobre todo la demanda del niño y la succión que éste efectúe sobre las glándulas mamarias. Una mayor succión aumenta los niveles de prolactina y la secreción láctea de la madre, es decir, a mayor succión mayor producción de leche.
De aquí, que sea un alimento superior frente a los sucedáneos de la leche materna pues varia su composición a lo largo de la lactancia, a lo largo del día e incluso varia a lo largo de la toma.
Tipos de Leche Materna
Podemos encontrar diferentes tipos de leche producidas por la glándula mamaria:
- Calostro: fluido amarillento y espeso, rico en proteínas, vitaminas liposolubles (E, A, K) y minerales como zinc, hierro, selenio, manganeso y azufre. También tiene un elevado contenido en inmunoglobulinas (IgA) entre otros factores defensivos que protegen al bebé al inicio de la vida. Su producción dura unos 4 días después del parto.
- Leche de transición: es la que se produce entre los días 4 y 15 después del parto. El inicio de este tipo de leche es el que denominamos la subida de la leche, y su volumen y composición irán cambiando hasta alcanzar la composición de la leche madura.
- Leche madura: es un alimento completo ya que contiene agua (88%); proteínas en cantidad adecuada para el crecimiento óptimo del niño, con una fuente importante de aminoácidos esenciales; hidratos de carbono, con la lactosa como principal azúcar entre otros oligasacáridos; grasas, que se encuentran en una proporción elevada (40-50%) ya que será la principal fuente de energía del bebé. También contiene todos los minerales y vitaminas que el niño necesita.
Influencia de la Alimentación Materna
En cuanto a la relación entre la alimentación de la madre y la composición de la leche, existe una correlación en las cantidades de vitaminas, que variaran en función de la ingesta de la madre y en la calidad de los ácidos grasos, sobre todo por la ingesta de ácidos grasos esenciales. También puede verse afectada la cantidad de yodo y flúor en la leche dependiendo de la ingesta materna.
El resto de nutrientes y principios inmediatos (hidratos de carbono, proteínas y grasas) mantienen unos niveles constantes en la leche materna a pesar de una deficiencia en la ingesta de la madre ya que para la producción de leche se utilizan los existentes en la circulación materna procedentes de sus reservas.
Influencia de la Hidratación
De la misma manera la cantidad de líquidos ingeridos no influye en el volumen de la leche, aunque las mujeres suelen sentir más sed durante la lactancia. Una importante deshidratación de la madre disminuirá el volumen de la orina de esta pero apenas lo hará el volumen de la leche.
Beneficios de la Lactancia Materna
Actualmente, hay estudios y evidencias científicas de sobra que enumeran todos los beneficios, a corto y largo plazo, que aporta la leche materna tanto al bebé amamantado como a la madre que amamanta. Entre ellos destacan:
- Alimento inocuo, asequible y fácil de conseguir
- Se adapta a las necesidades de cada momento
- Contiene componentes inmunológicos
- Es de fácil digestión
- Presenta una baja carga de solutos
- Reduce el riesgo de presentar síndrome de muerte súbita
- Propicia una buena salud durante toda la vida a los niños
- Mejores resultados en pruebas de inteligencia para adolescentes y adultos que fueron amamantados
- Ayuda a reducir la hemorragia postparto
- Favorece la involución del útero de la madre
- Ayuda a la madre a recuperar más rápido su peso normal y reduce las tasas de obesidad
- Reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario en el futuro
- Crea un vínculo afectivo madre e hijo
Sin embargo, los estudios más recientes se centran en mostrar los posibles riesgos que pueden producirse con una alimentación a partir de sucedáneos de leche materna. Como conclusión de estos, existe evidencia suficiente para afirmar que los lactantes no amamantados están expuestos a un mayor riesgo de morbimortalidad y generan un importante coste económico y social.
No obstante, si tu elección es no dar el pecho, estás en tu derecho y es tan respetable como la que decide sí darlo. Es importante que si esta es tu decisión, sea una decisión libre y tomada después de haber recibido toda la información sobre los beneficios de la lactancia materna y los riesgos que puede comportar los sucedáneos de leche materna así como los inconvenientes añadidos de esta última (mayor gasto económico familiar entre otros), de manos de un profesional sanitario especializado en temas de lactancia materna.
Cuándo la Lactancia Materna No Es la Mejor Opción
Por otra parte, también existen los casos en los que la lactancia materna no está aconsejada y podría causar serios problemas tanto al bebé como a la madre. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en una de sus publicaciones sobre “La Salud de la madre, el recién nacido, del niño y del adolescente”, describe cuales son estas condiciones de salud en las que no amamantar, de manera temporal o permanente, podría estar justificado:
Lactantes que no deben recibir leche materna ni otra leche excepto fórmula especializada:
- Lactantes con galactosemia
- Lactantes con enfermedad de orina de jarabe de arce
- Lactantes con fenilcetonuria
Recién nacidos para quienes la leche materna es la mejor opción, pero pueden necesitar otros alimentos por un periodo limitado:
- Lactantes con un peso menor a 1500g
- Lactantes con menos de 32 semanas de gestación
- Recién nacido con riesgo de hipoglicemia
Afecciones maternas que podrían justificar que se evite la lactancia permanentemente:
- Infección por VIH
Afecciones maternas que podrían justificar que se evite la lactancia temporalmente:
- Enfermedad grave como por ejemplo septicemia
- Herpes simplex Tipo I (HSV-1)
Medicación materna:
- Medicamentos psicoterapeúticos sedativos, antiepilécticos, opioides y sus combinaciones
- El uso de yodo radioactivo-131
- Uso excesivo de yodo o yodóforos tópicos
- Quimioterapia citotóxica
Situación Actual de la Lactancia Materna en España
Por último, para ver la situación actual de lactancia materna, el Grupo de Trabajo Español de la iniciativa Global de la Lactancia Materna (Global Breastfeeding Iniciative) presentó el pasado mes de julio los resultados de la “Encuesta Nacional sobre Hábitos de Lactancia”.
En dicha encuesta se observó que el 89% de las mujeres estaba dando o había dado el pecho y tan sólo un 11% había optado por no darlo principalmente por haber tenido problemas en lactancias anteriores y porque no le había subido la leche.
Del 89% de las mujeres que sí amamantaron, tan sólo el 38% lo había hecho hasta los 6 meses y un 18% hasta los dos años. Entre los principales motivos para suspender la lactancia materna encontramos, por tener menos leche seguido de la necesidad de incorporarse a la actividad laboral.
Pese a ello, las madres son conscientes de que la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a su hijo ya que consideran que lo protege de enfermedades e infecciones y es el método más natural.
Tipos de Leche Materna: Precalostro a Leche Madura
La leche materna contiene todo lo que el bebé necesita para su crecimiento y desarrollo. Su composición varía durante las últimas semanas del embarazo y también durante el periodo de lactancia. En general, se puede hablar de cuatro tipos de leche materna: precalostro, calostro, leche de transición y leche madura. Cada uno de estos tipos de leche materna son buenos, por lo que no hay una leche mejor que otra. Lo que ocurre es que la leche materna cambia según las exigencias nutricionales de cada momento.
Precalostro y Leche Pretérmino
El precalostro es una secreción mamaria producida durante el tercer trimestre de gestación. Por tanto, se trata de la primera leche que secretan las glándulas mamarias. Uno de los beneficios del precalostro es que ofrece protección inmunológica al bebé, ya que suelen tener más riesgo de contraer una infección en los primeros días de vida.
Además, aquellas mujeres que sufren un parto prematuro, producirán leche pretérmino para alimentar al bebé prematuro durante un mes aproximadamente. Este tipo de leche materna contiene mayor cantidad de proteínas que la leche madura, ya que el bebé prematuro requiere un mayor aporte proteico.
Pese a ello, si el bebé prematuro nace con menos de 1,5 kg, la leche pretérmino no cubrirá los requerimientos nutricionales. En estos casos, ser deberían suministrar suplementos de leche artificial.
Calostro
Este tipo de leche materna se secreta desde la semana 12-18 de embarazo hasta los primeros días tras el parto. El calostro es espeso, denso y de color amarillento debido a la alta concentración de carotenos. Su volumen puede variar entre 2 a 20 ml por toma. Esta cantidad de calostro es suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido.
Uno de los beneficios del calostro es que facilita la colonización de Lactobacilus bifidus, evitando la adherencia de patógenos en el intestino. Así mismo, este tipo de leche materna contiene numerosas enzimas que ayudan al aparato digestivo, ayudando a la evacuación de las primeras heces. De este modo se evitará la ictericia neonatal, es decir, el color amarillento en el bebé. Todo esto prepara al bebé para recibir la leche materna.
Leche de Transición
En torno al cuarto o quinto día del parto tiene lugar la famosa subida de leche. Esto significa que la mujer notará sus pechos inflamados y comenzará a secretar lo que se conoce como leche de transición. Se trata de una leche más líquida que el calostro, pero no tanto como la leche madura.
La duración habitual de la leche de transición es de unos 15 días aproximadamente. Durante este tiempo, se secretan unos 600-700 ml/día.
En relación a su composición, la leche de transición tiene un mayor contenido de grasa, lactosa y vitaminas hidrosolubles que el calostro. El contenido en proteínas hidrosoluble en la leche de transición también es elevado. Por lo tanto, este tipo de leche aporta más calorías al recién nacido.
Leche Madura
Cuando han transcurrido alrededor de dos semanas desde el momento del parto, la leche materna comienza a madurar. Sin embargo, no se considerará leche madura hasta las 4 semanas de vida del bebé.
La leche madura tiene pH neutro, es de color blanco y mucho más líquida que el resto de tipos de leches maternas. En este caso, la leche madura está compuesta por un 88% de agua, pero el contenido en proteínas es menor que en el caso del calostro o de la leche de transición. No obstante, la cantidad de carbohidratos y grasas que tienen la leche madura es mayor para así aportar más calorías al recién nacido.
La leche madura es ligera al principio de la toma del bebé; mientras que al final se vuelve cremosa por la grasa. Gracias a este cambio de textura se permite que el recién nacido sacie primero su sed y luego el apetito. La administración de leche madura se recomienda hasta los dos años de edad o más, junto con alimentación complementaria.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es el calostro?
Es un líquido amarillento segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y en los primeros días después del parto, hasta que se produce la subida de la leche. El calostro es el primer alimento que recibirá el bebé. Está compuesto principalmente por inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos.
¿Cuánto dura la leche materna en la nevera?
La leche materna puede conservarse en la nevera (de 0 a 4 ºC) durante 4 días como máximo.
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