La Calidad y Composición de la Leche Materna: Factores Influyentes
La leche materna es considerada el alimento ideal para los recién nacidos, cumpliendo un papel fundamental no solo nutricional, sino también inmunológico. Los recién nacidos poseen unas necesidades nutritivas especiales debido al incompleto desarrollo de sus sistemas de órganos, que irán abandonando conforme estos sistemas vayan adquiriendo su completa funcionalidad.
Al correcto desarrollo del organismo infantil va a contribuir no sólo la correcta nutrición del niño, sino también la acción de muchos compuestos funcionales presentes en la leche materna, entre los que destacan: hormonas, factores de crecimiento, neuropéptidos, agentes antiinflamatorios y agentes inmunomoduladores.
Composición Única y Adaptable
Aunque la composición varía de una mujer a otra, de un día a otro, incluso dentro del mismo día y de la misma toma y también según la edad de gestación del hijo, existen unos rasgos comunes destacados en su composición que la hacen única. La leche materna permite alcanzar un óptimo estado nutritivo, evita alteraciones metabólicas y trastornos digestivos, porque la composición de la dieta no representará en ningún momento una sobrecarga de la capacidad funcional del aparato digestivo.
Además, suministra protección antiinfecciosa y antialérgica. El efecto antiinfeccioso obedece a que el lactante no sólo recibe nutrientes por la leche. Además, en su composición existen una serie de sustancias que, por diferentes mecanismos, van a proveerle de una defensa local frente a agentes infecciosos (inmunidad pasiva prestada por la madre), mientras maduren los mecanismos que le permitan contar con su propia inmunidad activa.
Componentes Clave de la Leche Materna
- Bajo contenido en proteínas (0,9-1,1 gr/100 ml), aunque adaptada a su velocidad de crecimiento. El cociente caseína/seroproteínas es de 10/90 al comienzo de la lactancia, pasando a 40/60 en la leche madura.
- Importante cantidad de nitrógeno no proteico y de presencia de ciertos aminoácidos esenciales para el recién nacido (como la fenilalanina y la tirosina).
- Elevado contenido de lactosa, fuente de galactosa necesaria para la maduración cerebral, que mantiene un bajo pH a nivel intestinal, y que favorece el desarrollo de una peculiar flora intestinal con indudables beneficios defensivos.
- Ácidos grasos monoinsaturados de cadena larga, de mayor rendimiento calórico, fácil absorción, y sin efecto aterogénico.
- Abundan los ácidos grasos poliinsaturados, esenciales para el ser humano, e imprescindibles para la formación de numerosas estructuras (cerebro, retina, o membranas celulares entre otras) o para la síntesis de prostaglandinas, tromboxanos y otras sustancias biológicas.
- Bajo contenido en sales minerales, y un cociente de calcio/fósforo que favorece la absorción del calcio y que facilita la mineralización ósea.
- Contenido suficiente en vitaminas y presencia de enzimas y hormonas.
Como los requerimientos del lactante no son siempre los mismos y varían sobre todo en función de la madurez, la leche materna modifica sus características de acuerdo a las demandas del niño, a su capacidad para digerir y metabolizar los distintos nutrientes, y a la mayor o menor necesidad que tenga de recibir protección pasiva, circunstancias sometidas a una permanente evolución.
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Tanto el volumen de leche, como la calidad de los nutrientes y de otros factores con misión defensiva, van a encontrarse en la leche de la madre en perfecta concordancia a las necesidades exigidas en cada momento. El volumen de leche producido por la madre aumenta progresivamente a partir de los pocos centímetros cúbicos segregados el primer día. Este crecimiento alcanza los 700 ó 900 ml/día que por término medio suele producir la mujer en un estadio de lactancia plenamente establecido.
Componentes biológicamente activos de la leche materna
Existen cinco categorías principales para clasificar los agentes biológicamente activos presentes en la leche humana, que podrían modular el crecimiento in vivo, el desarrollo y la función del tracto gastrointestinal (7,13). Estos son:
- proteínas, péptidos y aminoácidos
- nucleótidos
- hormonas
- factores de crecimiento
- agentes antiinflamatorios e inmunomoduladores
Estos agentes bioactivos ejercen su acción sobre determinados tejidos diana (7):
- el epitelio intestinal, modulando la absorción de nutrientes, la permeabilidad de la mucosa, la proliferación celular, la composición de la microbiota intestinal, la inducción de moléculas de superficie (entre ellas las disacaridasas) y la regulación de la producción de citoquinas
- el sistema nervioso entérico
- el sistema inmune de la mucosa
Factores que Influyen en la Composición
Una investigación reciente aporta respuestas a estas preguntas. El equipo de científicas polacas analizó 198 muestras de leche materna de 33 mujeres durante los primeros seis meses posparto, evaluando no solo la cantidad total de proteínas, sino también la concentración de lactoferrina, una proteína clave por su efecto antimicrobiano e inmunomodulador.
Los resultados muestran que factores como el peso corporal antes del embarazo, la edad de la madre o el peso del bebé al nacer influyen, especialmente durante el primer mes de lactancia, en la calidad inmunológica de la leche. Un hallazgo que refuerza la idea de que el cuerpo materno adapta la leche a las necesidades del recién nacido de forma precisa y sofisticada.
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La concentración de proteínas y lactoferrina es más alta durante el primer mes y va disminuyendo progresivamente hasta estabilizarse. Este patrón coincide con las necesidades inmunológicas más intensas de los recién nacidos, especialmente durante las primeras semanas de vida.
Entre los hallazgos más relevantes destacan sobre todo estos tres apuntes:
- La lactoferrina fue mayor en madres cuyos bebés nacieron con más peso. Es decir, a mayor peso del recién nacido, mayor contenido inmunológico en la leche (correlación positiva en el primer mes: r = 0,514; p = 0,002).
- Las madres con un índice de masa corporal más alto antes del embarazo tendían a producir leche con menos proteína total en el primer mes (r = -0,397; p = 0,022).
- La edad materna se relacionó con más proteína en la leche durante el tercer mes de lactancia (r = 0,399; p = 0,021).
Además, el estudio encontró que estos factores dejan de ser significativos a partir del segundo mes de vida, lo que refuerza la importancia crítica de ese primer periodo posnatal. También se observó que el contenido en grasa, lactosa y energía no varió de forma significativa, lo que sugiere que el ajuste fino del sistema inmune en la leche se concentra sobre todo en las proteínas y no en los macronutrientes calóricos.
En casos donde el bebé nace con bajo peso o la madre ha tenido un aumento excesivo de peso en el embarazo, podría valorarse un seguimiento más estrecho del aporte inmunológico de la lactancia o complementar con bancos de leche humana, especialmente en entornos hospitalarios.
Estado Nutricional de la Madre
Durante el embarazo el cuerpo de la futura madre se prepara para la lactancia, no sólo a nivel de la glándula mamaria, sino también almacenando nutrientes y energía extra para la producción de leche. Se recomienda un aumento de la energía consumida en ambas etapas. Al aporte energético recomendado según edad, peso, talla y actividad física se deben sumar 340-450 kcal/día en segunda mitad de la gestación y 500 kcal/día durante la lactancia aproximadamente.
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La producción de leche depende fundamentalmente de la succión de la criatura, pero succionará menos eficazmente si gana menos peso.
La presencia de vitaminas en leche materna sí se ve afectada por la dieta, especialmente las hidrosolubles. Los requerimientos de vitamina C aumentan en periodos de estrés, incluida la lactancia, y se sabe que la presencia de vitamina C es mayor en el organismo del neonato que en cualquier otra época de la vida.
Quienes lleven una dieta vegetariana estricta precisan de suplementación de vitamina B12 tanto en el embarazo como durante la lactancia.
Durante la lactancia la masa ósea se moviliza y se da una mayor absorción de calcio. Los niveles sanguíneos de calcio son mayores en una madre lactante que en una que no lacta. Tras el destete se recuperan niveles y localizaciones normales de este mineral. Amamantar es un factor protector frente a la osteoporosis.
Las necesidades de yodo en la mujer que amamanta son casi el doble que las de un adulto. En nuestro medio el aporte en la dieta cubre alrededor de la mitad de las necesidades, por lo que está recomendada la suplementación en embarazo y lactancia (200 microgramos al día).
En líneas generales, no existe ningún alimento específico que se deba evitar durante la lactancia. Se recomienda que los alimentos ingeridos sean de calidad, especialmente grasas y proteínas. Se desaconseja el consumo de alcohol y tabaco.
Ventajas de la lactancia materna para el niño
Todo son beneficios. Obtiene un mejor estado digestivo y metabólico, mejor estado nutritivo, mayor protección inmunológica, menor riesgo de sensibilización alérgica, mejor evolución psicológica, menos enfermedades y menos mortalidad infantil y prevención de trastornos posteriores.
La Leche Materna vs. Fórmulas Infantiles
Actualmente se ha conseguido que el contenido de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y lípidos) y micronutrientes (vitaminas y minerales) de las fórmulas infantiles sea similar al de la leche materna, estando regulado por normas establecidas legalmente (3). Pero la leche materna contiene una gran variedad de compuestos muy importantes en la alimentación del recién nacido, no sólo por su papel nutricional sino también por su carácter funcional. Este tipo de compuestos serían claves en la modulación de rutas metabólicas, de la respuesta inflamatoria y de la respuesta inmune.
El interés por la presencia de estas sustancias bioactivas en la leche materna viene reforzado por su ausencia casi general en los preparados para lactantes.
Proteínas, péptidos y aminoácidos
Dentro de la fracción proteica de la leche destacan por su efecto bioactivo las proteínas del suero, no sólo por la liberación de péptidos con actividad biológica sino por otros efectos generales como la inmunoestimulación directa. Muchas de las actividades biológicas, conocidas o posibles, de determinadas proteínas séricas están relacionadas con funciones del sistema inmune o digestivo (14). Así, las proteínas del suero parecen potenciar la respuesta inmune, tanto humoral como celular (15).
Uno de los componentes más importantes de las proteínas de la leche materna es la lactoferrina, constituyendo alrededor de un 10-15% de las mismas. Esta proteína favorece la absorción del hierro, tiene actividad antimicrobiana, antiviral y antiinflamatoria; es un factor de crecimiento y proliferación de la mucosa intestinal, y favorece la incorporación de la timidina en el ADN (siendo este último un efecto independiente del hierro)(13) Además, es inmunomodulante y anticarcinogénica (20).
Muchos péptidos liberados durante la digestión enzimática de proteínas actúan positivamente a muchos niveles. En el lactante, la permeabilidad de la mucosa intestinal es mayor que en el adulto siendo a la vez mayor la resistencia de estos péptidos a la acción proteolítica por lo que pueden atravesar la barrera intestinal y alcanzar la circulación sistémica. Dentro de los efectos que pueden tener en el organismo, los péptidos bioactivos podrían alterar el metabolismo celular y actuar como vasorreguladores, factores de crecimiento, inductores hormonales y neurotransmisores (16).
Tabla de Composición de la Leche Materna
| Componente | Cantidad por 100 ml |
|---|---|
| Proteínas | 0.9-1.1 g |
| Lactosa | 7 g |
| Grasas | 3.5 g |
| Oligosacáridos | 10-12 g/L |
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