Beneficios de la Lactancia Materna: Un Regalo para la Madre y el Bebé
«Apoyemos la Lactancia Materna por un planeta sustentable». Éste es el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020.
Si estás embarazada o planeándote tener hijos, seguramente en algún momento has pensado en la lactancia materna. El acto de amamantar a tu bebé es un proceso natural repleto de beneficios tanto para el pequeño como para la madre, así lo apunta la ciencia.
Pero aunque sea lo habitual, y casi se dé por sentado, que llegado el momento dar el pecho será la opción escogida por la recién estrenada madre, realmente debes saber que no tiene por qué ser así. La maternidad, y en concreto la lactancia, puede ser un camino complejo si se vive con presión o dificultad. Por lo que mejor conocer todas las opciones posibles y lo que implicará cada una de ellas para decidirte por la que mejor se adapte a ti.
Además, aunque estés convencida de que dar el pecho es lo que deseas, la lactancia materna no es algo tan innato y sencillo como pueda parecer desde fuera.
¿Cuándo me subirá la leche? ¿Es posible que no tenga la suficiente para alimentar a mi hijo? ¿Hasta cuándo puedo amamantarle? o ¿Cómo hago con la lactancia cuando vuelva al trabajo? son solo algunas de las dudas que pueden surgir al respecto.
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Para ayudarte en este momento clave de tu vida, en este artículo te explico todo lo relativo a la lactancia materna, desde los beneficios y posibles inconvenientes hasta los mejores consejos para que amamantar a tu bebé sea lo más fácil y placentero posible.
Beneficios de la Lactancia Materna
Diferenciamos dos tipos de beneficios:
Beneficios de la lactancia para el bebé
La leche materna es un alimento perfecto para tu bebé. Repasamos algunos de los beneficios de la lactancia materna:
- Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico desde los primeros meses de vida. Pues tu leche se irá adaptando a las necesidades de tu hijo a medida que este vaya creciendo.
- Es de fácil digestión, lo que disminuye los cólicos del bebé.
- Tiene los líquidos y electrolitos suficientes para su hidratación.
- Las investigaciones demuestran que los bebés alimentados con leche materna durante los primeros meses de su vida tienen menores riesgos de padecer muerte súbita del lactante, infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias.
- Asimismo, desde un punto emocional, amamantar favorece el vínculo entre madre e hijo.
A largo plazo la lactancia materna también se ha asociado a menores probabilidades de desarrollar ciertas afecciones en los niños entre las que se incluyen:
- Asma
- Alergia
- Enfermedad celiaca
- Enfermedad inflamatoria o intestinal
- Obesidad
- Diabetes Mellitus
- Esclerosis múltiple
- Algunos tipos de cáncer
La investigación también remarca que los lactantes no alimentados con el pecho muestran mayor incidencia de hiperactividad, ansiedad o peores resultados en test de inteligencia.
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Beneficios de la lactancia para la madre
La lactancia materna también muestra beneficios para la madre.
- Ayuda a la recuperación posparto, al favorecer la liberación de oxitocina. Esta hormona beneficia la contracción del útero, lo que disminuye el riesgo de hemorragia tras el parto. Asimismo amamantar parece vincularse a menores incidencias de cáncer de ovarios y de pecho.
- Ayuda a quemar calorías adicionales lo que permite recuperar rápidamente el preso previo al embarazo.
- Previene la depresión post-parto.
- Además, aunque pueda pasar desapercibido, dar el pecho supone un evidente ahorro económico frente a la leche de fórmula.
Por todas estas razones son muchas las asociaciones de la salud que recomiendan este tipo de alimentación en los lactantes. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) o el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría se aconseja la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y después dos años de alimentación mixta.
Dicho esto debes saber que dar el pecho es siempre una decisión que recae en ti.
¿Qué ocurre si tengo problemas con la lactancia?
Algunas madres no logran producir suficiente leche materna, a veces el bebé no consigue amamantar de manera correcta. Ambas situaciones pueden conllevar riesgo de deshidratación o pérdida de peso en el pequeño. Otras, sencillamente el pecho no es una opción compatible con el ritmo o el estilo de vida de la mujer, quien puede querer preferir que el padre también forme parte activa de la alimentación del bebé.
Por lo que la lactancia materna es solo una de las dos formas excelentes de alimentar a tu bebé.
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Tipos de lactancia materna
Los tipos de alimentación que puedes ofrecer a tu bebé recién nacido son:
- Lactancia exclusiva: el lactante recibe solamente leche materna y agua y ningún alimento adicional.
- Lactancia parcial o alimentación mixta: el lactante recibe algunas tomas de pecho y otras de alimento artificial o de fórmula.
- Lactancia con biberón: el lactante se alimenta con biberón independientemente de su contenido, incluida la leche materna extraída.
- Lactancia tándem: aquí la madre amamanta a hijos de distintas edades. Se da cuando una mujer que aún sigue dando el pecho vuelve a quedarse embarazada. Siempre que no suponga una experiencia agotadora para la madre no hay riesgo alimentario alguno para los pequeños a pesar de las distintas necesidades.
Las principales asociaciones médicas y pediátricas recomiendan una lactancia materna exclusiva a demanda, la cual implica una alimentación basada únicamente en leche materna, con una ausencia total de horarios, poniendo al pecho al bebé cada vez que este así lo requiera.
Lactancia materna en los primeros días: ¿Cuándo te subirá la leche?
En los días posteriores al nacimiento del bebé, tu cuerpo comenzará a fabricar calostro.
El calostro es la primera leche, muy rica en nutrientes, con gran cantidad de proteínas y sustancias que ayudan al sistema inmunitario del pequeño. En su apariencia esta primera leche materna puede ser más espesa y amarillenta.
Tu bebé tomará este calostro a través del pezón, comenzando a aprender a mamar. Pues aunque sea algo inherente, requiere de cierta habilidad, al tener que coordinar actividades que implican succionar, tragar y respirar.
Lo más recomendable es que pongas a tu bebé al pecho en la primera hora nada más nacer. Esto se debe a que durante ese tiempo los recién nacidos están más activos y puedes aprovechar esto para que comience a agarrarse al pecho. Después de esa hora lo habitual es que el pequeño pase mucho tiempo durmiendo, lo cual dificultará el acto de mamar.
Tras unos días, tu cuerpo empezará a fabricar leche materna. Lo notarás porque percibirás tus pechos más duros y notarás cierta presión en ellos. Aquí la leche pasará a tener un aspecto más cremoso, líquido y blanquecino.
Este periodo puede suponer unos 3 o 4 días, pero el algunas mujeres puede tardar algo más. Si es así no te preocupes, sigue amamantando a tu bebé para estimular la producción de leche en tu cuerpo. Aunque también es conveniente que se lo comuniques a tu médico para asegurar que tu hijo recibe el alimento necesario.
¿Pude ocurrir que no me suba suficiente leche?
Como has visto la subida de la leche es un proceso natural que llevará a cabo tu cuerpo horas después de finalizado el parto.
Pero puede ocurrir que ciertas mujeres no lo experimenten. Es lo que se conoce como hipogalactia, una afección por la cual no se produce leche tras dar a luz y que parece afectar a 1 de cada 1.000 mujeres.
Entre los riesgos de padecer hipogalactia se incluyen:
- Hipotiroidismo no controlado.
- Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
- Síndrome de Sheehan.
- Placenta retenida.
- Intervención de reducción mamaria reciente.
- Ovarios poliquísticos.
Mejores posiciones de lactancia para un buen agarre al pecho
Aunque sea un proceso natural, la lactancia materna requiere cierta práctica. Por lo cual no debes desesperar si de primeras percibes que no va todo lo bien que deberías.
Nada más nacer, al colocar a tu bebé al pecho, este lo buscará de forma natural. La manera correcta de agarre es que este abarque el pezón y la aureola. Cuando asume una postura correcta, mamar no debería generar dolores o producir heridas.
No existe una única posición adecuada para amamantar, lo importante es que favorezca el agarre y que hijo y madre estén cómodos.
Entre las posturas de lactancia más habituales recomendadas por los expertos se incluyen:
1. Posición de crianza biológica
Aquí la madre se colocará recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en estrecho contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. Esta postura permite al bebé el contacto de su cara con el pecho mientras que la madre le ayuda a llegar al pecho limitando la distancia con sus brazos.
2. Posición sentada
Se debe colocar al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre puede sujetarlo con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo. Y servirse de la otra mano para dirigir el pecho hacia la boca del bebé.
3. Posición acostada
En esta posición, la madre se sitúa acostada de lado, con la cabeza ligeramente elevada (sobre una almohada) con el bebé también de lado, acostado sobre la cama, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre. La madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, cuando abra la boca, para facilitar el agarre. Es una posición muy cómoda para las tomas nocturnas aunque puede ser menos eficaz que la posición de crianza biológica cuando se tiene poca práctica.
Alternancia de los pechos en la lactancia
En cuanto a la alternancia de los pechos, favorecer que el bebé mame de ambos ayudará a que la producción de leche se active en tus dos senos. Esto también evitará la sensación de presión en la teta al estimular el vaciado de ambas, algo que seguro agradecerás.
Aunque debes tener en cuenta que la composición de la leche cambia durante la toma. En la primera parte contiene más agua y azúcar, lo que satisface la sed del bebé. Después, aumenta su contenido en grasa. Por ello es importante que termine un pecho antes de pasar al otro y asegurarse este extra de calorías.
Lo aconsejable, comienza la toma por el pecho del que no mamó o del que mamó menos en la toma anterior.
¿Cómo puedo saber cuándo tiene hambre mi bebé?
Sin duda el llanto es uno de los signos más inequívocos con los que tu bebé te hará saber que tiene ganas de comer.
Otros gestos que pueden indicar señal de hambre en el lactante son:
- mover la cabeza de un lado a otro
- abrir la boca
- sacar la lengua
- meterse las manos y los puños en la boca o succionarlos
- manifestar el reflejo de búsqueda (cuando un bebé mueve la boca en la dirección de algo que le toca o acaricia la mejilla).
Por supuesto, si te preocupa que tu bebé no esté comiendo lo suficiente, consúltalo con tu matrona o médico, no te quedes con la duda.
Lactancia, dieta, medicamentos y enfermedades
Como recuerda la Asociación Española de Pediatría la mujer que amamanta no precisa dietas especiales. Lo más recomendable, como siempre, seguir una dieta sana y variada, evitando aditivos y sustancias perjudiciales. Intenta limitar tu consumo de cafeína y mucho más el de tabaco y alcohol.
En cuanto a los medicamentos durante la lactancia, el organismo afirma que los fármacos habituales son compatibles con dar el pecho y en muy pocas ocasiones es necesario suspender la lactancia. Pero lo mejor, es que antes de consumirlos lo consultes con tu médico.
Coronavirus y lactancia materna
Es posible que te hayas preguntado si es seguro dar el pecho a tu hijo si tienes coronavirus. De acuerdo con Unicef, las pruebas realizadas hasta el momento están a favor de la lactancia materna. De hecho, la entidad precisa además que el contacto piel con piel y la lactancia favorecen el desarrollo del bebé, “por lo que no hay razón para interrumpirla como consecuencia del COVID-19“.
Y añade que todavía no se ha detectado la transmisión de casos activos del coronavirus a través de la lactancia materna. A este respecto, el Ministerio de Sanidad asegura igualmente que es sabido que la lactancia proporciona la forma más completa de nutrición para los recién nacidos, pues les aporta anticuerpos que aún no se han desarrollado en los bebés y que son muy necesarios para defenderse de infecciones respiratorias en los primeros meses de vida, como puede ser frente al coronavirus.
Por su parte, sobre esta cuestión, la Organización Mundial de la Salud (OMS), también a favor de la lactancia materna en este caso, ha publicado una serie de consideraciones para dar respuesta a las dudas más frecuentes sobre coronavirus y lactancia materna.
¿Puede transmitirse el coronavirus por la lactancia materna?
Siempre con la premisa de que es un virus reciente y los estudios aún son limitados, la OMS afirma que, hasta hoy, no se ha detectado el virus activo de la COVID-19 (es decir, que pueda causar infección) en la leche de ninguna madre con sospecha o confirmación de infección.
Por tanto, si una madre tiene COVID-19, presunta o confirmada, la OMS recomienda seguir amamantando. Sostiene que existen datos científicos que demuestran que la lactancia materna reduce la mortalidad de los neonatos, lactantes y niños menores de 5 años.
Recomendaciones de higiene con sospechas de coronavirus
Las recomendaciones de higiene para una madre que amamanta y que tiene o se sospecha tenga coronavirus son las siguientes:
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o limpiárselas con un gel hidroalcohólico, especialmente antes de tocar al bebé.
- Utilizar una mascarilla médica mientras amamantan. Es importante:
- Sustituir la mascarilla en cuanto se humedezca.
- Desechar la mascarilla inmediatamente.
- No reutilizar las mascarillas.
- No tocar la parte frontal de la mascarilla, sino quitársela desde atrás.
- Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo al estornudar o toser, tras lo cual deben desecharlo inmediatamente y volver a limpiarse las manos con gel hidroalcohólico o a lavárselas con agua y jabón.
Vuelta al trabajo: cómo extraer la leche y almacenarla correctamente
En el caso de que la madre no pueda darle el pecho por motivos personales o laborales, existen opciones alternativas para poder seguir una lactancia materna exclusiva almacenando la leche materna. Si este es tu caso, puedes extraer tú misma tu leche con ayuda de un sacaleches y guardarla, tanto en el frigorífico (no en la puerta) como en el congelador, para usarla cuando sea necesaria.
La decisión del tipo de lactancia que se va a seguir es una de las decisiones que se deben tomar, antes incluso de que nazca el bebé. Aunque los expertos consideran que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible.
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