¿Se puede volver a congelar la leche materna descongelada?

27.10.2025

Aunque lo ideal es dar el pecho directamente al bebé o extraer la leche justo antes de la toma, la leche materna también puede conservarse. La conservación de la leche materna es una buena solución cuando la madre se incorpora al trabajo o si no puede estar presente en el momento de la toma. Sin embargo, es fundamental seguir una serie de recomendaciones para su almacenamiento, así como para la descongelación y preparación.

En cualquier caso, una muestra de leche materna descongelada nunca se debe volver a congelar.

¿Cómo se almacena la leche materna?

Para guardar la leche materna se deben utilizar recipientes aptos para su almacenamiento. Normalmente, estos recipientes suelen ser de vidrio o plástico y deben estar bien lavados y completamente secos. Además, se pueden usar bolsas para almacenar la leche extraída, pero no hay que usar forros desechables para biberones.

La leche se debe dividir en la cantidad que toma el niño y escribir la fecha de extracción en el recipiente. De este modo, siempre se utilizará primero aquella con la fecha más antigua.

Si la leche materna se congela, se debe tener en cuenta dejar un espacio al envasarla, ya que aumenta el volumen en el congelador. Los envases de leche deben estar perfectamente cerrados para evitar contaminación cruzada.

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Otro consejo para almacenar la leche materna extraída es no colocarla en la puerta del congelador o de la nevera. De este modo, se reduce la posibilidad de dañar la leche por los cambios de temperatura.

Duración de la leche materna almacenada

La leche materna puede ser congelada o refrigerada, dependiendo del tiempo de preservación que se requiera. Una vez extraída y colocada en el envase bien cerrado, el recipiente se coloca directamente en la nevera o congelador.

Durante la conservación, la leche pierde su aspecto característico y se producen tres fases distintas: la parte superior es más grasa, la segunda fase es una capa acuosa con grumos y por último un precipitado más denso. Con agitarla suavemente antes de utilizarla, la leche recupera su aspecto homogéneo.

La duración de la leche materna almacenada es la siguiente:

  • Temperatura ambiente: hasta 4 horas a una temperatura entre 16 y 25ºC.
  • Refrigerada: hasta 4 días a 4ºC.
  • Congelada: dependiendo del congelador se puede almacenar hasta 6 meses a -18ºC.

En el caso de que se vaya a viajar y sea necesario llevarse recipientes con leche materna, se puede optar por usar una hilerea con bolsas de hielo. Sin embargo, al llegar al destino, esta leche tendrá que ser utilizada o se deberá de guardar en la nevera o congelador.

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Cómo calentar la leche congelada

El proceso de descongelación de la leche materna debe ser gradual. Por ello, es recomendable sacar la leche del congelador y guardarla en la nevera el día antes de su utilización. De esta forma, las proteínas de la leche materna no sufren cambios bruscos de temperatura y conservan al máximo sus propiedades.

La leche materna no puede hervir, puesto que las enzimas que forman las defensas se destruirían. No se recomienda calentarla directamente ni emplear horno microondas. La forma correcta de calentarse es mediante un baño maría.

Los restos de leche sobrante pueden almacenarse en el frigorífico durante uno o dos días, siempre que se haya actuado de forma higiénica.

Cabe destacar que si se ha descongelado un recipiente de leche materna, se puede mantener en la nevera durante un máximo de 24 horas o de 2 horas a temperatura ambiente antes de ser dársela al bebé. En ningún caso, la leche materna descongelado se debe volver a congelar.

Recomendaciones adicionales sobre la leche materna extraída

En 4 Guías de Práctica Clínica (GPC) para la lactancia materna con respecto a la utilización/conservación de la leche materna (LM) extraída, indican en general que no se debe volver a utilizar o congelar (sobre todo si ha sido previamente descongelada) las porciones de LM calentadas al baño de maría y de conservarse debe hacerse un tiempo máximo de 1-2 horas.

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Una GPC con recomendaciones sobre el almacenamiento de la LM extraída señala que: Hay poca información sobre volver a congelar LM descongelada, por lo que no se pueden hacer recomendaciones. El crecimiento bacteriano y la pérdida de actividad antibacteriana en la leche descongelada variarán dependiendo de la técnica y la duración de la descongelación, y de la cantidad de bacterias en la leche en el momento de la extracción. La LM que ha sido descongelada durante 24 horas no se debe dejar a temperatura ambiente más de unas pocas horas.

Una vez que un bebé comienza a beber LM extraída, se produce cierta contaminación bacteriana a través de su propia boca. El tiempo que se puede mantener a temperatura ambiente, una vez que el bebé se ha alimentado parcialmente del biberón, teóricamente dependerá de la carga bacteriana inicial en la LM extraída, cuánto tiempo ha estado descongelada, y la temperatura ambiente. No se han realizado estudios para hacer recomendaciones al respecto. Basándose en la evidencia relacionada, parece razonable desechar el resto de la leche dentro de 1 a 2 horas después de que el bebé haya terminado de comer.

Por lo tanto, el almacenamiento de LM en envases de 60 a 120 ml es una forma de evitar el desperdicio de LM descongelada. Por otra parte, se debe evitar añadir leche caliente a leche refrigerada o congelada, a fin de evitar el recalentamiento de la leche ya almacenada.

Una de las GPC, con respecto al almacenamiento de la LM extraída, indica que los requisitos para los bebés enfermos o prematuros en el hospital son mas estrictos que para los bebés saludables en el hogar.

La leche descongelada en un refrigerador (que ha sido previamente congelada), debe usarse dentro de 24 horas y no se debe volver a congelar. La leche previamente congelada y posteriormente llevada a temperatura ambiente es segura, pero se debe desechar lo que sobre después de la alimentación.

Almacenarla en porciones separadas de unos 60 a 120 ml, cantidad que se supone se va a consumir en cada toma, puede reducir los residuos desechados. Usar la LM descongelada en las siguientes 24 horas. Nunca volver a congelar.

No se sabe si la LM que queda en el biberón después de alimentar al bebé se puede mantener de forma segura hasta la siguiente toma o si debe ser desechada. En general se recomienda descartar una a dos horas después de la alimentación. No volver a refrigerar la leche sobrante para más adelante.

La LM que se congela y descongela se puede volver a congelar. Aunque indica que debe ser almacenada en pequeñas cantidades. Y aunque se puede combinar la leche de distintas extracciones, debe ser enfriada en la nevera antes de combinarla; y la LM que se ha calentado y refrigerado no debe mezclarse con LM congelada.

En raras ocasiones, la LM almacenada puede tener un olor y sabor alterado debido a que la leche de algunas mujeres tienen un alto contenido en lipasa, enzima que descompone las grasas en ácidos grasos. Esta descomposición de la grasa ayuda a digerir al bebé la LM, en particular a los recién nacidos prematuros, y no es perjudicial, aunque algunos bebés pueden rechazarla.

Nunca calentarla en el microondas. Introducir el envase en agua tibia unos minutos o mantenerlo bajo agua caliente del grifo, evitando que entre agua. A los bebés se les puede dar leche fría (temperatura ambiente) La LM recién extraída es segura a temperatura ambiente durante 4 - 6 horas. Puede refrigerarse (≤4 ° C) durante un máximo de 8 días. La LM recién extraída que se ha refrigerado previamente se puede añadir a la ya congelada; si el bebé está enfermo u hospitalizado, usar un contenedor diferente cada vez que es extraída. Puede congelarse durante un máximo de 12 meses para los recién nacidos a término (a -20 ° ± 2 ° C). Tras asegúrese de que está completamente descongelada, agitar antes de administrarla, pues la materia grasa de la LM suele separarse de los demás componentes al congelarse.

La temperatura a la que se almacena la leche depende de la duración prevista de almacenamiento antes de la alimentación. Muchas de las propiedades antimicrobianas de protección de la LM son sensibles a la temperatura. Calentar, congelar, descongelar y almacenar de forma prolongada provoca cierta pérdida de su bioactividad. Aunque las propiedades de protección antimicrobiana y nutricional de la LM congelada y almacenada permanezcan, la que se administra inmediatamente después de la extracción ofrece más alto grado de bioactividad natural. Por lo que, siempre que sea posible, se recomienda que al menos una toma al día sea de leche fresca/recién extraída (nunca extraída y congelada dentro de las 96 horas). La leche se puede calentar gradualmente a aproximadamente 37ºC en un baño de agua tibia (no más de 20 a 30 minutos). El calentamiento rápido o en microondas es desfavorable en cuanto a las propiedades inmunológicas y nutricionales. Si el bebé está en incubadora, la jeringa de alimentación se puede colocar un rato antes dentro de la incubadora para el calentamiento gradual. Se debe etiquetar la botella con fecha y hora en que se descongela la leche.

Según la Asociación de Bancos de Leche Humana de América del Norte y la Asociación Dietética Americana se hacen las siguientes recomendaciones de temperatura para el almacenamiento de la LM extraída para lactantes hospitalizados. La temperatura depende del tiempo de la extracción y cuando se utilizará:

  • A temperatura ambiente (25 a 27º C): utilizar en las siguientes 4 horas tras la extracción.
  • Refrigerada (1 a 4º C): utilizar en las siguientes 4 y 48 horas tras la extracción.
  • Congelada (-18 a -20 ° C), utilizar entre las 48 horas y 3 meses tras la extracción.

Congelar la leche materna es una opción práctica cuando produces mucha. Sin embargo, para que esta leche sea segura para tu bebé hay que conocer los tiempos de almacenamiento y las condiciones ideales. El primer paso para congelar la leche materna de forma segura es elegir los recipientes correctos. Según las condiciones de almacenamiento, una vez descongelada, la leche guardada en el congelador puede tener un sabor distinto debido a la descomposición de las grasas presentes en ellas.

Lávate bien las manos con agua y jabón. Inspecciona el kit de extracción que vayas a utilizar, así como los tubos para asegurarte de que estén limpios. Asegúrate de que los contenedores sean de vidrio o plástico. Dentro de 6 meses es lo mejor. Al rellenar el contenedor, deja un espacio de una pulgada en la parte superior del contenedor ya que la leche se expande al congelarse. Nunca descongeles o calientes la leche en el microondas. Usa la leche descongelada dentro de 2 horas de llevarla a temperatura ambiente o calentarla. Prueba la temperatura antes de alimentar al bebé poniendo unas gotas en tu muñeca.

Para hacerlo, simplemente debemos seguir una normas que garanticen la mayor salubridad de los mismos y para la lactancia materna no es diferente.

Preguntas frecuentes sobre la leche materna

Hay algunas preguntas que nos llegan de manera más frecuente sobre el manejo de la leche materna, las hemos agrupado para que puedas conocer todas las claves.

  1. Siempre hay que conservar la leche en la parte más fría de la nevera o el congelador, evitando la puerta de la nevera. En el caso del congelador, intentando buscar un cajón dedicado exclusivamente a la leche materna para evitar la transferencia de olores de otros alimentos a la leche.
  2. A una temperatura de 0 a 4 grados puede permanecer unos 5 días. Si la temperatura es inferior y se ha realizado con mucha higiene, puede aguantar hasta 8 días.
  3. La leche congelada puede permanecer en el congelador de manera óptima unos 6 meses. En algunos congeladores cuya temperatura sea inferior a los -20ºC podría aguantar algunos meses más.
  4. Las recomendaciones de conservación pueden variar mucho.
  5. A temperatura ambiente depende del calor que haga. Para que tengamos una referencia, si la leche está a menos de 24ºC será mejor que no esté más de 4 horas sin refrigerar. A mayor temperatura, menos tiempo se va a poder conservar con seguridad. Así que siempre que puedas, refrigera la leche para asegurar su conservación.
  6. La leche cuando se pone mala huele muy mal. Hay otro factor que cambia el olor de la leche, que es la degradación de la grasa que produce la lipasa, pero este olor es agrio, no se parecen en nada los dos olores.
  7. No, una vez ha sido calentada es mejor no repetir el proceso, puesto que cada vez que calentamos la leche alentamos el crecimiento de ciertas bacterias que son potencialmente patógenas. Esas bacterias que pueden llegar a la leche a causa de una extracción poco higiénica o incluso por contaminación cruzada: por restos de leche en el sacaleches o sobre las superficies en que se han colocado las piezas del mismo.
  8. Los restos de leche congelada y calentada que el bebé no ha consumido se pueden guardar durante los 30 minutos posteriores a la toma.
  9. La leche que el bebé no se ha terminado es mejor desecharla, ya que ha estado en contacto con su saliva y bacterias. Máximo y apurando, se puede ofrecer dentro de la siguiente media hora y nunca volver a calentar.
  10. Para descongelar la leche siempre es mejor hacerlo lo más rápido posible. Hace unos años, se recomendaba dejar la leche descongelándose en la nevera durante unas horas.
  11. La leche congelada puede estar 24h en la nevera descongelándose. Aun así, lo idóneo sería descongelarla justo cuando se la vamos a ofrecer al bebé y no dejarla descongelando en la nevera.
  12. En primer lugar, asegúrate de que los recipientes que vas a introducir en el microondas sean aptos para ello. Debemos evitar que la leche llegue a hervir. El bebé puede tomar sin ningún tipo de riesgo la leche calentada o descongelada en el microondas y, aunque la leche hierva en un descuido y todas las células vivas se mueran, la leche seguirá conservando muchas propiedades nutricionales.
  13. Se puede hacer cuando ambas estén a la misma temperatura. Es mejor no mezclar leche refrigerada con leche recién extraída para evitar la proliferación de bacterias.
  14. Si tienes leche refrigerada que sabes que no vas a usar en dos o tres días es mejor congelarla cuanto antes. Por ello es ideal que congeles la leche de las mismas 24 horas. La deberás etiquetar adecuadamente y congelar para que se conserve de la manera más óptima.
  15. La leche materna contiene lipasa. La lipasa es una enzima que ayuda al bebé, ya que degrada la grasa de la leche materna y la hace más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas.
  16. Para salir a la calle solo se necesita llevar tu leche extraída, agua caliente en un termo y un recipiente, si al lugar que van no se lo van a poder proporcionar. Si van a tardar en darle la leche o hace mucho calor, es mejor llevarla refrigerada. Si no hace mucho calor o se la van a dar rápidamente se la pueden llevar a temperatura ambiente. Cuando el bebé muestre señales de hambre se pone el agua caliente en el recipiente, y el recipiente de leche dentro.

La lactancia materna es, sin lugar a duda, el mejor alimento que tu bebé pude recibir. De hecho, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y que se continúe con ella el mayor tiempo posible, una vez se haya introducido la alimentación complementaría, según nos indique el pediatra.

¿Puedo congelar la leche materna?

Congelar la leche materna es una opción igual de válida que el ofrecer el pecho al bebé, siempre y cuando mantengas unas normas básicas en cuanto a su manipulación y descongelación.

Para disponer de una leche descongelada de calidad primero debes tener presente el cómo almacenarla de manera práctica y segura.

Quiero congelar mi leche ¿Qué debo tener en cuenta?

  • Utiliza un sacaleches manual o eléctrico.
  • Lávate muy bien las manos y los recipientes que vayas a usar para almacenarla. No es necesario que los esterilices, pero sí que los enjuagues bien con agua y jabón.
  • Utiliza recipientes adecuados; el vidrio de uso alimentario es quizás lo mejor, pero también dispones de plásticos duros y bolsas destinadas a tal uso.
  • Congela pequeñas cantidades de leche, sobre unos 60-120 ml. De esta manera, descongelar la leche te resultará más fácil además de acercarse más al volumen de leche que puede tomar el bebé.
  • Pon la fecha a cada envase que vayas a congelar para que no queden olvidadas en el congelador. En un congelador que asegure llegar a menos 19 grados puede almacenarse durante 6 meses o más.

¿Cómo descongelo la leche materna?

Si hemos resaltado la importancia sobre qué se debe tener en cuenta a la hora de almacenar la leche materna, a continuación, vamos a solventar las posibles dudas que pueden surgirte sobre cómo descongelar la leche materna. Toma nota sobre lo que debes tener en cuenta:

  • Lo ideal es que para descongelar la leche lo hagas con previsión, es decir, el día antes saques los recipientes que creas oportunos y los pongas en la nevera, en la zona más estable de temperatura y dejes que se descongele, manteniendo así la cadena del frío. Puede tardar en descongelarse, dependiendo de la nevera, entre unas 6 0 10 horas.
  • Saca primero los recipientes de leche con la fecha más antigua.

Si por el contrario no has podido tener esta previsión puedes descongelar la leche de otras maneras.

Otras maneras de descongelar la leche materna:

  • Introduce el recipiente de leche congelada directamente debajo del agua caliente del grifo.
  • Coloca el recipiente, que has sacado del congelador, en un cazo con agua caliente, como si fuera un baño maría, pero sin estar en el fuego.

Qué no deberías hacer para descongelar la leche:

  • La leche materna es un alimento muy delicado; no la descongeles a temperatura ambiente.
  • No descongeles la leche directamente en un cazo al fuego, ni tampoco al estilo baño maría.
  • El microondas tampoco es la solución si pretendes descongelar la leche, lo hace de manera irregular y, aunque optes por la opción de descongelar calienta la leche y puede ocasionar quemaduras al bebé.

¿Qué más debes tener en cuenta una vez descongelada la leche materna?

  • Remueve bien la leche porque se habrá separado la fase acuosa de la grasa.
  • Antes de ofrecérsela al bebé, debes atempérala y comprobar su temperatura; que debe rondas los 35-37 grados.
  • No calientes la leche a altas temperaturas ya que por su composición podría perder ciertas sustancias nutritivas para el bebé.
  • La leche, una vez descongelada, puede guardarse en la nevera 24 horas.
  • Puedes mezclar, para una misma toma, diferentes envases de leche descongelada.
  • Si has descongelado más cantidad de la que pueda tomarse el bebé, ofrécesela a pequeñas tomas. De esta manera, si quiere más solo tienes que rellenar el biberón con más leche.

¿Qué evitas con esto?

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