¿Cómo se produce la leche materna durante el embarazo y después del parto?
La producción de la leche materna es una respuesta hormonal al embarazo. Cada día, nuevas investigaciones descubren las innumerables e inimitables propiedades de la leche materna. Puede que en algún momento te hayas preguntado cómo se produce la leche materna.
Cambios hormonales durante el embarazo
Unos meses antes de dar a luz, unos compuestos orgánicos llamados progesterona, prolactina y lactógeno placentario se disparan y ponen en marcha todo el mecanismo. En este periodo también se producen cambios en el cerebro.
- Oxitocina: Esta hormona dispara el instinto maternal.
- Prolactina: Esta sustancia estimula los lactocitos que producen la leche. Se activa cuando el bebé llora o por sí sola tras un periodo de inactividad.
Todo el mecanismo que se encarga de producir la leche se inicia en la etapa final del embarazo. Más adelante, en el pecho de la mujer se produce otro cambio: hacia el quinto mes del embarazo, la placenta empieza a producir una hormona, el lactógeno humano placentario, que estimula el desarrollo de los alvéolos, donde se fabrica la leche.
La placenta y su papel vital
La placenta juega un papel vital en la producción de la leche. Actúa como un freno ante el efecto de la oxitocina y la prolactina presentes en el cuerpo.
Anatomía del pecho y producción de leche
El pecho contiene unas glándulas en su interior. El cerebro, por acción de las hormonas, ordena que se comience a producir leche materna. Por medio de unos conductos, las gotas que se van formando llegan al seno, un depósito cercano al pezón donde se va acumulando.
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Una proteína llamada Factor Inhibidor de la Lactancia (FIL), regula la producción de leche. Si el bebé realiza tomas abundantes, la proteína demanda más leche. Es muy importante alternar el pecho en cada toma. Si no, aquel que tiene menor demanda reducirá notablemente la producción e incluso se detendrá por completo.
Cada mama contiene una glándula mamaria cuya misión es fabricar leche. Dentro de cada mama hay una glándula (se parece a racimos de uvas) suspendida en una red (tejido conjuntivo) en la que se entremezcla con grasa, arterias, venas y nervios. La glándula se divide en lóbulos, estos en lobulillos y estos en alveolos. Los alveolos son saquitos que desembocan en conductillos. Las paredes del alveolo contienen los lactocitos que fabrican la leche, capilares que llevan la sangre a los lactocitos (con los nutrientes para fabricar la leche), células musculares y nerviosas.
El proceso de producción de leche
Durante la lactancia, cada alveolo se va llenando de leche. En respuesta a la succión del bebé, los nervios estimulan los músculos de la pared, y estos exprimen el alveolo que expulsa la leche por los conductillos. Estos forman una red de canalículos que se unen entre sí haciéndose cada vez mayores desembocando finalmente en el pezón (cada mujer tiene entre 6 y 20 conductos).
La acción de las hormonas después del parto
Pero la producción de leche propiamente dicha solo empieza cuando el bebé nace y se expulsa la placenta. Entonces, los niveles de estrógenos y progesterona caen en picado y la prolactina empieza su tarea. En un par de días sucede lo que se conoce como subida de la leche.
Durante el embarazo se produce prolactina y oxitocina pero la placenta frenan su acción sobre las mamas. Después del parto y del alumbramiento (cuando se expulsa la placenta), la oxitocina y la prolactina pueden actuar libremente y comienza la fabricación de leche. El contacto piel con piel y la succión del bebé hacen el resto.
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¿Cómo actúan las hormonas?
- Oxitocina: La proximidad de las personas a las que queremos y su contacto provoca la producción de oxitocina en el cerebro de hombres y mujeres y nos ayuda a establecer relaciones (vínculos). Por eso se la llama la hormona del amor. Los niveles más altos de oxitocina se producen en la mujer durante el parto para ayudar al bebé a nacer contrayendo el útero. Después del parto, cada vez que la madre toca, huele, ve o piensa en su bebé pero sobre todo cuando este mama, produce oxitocina. Alrededor de 30 segundos después de que el bebé empiece a mamar, la oxitocina aumenta rápidamente y la leche empieza a fluir por los conductos. La madre nota como hormigueo y tensión: es la “subida” o “bajada” de la leche. A la vez, la oxitocina actúa sobre el útero que se contrae (los entuertos). Además. la oxitocina mueve la grasa de los depósitos ayudando con la producción de leche (junto con otras hormonas como la insulina, la tiroxina o la hormona de crecimiento). En el cerebro, la oxitocina favorece el vínculo madre-hijo y estimula el comportamiento maternal (ganas de cuidar al bebé, necesidad de su contacto, alerta y defensa ante cualquier posible riesgo).
- Prolactina: También se produce en el cerebro cuando el bebé mama. Su misión es estimular los lactocitos para que produzcan leche. Cuanto más se vacía el pecho más prolactina se produce. La producción de prolactina es mayor entre media y una hora después de la toma y especialmente en las tomas nocturnas. Además la prolactina produce sobre el cerebro materno un efecto calmante y relajante y favorece un sueño más reparador.
- FIL (Factor Inhibidor de la Lactancia): Es una proteína de la leche que ayuda al pecho a regular la cantidad de leche que debe producir. Si queda leche en el pecho, queda también más FIL que señala al pecho que haga menos leche. Por el contrario, si el pecho se vacía con frecuencia, queda poco FIL señalando al pecho la necesidad de fabricar mayor cantidad de leche. Por eso, cuando un bebé mama muchas veces o la madre se vacía el pecho con sacaleches, se produce más leche. Sin embargo, si el bebé no vacía los pechos con frecuencia, baja la cantidad de leche. La cantidad se ajusta pero el efecto no es inmediato. Puede parecer que si el bebé toma menos veces el pecho está más lleno en cada toma y el bebé toma más. Pero es un efecto engañoso y en pocos días el pecho produce menos leche. Cuando un bebé mama más de un pecho que de otro, ese pecho acaba teniendo mucha más leche que el otro.
La importancia de la succión del bebé
Este complejo proceso biológico hormonal cuenta con la ayuda del bebé. "Cuando se produce el parto se inicia el aumento de producción de leche materna que es favorecido por la succión del bebé, pero sin ella también ocurre en mayor o menor medida. La succión del recién nacido estimula dos hormonas. Cuanto antes se amamante después del parto y más frecuentemente se haga, antes se producirá la salida de la primera leche.
"Los partos vaginales y la instauración precoz de la lactancia, a ser posible en la primera hora tras el parto, favorecen una subida precoz de la leche. Un ambiente relajado, una madre tranquila, unas tomas frecuentes; todo ello favorece una subida de leche adecuada y a tiempo", comenta el experto.
Tipos de leche materna
Los primeros días de lactancia materna, tu bebé toma una sustancia de color amarillo que en la cultura tradicional se le llama “oro”: el calostro. Es la leche que tu pecho produce tras el parto y el primer alimento del bebé. Sus beneficios sus inigualables.
¿Hay diferentes tipos de leche?
La leche de los primeros días se llama calostro. Es escaso, denso y muy rico en proteínas y defensas. Es justo lo que el bebé que no ha comido nunca, necesita en esos primeros días. Entre el 2º y 4º día tiene lugar la “subida de la leche”. Aparece leche más fluida en mucha mayor cantidad (leche de transición). A partir de los 15 días y durante 4-6 semanas el pecho sigue desarrollándose y se ajusta a la necesidad del bebé (leche madura). Hacia los 2 meses los pechos no se sienten tan llenos como al principio, pero hay subidas cuando el bebé mama. Si el bebé mama cuando lo necesita para comer o para tranquilizarse, el pecho producirá la leche que necesite para crecer.
La leche cambia a lo largo de la toma (más aguada al principio, más densa al final de la toma), a lo largo del día, de madre a madre y según la edad del bebé. Las madres de bebés prematuros tienen leche diferente. Pero la leche materna siempre es de buena calidad. Algunas madres pueden almacenar mayor cantidad de leche en sus pechos que otras.
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Inhibición de la lactancia
La producción de leche materna comienza en el momento en el que la placenta se separa del útero, independientemente del tipo de parto (vaginal o cesárea) o si el bebé nace con vida o sin ella. En estas situaciones, nos encontramos con dos opciones: la continuación con la lactancia o su inhibición. Si la lactancia aún no se ha establecido, se administra una dosis única de 1 mg de cabergolina durante el primer día después del parto. Si la lactancia ya se ha establecido, por ejemplo, en casos de muerte neonatal o cuando la madre decide continuar con la lactancia y posteriormente opta por inhibirla, se recomienda una dosis de 0,25 mg de cabergolina cada 12 horas durante 2 días (4 dosis). La cabergolina inhibe la secreción de leche materna en el 75-80% de los casos y reduce la congestión y dolor en las mamas en 9 de cada 10 mujeres.
Opciones para la inhibición de la lactancia
Aquí hay una tabla con opciones y dosis para la inhibición de la lactancia:
| Medicamento | Dosis | Efectividad | Precauciones |
|---|---|---|---|
| Cabergolina | 1 mg dosis única (lactancia no establecida) o 0.25 mg cada 12 horas por 2 días (lactancia establecida) | 75-80% inhibición de la secreción de leche | Usar con precaución en mujeres con hipertensión o preeclampsia |
| Bromocriptina | 2.5 mg dos veces al día por 14 días | N/A | Usar con precaución en mujeres con hipertensión o preeclampsia |
| Piridoxina (Vitamina B6) | N/A | N/A | Alternativa si la cabergolina está contraindicada |
La inhibición fisiológica de la lactancia ocurre cuando la glándula mamaria se congestiona. Este proceso, conocido como ingurgitación mamaria, se caracteriza por la hinchazón del pecho que sucede cuando las mamas se llenan de leche y otros fluidos.
- Extracción manual o con sacaleches de la cantidad necesaria para aliviar la presión y las molestias, sin drenar completamente el pecho.
- La frecuencia y duración de la extracción varían entre mujeres, dependiendo de la cantidad de leche que produzcan, la frecuencia de las extracciones y el tiempo transcurrido desde el parto.
- Si se extrae leche de manera excesiva, podríamos estimular más el pecho y conseguir el efecto contrario, es decir, producir más leche.
- No se recomienda vendar los pechos.
- Las duchas calientes pueden ayudar a estimular la salida de leche y a reducir la presión y las molestias.
- Es normal sentir un poco de dolor en el útero y tener algo de sangrado cuando estás sacando leche. Esto pasa porque se libera una hormona llamada oxitocina durante este proceso.
No hay suficiente evidencia científica que compruebe la efectividad de infusiones de salvia, menta o té de jazmín para inhibir la lactancia. A pesar de esto, siguen siendo relativamente populares para este fin.
Lactancia durante el embarazo
Cuando una madre lactante se queda embarazada, se puede encontrar con sentimientos contradictorios y dudas sobre si seguir o no con la lactancia del hijo mayor. Durante las primeras semanas de embarazo, cuando muchas veces la madre aún no se ha dado cuenta de que está embarazada, aumenta la sensibilidad en los pezones debido a la modificación hormonal que se está produciendo. El hermano mayor, dependiendo de la edad, puede expresar, ya sea con palabras o con nerviosismo al mamar, la bajada de producción. Aumenta la sensibilidad de los pezones y la madre puede llegar a sentir dolor. Los niños a veces explican que la leche está mala o tiene mal sabor. El calostro es más salado que la leche, no es tan dulce ni tan sabroso.
Se afirma que amamantar durante el embarazo es muy peligroso para la madre, el hermano mayor y el bebé que se está gestando. Si tu embarazo va bien, puedes seguir con la lactancia. Recuerda que durante los primeros meses de vida puedes sentir molestias en los pezones y sentimientos de rechazo hacia tu hijo mayor. Solo es aconsejable dejar la lactancia durante el embarazo si tu médico te prohíbe mantener relaciones sexuales, si tienes el útero irritable o si sufres cualquier circunstancia que implique un riesgo de aborto. No hay razón para limitar el acceso al pecho al hermano mayor después del parto, hay calostro para los dos. Lo mismo ocurre cuando se produce la subida/bajada de la leche. *La subida de la leche y la bajada de la leche son el mismo concepto.
Cambios en las mamas durante el embarazo
Casi desde el inicio del embarazo las mamas empiezan a cambiar. Uno de los primeros síntomas del embarazo es el aumento de tensión en las mamas, acompañado de una sensación de calor.
Cambios en la pigmentación de la piel
Durante la gestación se oscurecen zonas específicas del cuerpo de la mujer. Este aumento de la pigmentación se debe a un incremento de la actividad de la hormona melanoestimulante, responsable de la formación de la melanina provocada por la progesterona.
- Línea nigra, consecuencia del oscurecimiento de la línea alba, una banda de tejido fibroso que separa los músculos rectos mayores del abdomen y que va desde la sínfisis del pubis al esternón.
- Cloasma gravídico, también conocido como "paño" del embarazo.
- Areola secundaria.
Tras el parto, el bebé colocado en el vientre materno será capaz de reptar hasta alcanzar el pecho de su madre y lo hará guiado por el olfato, pero además seguirá la senda marcada por la línea nigra y la visión de la areola oscurecida y agrandada.
Producción de leche durante el embarazo
- La producción de leche materna disminuye: Hacia tercer o cuarto mes de embarazo, si estás dando el pecho a otra criatura, seguramente notarás que la producción de leche disminuye. Esto es muy normal. A veces el hermano o hermana mayor se destetará en ese momento. Otras, en cambio, siguen mamando. Hacia el séptimo u octavo mes, la producción vuelve a aumentar, siendo esta leche de aspecto más licuado, como un suero ligeramente blanquecino. Poco antes del parto, la leche vuelve a ser calostro, pues se ha preparado para la llegada del nuevo bebé. Si estás embarazada y das el pecho, te informamos de que dar el pecho no provoca ningún problema durante el embarazo. Disfruta de tu lactancia sin problemas.
- Los pezones pueden estar más sensibles: Muchas mujeres manifiestan que al principio de sus embarazos dar el pecho les resultaba muy molesto e incluso doloroso. Esta sensación remite en algunas mujeres y en otras no, lo que hace que tal vez decidan destetar en este momento.
Pérdida de leche materna durante el embarazo
La pérdida de leche materna durante el embarazo no debe alarmar, es un proceso normal que no evidencia ningún problema.
La primera etapa de la producción de la leche materna (lactogénesis) comienza a partir del segundo trimestre del embarazo. En ese momento se inicia un proceso que continuará hasta que se dé la subida total de la leche, dos o tres días después del nacimiento del bebé. En esta fase, algunas mujeres, sobre todo las que ya han sido madres con anterioridad, empiezan a secretar por sus pezones pequeñas gotas de un líquido espeso y amarillento. Es el denominado precalostro, un fluido natural, formado por plasma, células, sodio, cloro y algo de lactosa entre otros componentes.
El precalostro es el precursor del calostro, la primera leche materna que se produce, un alimento esencial para el bebé, ya que le proporcionará durante los primeros días de la lactancia la mayor protección para su sistema inmunológico.
En ocasiones, fluyen gotas de precalostro de forma natural o tras la estimulación de los pezones. Pero, a veces, son «pequeñas costras blancas en el pezón, que corresponden a gotas de este calostro ya secas», apunta Alba Padrós, del grupo Alba de lactancia materna. Una ligera presión en el pezón y una gasa húmeda permiten retirar estas secreciones secas.
¿Son peligrosas las pérdidas de leche materna durante el embarazo?
Sin embargo, «las secreciones de leche materna o calostro durante el embarazo no debe alarmar a las futuras madres, ya que son normales y no evidencian ningún problema«, señala el Comité de Lactancia Materna, de la Asociación Española de Pediatría. Estas pequeñas pérdidas de leche materna no afectan a la cantidad de calostro que recibirá el bebé después de nacer, puesto que suelen ser mínimas. De eso se encargan algunas de las hormonas del embarazo, como la progesterona y los estrógenos, «que tienen un efecto inhibidor sobre la prolactina, la hormona que estimula la producción de la leche materna», señala Padrós.
A medida que se acerca el momento del parto, los niveles de progesterona y estrógeno disminuyen y, justo después del alumbramiento, se genera un pico de prolactina que impulsa la subida de la leche en los dos o tres días posteriores al nacimiento. «En estos primeros días, se produce un volumen de calostro por toma de entre 2 y 20 mililitros, una cantidad suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido», explica el Comité de Lactancia.
Recomendaciones para el goteo de leche materna
La secreción de algo de leche en el embarazo no debe preocupar, por tanto, ya que «en absoluto está relacionada con la cantidad de leche que se produzca después del parto», señalan los especialistas. Ante todo, las consecuencias de estas pérdidas pueden ser higiénicas, pues es posible que la secreción manche la ropa interior de la gestante u otras prendas. Para evitarlo, se puede recurrir a los discos de lactancia, unos pequeños discos de algodón diseñados para recoger la leche materna que se escapa una vez iniciada la lactancia. En cuanto a la limpieza, los especialistas recomiendan limpiar los pezones de la forma habitual y secar bien después del lavado. Además, es aconsejable no aplicar cremas, vaselinas o sustancias grasas que puedan reblandecer la piel.
Claves sobre la pérdida de leche materna en el embarazo
- La secreción del precalostro es algo natural durante el embarazo, que no debe alertar a las gestantes. Es indolora y no supone ningún peligro ni para la madre ni para el bebé.
- Las mujeres que ya han sido madres tienen más probabilidades de experimentar pérdidas de leche durante la gestación.
- Para evitar que la leche materna manche la ropa, se puede optar por utilizar discos de algodón especiales para la lactancia.
- La limpieza de los pechos debe ser la habitual, y es aconsejable no usar cremas y sustancias grasas que puedan reblandecer la piel en exceso.
- La pérdida de leche en el embarazo no afecta a la lactancia posterior: las hormonas de la gestación se encargan de inhibir la subida de la leche hasta después del nacimiento del bebé.
Fisiología de la lactancia
Las etapas del desarrollo mamario van desde la vida embrionaria hasta el retorno a la glándula no secretora tras el amamantamiento. Con la reactivación del eje hipotálamo-hipófisis-ovario en la pubertad aumenta la secreción de estrógenos y hormona del crecimiento en las mujeres. Esto produce el crecimiento de los brotes epiteliales anteriormente formados y la maduración de la glándula, es lo que llamamos la telarquia. Consiste en la producción de leche durante el embarazo. La hormona gonadotropina coriónica (HCG) y la prolactina (PRL) son responsables del crecimiento y diferenciación de la mama al inicio del embarazo. El inicio de la producción láctea requiere también del efecto de la insulina y el cortisol.
Lactogénesis
La prolactina secretada por la hipófisis es regulada por el factor inhibidor de la prolactina (PIF) secretado por el hipotálamo. A partir de las dieciséis semanas de gestación existe calostro en la mama. En la etapa final de la gestación ocurren cambios hormonales que preparan al pecho. Se da un importante descenso de estrógenos, progesterona y lactógeno placentario tras el alumbramiento.
La lactogénesis II es la conocida “subida de la leche”. Precisa del aumento de flujo sanguíneo y de oxígeno, así como del consumo de glucosa. Se suele dar alrededor del segundo o tercer día POSPARTO. Si se demora más allá del quinto al séptimo día hablaríamos de un retraso en la lactogénesis II. La prolactina (PRL) es la principal encargada de producir la leche y está influida por numerosas hormonas tales como estrógenos, progesterona, glucocorticoides, insulina, oxitocina, hormona tiroidea y paratiroidea. El factor inhibidor de la prolactina (PIF) está controlado por las catecolaminas. La regulación de la producción de leche por la prolactina se basa principalmente en la succión del recién nacido. Ésta estimula su síntesis y secreción. La secreción de prolactina es mayor durante las horas nocturnas.
Galactopoyesis
La integridad del eje hipotálamo-hipofisario regulando la secreción de prolactina y oxitocina es esencial para el inicio y mantenimiento de la lactancia. La estimulación del pezón es fundamental tras el parto, es el mecanismo principal de secreción de prolactina. A mayor y más temprana estimulación inicial, mayor número de receptores de prolactina y mayor éxito de la lactancia. Cuando hay succión se libera oxitocina, y su acción sobre los receptores de la misma hormona en las células mioepiteliales produce la eyección de leche desde los alveolos hasta los conductos lactíferos y al exterior. La secreción de oxitocina es más continua. A nivel local la producción de leche está regulada por el aumento de la presión intraalveolar y el factor inhibidor de la lactogénesis. Cuando la leche no es removida aumenta la presión en la mama y disminuye el flujo sanguíneo, comprometiendo la llegada hormonal e incluso provocando la involución de la glándula. Se trata del cese del amamantamiento. Los cambios en la mama son progresivos y puede permanecer leche hasta varias semanas tras el destete. Se produce la apoptosis celular del tejido que había crecido para producir la leche.
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