La Gestación Subrogada y el Trauma de la Separación Materna en el Recién Nacido

25.10.2025

La gestación subrogada plantea un dilema ético al separar al recién nacido de la madre gestante.

El Vínculo Materno-Filial y la Importancia de los Primeros Días

“Lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que le separen de su madre”.

La frase del neonatólogo Nils Bergman, investigador referente a nivel mundial, sintetiza muy bien toda la evidencia científica actual que demuestra lo doloroso que es para los bebés ser separados de su madre nada más nacer.

Toda una serie de mecanismos neuro hormonales hacen que nada más nacer los bebés esperen encontrarse con su madre, reconocerla, olerla, mirarla a los ojos, e idealmente, iniciar la lactancia.

Lo que el bebé vive en el embarazo, en el parto y en los primeros días de vida deja una huella muy importante en su vida psíquica y condiciona en muchos aspectos su desarrollo cerebral.

Lea también: Crónica Social según Rosa Villacastín

Las consecuencias son más dañinas y las secuelas más graves, obviamente, cuanto más prolongada es la separación.

Separar al recién nacido de su madre sin que haya una razón médica de peso se considera violencia obstétrica.

Riesgos y Secuelas de la Separación Prolongada

El estrés de la separación prolongada de la madre puede dañar el desarrollo cerebral del bebé y condicionar su salud de por vida.

Muchos de los niños que han sido adoptados sufrieron esas separaciones tempranas y traumáticas de la madre lo que a veces favorece trastornos del vínculo o alteraciones muy graves de la conducta en la infancia o adolescencia que pueden ser muy difíciles de tratar: suelen ser precisos años de terapias.

Los que nos dedicamos a la psiquiatría infantil lo sabemos bien.

Lea también: Análisis de carros de bebé rosa

La gestación subrogada conlleva infringir una herida psíquica enorme a un recién nacido (no sólo, también a su madre, pero de eso hablaré en otro post). Separarle de la madre que lo gestó, y mantener la separación.

Desde el punto de vista del recién nacido no solo es una agresión injustificable éticamente. Además, es arriesgado, y previsible que algunos de estos bebés puedan sufrir secuelas psíquicas y/o dificultades para los vínculos afectivos el resto de sus vidas.

Incluso en los casos de gestación “altruista”, como Canadá, hay gestantes que expresan: “disfruté mucho del embarazo, pero nunca sentí una conexión maternal”.

Adopción vs. Subrogación: Un Análisis Comparativo

Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo.

El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”.

Lea también: Ovodonación: La experiencia de Ana Rosa Quintana

Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”.

En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote.

El bebé gestado por subrogación, al igual que todos los de nuestra especie, espera encontrarse al nacer con la mujer que le ha gestado y que para él es su única madre.

Ser separado de ella nada más nacer y probablemente no volverla a ver suponen un trauma y una pérdida enormes: equivalentes a que su madre muera en el parto.

Las experiencias de los bebés que fueron robados por la dictadura en Argentina y recuperaron su identidad al llegar a la edad adulta son ilustrativas.

Consideraciones Adicionales y Llamado a la Reflexión

Al bebé le afectará enormemente cómo viva psicológicamente la gestante el embarazo.

Para comprender lo que conlleva podemos intentar imaginarnos la misma situación con un bebé ya nacido.

¿Dejaría alguien a su bebé nueve meses de vida al cuidado exclusivo de una desconocida en un país lejano?

Si esa mujer lo cuidara amorosamente ¿cómo se sentiría el bebé al tener que separarse de ella?

¿Cuánto la echaría de menos, la extrañaría, querría volver a verla, escucharla, abrazarla?

¿Cómo le afectaría despedirse de ella?

¿Qué momentos, qué situaciones le recordarían a su cuidadora y le harían sentir un inmenso anhelo de volver a verla, escucharla, abrazarla?

¿Y si la mujer no le cuidara amorosamente?

Si esa cuidadora estuviera agobiada o estresada por mil razones y descuidara, hablara mal al bebé, le insultara o le ignorara, ¿cómo se sentiría el bebé durante los nueve meses?

PD: A las familias que ya habéis tenido a vuestros hijos por subrogación: informaros. Estad atentos. Observad, cuidad, amad a vuestros hijos-as. Potenciad los vínculos, pero no neguéis la realidad ya creada y las posibles consecuencias y/o secuelas. Pedid ayuda a psicólogos-as expertos en apego y trauma infantil en cuanto os parezca preciso.

Ibone Olza.

Totalmente de acuerdo.

tags: #la #rosa #de #guadalupe #el #feto

Publicaciones populares: