Lactancia Materna a Demanda: Ventajas y Desventajas

03.11.2025

La decisión del tipo de lactancia que se va a seguir es una de las decisiones que se deben tomar, antes incluso de que nazca el bebé.

Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida. Esto quiere decir que el bebé deber ser alimentado cuando él lo pida, independiente del tiempo que haya pasado desde la última toma. Solo de esta forma, la madre produce la cantidad de leche que su bebé necesita. Por lo tanto, no hay un número determinado de tomas diarias.

Ventajas de la Lactancia Materna

La leche materna es el mejor alimento para cubrir las necesidades nutricionales del lactante y, además, favorece el establecimiento del vínculo madre-hijo. El primer año de vida es el período de crecimiento más rápido en todas las especies de mamíferos y, por lo tanto, las demandas nutricionales son mayores.

Aunque los expertos consideran que la leche materna es la mejor opción nutricional para los bebés, la lactancia materna no siempre es posible. Todas las recomendaciones médicas coinciden en afirmar que lo ideal es mantener una lactancia materna exclusiva hasta que el bebé tenga seis meses. Aporta todos los nutrientes que necesita el bebé para desarrollarse de manera sana y correcta. Libera oxitocina, lo que ayuda a que el cuerpo se recupere más rápido después del parto.

Según UNICEF, no hay ninguna otra intervención en la salud que tenga un beneficio tan grande para las madres y sus bebés y que cueste tan poco a los Gobiernos como la lactancia materna.

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Está demostrado que la lactancia materna reduce el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y muerte durante el primer año de vida, disminuye el riesgo de padecer enfermedades gastrointestinales, respiratorias y urinarias y, de presentarse, que sean menos graves. Se ha visto que la lactancia materna disminuye: el número y la gravedad de enfermedades infecciosas, algunas alteraciones metabólicas y el síndrome de muerte súbita del lactante, entre otras.

  • Infecciones de las vías respiratorias bajas (IVRB). El riesgo de hospitalización por IVRB, en el primer año, disminuye un 72% en los lactantes alimentados exclusivamente al pecho más de 4 meses.
  • Otitis.
  • Infecciones del tracto gastrointestinal.
  • Enterocolitis necrosante del prematuro (ECN). Un meta-análisis, desde 1983 hasta 2005, mostró que los prematuros alimentados con leche materna presentaron una reducción del 58% de incidencia de ECN.
  • Patología alérgica.
  • Enfermedad celíaca. Se ha encontrado una disminución del riesgo del 52% de presentar celiaquía en lactantes alimentados al pecho durante la exposición al gluten.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal. La lactancia materna se ha asociado con una reducción del 31% de riesgo de enfermedad inflamatoria intestinal infantil.
  • Obesidad. A pesar de los complejos factores de confusión en los estudios de obesidad, se ha encontrado una disminución de la tasa de obesidad entre un 15-30% en adolescentes y adultos que fueron alimentados al pecho, comparados con los alimentados con fórmula.
  • Diabetes. Se ha encontrado un 30% menos de diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en lactantes alimentados exclusivamente al pecho. Se postula como mecanismo de desarrollo de DM1 la exposición a la beta-lactoglobulina, la cual estimula un proceso inmunomediado con las células b pancreáticas.
  • Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

Los beneficios de la leche materna son también para los prematuros, que deberían recibirla, fortificada para los de menor peso.

Es importante que el recién nacido sea colocado encima de la madre, en contacto piel con piel, lo antes posible y dejarlos como mínimo hasta que haya hecho la primera toma. Habitualmente, antes de los 20-30 minutos, el recién nacido ya ha realizado alguna succión. Las rutinas hospitalarias como la identificación y el test de Apgar pueden realizarse estando el bebé encima de la madre, el peso y las profilaxis pueden esperar tras las dos primeras horas de contacto piel con piel que es cuando el recién nacido está más despierto y activo, después pasan por una fase de sueño que puede durar entre 8 y 12 horas en las que no es conveniente forzarlo a comer. A partir del primer día, lo habitual es que mamen unas 8-12 veces al día. Si permanecen adormilados, entonces conviene estimularlos colocándolos en contacto piel con piel con la madre.

El calostro constituye “la primera vacuna”, pues en las primeras 24 horas el recién nacido recibe unos 300 mg de IgA secretora. También, tiene un efecto prebiótico, favoreciendo el crecimiento de lactobacilos e impidiendo el de bacterias patógenas y favoreciendo el peristaltismo intestinal.

Los primeros 3 días hay que dejar que mame con frecuencia, porque el pecho aún está blando y le resultará más fácil aprender y porque se precisa estimular el pecho para que produzca leche. La leche cambia de composición durante la toma, al principio es rica en agua y azúcar y gradualmente aumenta su contenido en grasa que sacia al bebé. Por eso, es importante que acabe un pecho y que lo suelte espontáneamente, antes de ofrecer el otro.

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La alimentación al pecho debe ser a demanda y la duración de cada toma la determina cada niño. No se deben administrar suplementos de fórmulas lácteas ni agua los primeros meses, las necesidades hídricas con el pecho quedan cubiertas.

Moja 4-6 pañales al día, a partir del 4º día.

Recuerda también que la lactancia materna es saludable para el por su aporte al sistema de defensa, cuya maduración se produce a los 5 años.

Con el objetivo de mejorar la prevalencia de la lactancia exclusivamente materna y su continuidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría recomiendan seguir con la lactancia a demanda, con tomas frecuentes, hasta los dos años o más.

Desventajas y Consideraciones de la Lactancia Materna

La lactancia materna puede ser físicamente agotadora y emocionalmente desafiante para algunas madres. La producción de leche requiere mucha energía, y las madres deben mantener una dieta adecuada para asegurar una nutrición óptima para el bebé. Algunas mujeres pueden experimentar complicaciones médicas relacionadas con la lactancia, como mastitis, dolor en los pezones o problemas con el suministro de leche. Estas complicaciones pueden hacer que la lactancia sea dolorosa y desalentadora.

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La lactancia materna puede imponer restricciones significativas en la vida de una madre, especialmente si el bebé requiere alimentación frecuente. Las madres que amamantan pueden sentir que tienen menos libertad para salir o viajar, ya que necesitan estar disponibles para alimentar al bebé cada pocas horas.

A pesar de los muchos beneficios de la lactancia materna, algunas madres pueden enfrentar presión social o estigmatización. En algunos lugares, amamantar en público todavía es mal visto, lo que puede causar incomodidad y ansiedad. Para las madres trabajadoras, continuar con la lactancia puede ser un desafío debido con la falta de políticas adecuadas de licencia por maternidad o instalaciones para la extracción y almacenamiento de leche en el lugar de trabajo.

Hay que identificar los factores de riesgo de fracaso, como son: prematuros, nacimientos múltiples, los que son separados de sus madres por razones médicas, mujeres con pezones planos o invertidos o malformaciones del bebé que afecten a su habilidad para mamar. El recién nacido casi a término o de bajo peso tiene mayor riesgo de ictericia y deshidratación, porque no tiene las reservas de líquidos, electrolitos y calorías que protegen al recién nacido a término y de peso adecuado las primeras 72 horas, hasta la subida de la leche.

Alrededor de los 3 meses de vida, puede aparecer el bache de la lactancia materna, que se describe como el momento en qué el bebé reclama mamar más a menudo porque está creciendo y la madre no nota el pecho tan lleno, porque ya se ha ajustado a las necesidades del niño que vacía el pecho de manera más eficaz.

  • La ingurgitación mamaria ocurre cuando los pechos producen más leche de la que el lactante extrae. Se soluciona ofreciendo más a menudo el pecho o usando un sacaleches para vaciarlo.
  • La obstrucción de un conducto lácteo surge por un vaciado defectuoso o ineficaz, se manifiesta como un bulto doloroso y enrojecimiento de la piel, sin fiebre ni otros síntomas.
  • La mastitis consiste en una inflamación de uno o varios lóbulos de la mama que puede acompañarse o no de infección. Se manifiesta por dolor intenso y signos inflamatorios, suele acompañarse de síntomas generales. La infección no se transmite al lactar, por lo que no debe suspenderse la lactancia materna. El tratamiento consiste en: aplicar calor local antes de las tomas, masajear el pecho, aumentar la frecuencia de las tomas, extracción manual o con sacaleches al final de la toma y aplicar frío entre tomas.

La mayoría de fármacos son compatibles con la lactancia. Es importante valorar el riesgo que presenta cada uno y saber elegir la mejor opción. Se recomienda utilizar fármacos de vida media corta y las dosis mínimas eficaces. La nicotina a dosis muy altas puede disminuir la producción de leche, además de los numerosos efectos secundarios del tabaco. Se recomienda a las madres fumadoras que no fumen dentro de casa y que reduzcan la cantidad de cigarrillos. Es recomendable no consumir alcohol o hacerlo de forma muy moderada, al menos, los primeros 3 meses. Más de 0,5 g/kg de alcohol por kg de peso (200 mL de vino, 500 mL de cerveza o 60 mL de licor) reduce la producción de leche y puede sedar al lactante. La mujer que da el pecho no debe seguir ninguna dieta especial ni existe ningún alimento prohibido. Se recomienda una dieta equilibrada y variada.

Exigencia de tiempo y dedicación. Dieta y estilos de vida. Las mujeres que están lactando deben tener cuidado con lo que comen y beben, así como con los medicamentos que toman, porque pueden transmitírselo a sus bebés a través de la leche materna.

Contraindicaciones Temporales

  • Madre con absceso mamario: Puede continuar con el pecho sano, una vez drenado el absceso y tratado con antibióticos se puede reanudar.
  • Madre con varicela 5 días antes o 2 días después del parto; según la AAP, debería separarse del lactante, pero puede extraerse leche.

Contraindicaciones Permanentes

  • Madre con enfermedad neurológica u orgánica grave.
  • Madre VIH positiva. En países desarrollados, hay que escoger la opción más segura, que es la alimentación con fórmula.

No es una contraindicación la hepatitis B. La lactancia materna no supone un riesgo mayor de infección por VHB. Los hijos de madres HbsAg positivas deben recibir inmunoglobulina específica (IGHB) y vacuna contra la hepatitis B al nacer. La hepatitis C no es una contraindicación. Existe un mínimo riesgo teórico de transmisión que se relaciona con los títulos maternos de ARN del VHC. El riesgo es mayor en mujeres coinfectadas con VIH.

Lactancia Materna Diferida

Existen múltiples circunstancias por las que una madre decide diferir la lactancia, es decir, sacarse la leche mediante extracción ya sea manual o mecánica y ofrecérsela al bebé en un biberón u otro recipiente. Podríamos decir que es parecido amamantar y dar leche en diferido, pero no es exactamente lo mismo. Amamantar es algo más que ofrecer leche materna al bebé. El pecho como “recipiente” también aporta ventajas como la inmediatez, la temperatura, el calor corporal, el control por parte del bebé de su hambre y saciedad, entre otros.

Hablamos de lactancia materna diferida cuando se toma la decisión de alimentar el bebé con leche materna, pero no la toma directamente del pecho, sino en biberón o en vasito.

La lactancia materna es una medida útil para espaciar las gestaciones de forma global, pero no es en absoluto una medida efectiva a nivel individual. En caso de embarazo mientras se está amamantando, se puede mantener la lactancia materna excepto en embarazos múltiples o antecedentes de prematuridad. Es posible amamantar en tándem a los dos hijos, solo se requiere mantener las medidas habituales de higiene.

El colecho es una práctica habitual en países no desarrollados y, actualmente, está ganando adeptos y detractores en los países desarrollados. La forma más segura de dormir para los lactantes menores de 6 meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres.

Debe evitarse el uso del chupete, en los niños alimentados al pecho hasta que la lactancia materna esté bien instaurada, generalmente, a partir de las primeras dos semanas de vida. La introducción temprana del chupete, en las 2 primeras semanas de vida, aumenta el riesgo de fracaso en la lactancia materna, mientras que no influye si se introduce pasado este tiempo(4). Cuando la lactancia materna está consolidada, se puede ofrecer chupete, pero hay que recordar que esto puede reducir la duración de la lactancia materna. El chupete puede ser, además, un marcador de la existencia de problemas con la lactancia. Por otra parte, en los niños que se alimentan con biberón, puede ser de interés la utilización del chupete para la prevención del SMSL. En general, se recomienda limitar el uso del chupete hasta los 12 o 14 meses, lo cual incluye las edades de máximo riesgo de SMSL y para evitar otros efectos adversos.

Anquiloglosia

La anquiloglosia o frenillo sublingual corto se define como una membrana mucosa situada debajo de la lengua que dificulta o impide el movimiento normal de esta. La movilidad de la lengua es de gran importancia para una buena lactancia materna. Las consecuencias de la anquiloglosia pueden ser para el bebé: un mal agarre al pecho, tomas largas y cansadas y menor ingesta con mala ganancia ponderal. En caso de sospecha de repercusión en la lactancia por anquiloglosia, el pediatra debería observar una toma, fijándose en los movimientos que hace el bebé para succionar, los movimientos linguales que es capaz de realizar y la posición.

Lo primero es intentar optimizar la postura, ayudando al bebé a que tenga gran parte de la areola dentro de la boca. Cuando la anquiloglosia complica la lactancia y no mejora modificando la postura, el tratamiento es quirúrgico y debería realizarse tempranamente. Un estudio(19) no halló una mejoría en la lactancia materna con una frenectomía precoz (antes de los 5 días) respecto a un grupo control, pero si halló una reducción en la introducción temprana de leche de fórmula.

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