Mastitis No Lactante: Causas, Síntomas y Tratamiento

18.09.2025

La mastitis es una inflamación mamaria muy común que afecta a mujeres durante el periodo de lactancia y que también puede presentarse en mujeres que no están amamantando, así como en hombres. Entender las causas, síntomas y opciones de tratamiento para la mastitis es fundamental para abordar esta condición de manera efectiva y garantizar el bienestar mamario.

¿Qué es la mastitis periductal sin lactancia?

La mastitis sin lactancia es aquella que se da en mujeres que no dan el pecho. La mastitis sin lactancia, también conocida como mastitis periductal, es más frecuente en mujeres jóvenes, menores de 30 años, y durante la perimenopausia, aproximadamente a partir de los 50 años. Puede ser más difícil de detectar que la mastitis puerperal, que es la que sufren algunas madres después de tener al bebé. Se caracteriza por una inflamación que suele estar localizada en una parte concreta de la mama, normalmente cerca del pezón. En algunos casos, puede afectar al pecho entero, aunque no es lo habitual y raramente ocurre en ambos senos.

Su diagnóstico es más complejo que el de la mastitis por lactancia o mastitis puerperal, que es la que se produce tras el nacimiento del bebé. Para detectar la mastitis periductal suele realizarse una ecografía, ya que la mamografía puede resultar insuficiente para examinar el tejido.

Causas de la mastitis no lactante

La mastitis suele originarse debido a la proliferación de bacterias en el tejido mamario, lo que conduce a la obstrucción de uno o varios conductos lácteos. La causa más frecuente de la mastitis puerperal es la obstrucción de los conductos galactóforos (por los que se excreta la leche) y la colonización de las bacterias que se encuentran en la piel de la superficie mamaria o de las que se encuentran de manera habitual en la leche materna.

La mayoría de las mastitis no puerperales se originan a consecuencia de la ectasia de los conductos galactóforos, que son los que transportan la leche materna. La ectasia ductal se produce cuando uno o varios conductos lácteos debajo del pezón se dilatan y sus paredes se engrosan. El conducto galactóforo se llena de líquido y se obstruye.

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Otras causas que pueden provocar la mastitis sin lactancia son:

  • Fricción constante de los senos.
  • Alteraciones en el sistema endocrino.
  • Mamas fibroquísticas.
  • Elevados niveles de hormona prolactina.
  • Consumo de tabaco.

El estilo de vida y la predisposición genética pueden influir en la probabilidad de padecer una mastitis sin lactancia. Por ejemplo, las mujeres fumadoras tienen un mayor riesgo de padecer mastitis periductal porque las sustancias presentes en el humo del tabaco pueden dañar los conductos. El consumo de tabaco también puede interferir en el proceso de curación.

Por otro lado, los piercings en el pezón pueden incrementar el riesgo de infección y complicar su tratamiento.

Otras causas de mastitis:

  • Mastitis ocasionada por un cuerpo extraño, como el escape de silicona o de parafina, a través de la pared una prótesis de mama.
  • El cáncer de mama es causante de procesos que aparentan ser cuadros inflamatorios benignos y, sin embargo, son auténticos cánceres. En estos casos el cáncer de mama se disfraza de inflamación.

Síntomas de la mastitis

Tanto en la mastitis puerperal como en la que se produce por cualquier otra de las causas mencionadas previamente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina. En ocasiones, la mastitis periductal no produce síntomas, aunque algunas mujeres pueden presentar secreción por el pezón, inflamación y dolor en la mama. La acumulación de secreciones puede derivar en una infección del tejido que rodea los conductos galactóforos.

Los síntomas más frecuentes de una mastitis sin lactancia son los siguientes:

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  • Inflamación constante de la mama afectada.
  • Enrojecimiento e irritación del área infectada.
  • Dolor en la zona.
  • Sensación de picazón o pesadez.
  • Presencia de masas palpables de diferentes tamaños.
  • Sensación de calor que se percibe al tacto.
  • Absceso o acumulación de pus.
  • Secreciones por el pezón.

La zona enrojecida suele tener forma triangular, con vértice en el pezón. En algunos casos, puede aparecer fiebre, náuseas, vómitos o dolores musculares. Cuando las molestias son persistentes o se agravan, es recomendable acudir a tu centro ginecológico de confianza, ya que cuanto antes se diagnostique, más efectivo será el tratamiento.

Otros síntomas incluyen:

  • Irritación y dolor de la zona afectada
  • Zonas de calor detectables por el color de la piel

Tipos de mastitis según sus síntomas:

  • Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas.
  • Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración.
  • Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución.

Diagnóstico de la mastitis

El diagnóstico de la mastitis se lleva a cabo en diferentes fases:

  • Exploración mamaria con inspección y palpación, para determinar la simetría, la presencia de nódulos dolorosos, si existe enrojecimiento de la piel o incluso, la presencia de fluctuación en presencia de un absceso mamario.
  • En los casos de mastitis con lactancia es posible que se realice un cultivo de leche materna para determinar el tratamiento de mastitis más apropiado para la paciente.

En ocasiones, sobre todo en los casos de mastitis no puerperal, se deben solicitar pruebas de imagen como la mamografía y la ecografía mamarias para descartar un origen tumoral. La mejor forma de diagnosticar precozmente una mastitis es acudir al especialista cuando aparecen los primeros síntomas.

En casos en los que la mastitis persista, es posible que sea necesario realizar una biopsia, la toma de una muestra biológica con el objetivo de descartar, por ejemplo, un cáncer de mama no diagnosticado previamente.

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Es fundamental recordar la necesidad de acudir al ginecólogo con una periodicidad anual para realizar una exploración ginecológica adecuada, que incluirá la exploración mamaria y la indicación de realizar una mamografía y/o una ecografía mamaria en función de la edad y de los antecedentes familiares y personales de cada paciente.

Tratamiento de la mastitis

El tratamiento de la mastitis siempre depende de su causa. Una vez confirmados los síntomas de mastitis, lo habitual es que el ginecólogo prescriba la medicación más oportuna y que haga un seguimiento sobre la evolución de la persona afectada por esta patología. Además, es importante informar a las pacientes que la presencia de una mastitis no contraindica la continuidad de la lactancia materna y que el tratamiento antibiótico pautado para cada caso es también compatible con el mantenimiento de la misma.

Si se trata de una infección, un médico especialista suele sugerir la toma de antibióticos por un tiempo. En la práctica, se prescriben antibióticos ante la sospecha de posibles infecciones, a la espera de los resultados de las pruebas diagnósticas. La elección del antibiótico dependerá de las bacterias responsables de la infección y, a ser posible, se determinará la sensibilidad antibiótica de la bacteria y el tiempo de tratamiento adecuado para evitar recidivas.

A veces simplemente se recomienda cambiar el estilo de vida y evitar el tabaco o la cafeína. En muy pocos casos es necesaria la intervención quirúrgica para extraer los conductos mamarios, combinándolo siempre con una mejora del estilo de vida para evitar que la mastitis se convierta en crónica.

Si la mastitis se presenta con complicaciones, es frecuente precisar cirugía y tratamiento medicamentoso adicional.

Opciones de tratamiento:

  • En caso de infección, suele prescribirse el uso de antibióticos. Suelen recetarse cloxacilina, eritromicina o amoxicilina para la mastitis.
  • Aplicación de frío en la zona afectada.

Remedios caseros para la mastitis periductal

Los casos más leves de mastitis sin lactancia suelen mejorar sin tratamiento. Si los síntomas no desaparecen, conviene realizar una exploración y diagnóstico lo antes posible. Los especialistas suelen prescribir antibióticos para curar la infección. También es común combinar este tratamiento con inhibidores de la prolactina. En determinadas situaciones, aunque es lo menos frecuente, se puede recurrir a la cirugía para extraer los conductos galactóforos afectados.

Independientemente de que tu médico te haya recetado un tratamiento, puedes aliviar los síntomas de la mastitis sin lactancia con remedios caseros. Estos son algunos de los remedios caseros para la mastitis periductal:

  • Aplicar compresas frías y calientes alternativamente ayuda a aliviar la inflamación.
  • Las hojas de col tienen propiedades antiinflamatorias y ejercen un efecto calmante en la zona afectada.
  • Las propiedades antibióticas del ajo crudo ayudan a combatir la infección de manera natural.
  • Las compresas con vinagre de manzana mezclado con agua tibia calman la inflamación y otros síntomas de la mastitis periductal.
  • El aloe vera es bien conocido por sus múltiples propiedades. Aplicar directamente el gel que contienen sus hojas tiene efectos analgésicos y antibacterianos.
  • Una pasta de flores de caléndula con aceite de oliva es otro de los remedios caseros para la mastitis sin lactancia.
  • Unas gotas de aceite esencial del árbol de té, diluidas en aceite de almendras o de oliva, pueden ayudar con los síntomas de la mastitis periductal por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
  • Los alimentos ricos en vitamina C contienen antioxidantes y ayudan a cicatrizar. Puedes incluir en tu dieta naranja, kiwi, mango, tomate, pimiento rojo, etc.

Siguiendo los consejos de tu médico y con la ayuda de algunos remedios naturales, seguramente la mastitis no puerperal desaparecerá en pocos días.

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