Beneficios Inmunológicos de la Lactancia Materna

27.11.2025

La lactancia materna es el alimento ideal para todos los recién nacidos. Las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las principales sociedades científicas pediátricas como la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida y posteriormente hasta la edad que la madre y el bebé decidan.

Y es que la lactancia materna es mucho más que alimento: es la primera vacuna que recibe un bebé. Contiene una amplia gama de sustancias inmunológicas que protegen al recién nacido de infecciones, y preparan su cuerpo para crecer sano. Incluso para niños que toman leche de fórmula y solo han tomado unas gotas, el calostro, justo después de nacer, todo es igual de valioso.

El Calostro: Oro Líquido

El calostro, que se produce durante los primeros días tras el parto, es particularmente rico en anticuerpos, sobre todo en IgA secretora. Es espeso, amarillento y muy concentrado. Basta con unas pocas gotas para ofrecer al recién nacido una dosis potentísima de defensa inmunológica. Por eso es comúnmente conocido como “oro líquido”.

Conforme pasan los días y se establece la lactancia, la leche transicional y luego la leche madura siguen aportando defensas, aunque en proporciones diferentes.

¿Cuándo Empieza a Tener un Efecto Protector la Lactancia Materna?

Desde el nacimiento la lactancia materna cumple una función inmunológica tremenda, transmitiendo "defensas" al bebé frente a múltiples organismos y además dotando al bebé de nutrientes esenciales para el correcto desarrollo del sistema inmunológico de ese niño que acaba de llegar a la vida.

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Existen múltiples estudios que hablan del papel protector de la lactancia materna frente a enfermedades crónicas como el asma, la dermatitis atópica, las enfermedades inflamatorias y otras múltiples patologías.

Sin duda, la más mínima gota de leche materna es oro se tome en el momento en el que se tome; incluso si luego por las razones que sean la madre decide darle a su hijo leche de fórmula.

¿Debo Dejar de Amamantar si Estoy Enferma?

Una de las dudas frecuentes que tienen muchas madres es si deben dejar de amamantar si están resfriadas, tienen gripe o alguna otra enfermedad infecciosa. La respuesta general es no. Hay excepciones, como ciertas infecciones graves o medicamentos contraindicados durante la lactancia, pero son casos poco frecuentes.

Lactancia Materna Prolongada y su Impacto Inmunológico

Una idea común, aunque errónea, es que la leche materna “pierde calidad” con el paso del tiempo. Se puede pensar que la función inmune desaparece conforme el niño se hace más mayor, pero eso no es así, el papel protector permanece en el tiempo y aunque el niño tenga tres años seguirá ayudándole a protegerse frente a infecciones o enfermedades crónicas.

La leche materna durante la lactancia prolongada (más allá del primer año de vida) proporciona protección inmunológica del niño. Durante la segunda infancia, los niños cuando comienzan a socializar más y entran en escuelas infantiles se exponen a nuevos virus y bacterias, y su sistema inmune todavía está en proceso de maduración. Apoya el equilibrio de la microbiota intestinal, que influye en la función inmunológica. Por lo tanto, su valor en salud se mantiene en todo momento pese a lo que muchos puedan pensar que solo se hace extensible a los primeros meses de vida.

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Lactancia en Tándem: Beneficios para Hermanos de Distintas Edades

Con la lactancia prolongada, es frecuente que la madre afronte un nuevo embarazo. Y de ahí surge la duda, ¿puedo continuar con la lactancia de mi hijo mayor durante la gestación?

En situaciones donde la madre amamanta a dos hijos de distintas edades (o lactancia en tándem) el cuerpo materno demuestra una asombrosa capacidad de adaptación. La leche se ajusta a las necesidades del recién nacido y prioriza la producción de calostro en los primeros días, incluso si el hermano mayor continúa mamando. De este modo, el bebé pequeño recibe todos los beneficios inmunológicos del calostro, mientras que el hijo mayor también accede a esta valiosa sustancia y recibe un refuerzo para su sistema inmunológico. Es importante tener en cuenta que la leche no se “gasta” y es posible amamantar a ambos, siempre dando prioridad en las tomas al recién nacido.

Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna

Los beneficios inmunológicos de la leche materna no se limitan a los primeros meses.

  • Protección frente a enfermedades respiratorias (asma, otitis), gastrointestinales y urinarias.
  • Mejor desarrollo de la dentición con menor riesgo de patologías agudas.
  • Disminución del riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del lactante (SMSL).
  • Mejor desarrollo cerebral gracias a los ácidos grasos presentes en la misma.
  • Menor riesgo de alergias, enfermedad celíaca, diabetes, enfermedad inflamatoria intestinal e incluso de algún tipo de linfomas.
  • Menor riesgo de obesidad, hipertensión e incluso dislipemia.

¿Hasta Qué Edad se Puede Amamantar?

La lactancia materna se puede mantener todo el tiempo que la madre y el bebé lo deseen. No existen contraindicaciones para la lactancia prolongada y como hemos comentado son múltiples sus beneficios. La delicada situación social actual y los problemas de conciliación hacen que la lactancia dure menos de lo deseado. Desde la consulta del pediatra siempre vamos a ayudar y a apoyar a las madres que deseen dar pecho ya que somos conscientes del enorme beneficio que reporta para los niños, para sus madres y para la sociedad en general.

Llevamos décadas escuchando que la leche materna beneficia al sistema inmunológico, pero ¿hasta qué edad inmuniza la leche materna en los niños?

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Revisión Sistemática de los Beneficios Inmunológicos de la Leche Humana

Una revisión sistemática de la literatura científica ha reunido los conocimientos actuales relacionados con las propiedades inmunológicas de la lactancia materna y sus efectos en la salud de la madre y del niño.

Los estudios analizados muestran que la leche materna tiene gran cantidad de componentes inmunológicos que aumentan ante las necesidades del bebé. También ofrece beneficios físicos y psicológicos para la madre y el niño y supone, igualmente, un ahorro económico al disminuir los ingresos hospitalarios de los bebés, puesto que disminuye su morbilidad.

Los bebés alimentados con leche materna tienen menos probabilidades de padecer enfermedades gastrointestinales, respiratorias, alérgicas o asma, y también previene la obesidad infantil. Además, la lactancia materna tiene efectos beneficiosos para la madre, pues disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares y el síndrome metabólico.

Se deben aumentar las tasas de lactancia materna exclusiva, al menos hasta los 6 meses de vida.

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