Lactancia Materna e Inmunidad Pasiva: Un Vínculo Vital

01.11.2025

La lactancia materna es un fenómeno natural fundamental en la alimentación de los bebés a lo largo de la historia humana. Además de ser una forma ideal de establecer un vínculo cercano entre la madre y el hijo, le aporta numerosos beneficios, ya que el bebé tiene un sistema inmune inmaduro y está expuesto a gran cantidad de microorganismos patógenos desde el momento de su nacimiento.

Composición Dinámica de la Leche Materna

Una de las características más asombrosas de la leche materna es su composición fluida y cambiante. A diferencia de la leche de fórmula, que permanece constante en su composición, la leche materna se adapta continuamente para satisfacer las necesidades en evolución del bebé.

Durante los primeros 3-4 días después del parto, la madre produce calostro, una sustancia amarillenta y espesa que es rica en anticuerpos y nutrientes esenciales para proteger al recién nacido contra enfermedades e infecciones. A medida que pasa el tiempo, la composición de la leche materna cambia. Así, tras el calostro, llega la leche de transición, que también tiene una composición adecuada y especial, y a las dos semanas tras el parto ya se produce leche madura.

Todas ellas proporcionan un equilibrio óptimo de carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales para apoyar el crecimiento y el desarrollo del bebé en cada etapa. Lo que es aún más fascinante es que la composición de la leche materna puede variar incluso durante una misma toma. Cuando el bebé comienza a amamantar, la leche que obtiene al principio de la toma es más acuosa y rica en lactosa (y por ello más dulce) para satisfacer su sed y necesidades energéticas inmediatas. A medida que la alimentación continúa, la leche va cambiando, hasta que al llegar al final la leche es más cremosa y rica en grasas (y por ello, sacian).

Además de cambiar durante la misma toma, durante la propia época de lactancia, durante los períodos de enfermedad, en función de la dieta materna, y en otras tantas circunstancias, la leche materna también es diferente en los recién nacidos prematuros, que en los nacidos a término, adaptándose así adecuadamente a sus necesidades especiales.

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Beneficios Inmunológicos de la Leche Materna

La leche materna no solo es una fuente de nutrición completa para el bebé, sino que también está repleta de componentes bioactivos que fortalecen el sistema inmunológico del bebé y lo protegen contra enfermedades. Los anticuerpos, las células inmunitarias y los factores de crecimiento presentes en la leche materna ayudan a proteger al bebé contra infecciones bacterianas, virales y fúngicas, proporcionando una capa adicional de defensa durante los primeros meses de vida, cuando el sistema inmunológico del bebé aún es inmaduro.

Además, la leche materna tiene la capacidad de adaptarse a los patógenos específicos a los que el bebé está expuesto. Cuando la madre genera anticuerpos contra microorganismos patógenos, estos también se transfieren a la leche materna y se transmiten al bebé durante la lactancia. Este proceso, conocido como transferencia de inmunidad pasiva, ayuda a proteger al bebé contra enfermedades específicas a las que la madre ha estado expuesta, proporcionando una inmunidad temporal adicional.

Según afirma la doctora Rosa Maria Merlos, pediatra y especialista en neonatología en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre e IBCLC (Consultora de Lactancia Certificada), “la leche materna le confiere inmunidad activa y pasiva, hasta que él adquiere su propia competencia inmunológica ya que la leche materna es segura y limpia, contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia, es decir, está llena de inmunoglobulinas que protegen a los bebés contra la neumonía, la diarrea, las infecciones del oído y el asma, entre otras enfermedades. Es como si fuera su primera vacuna”.

Componentes Inmunológicos Clave de la Leche Materna

  • Inmunoglobulinas (IgA, IgG, IgM): Anticuerpos que neutralizan patógenos y previenen infecciones.
  • Lactoferrina: Proteína que inhibe el crecimiento bacteriano al unirse al hierro.
  • Oligosacáridos: Carbohidratos complejos que promueven el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino del bebé.
  • Células Inmunitarias: Leucocitos que ayudan a combatir infecciones y modulan la respuesta inmune.

El Papel del Contacto Piel con Piel en la Lactancia Materna

El contacto piel con piel entre la madre y el bebé es una parte integral del proceso de lactancia materna que va más allá de la nutrición. Cuando un bebé es colocado desnudo sobre el pecho desnudo de su madre inmediatamente después del nacimiento, se establece una conexión poderosa que estimula la liberación de hormonas clave, como la oxitocina y la prolactina, que son esenciales para la producción de leche materna y el establecimiento de la lactancia exitosa.

Además de facilitar la lactancia, el contacto piel con piel también tiene beneficios fisiológicos y neurológicos para el bebé. La temperatura corporal de la madre ayuda a mantener al bebé caliente y regulado, mientras que el latido del corazón y la respiración de la madre proporcionan un ritmo calmante que imita el ambiente uterino. Estas condiciones promueven la relajación y la seguridad del bebé, lo que facilita el inicio y la continuación de la lactancia materna.

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Variedades Regionales en la Práctica de la Lactancia Materna

Aunque la lactancia materna es un fenómeno universal, las prácticas y actitudes hacia ella pueden variar significativamente según la región geográfica, la cultura y las creencias religiosas. En algunas culturas, como en ciertas partes de África y Asia, la lactancia materna es la norma cultural y se considera un acto natural y esencial en la crianza de los hijos. Las madres en estas regiones a menudo amamantan a sus bebés en público sin inhibiciones ni estigma, y la lactancia materna es celebrada y apoyada por la comunidad en general.

Sin embargo, en otras partes del mundo, especialmente en culturas occidentales, la lactancia materna puede enfrentar desafíos únicos debido a las normas culturales y sociales. En algunos casos, la lactancia materna en público puede verse con incomodidad o desaprobación, lo que lleva a algunas madres a sentirse avergonzadas o presionadas para ocultar la lactancia o abstenerse de amamantar en público. Estos desafíos culturales pueden dificultar que las madres se sientan apoyadas y empoderadas para amamantar, lo que resalta la importancia de promover una cultura de apoyo a la lactancia materna en todas las comunidades. Sabemos que el hecho de que el entorno de la díada madre-bebé apoye la lactancia y ayude es un factor que facilita el establecimiento y prolongación de la lactancia materna. Es importante que pidas ayuda a tu asesora de lactancia o IBCLC si estás atravesando dificultades en tu lactancia.

Lactancia Materna Prolongada y Beneficios Continuos

Aunque la recomendación de la OMS es amamantar exclusivamente durante los primeros seis meses de vida y continuar amamantando junto con la introducción de alimentos sólidos hasta al menos el segundo año de vida, algunas madres optan por prolongar la lactancia materna, que es la continuación de la lactancia materna más allá del segundo año de vida del bebé.

El estudio no ha hallado restos del virus en ninguna de las muestras de leche analizadas, que sí presentan anticuerpos específicos frente al SARS-CoV-2. Las tres vacunas han demostrado que generan anticuerpos que pasan a la leche materna. En el estudio se ha analizado la presencia de anticuerpos frente al SARS-Cov-2 en 75 mujeres lactantes vacunadas con distintos tipos de vacunas: 30 con vacunación completa de Pfizer, 21 con pauta completa de Moderna y 24 con la primera dosis de AstraZeneca. El trabajo muestra la presencia de anticuerpos específicos (IgA e IgG) en las muestras. En todos los casos se produjo una respuesta a la vacunación con un aumento de anticuerpos frente a SARS-CoV-2, mucho más intenso tras la segunda dosis. Algunas de las mujeres que fueron vacunadas habían pasado la Covid-19 y, tras la primera dosis de vacuna, su leche presentaba niveles de anticuerpos equivalentes a mujeres que no habían pasado el virus pero que habían recibido ya las dos dosis. La inmunidad que recibe el bebé a través de la leche materna es pasiva.

Este grupo multidisciplinar continúa trabajando para estudiar el impacto de las nuevas variantes del coronavirus en los anticuerpos presentes en la leche materna, su persistencia tras la COVID y tras la vacunación, y en el efecto de la pauta de vacunación completa de AstraZeneca. Además, investigan los efectos de la infección por SARS-CoV-2 en la composición de la leche materna, así como su efecto en la microbiota, en el sistema inmune y el desarrollo del lactante.

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Desde LactApp ponemos el foco en la investigación sobre lactancia materna, un campo en el que todavía falta mucha evidencia científica. Acabamos de iniciar un estudio clínico sobre mastitis, que busca poder agilizar el diagnóstico de una de las principales causas de destete no deseado.

Cambios Inmunológicos Durante el Embarazo y la Lactancia

Durante el embarazo y la lactancia, las madres experimentan cambios inmunológicos que son esenciales para la crianza (1). Esta adaptación conforma un estado único de equilibrio entre la inmunidad materna y fetal, necesaria para promover y apoyar la propia gestación y el crecimiento del feto (2). Por todo lo comentado y para evitar riesgos, resulta vital que la mujer con deseos de descendencia sea valorada por parte de un profesional de forma previa al embarazo, así como un seguimiento periódico durante el propio embarazo, contando con la inestimable ayuda que nos ofrecen las vacunas. La salud materna tendrá un impacto en la salud futura del recién nacido, por eso la investigación en este campo resulta crucial.

La educación inmunológica comienza intraútero y se desarrolla teniendo en cuenta los factores ambientales en los que se ve inmersa la gestante y posteriormente la puérpera durante la lactancia materna impactando en el feto-neonato. Este proceso comprendería la transferencia de anticuerpos maternos, los cambios en el microbioma materno, los metabolitos derivados de la microbiota, y la transferencia de células inmunitarias y citocinas a través de la placenta o de lactancia materna. Todos estos mecanismos, se pueden ver juntos en esta figura del trabajo antes mencionado (4).

Los anticuerpos atraviesan la placenta tras la inmunización de la madre, haciendo posible la protección contra infecciones maternas, congénitas y neonatales. La IgG se transfiere activamente a través de la placenta a partir de la semana 13 y esta aumenta significativamente durante el tercer trimestre.

Dentro del útero, las células maternas se infiltran en el feto y circulan por su torrente sanguíneo, de la misma forma, la madre tras el parto también presentará células del feto que persisten. Podemos hablar aquí también de microquimerismo placentario y micoquimerismo a través de la lactancia materna. El MMc en la leche materna se ha visto una transferencia de células maternas en cantidades constantes con independencia de la duración de la lactancia y procedentes del tejido linfoide materno paso de IgGs, IgAs, células T y células plasmáticas. En resumen, una compresión más profunda sobre lo que representa la inmunidad materno-fetal puede ayudar a mejorar el estado inmunitario de los futuros bebes.

Beneficios Adicionales de la Lactancia Materna

Además de los beneficios inmunológicos directos para el bebé, la lactancia materna también ofrece ventajas significativas para la madre:

  • Disminuye el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
  • Favorece la recuperación del peso tras dar a luz.
  • Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas (presión alta, diabetes tipo 2, síndrome metabólico).

Además, la lactancia materna contribuye al desarrollo neurológico y cognitivo del bebé, promueve una mejor salud bucodental y fortalece el vínculo emocional entre madre e hijo.

Revisión Sistemática de los Beneficios Inmunológicos

Una revisión sistemática de 21 artículos según directrices PRISMA, enfocada en las propiedades inmunológicas de la lactancia materna y sus efectos en madre e hijo, demostró que los lactantes alimentados con leche materna tienen menor incidencia de infecciones gastrointestinales, respiratorias, alergias, asma y obesidad infantil.

Los HMO son carbohidratos complejos no digeribles por el bebé. Representan el tercer componente sólido más abundante de la leche humana, después de la lactosa y las grasas. Como decíamos, estimulan el desarrollo inmunológico y bloquean patógenos (efecto antimicrobiano directo). Actúan como «receptores señuelo»: muchos virus y bacterias se adhieren a los HMO en lugar de unirse a las células del intestino del bebé. Los HMO regulan la activación de células inmunes (linfocitos T, monocitos, macrófagos).

Cantidad de Leche Materna Necesaria

La cantidad de leche materna que necesita un bebé varía según su edad y su apetito individual. Tal como explica la doctora Carolina Sanz, coordinadora de pediatría de Vithas Medimar, “normalmente no es posible ni es necesario medir cuánta leche materna toma un bebe en cada toma. El dato más fiable para saber si un bebé está comiendo suficiente es el aumento de peso a partir del tercer día de vida. Durante los primeros días después del nacimiento, es común que los bebés tomen pequeñas cantidades de leche en cada toma (5-10 ml), con mucha frecuencia (8-12 veces al día). Con el tiempo, su estómago se hace más grande y pueden tomar cantidades mayores en cada toma, por lo que el tiempo entre tomas va aumentando. A los dos meses de vida la mayoría de los bebés toman entre 600 y 1000 ml al día. Es importante observar las señales de hambre del bebé y permitirle alimentarse siempre que lo pida, sin seguir horarios rígidos”.

Si el bebé no aumenta de peso con lactancia materna, es importante consultar con un profesional para valorar la lactancia y el peso del bebé y poder identificar la causa. Según Irene Fernandez, matrona Vithas Castellón, “siempre hay que valorar el caso de forma individual, lo primero que haríamos sería valorar si hay buen agarre y transferencia de leche, si hay suficiente producción o si hay algún otro problema como anquiloglosia, retrognatia, asimetrías faciales. Si fuera por falta de leche lo primero que hacemos es animar a la mama a sacarse su propia leche con sacaleches esto nos servirá de refuerzo para el bebé y como estímulo para la ella… también podemos probar a darle galactogogos que ayudan a aumentar la producción de leche y si hiciera falta hasta aumentar la producción podríamos suplementar con leche de fórmula con relactador, dedo jeringa o vasito”.

Suplementos Durante la Lactancia

Aunque la leche materna es el alimento perfecto para los bebés y proporciona todos los nutrientes que necesitan para crecer y desarrollarse saludablemente durante los primeros seis meses de vida se recomienda sin embargo “suplementar con vitamina D los primeros 12 meses de vida, siguiendo las indicaciones del pediatra pues los bebés no se deben exponer al sol durante el primer año de vida”, confirma la doctora Sanz quien además afirma respecto a la ingesta de agua que “la leche materna contiene agua en la cantidad adecuada para satisfacer las necesidades de hidratación de su bebé, incluso en climas cálidos. No es necesario darle agua adicional a un bebé amamantado antes de los seis meses de edad, a menos que así lo indique su pediatra debido a alguna enfermedad”.

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