Vómitos en Bebés durante la Lactancia Materna: Causas y Manejo

01.12.2025

El vómito es la expulsión forzada por la boca de contenido gástrico. Cuando el niño ha vomitado, presenta generalmente el llamado reflejo vagal, lo que hace que el niño se ponga pálido y con la piel fría por algunos minutos.

Diferencia entre Vómitos y Regurgitaciones

Para empezar, hay que aclarar que no es lo mismo que un bebé sufra vómitos a que un bebé tenga regurgitaciones. Es importante entender bien la diferencia entre ambos para saber qué le ocurre al bebé. A pesar de que muchas personas piensan que es lo mismo, no es lo mismo que nuestro bebé vomite la leche materna a que tenga una regurgitación.

Causas de los Vómitos en Bebés

Las causas de los vómitos en bebés variarán dependiendo de la edad del infante. Durante los primeros meses, los bebés sufrirán más regurgitaciones debido a que aún no tienen maduro el sistema digestivo. Esto provoca que el alimento (leche materna) no se quede por completo en el estómago, sino que vuelva a subir. En el caso de los vómitos, pueden estar producidos por un engrosamiento del músculo en la salida del estómago.

Esto es conocido como estenosis pilórica hipertrófica y causa que la comida no pase a los intestinos.

Causas Comunes

  • El bebé come más de lo que debería: Esta es la causa más común del vómito en bebés. Muchos bebés toman más alimento del que su organismo puede acumular, de ahí a que acaben echándolo fuera.
  • Alergia alimenticia: Asimismo, también hay que barajar la opción de que el alimento que esté tomando no le esté sentado demasiado bien. Es posible que haya una alergia alimenticia que sea necesaria tratar.
  • Nerviosismo: El nerviosismo también puede influir en los vómitos de los bebés. El hecho de estar intranquilo le hará no asimilar bien los alimentos. No dejes que el bebé llore para darle de comer, ya que estará mucho más nervioso.
  • Infecciones estomacales: Estas infecciones pueden desencadenar fiebre o diarreas, además de vómitos. Hay épocas en las que aparecen brotes de gastroenteritis aguda, que es frecuente que afecte a los bebés y a sus madres, debido a la escuela infantil, o bien a los hermanos mayores, u otras maneras por las cuales os podéis contagiar.
  • Alimentación de la madre: La alimentación de la madre también puede afectar en los vómitos del bebé. Ten en cuenta que todo lo que comas tú pasará al bebé a través de la lactancia materna.
  • Cambio de biberón: Además, deberás tener en cuenta que un cambio de biberón, por ejemplo, también puede producir vómitos en bebés. Si tu bebé toma leche de fórmula y consideras que no le sienta bien, será necesario probar otras marcas hasta dar con la adecuada.

Gastroenteritis y Lactancia Materna

Las madres lactantes se pueden ver afectadas por la gastroenteritis como cualquier otra persona. La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis. Lo principal es disponer de ayuda para que alguien cuide al bebé y se encargue de llevarlo con la madre cuando éste tenga hambre.

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Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua. Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.

Si un bebé amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis, sin duda debe seguir con la lactancia materna. En bebés amamantados este es un proceso que raras veces es grave. Los bebés pueden deshidratarse con mucha facilidad, especialmente cuando tienen menos de seis meses de edad. En caso de de tener un bebé menor de 6 meses afectado por gastroenteritis es muy importante consultar inmediatamente al pediatra.

Si el bebé debiera quedarse ingresado en el hospital por deshidratación puede seguir con la lactancia materna. Es muy habitual que cuando un bebé se siente mal, deje por completo los alimentos sólidos y solo quiera mamar. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere. Cuando el bebé ya consume alimentos, a parte de la leche materna, se le puede ofrecer después del pecho una solución de rehidratación oral.

Prueba a hacer tomas cortas, con descansos, para comprobar que va tolerando la leche y ayudar al bebé a mantenerse hidratado. Es buena idea mantener al bebé en posición vertical tras la toma. Si quiere comer sólidos, se evitarán las dietas astringentes y se le dejará comer lo que le apetezca. La leche materna sigue siendo el mejor alimento que puedes ofrecer al bebé, aún estando enferma.

Algunas madres describen que el bebé está más nervioso después de que ellas hayan sufrido una gastroenteritis, que sienten los pechos blandos o simplemente que tiene la sensación de que se han quedado sin leche. En el caso de un proceso leve, la producción de leche no suele verse afectada y el bebé seguirá mamando con normalidad.

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En el caso de que el proceso haya sido severo o la madre se haya deshidratado, la producción de leche puede que se haya visto parcialmente afectada. Si es el caso, debemos saber que se trata de una situación temporal y que podemos recuperar completamente la producción de leche anterior al proceso de gastroenteritis.

¿Qué Hacer Después de un Vómito?

Cuando se inician los vómitos se aconseja iniciar tolerancia oral con soluciones de rehidratación oral (preparados farmacéuticos). Está desaconsejados los sueros caseros, bebidas isotónicas, zumos y otras bebidas azucaradas o carbonatadas.

La tolerancia oral consiste en ofrecerle el suero en pequeñas cantidades (mejor con cuchara o jeringuilla) e ir aumentando poco a poco durante unas 3 - 4 horas.

Después de un episodio de vómito, es recomendable esperar entre 30 y 60 minutos antes de intentar alimentar nuevamente a tu bebé. Es crucial que la alimentación después de un vómito sea gradual. Si tu bebé aún toma pecho o fórmula, comienza con pequeñas tomas.

Después de un episodio de vómito, es fundamental que lo coloques en una posición cómoda, como semi-incorporado, para ayudar a prevenir que vuelva a ocurrir.

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Dieta: Es difícil que un niño se deshidrate por vomitar unas cuantas veces sin estar acompañado por diarreas. Mantenga tras el vómito 30 minutos de ayuno e inicie SRO (soluciones de rehidratación oral de venta en farmacias), de forma fraccionada, es decir, pequeñas cantidades de forma habitual, cada 5-10 min. No fuerce.

  • Menores de un año: Hacer la verdura con patata, calabacín, judía verde y zanahoria.
  • Mayores de un año: Introducir la dieta de forma progresiva y fraccionada.

¿Cuándo Preocuparse? Signos de Alarma

Si los vómitos son fuertes y repentinos, persisten sin ingesta de alimentos, presentan restos de bilis o sangre, o si el niño muestra señales de malestar como fiebre alta, dolor abdominal intenso o letargo, es imprescindible buscar atención médica de manera inmediata.

En el caso de los bebés menores de tres meses, es prudente acudir a urgencias si vomitan en al menos dos tomas.

Tratamiento y Medicamentos

Los tratamientos para el control de los vómitos dependen de la causa que los ocasione. Se deben de ajustar al peso del niño. No se precipite utilizando un medicamento, como siempre siga las indicaciones del pediatra.

Importancia de la Lactancia Materna

La lactancia materna es el mejor alimento para bebés que existe. Es el más equilibrado, ya que contiene todos los nutrientes necesarios que un bebé requiere para tener un correcto desarrollo a lo largo de toda su vida.

Otras Causas de Vómitos en Bebés

Los vómitos pueden presentarse en una variedad de enfermedades de gravedad diversa, siendo las más frecuentes aquellas que aparecen en la tabla I(1,2). Dentro de los datos de la historia clínica, hay que intentar describir sus características: tipo de contenido de los vómitos (gástrico, bilioso, fecaloideo), frecuencia, cantidad, edad de presentación, relación con las tomas, así como síntomas acompañantes como: fiebre, diarrea, alteración neurológica, mal estado general, acidosis metabólica o administración de fármacos.

Es fisiológico en periodo neonatal y lactancia temprana.

  1. Signos/síntomas digestivos: las regurgitaciones o vómitos son los más frecuentes.
  2. Signos/síntomas extradigestivos: en el caso de los recién nacidos y, sobre todo, en los prematuros, es habitual que curse con pausas de apnea seguidas de desaturación y bradicardia coincidente con el momento de las tomas.

Aunque se considere un trastorno fisiológico debido a la inmadurez del esfínter esofágico inferior, hay que estar pendientes de la aparición de signos de alarma que sugieran complicaciones del mismo o enfermedades que puedan agravarlo.

Ciertos fármacos pueden provocar la disminución del tono del esfínter esofágico facilitando el reflujo esofágico. El diagnóstico está basado en la clínica, historia clínica y exploración física, siendo suficientes, en la mayoría de los casos, para llegar al diagnóstico.

Manejo del Reflujo Gastroesofágico

El tratamiento inicial en cualquier paciente con reflujo gastroesofágico son las medidas posturales, manteniendo una inclinación máxima de 30º del plano del colchón. Tomas más frecuentes, pero menos cuantiosas es otra medida beneficiosa.

En aquellos neonatos que precisan ingreso hospitalario y que no tienen autonomía para la alimentación por boca, fundamentalmente prematuros o pacientes con malformaciones mayores, a menudo precisan realizar las tomas de manera más lenta para mejorar el vaciamiento gástrico y disminuir el reflujo. En estos casos, se utilizan bombas de infusión del alimento a través de sonda, en la que se programa la velocidad de forma precisa.

Como se ha comentado anteriormente, el reflujo va mejorando con la edad del bebé debido a la maduración del tracto digestivo, el inicio de la alimentación complementaria y el inicio de la sedestación. La perpetuación del reflujo importante, refractario a medidas conservadoras, precisa de tratamiento farmacológico(4,5) (Tabla II).

Alergia a Proteínas de Leche de Vaca (APLV)

La alergia a proteínas de leche de vaca (APLV) es una reacción de hipersensibilidad mediada por mecanismo inmunológico. Es una enfermedad que está aumentando de manera importante en los últimos años en todo el mundo, siendo su prevalencia actual de un 0,5-3%(13,14). Suele aparecer en los primeros meses de vida y desaparecer en la mayoría de los pacientes a los 5 años de edad.

En el caso de los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva, se explicará a las madres que deben excluir esa proteína de su dieta (leche y derivados) para poder mantener la lactancia. Aquellos alimentados con leche artificial, deberán cambiar la fórmula por una extensamente hidrolizada.

Estenosis Hipertrófica de Píloro

La estenosis hipertrófica de píloro es la obstrucción al vaciamiento gástrico a nivel pilórico secundaria a hiperplasia e hipertrofia de las capas musculares de esa zona. Es una patología típica del lactante pequeño, apareciendo de manera más frecuente alrededor de la tercera-quinta semana de vida. Entre los factores implicados, se encuentran el tabaquismo materno durante el embarazo o la alimentación con biberón.

Se ha descrito una mayor frecuencia entre gemelos o hermanos, con tendencia a la agregación familiar. Los vómitos son de carácter propulsivo y de contenido alimenticio, repetidos y se presentan tras las tomas. El momento del comienzo de esta sintomatología es importante para orientar el diagnóstico. Suelen mantener el apetito, cogiendo con avidez las tomas.

En ocasiones, en la palpación abdominal, en el cuadrante superior derecho, puede apreciarse la “oliva pilórica”, masa dura, lisa y ovalada que refleja el engrosamiento a nivel del píloro. Ante la sospecha, la prueba principal a realizar es la ecografía abdominal, en la que se visualiza con objetividad un grosor del píloro mayor de 4 mm, una longitud mayor de 15 mm y el estrechamiento del canal (Fig. Figura 1.

En la analítica sanguínea, se objetiva alcalosis metabólica hipoclorémica secundaria a la pérdida de ácido clorhídrico a través de los vómitos(3,16). La cirugía no es urgente, teniendo que corregirse previamente las alteraciones hidroelectrolíticas. La técnica quirúrgica es la pilorotomía extramucosa de Ramstedt(3,16), mediante abordaje laparoscópico umbilical o supraumbilical.

Obstrucción Intestinal

La aparición de vómitos en la primera semana de vida, siempre tiene que hacernos pensar en una anomalía congénita del tracto digestivo que cause obstrucción intestinal. Existen múltiples causas de obstrucción intestinal en el neonato y lactante pequeño(3), y todas ellas constituyen una urgencia quirúrgica, ya que supone un compromiso agudo de la vascularización regional.

La clínica principal de obstrucción intestinal son los vómitos que, si bien son más específicos los de contenido bilioso, podrían ser de contenido alimenticio inicialmente. Pueden acompañarse de distensión abdominal. El paso de meconio no excluye estos diagnósticos. Tanto el vómito como las heces, pueden contener cantidades variables de sangre, según la etiología(3,17).

La etiología del cuadro obstructivo y el tiempo de evolución determinarán el grado de deterioro del estado general, que puede llegar a ser crítico, con inestabilidad hemodinámica y deterioro neurológico. Ante una clínica compatible con obstrucción intestinal, la radiografía de abdomen es la primera prueba a realizar (Fig. 2).

Hiperplasia Suprarrenal Congénita

Hay diferentes formas que varían en gravedad, siendo el déficit de cortisol el punto común a todas ellas. Las formas descritas son: forma clásica con pérdida salina, forma clásica sin pérdida salina y forma no clásica. En este capítulo, nos centraremos en la forma clásica con pérdida salina, ya que es el tipo que debuta en el periodo neonatal presentando, entre otros, un cuadro digestivo, siendo, además, la forma de hiperplasia suprarrenal congénita más grave.

Dentro de la forma clásica, el déficit de 21-hidroxilasa supone el 95% de los casos. La enfermedad debuta en los primeros días de vida con un cuadro clínico de: vómitos, disminución del apetito, escasa ganancia ponderal y poliuria. Ante un recién nacido con alteraciones en la diferenciación sexual y alteración neurológica, debemos pensar en esta entidad.

Además del tratamiento sintomático asociado a las complicaciones agudas, desde el primer momento, hay que iniciar el tratamiento sustitutivo con corticoides, ya que es su déficit el que pone en riesgo vital al paciente. El glucocorticoide más utilizado es la hidrocortisona, de baja potencia y vida media corta, superponible al cortisol endógeno. La dosis para hiperplasia suprarrenal congénita es 15 mg/m2/día, administrada cada 8 horas vía oral, precisando los neonatos dosis mayores (50 mg/m2/día).

La 9-fludrocortisona es el mineralcorticoide de elección en estos casos. La dosis en neonatos y lactantes es 0,1-0,2 mg/kg, repartida, por vía oral, cada 12 horas. Ante situaciones de estrés leve, se debe duplicar-triplicar la dosis de glucocorticoide hasta 24 horas después del cese del proceso(18). La otra parte del tratamiento es la cirugía correctora de los genitales.

Enfermedades Congénitas del Metabolismo

Las enfermedades congénitas del metabolismo son un conjunto de enfermedades producidas por una alteración genética que causa defectos estructurales o funcionales en la síntesis de una enzima o en su cofactor. Estos defectos pueden conllevar déficit o acumulación de metabolitos, causantes de la sintomatología. El debut en época neonatal implica mayor gravedad y suele estar precedido por un intervalo libre de síntomas, que puede ir desde horas hasta días, siendo la presentación aguda una urgencia metabólica.

Parte de los pacientes son diagnosticados a través del cribado metabólico del recién nacido; pero en otros, la sintomatología debuta sin una orientación previa. Se deberá hacer ampliación de los estudios según la orientación diagnóstica, incluyendo otros líquidos biológicos, como: líquido cefalorraquídeo y biopsias.

El tratamiento inicial consiste en la suspensión de la alimentación enteral y aporte de nutrientes vía parenteral, con una restricción proteica. En los casos en los que el debut ha sido agudo y con riesgo vital, generalmente se precisa: soporte respiratorio, hemodinámico, corrección de alteraciones hidroelectrolíticas o metabólicas, o eliminación de metabolitos acumulados mediante procedimientos específicos de depuración extrarrenal.

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