¿Los Gatos Reconocen a Sus Hijos Cuando Crecen?
Las personas que tenemos más de un gato en casa lo sabemos muy bien. Los gatos son muy sociables entre ellos, llegando a formar un gran vínculo amistoso, aunque por supuesto, siempre hay excepciones. El contacto social es vital y necesario.
Ventajas de Tener Más de un Gato
Es mejor tener un par de gatos. Todo son ventajas:
- Son seres sociales y es muy triste no tener un congénere de su especie para interactuar.
- Nunca estarán solos mientras trabajas o si sales un fin de semana fuera.
- Son compañeros de juego: practicarán comportamiento de caza entre ellos.
- Se cotillearán, se entretendrán mutuamente, serán un estímulo el uno para el otro.
- Se acicalan y duermen juntos.
- Te divertirá y emocionará el espectáculo de carreras, saltos y persecuciones, así como las manifestaciones de cariño entre ellos.
Los gatos aprenden juntos y se «educan» el uno al otro en aspectos como no excederse en el juego, no ser excesivamente brutos ni morder. Que un gato deje de hacer algo que a él le gusta y a nosotros nos incomoda suele ser una tarea imposible pues, a diferencia de los perros, al gato no se le educa.
Entre ellos esto es distinto y el compañero felino cumple la función de educación que a las personas puede resultarnos básicamente imposible. Lo ideal es elegir dos hermanos de camada, que desde el primer momento se llevarán estupendamente. De todas formas, si los gatos son cachorros (o menores de un año), se harán amigos enseguida. Dos animales adultos también pueden trabar una gran amistad. En las protectoras hay gatos que entablan una amistad enorme y pasan el día juntos sin separarse, podría ser la opción perfecta.
También es adecuado que el animal sea del sexo opuesto, ya que suele ser más sencilla la introducción. Si queremos tener más de dos gatos recomendamos adoptar primero un macho seguido de más hembras, tipo harén. En relación a la edad lo adecuado es que tengan la misma edad más o menos, un animal joven estimulará al adulto más de lo debido llegando a saturarle e incluso hacerle la vida imposible sobre todo si el adulto es más bien tranquilo.
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¿Qué Pasa Si Ya Hay Un Gato en Casa?
El que más sufre con todo este asunto es sin duda el gato que ya habitaba en la casa, ya que ve alterada totalmente su rutina diaria por un intruso. Generalmente los machos castrados aceptan de muy buena gana un nuevo compañero, las gatas suelen ser algo más territoriales. Pero es perfectamente normal que cueste unas 2-3 semanas, pasado ese primer momento lo normal es que terminen siendo íntimos amigos.
Lo más importante es no tener prisa, cuanto más despacio se hagan las cosas mejor, los gatos son así, necesitan mucho tiempo para todo, si precipitamos tanto al principio como durante el proceso a la larga cuesta más y se tarda más. Es fundamental prevenir que entre ellos se produzcan bufidos o situaciones de tensión, porque si esto se produce entonces lo recuerdan mucho tiempo y cuesta que identifiquen al otro como amigo, como alguien frente al que no tomar una actitud defensiva.
Por ejemplo, dos gatos que no se conocen, uno de ellos es muy amigable y está deseando relacionarse con el otro, pero el otro, más arisco o simplemente más miedoso, bufa al primero, pues bien, a partir de aquí, el amistoso puede dar un vuelco de 350 grados y empezar a enfrentarse al que en un principio estaba encantado de conocer, empiezan a bufarse mutuamente y se cogen una manía que puede costar meses vencer. Esto es lo que hay que evitar.
Hay que conseguir que los encuentros primeros sean buenos, y por lo tanto, muy breves, que no de tiempo a que ninguno bufe, se erice, agite lateralmente la cola o gruña.
Protocolo de Adaptación entre Gatos
Exponemos a continuación el protocolo de adaptación entre gatos, si se cumple el mismo es difícil que el éxito no esté asegurado. Este protocolo hay que respetarlo tanto si el gato que tenemos ha convivido con otro/s gato/s como si no lo ha hecho nunca, ya que aunque es cierto que le costará menos aceptarle si tiene experiencia previa, el nuevo gato no deja de ser un «desconocido»:
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Preparación Inicial: Se prepara una habitación donde va a estar encerrado el gato nuevo antes de su llegada, de forma que al menos un día antes de su llegado el gato de la casa se haya acostumbrado a que esa habitación está cerrada y él no puede entrar. Se pone dentro de la habitación, al menos unas horas antes de la llegada del nuevo gato, un difusor de feliway. A su vez se colocará otro feliway en el resto de la casa también con al menos unas horas de antelación.
El gato nuevo llega en transportín, no se encierra al gato de la casa, pero se pasa deprisa con el transportín en alto de forma que el gato ve que entra a la habitación algo pero no sabe bien qué y, sobre todo importante, que no se vean, que no haya contacto visual entre ellos. La habitación tiene preparadas todas las cosas: agua, comida, rascador, cama y arenero para que no haya trajín de entradas y salidas. Se está un rato con el nuevo en la habitación calmándole nada más abrirle el transportín, pero luego se sale y se le deja solo unas horas, mientras el dueño hace una vida absolutamente normal sin mostrar nerviosismo (si acompañó alguien la llegada del nuevo gato se va inmediatamente, no convienen visitas ni extraños, ni cambios).
El gato nuevo permanece en la habitación encerrado, durante este tiempo el cuidador debe pasar ratos con él dentro, jugando, calmándole, dándole cariño y confianza.
El gato de la casa permanece en el resto de la casa. Se intenta que todo sea muy normal, que el gato de la casa no vea modificadas sus costumbres ni note extraño a su humano. En cuanto se de cuenta de que hay otro gato dentro (que será muy pronto, según lo listo y curioso que sea y el ruido que haga el que está encerrado), se acercará a oler la ranura de la puerta. Se le deja hacer pero muy pendiente de que no bufe, si se ve que va a bufar se le retira, sin regañar pero tampoco sin recompensar ese comportamiento.
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Intercambio de Olores: Al día siguiente de la llegada del nuevo gato se empieza con el intercambio de olores. Esta fase durará 3 días: Se intercambia las camas, las mantas, y el «truco del trapo». El intercambio es diario, o sea, por la mañana poner al gato nuevo la cama o manta del gato de la casa y al revés, y por la tarde vuelve a devolver la cama a cada uno de los dueños originales.
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El «truco del trapo» es sencillo, con un trapo, toalla o paño limpio frotamos al animal residente sobre toda la parte de la cara, orejas y cuello, con otro trapo frotamos al nuevo inquilino. Después dejamos el paño de cada gato en el emplazamiento del otro gato permitiéndole que lo huelan tranquilos y poniéndoles algún rico premio de comida encima.
Posteriormente, frotamos a cada animal con el trapo del otro animal, con ello conseguimos intercambiar olores y permitimos que el olor del otro animal se considere «como propio». Al 4º día sumaremos, al intercambio de olores descrito, el intercambio de los areneros con todo «su contenido».
Por otra parte, es importante que el humano hable, juegue y haga mimos a ambos en alto, que ambos sepan que al otro lado de la puerta hay buen talante. También hay que darles premios de comida muy cerca de la puerta que los separa.
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Intercambio de Habitaciones: Se inicia una fase de unos 3-4 días de duración en la que se permite al nuevo gato que conozca la vivienda, sin la presencia del gato residente, con el «intercambio de habitaciones». Esta fase es fundamental hacerla muy bien:
- Se cierra al gato de la casa en una habitación.
- Inmediatamente se abre al gato nuevo y se le permite salir libremente, sin forzarle, y con tranquilidad se le dirige mediante juego o con comida a otra habitación nueva y se le cierra.
- Se vuelve a por el gato de la casa y se le abre la habitación donde está encerrado sin cogerle en brazos ni brusquedades y se abre la puerta donde ha permanecido el gato nuevo los días anteriores, de manera que entrará con mucha curiosidad pero por su propio pie, no forzado. Cuando entre se está con él allí un ratito hablándole con mimo, y dándole premios (jamón york, pavo, etc… algo que le encante). Se sale con disimulo cerrando la puerta.
- Se va donde está el gato nuevo y se le abre la puerta. Se le deja estar un rato por la casa, oliendo y conociendo, con mucho mimo y dándole premios
- Se devuelve a cada uno a su sitio (gato nuevo a su habitación original y el gato de la casa al resto de la vivienda), pero con el mismo cuidado de encerrar a uno y a otro para que no haya peligro de que no se vean.
Esto se hace varias veces al día. Al principio por poquitos ratos para ir alargando poco a poco (todo lo que aguante el gato de la casa encerrado mientras el gato nuevo anda suelto, sin enfadarse ni maullar en exceso).
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Presentaciones: Lo ideal es que haya dos personas ambas conocidas por los dos gatos pues deben tenerles mucha confianza. Si en el hogar sólo hay una persona se hará desde fuera de la habitación (con el gato residente).
Entra una de las personas en la habitación con el gato nuevo, está un rato con él, y cuando le note mimoso y tranquilo entonces avisa a la persona que está fuera para que abra una rendija la puerta mientras está con el gato nuevo, lo ideal es que esté frente a la puerta, se ve el interior pero no se entra. Se juega con ellos con un cordón y se les da premios y palabras dulces si están tranquilos.
Si se es una sola persona se abrirá la puerta estando fuera de la habitación con el gato residente. Se abre una pequeña rendija, nunca de par en par. Se juega con un cordón con el que está fuera para que el de dentro lo vea, y si más que el juego le puede la comida entonces premios.
Esta visualización será en todo caso muy breve, todo rápido pero muy tranquilo y suave, que no de tiempo a que ninguno se ponga nervioso.
Si los gatos son de los comilones y se lleva una pauta horaria de comidas, también funciona muy bien que las primeras presentaciones coincidan con las horas de comida, de forma que se abre la puerta y se ofrece al instante la ración de comida a cada uno de ellos en extremos opuestos. Los gatos estará pendientes el uno del otro, pero muy ocupados también en sus comederos y además con esto conseguimos que relacionen la presencia del otro con la hora de la comida.
Esto se repite varias veces, todas las que se pueda al día, cada vez por un margen de tiempo mayor. Si se percibe que alguno se pone muy nervioso, que empieza a arquear el lomo por ejemplo, se corta, pues después del arqueo puede venir el bufido y que el otro se percate de la actitud negativa.
Solo cuando estos breves encuentros vayan bien, se pasa a la fase 5.
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Fase Final: Durante toda esta fase se mantiene a la vez las anteriores: intercambio de olores y de habitaciones. Se abre al gato nuevo y le deja que salga o que el otro entre. La persona se mantiene siempre cerca, pero con naturalidad, jugando con un cordón.
Hermanos Gatos: ¿Una Buena Opción?
Aunque los gatos son animales muy independientes, a veces también agradecen pasar tiempo en compañía de otros gatos. Si, por otra parte, quieres empezar tu aventura con las mascotas con dos gatos de golpe, ¿podrían ser estos ejemplares hermanos? La respuesta es sí, es posible tener dos gatos que sean hermanos, siempre teniendo en cuenta una serie de factores en caso de que uno sea macho y el otro hembra.
Los gatos, a diferencia de los perros, no son animales tan sociables. Además, los gatos son muy activos, por lo que necesitan atención y juegos durante un tiempo. Para empezar, al ser de su misma especie, le será más fácil interactuar con el nuevo gato que contigo. Te seguirá queriendo como lo hacía antes, pero se sentirá más identificado con su nuevo compañero.
El comportamiento de los dos gatos hará que sepan cuándo poner límites a sus acciones más molestas para nosotros, es decir, serán capaces de saber cuando, al mordernos, pueden hacernos daño o no, ya que, durante sus sesiones de juegos, sabrán el límite de sus mordidas para no lastimarse entre ellos y, con ello, a nosotros. La compañía de otro gato hará que se estimulen entre ellos, jugando, cazando, persiguiéndose o peleándose de forma amistosa.
Los gatos son capaces de reconocer a sus hermanos, siempre y cuando se hayan criado juntos desde el principio. En una camada de gatitos, se reconocerán como hermanos hasta, aproximadamente, las 12 o 13 semanas. Si, por el contrario, son criados y conviven juntos, establecen un vínculo muy sólido que hace que sea difícil terminar separándolos.
Si los hermanos gatos que quieres adoptar son macho y hembra, es lógico que te preguntes si pueden llegar a aparearse y a tener crías entre ellos. Por ello, si los gatos no están castrados, es probable que, a la larga, puedan terminar apareándose entre ellos. Si bien es una posibilidad, eso no quiere decir que, si no están castrados, terminen teniendo crías, pero lo más aconsejable en este caso, sobre todo si no quieres tener gatitos, es que los termines castrando.
Ahora que ya sabes lo beneficioso para tu gato que puede ser la compañía de otro felino, ¿te animas a adoptar un nuevo miembro de la familia? Además, si buscas acomodar tu casa para tu segundo gato, en nuestra web y en nuestras tiendas físicas podrás encontrar todo lo que necesitas para que tu gato esté cómodo y se sienta en su casa.
Etapas de la Vida del Gato
Como todos los animales, los gatos pasan por diferentes etapas a lo largo de su vida. Los gatos no nacen “en blanco”, genéticamente y como Ser único que es, al nacer ya es diferente a los demás, tiene una base para un carácter que se irá formando poco a poco según sus experiencias. Esta base puede ser equilibrada o puede ser más sensible a cualquier experiencia. Los gatos que ya nacen con un carácter equilibrado, pueden vivir situaciones que perjudicarían a otro gato y no les afecta. Pero la gran mayoría de los gatos no nacen con este equilibrio, por eso siempre insistimos en ciertos temas que ayudan a nuestros gatos a estar bien y a no perjudicarles.
El carácter y reacciones de sus padres le afectan, sobre todo el de su madre o los gatos con los que se cría desde que nace. La impronta del primer mes es muy importante para el gato. Si su madre se asusta ante la presencia de personas, como lo hacen las gatas ferales, o se muestra muy a la defensiva ante otros gatos, es información que la madre da a sus bebés y ellos aprenden de ella.
Desarrollo del Gatito
A partir del mes algunos se muestran ya más activos y exploradores, y sobre el mes y medio comienzan las experiencias. En esta etapa es vital para el gato permanecer con su madre y hermanos. Empieza a destetar de su madre pero eso no significa que ya nos lo podamos llevar a casa. Ahora comienza la etapa más importante de su vida: el aprendizaje.
Es por eso que a partir de esta edad, al mes, mes y medio aproximadamente, comienzan los juegos entre ellos, cuerpo a cuerpo, comienzan a explorar, jugar con objetos, la madre les trae presas aturdidas para que practiquen. Hasta los 3 meses de edad, deben permanecer todos juntos y aprender juntos, deben jugar mucho para aprender el autocontrol, su fuerza, sus capacidades de caza, mordida, su lenguaje corporal, por prueba, instinto y también por imitación.
Como explicamos en el vídeo anterior, es importante saber reaccionar en positivo cuando el gatito nos muerde, también evitar jugar con las manos y no regañar al gatito por nada. Si regañamos al gatito, jugamos con las manos con él, provocamos al gatito a que muerda más fuerte, crecerá con problemas de agresividad, es un problema que en Terapia Felina vemos todos los días, y siempre es el mismo origen.
El miedo o timidez en un gato viene por genética, aprendido de sus padres, o malas experiencias. Pero un comportamiento agresivo de adulto, es un mal aprendizaje o la ausencia de este aprendizaje junto a sus hermanos u otros gatos, y esto lo ha causado del humano. Los gatos no son agresivos de manera natural.
Ocurre mucho que encontramos gatos recién nacidos en la calle, abandonados, en los contenedores de basura, y ante esto lo ideal sería encontrar un hogar donde haya otros gatos u otra madre nodriza que esté amamantando a su camada, normalmente los aceptan (tras un chequeo veterinario).
Madurez y Vejez
A los 4 meses ya son muy activos, y según van pasando los meses, se encuentran cada vez más fuertes y ágiles, por lo que su actividad aumenta. Hay un cambio también sobre los 4 meses, a veces algo antes, en que los gatos comienzan a ser más precavidos, tener miedo de algunas cosas o ser más sensibles, les afectan más las cosas y se comienzan a estresar más. Se nota más hacia los 6 meses, cuando ya están preparados para reproducirse y comienzan a tener reacciones más adultas, territoriales, y su lenguaje corporal hacia otros gatos puede ir cambiando.
Se empieza a medir con otros gatos, e incluso puede haber juegos que acaben siendo algo más serio. Aquí es cuando el gato empieza a entrar en una fase adulta, que durará hasta el año y medio. Por ejemplo, si un gato adulto bufa a un gatito de 2 meses, éste apenas se asusta, pero si tiene ya 4 meses, puede devolver el bufido o ponerse en posición amenazante.
Un gato puede vivir una media de 15 años, y durante todos estos años se mantiene estable, desde el año y medio o dos años es un gato adulto. Es por esto que a partir de los 10 años conviene hacerle controles veterinarios periódicos, especialmente renales/urinarios, revisar su alimentación, etc., al menos un control geriátrico cada año si muestra algún síntoma, o cada pocos meses si tiene alguna enfermedad ya diagnosticada.
A partir de los 10 años, dependiendo de su estado de salud y vitalidad, puede mostrar signos de vejez o permanecer muy bien durante algunos años más. A los 15 años sí se considera al gato anciano, y casi cualquier cosa que somatiza tiene que ver con su edad. Por ejemplo, maullidos insistentes no dirigidos a la persona pueden darse por pérdida de visión o audición típicos de la edad, se desubican, o empiezan a orinar fuera del arenero porque tienen problemas renales. Por eso es importante un control veterinario periódico y conocer el estado de salud de nuestro gato anciano.
El primer mes de vida es supervivencia, necesita estar con su madre y hermanos, alimentado y sintiéndose acogido y seguro. Jamás debemos jugar con las manos con ellos ni regañarles.
El Ciclo Reproductivo Felino
Los gatos, seres fascinantes y misteriosos, experimentan un ciclo reproductivo único que merece ser comprendido para garantizar su bienestar durante todo el proceso. Desde las fases del embarazo de una gata hasta el cuidado postparto, cada etapa es importante para la salud del felino y sus pequeños.
Gestación en Gatas
Durante la gestación, una gata puede presentar diversos síntomas que indican que está embarazada:
- Cambios en el apetito: Puede aumentar por la necesidad de alimentar a los fetos, o disminuir temporalmente por náuseas.
- Aumento de peso y cambios abdominales.
- Cambios en el comportamiento.
La gestación de una gata dura aproximadamente entre 63 y 65 días. Durante este tiempo, el embrión se desarrolla en el útero de la madre hasta convertirse en un feto completamente formado.
Durante la gestación de una gata, proporcionar los cuidados adecuados es importante para asegurar tanto la salud de la madre como la de los futuros gatitos:
- Alimentación adecuada: Proporciona a la gata un pienso para gatos de alta calidad.
- Ambiente tranquilo: Las gatas embarazadas necesitan un ambiente cómodo. Reduce el estrés en su entorno tanto como sea posible y proporciónale un lugar seguro y cálido donde pueda prepararse para el parto.
- Ejercicio moderado: Aunque el ejercicio moderado es bueno, es importante no excederse. Permite que tu gata establezca su propio ritmo.
Unos días antes del parto, la gata puede mostrar signos de inquietud, buscar un lugar tranquilo para anidar y tener una disminución en el apetito. Estos son indicios de que el parto está próximo. Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para el inicio del parto.
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