Alimentación y cuidados esenciales para yeguas: Forraje, hidratación y prevención de la desnutrición
Una correcta alimentación es sumamente importante para evitar enfermedades y promover el rendimiento físico adecuado del animal. No resulta necesario recordar que el caballo en su hábitat natural, se alimenta únicamente de forraje de calidad, sin necesidad de consumir pienso. Todo cuidador debe saber que el caballo no puede vivir únicamente del concentrado, por lo tanto, la base debe ser siempre el forraje y por esta razón es muy interesante analizar las formas de elegir el más adecuado para promover la salud de cada caballo.
El forraje: base de la alimentación equina
El forraje debe de ser la fuente principal de alimento, hasta tal punto que supondrá el 80% de la dieta. Es obvio que este forraje debe suministrarse a lo largo del día y de la noche, por eso la última toma del día debe de ser más abundante. La hierba en primavera contiene los nutrientes ideales para las yeguas, sin embargo, el forraje seco a menudo contiene muchas menos proteínas y minerales de lo que la gente piensa.
Tipos de forraje
Los forrajes se clasifican de acuerdo al sistema de conservación, donde indicaremos a continuación los más recomendados junto con sus ventajas y desventajas a valorar. Partiremos de que no consideramos la paja como un forraje adecuado, ya que su contenido nutricional es muy bajo, es poco digestivo y presenta un alto riesgo de cólico para el caballo que la consuma. Dicho esto, dentro de los forrajes con mayor valor nutricional y propiedades digestivas, se presentan los siguientes:
- Hierba: Es uno de los forrajes con mayor porcentaje de agua, siendo un 84% en comparación con los demás cuya media es entre el 20% y el 40%. La hierba es altamente recomendada para el pastoreo y muy digestiva, sin embargo, en las estaciones de primavera y verano se hace más propensa la ingesta de hierba, pudiendo causar laminitis, diarrea, cólicos, entre otros malestares. Por lo tanto, se recomienda controlar su consumo en esta época del año.
- Heno: También conocido como hierba seca, cuenta con una calidad consistente, tiene la peculiaridad de no tener olor y el caballo lo come sin ninguna restricción. Se debe de tener especial cuidado si su proceso de secado no fue el correcto, ya que puede producirse moho, también si se almacenó por mucho tiempo puede generar humedad. Es recomendable tenerlo en un lugar ventilado y seco.
- Heno de ensilaje: Hace referencia al heno que no se ha secado completamente, este presenta un 40% de humedad frente al heno seco que tiene entre el 10% y 20% de humedad. Este arroja menos polvo y se puede tener almacenado en el exterior sin ningún problema. Sin embargo, la calidad alimenticia es menor que la del heno, también se pudre más rápido.
- Maíz ensilado: Permite engrosar al caballo y presentan un alto contenido en fibra. Sin embargo, cabe destacar que no todos los caballos soportan el sabor amargo que tiene y en algunos casos pueden causar cólicos.
Calidad del forraje
Al determinar el tipo de forraje que necesita tu caballo, deberás de evaluar su calidad al comprarlo. Esto determinará cómo de positivo será incluirlo en la alimentación de tu caballo y evitarás riesgos en su salud, previniendo enfermedades o complicaciones. En primer lugar debes valorar el color que presenta el forraje y aquí el objetivo es que tenga un color lo más similar al que tenía antes de cosecharlo, por esto, mientras más verde esté, mucho mejor. Los colores similares al de la paja, han sido cosechados mucho más tarde y por ende, cuentan con mayor contenido de ligina.
El olor también te habla sobre la calidad que tiene, debes de estar familiarizado con él para determinar si ha perdido parte de su calidad o bien, si corre el riesgo de enmohecimiento. Revisar que tenga presente hojas y tallos, entendiendo que en el proceso de secado se puedan perder algunas, es importante que aún tenga visibles. Ya que en ellas se encuentra la calidad necesaria para lograr un proceso digestivo óptimo. Valorar que no contenga hierbas tóxicas, tierra, polvo, moho, entre otros, que pueden ocasionar enfermedad en el caballo.
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¿Cuánto forraje debe comer el caballo?
Para determinar la cantidad de forraje necesaria para la correcta alimentación del caballo, se deben tener en cuenta factores que van a influir en la decisión, tales como la edad, el trabajo que realiza, el nivel de entrenamiento diario, el peso, entre otros. También hay que tener en cuenta el hecho de que el forraje no es completamente seco, como por ejemplo, el heno con un 10% de humedad y un 90% de materia seca.
Para realizar el cálculo de manera más práctica, se debe de optar por el 1,5% de materia seca o la cifra que más cercana esté de ese valor y nunca menos del 1%. Ahora bien, con estas indicaciones podrás medir de mejor manera cuánto forraje es necesario teniendo en cuenta que el peso del caballo es de 500kg, con estas medidas puedes convertir las cifras de acuerdo al peso de tu caballo:
| Tipo de caballo | Cantidad de forraje necesaria |
|---|---|
| Caballo de mantenimiento | Entre 8 y 10 kilos |
| Yegua gestante | Entre 8 y 10 kilos |
| Yegua lactante | Entre 10 y 12 kilos |
| Caballo añeco | Entre 4 y 6 kilos |
| Caballo de trabajo medio | Entre 6 y 8 kilos |
Beneficios en la alimentación
Elegir de manera correcta el forraje como parte de la alimentación de tu caballo, le aportará una serie de beneficios que podrás notar en poco tiempo. Los beneficios principales y más relevantes, son los siguientes:
- Es un alimento completo, incluye fibra, proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales.
- Promueve el buen funcionamiento del intestino, mejorando la fermentación de los alimentos, protegiendo la flora intestinal natural del caballo, aumentando sus defensas, aportándoles energía y teniendo una digestión sin complicaciones.
- Evita problemas de salud asociado con cólicos, úlceras estomacales, diarreas o laminitis.
- Fomenta la salud mental del caballo, siempre que se considere proporcionar entre el 60% o 70% de forraje en su dieta. Esto se debe a que en su estado natural y en libertad, pasta más de 16 horas al día.
Hidratación y electrolitos para caballos
Un caballo adulto se compone aproximadamente entre un 62% y un 68% de agua. Aunque un caballo puede permanecer sin comer durante un largo periodo de tiempo, si pierde entre el 8% y el 10% de su líquido corporal en condiciones extremas, ya está en peligro. Existen muchas situaciones que conllevan una pérdida enorme de sudor y que pueden tener consecuencias clínicas graves. Si no se tratan de forma rápida y adecuada, suelen ser las principales causas de mortalidad durante una competición hípica o después de un ejercicio.
Normalmente prestamos mucha atención a la alimentación de nuestro caballo pero no debemos olvidar que la necesidad de agua y electrolitos es tan importante como la de comida o incluso más. Algo tan básico pasa habitualmente desapercibido. Por ello creemos necesario dedicar este artículo a repasar algunas claves básicas para la correcta hidratación de nuestros caballos, esperamos que sea de utilidad.
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Los riesgos de la deshidratación
El agua es un nutriente esencial para la vida del caballo. Es decisiva para mantener en equilibrio su fluido corporal, su función digestiva, su salud gastrointestinal, estimula la circulación sanguínea y transporta las sustancias nutritivas a las células. Además de tener otras funciones fundamentales como la regulación de la temperatura. Si estas pérdidas no se compensan mediante una ingestión suficiente de agua y electrolitos, puede desembocar en una alteración circulatoria o shock hipovolémico. Esta situación se acentúa en climas húmedos y/o temperaturas extremas, aunque se trate de un ejercicio ligero y, por supuesto, en cualquier clima o estación cuando se trata de un ejercicio intenso.
Con el sudor se pierden gran cantidad de electrolitos que inducen una alcalosis metabólica, que puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco e incluso cuadros neurológicos. Puede aparecer una alteración conocida como rabdomiolisis, debido al cansancio muscular provocado por el mal rendimiento metabólico de las fibras musculares, si el ejercicio se mantiene a la misma intensidad. En estos casos, además, puede aparecer insuficiencia renal aguda por la nefrotoxicidad de la mioglobina. Un mal funcionamiento cardiovascular puede conducir a una hipertermia patológica, ya que al disminuir el flujo sanguíneo a la piel se produce un fracaso en la termorregulación.
La deshidratación y la pérdida de electrolitos durante el ejercicio, también favorece la aparición de cólicos debido a una disminución de la motilidad intestinal. Además, con una hidratación deficiente también se reduce el flujo de sangre que llega a los músculos, lo que significa que la provisión de energía procedente de otras zonas se reduce por lo que los músculos empezarán a hacer uso de sus propias reservas de energía.
¿Qué cantidad de agua necesitan?
La cantidad de agua que necesita nuestro caballo depende de varios factores, unos como la edad, la raza o el peso dependen del propio caballo y luego hay factores externos como el clima, la alimentación o el trabajo al que se ve sometido el équido. Aproximadamente un caballo consume unos cinco litros diarios por cada 100 Kg. de peso corporal. Teniendo en cuenta que un caballo pesa unos 500 Kg. de media, esto significa que consume aproximadamente unos 25 litros al día. Pero como indicamos anteriormente su consumo puede variar de un día a otro, dependiendo del calor que haga, el trabajo que realice, cuanta materia sólida consuma o de los componentes de su ración de alimento.
Conviene recordar que los caballos tienen una fuerte tendencia a beber menos si hace frío (10ºC) o si hace mucho calor (30ºC). Sin duda prefieren una temperatura de agua alrededor de 20ºC. Si el agua está muy fría o muy caliente, beberán menos cantidad. Si sospecha que su caballo no ha bebido lo suficiente puede hacer el test del pliegue de la piel: pellizque la piel de su cuello con los dedos índice y pulgar, estirando hasta que se forme un pliegue. Suéltelo y observe la velocidad a la que la piel se vuelve a alisar. Si esto tarda más de tres segundos a su caballo le falta agua. En ese caso llévele a la sombra, déjele beber mucho y valore la posibilidad de llamar al veterinario.
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La hidratación del caballo de competición
El estado de hidratación y la pérdida de electrolitos son dos factores importantes que hay que tener muy en cuenta en un caballo de competición. Si hace calor, un caballo en trabajo puede perder hasta 10 o 12 litros de sudor por hora. A corto plazo, la deshidratación no perjudica al rendimiento del caballo. Pero en cuanto hablamos de un ejercicio prolongado, está demostrado que el caballo que sufre deshidratación no podrá trabajar al mismo nivel deportivo.
¿Cómo podemos asegurar que los minerales que el caballo pierde con el sudor y por las vías respiratorias se repongan correctamente? Hay investigaciones que demuestran que los caballos que trabajan más de una hora o dos cuando hace calor y humedad deben recibir agua con sal para beber. Desde hace varias décadas, el uso de suplementos de electrolitos ha sido aceptado como el protocolo adecuado para reducir las pérdidas de fluidos y minerales durante y después de las carreras y otras disciplinas que requieren un trabajo fuerte.
Caballo desnutrido, cómo actuar
Algunos caballos tienden a perder peso con bastante facilidad, a otros les cuesta mantener su peso ideal, y en algunos casos extremos el caballo presenta síntomas de desnutrición. Sin duda, una pérdida de peso excesiva acarrea al mismo tiempo pérdida de fuerza, tono muscular y energía y en casos más extremos pone en riesgo grave la salud del équido.
Cuando el problema es grave, sin duda es todo un reto conseguir una recuperación satisfactoria por lo que es fundamental prevenir, controlando de forma regular el peso del caballo y midiendo su contorno con una cinta métrica para hacernos una idea de como están de peso nuestros animales. Lo ideal si detectamos una pérdida de peso importante es que acudamos cuanto antes a nuestro veterinario de confianza y tomar cartas en el asunto cuanto antes. A continuación abordaremos las principales claves nutricionales y de salud a tener en cuenta.
Revisión inicial
Si podemos observar las costillas muy visibles, es una de las principales señales de que un caballo se encuentra al borde de la desnutrición y por supuesto no debemos dejar que esto ocurra. Este será el momento para empezar a modificar sus hábitos alimenticios. En primer lugar debemos descartar que exista algún problema adicional de salud. Para ello lo ideal es una visita al veterinario que deberá de realizar un análisis exhaustivo, incluyendo análisis de sangre, cultivos del sistema respiratorio e índice de peso corporal para determinar qué problemas puede tener el caballo. Lo mejor es que todo este proceso se realice previamente con el caballo aislado de los demás equinos. Esto se debe a que si un caballo se encuentra desnutrido, es más que probable que tenga multitud de parásitos y le pueda contagiar al resto, teniendo que pasar por un proceso de desparasitación. De igual forma, habrá que analizar las causas de su delgadez. Puede ser por falta de una buena alimentación o también por algún tipo de enfermedad, algo que los análisis dictaminarán.
Alimentación de un caballo desnutrido
Una vez que el veterinario determine que no hay complicaciones añadidas al problema de desnutrición es hora de trabajar sobre la dieta del caballo, tomando medidas muy concretas para recuperar el peso del équido. Es importante destacar que el organismo del caballo es muy complejo en lo referente a una correcta alimentación, incluso estando sano, por lo que hay que tener todavía más cuidado en estas situaciones. Simplemente no basta con darle toda el agua y comida que pida ya que seguramente surgirán problemas de digestión. Debemos de actuar poco a poco para que el organismo, sobre todo hígado y riñones se vayan adaptando bien.
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