Riesgos del colorante alimentario E-171 durante el embarazo

24.10.2025

El E-171, un aditivo alimentario compuesto por nanopartículas de dióxido de titanio, es capaz de traspasar la placenta y llegar al feto, provocando daños en su desarrollo. No es la primera vez que se pone en el ojo de mira al E-171, un aditivo alimentario utilizado como colorante en muchos más productos de consumo diario de los que imaginamos.

Está presente en lácteos, salsas y chucherías como los chicles, los caramelos o las esponjitas, entre otros productos muy consumidos. Es, por ejemplo, el encargado de otorgar el color blanco impoluto a los chicles, la mayonesa o algunas chucherías como los caramelos o las nubes de golosina, entre otros. Además, también está presente en algunas cremas solares y otros productos de cosmética.

Estudios sobre el E-171 y sus efectos

Sin embargo, su utilización en la industria alimentaria no es del todo segura para salvaguardar la salud de las personas que lo consumen. Al menos, esa fue la conclusión a la que llegó un estudio francés realizado en enero de 2017 y publicado en la revista científica Nature. El mismo, llevado a cabo con ratones, concluyó que este aditivo provocaba en su intestino y en su colon lesiones precancerosas.

Además de este, otro estudio realizado por científicos australianos también demostró que este aditivo interfiere en el correcto funcionamiento de la flora de bacterias que tenemos en los intestinos y que previenen enfermedades. ¿Qué pudieron concluir? Que las nanopartículas del E-171, compuesto principalmente por dióxido de titanio, podrían ayudar a desencadenar Síndrome del colon irritable o, incluso, cáncer de colon.

Desde entonces, este colorante está en boca de la ciencia y son muchas las organizaciones que luchan por conseguir prohibirlo de la industria alimentaria alrededor del mundo. De momento, el resultado de aquel estudio sirvió a las autoridades francesas para vetarlo completamente: en 2020 no debería estar presente en ningún producto que se comercializase en el país galo.

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Aunque la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria creyó en su día que se trataba de una medida anticipada y calificó su uso como ‘seguro ’apoyando su hipótesis en otros estudios científicos que no han demostrado poner en riesgo la salud del consumidor siempre que se use la cantidad correcta de aditivo, quizás el último hallazgo científico les haga cambiar de opinión.

Riesgos del E-171 durante el embarazo

Consumir E171 en el embarazo podría afectar a la salud del feto. Y es que, un equipo de investigadores franceses encabezado por el Instituto Nacional de la Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE) han demostrado que las nanopartículas de dióxido de titanio incluidas en este aditivo podrían traspasar la placenta y llegar al feto, teniendo consecuencias para su desarrollo.

Para ello, se limitaron a analizar el meconio de los recién nacidos de varias madres voluntarias, a las que también pidieron permiso para analizar su placenta. ¿La conclusión? Si en la placenta había restos de estas nanopartículas, en los restos del meconio del bebé, también las había.

Aunque no han podido ahondar en la cuestión, sí que ponen de manifiesto la necesidad de llevar a cabo más investigaciones que especifiquen cómo podría afectar al bebé.

Consumo y producción del E-171

Aunque el dióxido de titanio, calificado como E-171 en la industria alimentaria, se empezó a comercializar en 1923, lo cierto es que su producción y consumo ha aumentado considerablemente en la última década. De hecho, según la información recogida por el diario El Confidencial, entre 2005 y 2010, su producción pasó de 2.000 a 5.000 toneladas al año.

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Sin embargo, estudios como los que comentamos podrían poner en jaque su futura utilización.

Colorantes sintéticos y salud infantil

Los colorantes sintéticos (artificiales) existen únicamente para dar color a productos como alimentos, bebidas e incluso medicamentos. Estos colorantes no ayudan a conservar los alimentos ni aportan ningún beneficio nutricional. Y las investigaciones sugieren que los colorantes están relacionados con problemas de salud, incluyendo cambios de comportamiento en los niños.

Los colorantes sintéticos son un síntoma de un problema mayor con los alimentos y bebidas que consumen los niños hoy en día. Muchos de los alimentos con estos colorantes artificiales también son ultraprocesados con azucares y carbohidratos altamente refinados. El pediatra Mark Miller en Estados Unidos, notó por primera vez las señales de alerta cuando estudiaba medicina hace medio siglo: los estudios demostraban que consumir alimentos coloreados con tintes sintéticos podía afectar el comportamiento de algunos niños.

La evidencia actual de estudios en humanos, principalmente estudios controlados en niños, respaldan una relación entre la exposición a colorantes alimentarios y resultados conductuales adversos en niños, concluyeron Miller y sus coautores en un artículo de revisión en la revista Environmental Health. Estados Unidos es uno de los pocos países industrializados sin regulaciones estrictas sobre estos productos químicos nocivos. La Unión Europea exige una etiqueta de advertencia en los productos que contienen ciertos colorantes sintéticos.

Están elaborados con productos químicos derivados del petróleo y están por todas partes. Sus colores hacen que la comida sea atractiva y aumentan nuestro apetito. Los colorantes alimentarios se utilizan para crear los colores brillantes que suelen encontrarse en los productos comercializados para niños. Muchos alimentos ultraprocesados, o alimentos producidos industrialmente y elaborados con ingredientes que no se encuentran en casa, contienen al menos uno, mientras que otros pueden contener una mezcla de colorantes. También lo hacen numerosos productos, incluyendo muchos tipos de cereales para el desayuno, helados y dulces.

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Cómo reducir el consumo de colorantes alimentarios

Dejar de usar colorantes alimentarios por completo es difícil, a menos que se deje de comer dulces y se cocines toda la comida desde cero. Aun así, es posible reducir considerablemente la cantidad de colorantes que consumes tú y tus hijos.

Lea las etiquetas. Los colorantes alimentarios pueden estar ocultos en lugares inesperados. Algunos panes de molde, por ejemplo, están coloreados artificialmente con un color caramelo para que parezcan más saludables. Afortunadamente, los colorantes alimentarios aparecen en la lista de ingredientes de las etiquetas. Los nombres suelen incluir un color, lo que facilita su identificación, siempre que revise la letra pequeña.

Reconsidere los alimentos envasados. Evite los ultraprocesados como las galletas, las galletas saladas y los refrescos comerciales. Busque alternativas. Los alimentos con colores naturales, como las frutas y verduras, son ricos en antioxidantes. Es una buena idea basar la alimentación en materias primas no procesadas.

Otros aditivos y alternativas naturales

Los aditivos y colorantes que hoy se comercializan, son seguros según evaluación toxicológica. Muchos aditivos que se utilizan en el sector de la alimentación están presentes en la naturaleza,por ejemplo es el caso del E306 o Tocoferol, mas conocido como Vitamina E, presente en muchas frutas y verduras.

Si tenemos que colorear alimentos para dar buen aspecto y vistosidad al plato,es preferible elegir siempre el colorante mas natural,en este caso la Cúrcuma, y aunque en la mayoría de los casos no causa efectos secundarios,puede como cualquier planta,capaz de producir efecto farmacológico para algunas personas si se consumen en grandes cantidades. La cúrcuma posee numerosos beneficios y propiedades para la salud,sin embargo,en exceso,padeciendo enfermedad renal o de vesícula, podría traer efectos no deseados.

La Tartrazina (E-102)

En concreto la Tartrazina es un colorante sintético empleado en una gran variedad de alimentos con el fin de proporcionarles un color que va desde el naranja hasta el amarillo. Este colorante está permitido por la Legislación Europea ,donde aparece con el código E-102. Como todos los aditivos que están recogidos en la legislación alimentaria, superó unos estrictos controles para conocer si era seguro para la salud.

Existe cierta controversia en torno a este aditivo. Estudios concluyeron que podría aumentar la hiperactividad en niños pequeños (Tanaka, 2006; McCann et al., 2007). La EFSA realizo en el año 2009 una re evaluación estudiando de nuevo los efectos de este colorante sobre la actividad de los niños. Los expertos consideraron que 7,5 mg/kg de peso corporal/día de sustancia es una dosis segura en niños.

Tanto la EFSA como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) advierten a los padres con hijos con hiperactividad, que sus síntomas podrían mejorar eliminando de su dieta los productos con los colorantes referidos.

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