Leche Materna: Beneficios Nutricionales y Emocionales para el Bebé y la Madre

23.10.2025

La naturaleza hace bien las cosas. La leche producida por el organismo de la madre responde a todas las necesidades nutricionales de su bebé.

Composición y Beneficios Nutricionales de la Leche Materna

La leche materna es el alimento fundamental y principal que la madre puede suministrar a su recién nacido. No existe sustituto alguno en cuanto a la fuente nutricional y valor energético que aporta.

Esta leche "a medida", baja en sodio, hipoalergénica y con la dosis ideal de sales minerales, vitaminas, glúcidos, proteínas, enzimas y ácidos grasos esenciales, contribuye al desarrollo armonioso del cerebro y el sistema nervioso desde los primeros meses.

La leche materna asegura la correcta nutrición del niño tras la nutrición intrauterina. Los nutrientes que forman parte de la leche materna emanan de la dieta materna y de las reservas nutricionales de esta.

Tanto el estado nutricional de la madre, el IMC (Índice de masa corporal) materno como la dieta de esta pueden variar el sabor, composición y textura de la leche, y por ello, el aporte nutricional al bebé.

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Las necesidades nutricionales de un infante son muy elevadas a lo largo de toda su vida. Por esta razón, las características nutricionales de la leche materna van variando. Cabe recalcar que, durante la lactancia materna, las necesidades nutricionales de las madres son superiores que en la gravidez ya que el neonato duplica su pesaje cuando tiene aproximadamente de cuatro a seis meses de vida. Por ello, la leche materna fabricada los primeros meses aporta un gran valor energético.

Las calorías maternas adecuadas durante el amamantamiento son de 2.300 - 2.500 cal/día cuando es un único niño. En el caso de gemelos, las necesidades calóricas aumentan hasta las 2.600 - 3.000 cal/día.

Diversos estudios científicos subrayan la leche materna como el alimento idóneo durante los primeros seis meses de vida. Por este motivo, se aconseja y se promueve la lactancia materna exclusiva en este periodo.

La lactancia materna exclusiva (LME) se basa en que el neonato solamente ingiera la leche materna durante los primeros 6 meses de vida, sin precisar ningún tipo de alimentación complementaria (agua, líquidos o alimentos sólidos).

La alimentación del neonato es de vital importancia para el desarrollo biológico de este. Tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) como UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la infancia) aconsejan que los neonatos comiencen la lactancia materna tras el nacimiento y que sean amamantados de manera exclusiva los primeros 6 meses de vida.

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Los lactantes deben ser amamantados a demanda, en otras palabras, estos deben alimentarse cuantas veces reclame el bebé ya sea de día o de noche. No es aconsejable el empleo de biberones, tetinas o chupetes. A los 6 meses de edad, los neonatos deben iniciar la alimentación complementaria de manera guiada por un profesional de la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) defiende que la leche materna es una fuente alimenticia segura para el lactante ya que aporta numerosos anticuerpos encargados de defender al neonato de dolencias características del periodo neonatal. Asimismo, proporciona la energía y los nutrientes que un recién nacido puede precisar en los primeros 6 meses de vida, adaptándose dicha leche materna a las necesidades del bebé.

La leche materna varía a lo largo de la vida del neonato pues esta se va adaptando a la edad gestacional y a las necesidades nutricionales de este. De igual forma, la leche materna varía en función de la dieta de la madre o incluso su IMC, logrando así una nutrición adecuada del niño.

El colectivo científico pediátrico considera que la leche materna es perfecta para el desarrollo correcto de los recién nacidos y aconsejan que cuando sea imposible amamantar al infante con la propia leche materna, se acuda a bancos de leche para proveerse de leche pasteurizada de madres donantes, especialmente si se tratan de niños prematuros.

La lactancia materna avala la salubridad y supervivencia de los neonatos e infantes. Los neonatos que toman leche materna exclusiva han demostrado que son más astutos, despiertos y perspicaces que los amamantados con leche de fórmula, favoreciendo al nivel cognitivo. Además, presentan menos prevalencia a padecer sobrepeso u obesidad, así como enfermedades relacionadas como la diabetes mellitus. También, previene las enfermedades gastrointestinales y respiratorias, disminuye la prevalencia de alergias, aumento de la tensión arterial o hipercolesterolemia.

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Los lactantes que se alimentan a base de leche materna presentan menor riesgo de mortalidad durante los primeros 12 meses de vida. Por otro lado, la acción de succionar la leche materna del seno de la mujer incrementa el desarrollo de la musculatura bucal gracias al cometido que realiza el neonato a la hora de deglutir la leche materna.

En cuanto a los beneficios maternos, estas tienden a padecer menos cáncer de mama, cáncer de ovario, anemia y osteoporosis en el futuro, actuando la lactancia materna como factor protector. Además, la lactancia materna ofrece beneficios emocionales y psicológicos tanto para el recién nacido como para la mujer y disminuye el costo que supondría la compra de leche en fórmula y biberones. Asimismo, aminora la probabilidad de hemorragia tras el alumbramiento y disminuye la depresión post-parto.

Tabla 1: Beneficios del Neonato y Maternos

Beneficios para el Neonato Beneficios para la Madre
Mejor desarrollo cognitivo Menor riesgo de cáncer de mama y ovario
Menor riesgo de obesidad y diabetes Protección contra anemia y osteoporosis
Prevención de enfermedades gastrointestinales y respiratorias Beneficios emocionales y psicológicos
Disminución de alergias Disminución del costo de alimentación
Menor riesgo de mortalidad en los primeros 12 meses Menor riesgo de hemorragia postparto y depresión

A medida que se va conociendo con más exactitud los constituyentes de la leche humana, las leches de fórmulas van variando y adaptándose con el objetivo de equiparar las cualidades y composición de la leche materna. Pese a que los científicos continúan luchando e investigando cómo aumentar la calidad de la leche de fórmula, estos están remotamente lejos de superar las características de la leche materna.

Componentes Clave de la Leche Materna

  • Hidratos de carbono: La leche humana está formada por hidratos de carbono, principalmente por lactosa, obtenida a partir de glucosa en las glándulas mamarias. Engloba el 40% del valor calórico de la leche humana. La lactosa se encarga de absorber el calcio y el agua, además de ser una fuente importante de galactosa (indispensable para el sistema nervioso central).
  • Proteínas: La proporción de proteínas de la leche materna es uno de los componentes más complicados de copiar por las leches artificiales, ya que éstas últimas presentan un porcentaje de proteínas fijo. En cambio, la leche materna se ajusta a las necesidades nutricionales del recién nacido, siendo la proporción de proteínas y sales más elevadas cuanto mayor es el niño. La leche humana está formada por un 60 - 70% de proteínas del suero y un 30 - 40% por caseína.
  • Lípidos: Constituye el 50% del valor calórico de la leche humana. En la composición de lípidos descubrimos diferencias significativas respecto a las leches de fórmulas, estando la leche humana formada por un 97 - 98% de triglicéridos. Diversos estudios científicos demuestran que los bebés alimentados con leche de fórmula tienen una concentración más pequeña de colesterol LDL en plasma que los alimentados con leche humana. En cambio, en el futuro los bebés que perciben lactancia materna poseen una tasa de colesterol mas ínfima que los alimentados con leche de fórmula, incrementándose el riesgo de sufrir aterosclerosis el día de mañana.
  • Minerales: Las leches de fórmulas presentan una mayor cantidad de minerales que la leche humana. En cambio, la proporción de calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc es superior en la leche humana. Esto se produce porque en la leche humana, los minerales están unidos a las proteínas del suero.
  • Vitaminas:
    • A: Importante para el desarrollo, la vista y el sistema inmunológico. Su porcentaje en la leche humana es superior que en la leche de vaca. En el calostro la cantidad de vitamina A se duplica.
    • E: Antioxidante no artificial imprescindible en la leche materna (0,25mg / dL), cuya concentración es superior en el calostro (alcanza el 1,5 mg/dL). Los recién nacidos alimentados con leche artificial presentan un porcentaje en suero menor que los niños amamantados con leche materna.
    • C: Antioxidante necesario para el desarrollo y crecimiento de los huesos y de los cartílagos, así como para alentar la absorción de hierro.
  • Componente microbiano: La leche humana no es una sustancia estéril, es decir, está formada por una secuencia de bacterias que cambian de una progenitora a otra según la colonización de su tracto gastrointestinal. El intestino del recién nacido lo invade estas bacterias, desempeñando una función protectora, antiinflamatoria e inmunológica. Además, hay bacterias capaces de crear una barrera microbiológica en el intestino del niño evitando diversas infecciones.

Tipos de Leche Materna

La leche cambia a medida que crece el bebé.

  • Leche pretérmino: Contiene más cantidad de proteína y menos lactosa que la leche madura, ya que el recién nacido prematuro requiere más proteínas, lactoferrina e inmunoglobulina A, que también son más abundantes en este tipo de leche.
  • Calostro: Se produce durante los primeros 3 a 4 días tras el parto. Es un líquido amarillento y espeso. El volumen es de 2 a 20 ml, suficiente para satisfacer las necesidades del recién nacido. El calostro tiene 2g/100 ml de grasa, 4g/100 ml de lactosa y 2 g/100 ml de proteína. Produce 67 Kcal/100 ml. Tanto la inmunoglobulina A como la lactoferrina están muy elevadas en el calostro y posteriormente se diluyen con la producción de leche, al aumentar el volumen de la misma, aunque siguen manteniéndose. Esto le proporciona al recién nacido una eficiente protección contra los gérmenes del medio ambiente. El calostro facilita en el recién nacido la eliminación de meconio (sus primeras deposiciones), la producción de lactobacilos e inmunoglobulinas que defienden el tubo digestivo de bacterias, virus y parásitos.
  • Leche de transición: Es la leche que se produce entre el 4º y el 15º día del posparto. Entre el 4º y el 6º día aumenta la producción de leche, conocido como subida de la leche.
  • Leche materna madura: Conserva una gran variedad de componentes como son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas.

Beneficios Emocionales y Psicológicos

"Cuando le doy el pecho, me siento como en el interior de una burbuja con mi bebé, un paréntesis de felicidad que me hace olvidar el resto del mundo".

La lactancia, todo un ejercicio de intercambio de miradas, sonrisas y palabras tiernas, constituye un momento de complicidad privilegiado entre la madre y su hijo. Esta intimidad física, que prolonga lo vivido en el interior del útero, contribuye a reconfortar al lactante y le ofrece una sensación de seguridad. Y es que la lactancia no sólo sirve para alimentar. También sirve para calmar, apaciguar e incluso dormir al pequeño. Estas tomas repletas de cariño, que podríamos considerar su primer refugio, favorecen su equilibrio emocional y psicológico.

El contacto directo de la madre con su hijo durante la lactancia establece un vínculo emocional muy fuerte que les ayudará a tener una mayor confianza y buena relación en el futuro. Los niños que han sido amamantados tienen una mayor seguridad y autoestima que aquellos alimentados con biberón. Además, la lactancia materna exclusiva contribuye al desarrollo psicomotor y sensorial de estos bebés. Por otra parte, la secreción de oxitocina durante la lactancia provoca una sensación de bienestar en la madre mientras da el pecho, lo cual hace que aún disfrute más de este momento y reduce el riesgo de sufrir depresión posparto.

Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

¿Existe una duración ideal? ¿La lactancia materna debe durar un mes, tres meses, seis meses o más?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar a los recién nacidos exclusivamente con leche materna, es decir, sin darle otros líquidos o alimentos, durante los primeros seis meses de vida.

Por supuesto, cuanto más se prolongue la lactancia, mayores serán los beneficios mencionados anteriormente. Sin embargo, cada madre debe ajustar su periodo de lactancia a sus deseos, a los deseos de su hijo y a las obligaciones de la vida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fomenta vivamente la lactancia materna como la fuente alimenticia idónea para los neonatos, intentando de incrementar la tasa de lactancia materna exclusiva hasta aproximadamente el 50% en tan solo 2 años. Para ello, la OMS ofrece información detallada a los profesionales de la salud para que, a través de la educación sanitaria, las madres que alimenten a sus neonatos con leche materna puedan resolver todas aquellas dudas que le surjan.

Consideraciones Adicionales

Amamantar a un hijo ha demostrado ser la mejor opción para los recién nacidos por los numerosos beneficios de la lactancia materna. Aún así, cada mujer tiene sus circunstancias y deseos, y que lo más importante es que nadie condicione esta decisión.

  • La mujer que está dando de mamar debe llevar una dieta saludable y equilibrada. La recomendación es no beber ni fumar durante la lactancia materna.
  • Lactancia y deporte son compatibles aunque tomando ciertas precauciones. Las mujeres que deseen realizar ejercicio físico durante la lactancia materna deberán hacerlo después de amamantar y utilizar un sujetador deportivo de algodón. La intensidad debe aumentar progresivamente para evitar la sensación de fatiga.
  • La leche materna tiene propiedades antibacterianas que permiten su almacenamiento sin problemas. La leche materna se puede descongelar sumergiendo el recipiente en otro con agua caliente.
  • La vuelta al trabajo supone estrés para la madre y éste puede afectar a la producción de leche materna. Sin embargo, no es incompatible con la lactancia. Para disminuir el estrés conviene que la madre descanse y delegue, en su pareja o familiares, parte de la responsabilidad del cuidado del bebé.

Es importante destacar que una dieta deficiente no es una contraindicación para la lactancia, aunque es deseable una nutrición adecuada. Estar embarazada tampoco es una contraindicación absoluta para la lactancia. Sin embargo, la ingesta de líquidos y calorías debe aumentarse de forma importante para proporcionar tanto una ganancia de peso gestacional como una nutrición adecuadas para el niño amamantado.

Además, la exploración prenatal de las mamas debe incluir una evaluación de factores que puedan interferir con una lactancia exitosa, como es el tejido mamario hipoplásico (mamas tubulares o planas) que se caracteriza por insuficiente desarrollo de la glándula mamaria, y que producirán poca o ninguna leche.

En caso de dolor mamario, que es el síntoma más frecuente que puede aparecer en el amamantamiento, es fundamental observar como la mamá da el pecho al bebé, debido a que en la mayoría de los casos se debe a una técnica incorrecta de amamantamiento.

Para muchas mujeres los comienzos son duros, normalmente por falta de información. Dar el pecho al recién nacido y dormir puede parecer complicado. El bebé se despierta con mucha frecuencia para mamar… y cada vez que ocurre la madre interrumpe su sueño para darle el pecho.

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