Leche Rosada Durante la Lactancia: Causas y Consideraciones

16.11.2025

La leche materna es un líquido vivo que cambia su composición de acuerdo con las necesidades de desarrollo del bebé, también cambia su color, aunque se trata de variaciones normales.

Síndrome de las Tuberías Oxidadas

Igualmente, el calostro tiene un color amarillo anaranjado, pero en ocasiones durante los primeros días puede tener un color marrón muy llamativo, cuando la leche presenta este color, puede ser debido al síndrome de tuberías oxidades o síndrome de rusty-pipe, una afección rara, benigna e indolora, que se produce de forma bilateral, frecuente al inicio de la lactancia, es decir, durante los primeros días, aunque también puede darse antes del parto, a partir del tercer trimestre de la gestación.

Suele afectar principalmente a mujeres primíparas.

¿A qué se debe este color?

Durante el embarazo la glándula mamaria se prepara para cumplir tras el parto su función principal, producir leche. La glándula mamaria crece y el aporte sanguíneo aumenta en todo el pecho durante la gestación, la vascularización de este tejido es mucho mayor en esta etapa.

En el momento que se inicia la lactancia los pechos tienen poca cantidad de leche (calostro), por lo tanto, cuando el bebé empieza a succionar o bien se inicia la estimulación mecánica con un extractor de leche, se crea una presión negativa dentro de los alveolos (sacos que contiene la leche) de la glándula mamaria, la tensión aumenta, lo que en consecuencia puede hacer que toda esta red de capilares finos y delicados de alrededor del tejido glandular se rompan, generando que la sangre se mezcle con la todavía pequeña cantidad de calostro que el pecho segrega, dando como resultado que la leche tome un aspecto de color anaranjado o café, semejante al agua de un “tubería oxidada”.

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¿Qué hacer? ¿Es apropiada esa leche para el bebé?

El manejo de este problema es expectante y no debe de ser motivo para suspender la lactancia. La mayoría de las veces no hace falta hacer nada, la leche es buena y por lo tanto debemos promover el que la madre continue con la lactancia, probablemente el bebé se la tome sin ningún problema.

Tan solo ocasionalmente, puede provocar un inofensivo dolor de barriga o vómito en el recién nacido, en cuyo caso, se podría considerar la suspensión temporal de la lactancia, aconsejando a la madre extraerse leche y desecharla hasta que esta aparezca sin sangre.

No obstante, debemos tener presente que la cantidad de calostro segregado al inicio de la lactancia es poco y sus beneficios indiscutibles. Además, mencionar al respecto, que con frecuencia este síndrome puede pasar inadvertido, dado que, como he mencionado, no causa dolor en la madre, ni hay presencia de grandes cambios inflamatorios en las mamas, y en ocasiones, la madre no lo percibe, solo es notado en aquellos casos de que el bebé regurgite secreciones sanguinolentas o sus deposiciones tomen un color diferente.

En definitiva, considero importante dar a conocer este síndrome poco descrito y posiblemente por ello infradiagnosticado. Su reconocimiento puede ayudar a disminuir el estrés en la madre y contribuir a que esta pueda establecer y mantener una lactancia exitosa, garantizando con ello una alimentación adecuada al bebé.

Si bien el síndrome de las tuberías oxidadas, se trata de un proceso benigno, que se resuelve de forma espontánea, siendo muy improbable que el sangrado se deba a un problema grave, es importante tener en cuenta algunos aspectos como la bilateralidad del sangrado, pues en caso de unilateralidad, o, si este persiste durante una semana o más, es preciso consultar con el médico para descartar otros problemas. No obstante, no es necesario destetar al bebé mientras se realizan las pruebas oportunas para determinar la causa del sangrado.

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Otras Causas de la Leche Rosada o Rojiza

Afección que no debemos confundir con las grietas del pezón o con una mastitis, a pesar de que, estas también pueden teñir de color rosado la leche, nada tienen que ver con el síndrome de tuberías oxidades.

Por ejemplo, una razón puede ser pequeñas rupturas de capilares en torno al pezón.

Mastitis

Mastitis es una palabra que muchas mujeres desconocen hasta que llegan a la maternidad. Se trata de una inflamación de uno o varios cuadrantes de la glándula mamaria que pueden cursar con o sin infección. Es una de las dolencias más comunes en la lactancia y una de las principales causas de destete no deseado.

La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal.Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer. Existe también la mastitis no-puerperal que aparece por otras razones, pero son menos comunes.

Causas de la mastitis

En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por: la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.

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La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.

Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón.

No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.

Factores de riesgo para la mastitis

Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón.

Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.

Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia.

  • Edad: algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
  • Mastitis previa: hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
  • Nutrición: se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
  • Estrés y fatiga.
  • Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.

Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.

¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?

La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.

Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.

Síntomas de la inflamación mamaria

El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:

  • Fiebre.
  • Malestar y dolor general.
  • Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
  • Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
  • Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.

Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.

¿Se puede prevenir la mastitis puerperal?

La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.

Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos.

Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.

Otros Cambios de Color en la Leche Materna

La leche materna puede tener varios colores y tonalidades, ya que es un fluido vivo y cambiante.

  • Blanco: Este es el color de la leche madura, fundamentalmente durante la primera mitad de la toma, ya que la leche tiene más contenido en agua y sustancias hidrosolubles.
  • Amarillo: Es el color del calostro, que es la leche de los primeros días de lactancia. Es una leche más espesa, más escasa, pero muy nutritiva y con componentes de altísimo valor biológico.
  • Verde: Si la madre consume mucha verdura de hoja verde, la leche puede adoptar esta tonalidad.

De todas formas, ante cualquier cambio no esperado o que se mantenga en el tiempo, consulta con tu médico o matrona.

Importancia del Apoyo Profesional

Sería fantástico que de una vez por todas las mujeres que desean amamantar pudieran disponer en los hospitales y centro sanitarias con profesionales debidamente formados y capacitados en lactancia materna, ya que son quienes tienen el deber de apoyar y proteger a la misma.

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