La Legalización del Aborto en Inglaterra: Una Perspectiva Histórica

09.10.2025

La legalización del aborto sigue siendo, en pleno siglo XXI, una cuestión de actualidad. Recientemente, las mujeres de países como Colombia y Argentina han protagonizado multitudinarias manifestaciones tras las que han conseguido que sus Parlamentos descriminalicen la interrupción voluntaria del embarazo.

En julio de 2021, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que pedía a sus Estados miembros garantizar el acceso universal a una práctica segura y legal del aborto. El aborto se legalizó en Francia en 1975 -doce años después del marco temporal de El Acontecimiento- de la mano de la exministra de Sanidad Simone Veil. La norma contemplaba la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo hasta la décima semana de gestación. Las primeras clínicas de planificación familiar francesas se abren a principios de la década de 1960 de manera clandestina, según explicó la Asamblea Nacional gala por el 40 aniversario de la ya conocida como “Ley Veil”.

Sin embargo, no será hasta 1967 cuando se da un gran paso en la libertad sexual y reproductiva de las mujeres francesas. Aquel año se aprueba la “Ley Neuwirth”, que legaliza la píldora anticonceptiva y autoriza la anticoncepción. En El Acontecimiento, narrada cuando no se ha dado ni siquiera este avance, se ve claramente la línea roja que suponía hablar del aborto, pero también de métodos anticonceptivos.

“Ha habido abortos durante toda la existencia”, señala a Newtral.es Isabel Serrano, ginecóloga experta en derechos sexuales y reproductivos y miembro de la SEDRA-Federación de Planificación Familiar. En su libro La cuestión del aborto (1986) recoge algunas de las técnicas históricas empleadas para llevarlo a cabo. Asimismo, los detractores de la interrupción del embarazo también se remontan a varios siglos atrás.

Tras enterarse de su embarazo, Anne acude a un ginecólogo que le receta unas inyecciones de estradiol, hormona esteroidea sexual femenina. “Este producto no es un abortivo, pero popularmente se pensaba así porque una dosis hormonal fuerte provocaba un crecimiento endometrial importante, que culminaba con sangrado. Es decir, aquellas mujeres que solo estaban sufriendo un retraso recuperan la menstruación, pero no provocaba abortos”, relata la ginecóloga.

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El segundo método que Anne intenta es introducirse una aguja de tejer. “Con esta técnica las probabilidades de perforar el útero eran muy elevadas. Finalmente, la protagonista de El Acontecimiento logra abortar con la ayuda de una mujer que le realiza un legrado en un piso clandestino. Las dificultades de las clases sociales más bajas para el acceso al aborto cuando este es ilegal es otro de los temas que trata la película.

Serrano cuenta como el aborto más seguro, aquel que se realizaba en clínicas de Inglaterra y Holanda, solo era accesible para mujeres que podían pagarse el billete, la estancia y el precio de la intervención. En 1971, un grupo de 343 mujeres lideradas por la filósofa Simone de Beauvoir publicó un manifiesto que reclamaba el derecho a la interrupción del embarazo en la revista Le Nouvel Observateur. Entre las firmas había nombres como el de las actrices Catherine Deneuve y Jeanne Moreau, que se autoinculparon al declarar haber abortado.

Hasta la ley de 1975, el Código penal francés sancionaba el aborto y el intento de aborto sea cual fuera el plazo en que se realizare, y lo clasificaba en la categoría de los crímenes. Así pues, la mujer que se sometía a un aborto y el autor del mismo podían ser castigados con una pena de prisión de entre seis meses y diez años.

El primer país del continente europeo en legalizar el aborto (por razones médicas o socieconómicas) fue Rusia, cuando todavía era la antigua Unión Soviétia. España fue el país número 21 de los actuales 27 Estados miembro de la Unión Europea en legalizar el aborto. A día de hoy, quedan tres Estados de la UE sin un acceso libre a la interrupción voluntaria del embarazo por solicitud de la persona gestante: Polonia, Malta y Finlandia.

La Ley del Aborto de 1967 en Inglaterra, Escocia y Gales

La Ley del Aborto de 1967 es una ley del Parlamento del Reino Unido que liberalizó sustancialmente las leyes relativas al aborto en Inglaterra, Escocia y Gales. El término Ley del Aborto de 1967 se refiere esencialmente a la ley que legalizó los abortos practicados por médicos colegiados y reguló la libre prestación de estas prácticas médicas en el Reino Unido. Antes de esta Ley, el aborto era ilegal y se consideraba un acto abominable.

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Elementos fundamentales de la Ley del Aborto de 1967

  • Legalización: Esta ley legalizó el aborto hasta las 28 semanas de gestación.
  • Intención principal: La intención principal de la Ley del Aborto de 1967 era proteger a las mujeres de los efectos perjudiciales de los abortos ilegales e inseguros.

Gracias a la Ley, el número de mujeres que morían por abortos ilegales disminuyó drásticamente tras su promulgación. En cuanto a las disposiciones, la Ley establecía que una persona no será culpable de un delito en virtud de la ley relativa al aborto cuando un médico colegiado interrumpa un embarazo si dos médicos colegiados opinan, de buena fe, que se cumplen determinadas condiciones.

Estas condiciones incluyen que la continuación del embarazo implique un riesgo, mayor que si se interrumpiera el embarazo, de perjuicio para la salud física o mental de la mujer embarazada o de los hijos existentes de su familia. Un ejemplo de esto puede ser un supuesto en el que una mujer ya tiene problemas y con su salud mental actual, y los médicos creen que su estado empeoraría si continuara con el embarazo. En estos casos, según las disposiciones de la Ley del Aborto de 1967, la mujer podría abortar legalmente.

Numerosos debates parlamentarios siguieron a la introducción del proyecto de ley debido a la naturaleza controvertida del tema - estos debates condujeron finalmente a la aplicación oficial de la Ley del Aborto en 1967. Desde entonces se ha ajustado e interpretado de diversas maneras, lo que ha dado lugar a posteriores enmiendas, pero constituye un importante punto de inflexión en la historia de los derechos reproductivos.

Antecedentes y evolución de la Ley del Aborto de 1967

La llegada de la Ley del Aborto de 1967 no fue un fenómeno que se produjera de la noche a la mañana. Por el contrario, fue un hito en la evolución de los derechos reproductivos en el Reino Unido. Antes de la Ley del Aborto de 1967, las mujeres del Reino Unido estaban limitadas por leyes muy restrictivas en materia de aborto. Los abortos "clandestinos " son abortos ilegales que a menudo se practican en condiciones inseguras.

En 1938, un juicio histórico en el que participó el Dr. Aleck Bourne estableció un estrecho requisito previo para los abortos legales cuando la salud de la mujer corría grave peligro. Sin embargo, esta excepción se aplicó de forma incoherente y subrayó la necesidad de claridad legislativa. El camino hacia la Ley del Aborto de 1967 estuvo allanado por la creciente preocupación pública, las iniciativas individuales y la legislación anterior. El proyecto de ley de 1966 presentado por el diputado liberal David Steel fue un catalizador del cambio. Le siguieron una serie de serios debates en el parlamento, que condujeron a la aprobación de la Ley en 1967.

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Por ejemplo, la Sentencia Bourne de 1938 permitía el aborto legal si la vida de la madre estaba en peligro inmediato. Varias figuras clave desempeñaron un papel vital en el establecimiento de la Ley del Aborto de 1967. El diputado David Steel presentó el proyecto de ley al parlamento y defendió su necesidad en medio de acalorados debates. El ministro de Sanidad, Kenneth Robinson, prestó un apoyo gubernamental crucial a la causa.

Con la aprobación de la Ley del Aborto de 1967, Gran Bretaña se convirtió en una de las primeras naciones en liberalizar las leyes sobre el aborto. Sentó un precedente que ayudó a enmarcar los futuros debates sobre la salud reproductiva no sólo desde una perspectiva médica, sino también desde los puntos de vista de la ética, los derechos de la mujer y la salud pública.

Factores que influyeron en la introducción de la Ley del Aborto de 1967

La introducción de la Ley del Aborto de 1967 fue un momento decisivo en la historia de los derechos reproductivos en el Reino Unido. Fue impulsada por una combinación de factores sociales, médicos, jurídicos y políticos. Antes de la Ley, las restrictivas leyes sobre el aborto suponían un considerable peligro para la salud de las mujeres que buscaban abortos ilegales y, a menudo, arriesgados.

Los factores sociales desempeñaron un papel importante a la hora de influir en la introducción de la Ley del Aborto de 1967. Las leyes restrictivas del aborto afectaban principalmente a las mujeres jóvenes, pobres y marginadas, que por lo general carecían de los recursos o la posición social necesarios para buscar asistencia sanitaria segura y privada. La expresión "abortos clandestinos " describe los abortos clandestinos practicados por profesionales no cualificados en condiciones peligrosas. Por ejemplo, una mujer que vive por debajo del umbral de pobreza puede no tener capacidad económica para mantener a otro hijo. Sin embargo, según la legislación anterior a 1967, no tendría opciones seguras y legales para interrumpir su embarazo.

Se esgrimieron varios argumentos médicos y jurídicos en apoyo de la introducción de la Ley del Aborto de 1967. Se argumentó que eliminar la amenaza de enjuiciamiento ayudaría a los profesionales médicos a prestar la atención necesaria. Jurídicamente, la Ley pretendía aclarar las leyes vagas y ambiguas relativas al aborto. La Ley detallaba explícitamente las condiciones y los requisitos de procedimiento para abortar legalmente. Esto incluía obtener el consentimiento de dos médicos que estuvieran de acuerdo de buena fe en que continuar con el embarazo suponía más riesgo para la vida o la salud física o mental de la mujer que interrumpirlo.

La década de 1960 se caracterizó por el cambio social, cultural y político. Durante esta época, la consideración de las leyes sobre el aborto surgió como una cuestión política importante. Políticamente, la Ley del Aborto de 1967 fue respaldada en gran medida por el gobierno laborista. La Asociación para la Reforma de la Ley del Aborto (ALRA, por sus siglas en inglés) era un grupo de defensa responsable de presionar para conseguir apoyo público y político para la reforma legal de las leyes sobre el aborto. Proporcionó argumentos basados en la investigación, hizo campaña a favor del cambio legislativo y contribuyó al cambio del sentimiento público hacia la legalización.

Sin embargo, es importante señalar que la introducción de la Ley del Aborto no estuvo exenta de controversias y objeciones. Por ejemplo, el bando contrario argumentó que la legalización conduciría a una actitud despreocupada hacia el aborto. Creían que podría socavar la santidad de la vida y temían el posible uso indebido de la legislación.

Impacto y consecuencias de la Ley del Aborto de 1967

La Ley del Aborto de 1967 ha ejercido una profunda influencia en la Gran Bretaña moderna, remodelando los derechos reproductivos de la mujer, las actitudes sociales y la práctica médica. La Ley del Aborto de 1967 produjo cambios inmediatos y consecuentes.

  • Impacto sanitario: La prestación legal del aborto disminuyó sustancialmente el peligro de los abortos "clandestinos", reduciendo drásticamente las tasas de mortalidad y morbilidad asociadas.
  • Respuesta de la sociedad: La Ley recibió reacciones encontradas por parte de la sociedad. Un aborto "clandestino " es un aborto ilegal, que suele practicarse en condiciones insalubres e inseguras.

En los años siguientes a la Ley, las mujeres británicas empezaron a ejercer un mayor control sobre su fertilidad.

  • Implicaciones médicas: La Ley formalizó la prestación de servicios de aborto seguros y regulados en el Reino Unido, lo que condujo a una disminución a largo plazo de las muertes y complicaciones debidas a abortos inseguros.
  • Implicaciones sociales: La Ley ha sido fundamental para mejorar la autonomía sexual y reproductiva de las mujeres, contribuyendo a la evolución de los derechos de la mujer en Gran Bretaña.
  • Implicaciones jurídicas: La Ley ha proporcionado sanciones críticas para los abortos seguros, garantizando que las transgresiones de las circunstancias especificadas sean legalmente punibles.

Un ejemplo de impacto social a largo plazo es el cambio demográfico que se produjo. Con el acceso a abortos seguros y legales, las tasas de natalidad en Gran Bretaña disminuyeron gradualmente.

La Ley del Aborto de 1967 y la evolución de los derechos de la mujer

La Ley del Aborto de 1967 simboliza un avance importante en la evolución de los derechos de la mujer en Gran Bretaña. Décadas después de su promulgación, la Ley del Aborto de 1967 sigue defendiendo los derechos reproductivos de la mujer, institucionalizándolos firmemente en los sistemas jurídico y sanitario. La autonomía reproductiva representa la libertad y la capacidad de tomar decisiones sobre los propios procesos reproductivos, libres de discriminación, coacción y violencia.

Sin embargo, también hay que señalar que la lucha por los derechos reproductivos de la mujer no terminó con la Ley del Aborto de 1967. Para trazar una imagen precisa del impacto de la Ley del Aborto en la evolución de los derechos de la mujer, es preciso comprender los efectos dominó que tuvo la Ley. Más allá de la salud reproductiva, envalentonó a las mujeres y fomentó un debate más amplio sobre los derechos de la mujer en Gran Bretaña.

Contexto histórico del aborto en el Reino Unido

La historia de la ley del aborto en el Reino Unido es un recorrido marcado por importantes hitos legislativos, cambios sociales y panoramas éticos cambiantes. El aborto, la interrupción deliberada del embarazo, ha estado sujeto a diversas percepciones jurídicas y actitudes sociales a lo largo de la historia. En sus inicios, la legislación inglesa, que se extendió al Reino Unido, era ambigua respecto al aborto. El "quickening " es una antigua noción médica que se refiere a la primera vez que una mujer embarazada siente los movimientos del feto.

Sin embargo, durante el siglo XIX, las actitudes hacia el aborto empezaron a cambiar notablemente. La Ley de Lord Ellenborough de 1803 tipificó como delito capital la realización o el intento de un aborto después del avivamiento. Es esencial considerar la historia del aborto dentro del contexto sociocultural más amplio de la época. Por ejemplo, durante el siglo XIX, las leyes servían para imponer estrictas normas sociales sobre el papel de la mujer y su feminidad, que estaban vinculadas a la maternidad y la domesticidad.

La Ley del Aborto de 1967 marcó un importante punto de inflexión en la historia de la legislación sobre el aborto en el Reino Unido. Antes de esta Ley, el aborto era predominantemente ilegal y las mujeres se veían obligadas a recurrir a medios inseguros e insalubres, denominados abortos "clandestinos". La introducción de esta Ley transformó radicalmente esta situación al despenalizar el aborto, lo que condujo a una reducción de las tasas de mortalidad y morbilidad relacionadas con el aborto.

Cabe destacar, sin embargo, que la Ley no era puramente permisiva. Establecía motivos específicos por los que el aborto podía practicarse legalmente, garantizando que la decisión no se tomara a la ligera ni se abusara de ella. En la actualidad, la Ley del Aborto de 1967 sigue siendo una piedra angular de los derechos reproductivos en la legislación del Reino Unido, al conceder a las mujeres el derecho a abortar de forma segura y legal.

Modificaciones y desarrollos posteriores

Las modificaciones posteriores de la Ley han intentado adaptarla a la evolución de las normas sociales y los avances médicos. Por ejemplo, la Ley de Fecundación Humana y Embriología de 1990 redujo el límite legal del aborto de 28 a 24 semanas, reflejando los avances en la atención neonatal. La Ley de Fecundación Humana y Embriología de 1990 es un importante acto legislativo del Reino Unido que reformó las leyes relativas a la fecundación humana y la embriología, y en el proceso, también modificó la Ley del Aborto de 1967 para ajustar los límites gestacionales para el aborto.

Por ejemplo, la Ley incluye una cláusula que permite el aborto si existe un riesgo sustancial de que, si el niño naciera, sufriría tales anomalías físicas o mentales que quedaría gravemente discapacitado. Aunque se han producido ajustes legislativos, los principios básicos de la Ley del Aborto de 1967 siguen siendo una parte fundamental de la legislación británica. Un juicio histórico de 1938 estableció un estrecho prerrequisito para los abortos legales sólo cuando la salud de la mujer corría grave peligro.

Despenalización del aborto en Inglaterra y Gales en el siglo XXI

Los parlamentarios de Westminster han hecho historia al despenalizar el aborto en Inglaterra y Gales, liberalizando así la normativa de 1861 que, pese a todo, sigue vigente. A través de una reforma trascendental se eliminan las sanciones penales para las mujeres que finalizan solas su embarazo (recurriendo mayoritariamente a píldoras que les llegan a casa por correo). Es un gran cambio que, sin embargo, se ha realizado con absoluta discreción. El volumen de la controversia y las portadas no ha alcanzado el nivel de otro tema polémico, el de la muerte asistida.

Con todo, existe una preocupación de que los activistas a favor del derecho al aborto se hayan metido "un gol en propia meta" -como señalan algunos diputados- al reabrir el debate en un momento particularmente delicado. Tras la aprobación de la enmienda en los Comunes -que debe ser debatida ahora en los Lores, pero se da por hecho que saldrá adelante- se impedirá que las mujeres sean procesadas. Sin embargo, el aborto sigue considerándose un delito penal según la Ley de Delitos contra la Persona de 1861 y la Ley de Preservación de la Vida Infantil de 1929, por lo que se mantienen las sanciones para los profesionales médicos y las parejas violentas que interrumpan un embarazo fuera de la legislación vigente.

Louise McCudden, directora de asuntos externos de MSI Reproductive Choices en Reino Unido (clínicas abortivas) matizó que "en un momento en que presenciamos retrocesos en los derechos reproductivos, sobre todo en Estados Unidos, este hito crucial en la lucha por los derechos reproductivos transmite un mensaje contundente: nuestros legisladores están defendiendo a las mujeres".

Controversias y perspectivas futuras

Sin embargo, una carta de más de 1.000 profesionales médicos, organizada por el grupo antiaborto Derecho a la Vida, argumenta que la reforma permitiría abortos tardíos peligrosos "hasta el nacimiento por cualquier motivo", incluyendo la elección del sexo del bebé. Durante el debate en Westminster, la diputada conservadora Caroline Johnson propuso otra enmienda -que fracasó por 379 votos contra 117- para exigir citas presenciales antes de que una mujer pudiera obtener píldoras abortivas.

En 2024, el Parlamento Europeo aprobó una resolución que pide incluir el derecho al aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, pero esta resolución es no vinculante y no modifica la legislación actual. Para ello se requeriría el acuerdo de los 27 países miembros del bloque, incluidos aquellos con normas estrictas sobre el aborto, lo que, de momento, lo hace poco probable.

El debate sobre la legalización del aborto hasta el momento del parto

El 17 de junio de 2025 marcará, sin duda, una fecha de ignominia para la historia de Inglaterra y Gales. La Cámara de los Comunes aprobó legalizar el aborto hasta el mismo instante del parto. Las enmiendas NC1 y NC20 son filosóficas. Representan un salto hacia el abismo: permiten a una mujer acabar con la vida de su hijo no nacido, por cualquier motivo, incluso en el momento previo al nacimiento natural.

¿Puede una sociedad seguir llamándose civilizada cuando permite y normaliza la muerte de un ser humano? Y la enmienda NC20, impulsada por Stella Creasy, permite que ese acto no solo quede impune, sino que pueda realizarse por capricho, por maltrato, por presión o por discriminación sexual. Esta deriva no comenzó ayer. En 2022, Reino Unido ya avaló abortar a niños con síndrome de Down hasta el mismo momento del nacimiento. Aquel fallo del Tribunal de Apelación, que rechazó el recurso de Heidi Crowter, una valiente mujer con esta condición genética, anticipaba el camino.

Lo grave no es solo la ley. Lo que antes se ocultaba como drama ahora parece una conquista. Hay algo demoníaco en esta pulsión por eliminar al más débil. Algo perverso en legislar la impunidad para quien destruye a su propio hijo. Pero lo más escalofriante es la frialdad con que se presenta todo esto: como si fuese progreso, como si fuera compasión. Se nos dice que es un derecho, un acto de autonomía, una elección personal. ¿Pero desde cuándo elegir matar es un acto de libertad?

Todo esto sucede en sociedades que se jactan de defender los derechos humanos, que lloran con razón ante los crímenes de guerra, pero que callan -o celebran- la matanza legal de los no nacidos. No podemos permanecer indiferentes. Ni tibios. El cristiano no está llamado a la resignación, sino al testimonio. Debemos recordar que cada ser humano, desde el instante de su concepción, es portador de una dignidad inviolable. Y debe hacerlo con claridad, sin complejos. Nosotros, mientras tanto, seguimos rezando. Y dando la cara.

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