Enfermedades y Plagas Comunes que Afectan a los Claveles

30.11.2025

El clavel, cuyo nombre científico es Dianthus caryophyllus, es una de las flores cortadas más populares a nivel mundial. Sin embargo, su cultivo se ve amenazado por diversas patologías que pueden afectar su salud y productividad. Por ello, es crucial que los productores implementen medidas eficaces y específicas para el tratamiento de estas enfermedades.

Introducción al Cultivo del Clavel

Los claveles estándar y miniatura son flores de corte importantes en el comercio mundial, con España e Italia liderando la producción en Europa. Su fácil multiplicación facilita un comercio internacional significativo de esquejes. Estados Unidos es el principal mercado de claveles, mientras que Colombia es el mayor proveedor mundial de claveles estándar.

En España, la superficie destinada al cultivo de clavel ha disminuido en los últimos años debido a la competencia de países con precios más bajos como Colombia, Turquía y Kenia. Esto ha llevado a una reducción en el precio del tallo y un aumento en la producción de esquejes. Las tendencias actuales del mercado exigen una reconversión del producto, enfocándose en híbridos más atractivos, reducción de costos y mejora de aspectos fitosanitarios como la resistencia a virus y hongos.

Enfermedades Más Importantes en el Cultivo del Clavel

Las enfermedades que afectan al clavel son variadas y deben ser consideradas, especialmente por los productores de esquejes, ya que estos son más susceptibles. Cuando la planta madre está enferma, la enfermedad puede transmitirse a los esquejes, propagándose rápidamente.

Las principales enfermedades se clasifican en función del lugar de afección en la planta:

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  • Enfermedades foliares
  • Podredumbres basales
  • Enfermedades vasculares
  • Bacteriosis

Enfermedades Foliares

El clavel puede verse afectado por diversas patologías foliares, como Pseudomonas woodsii, Phytophthora citricola, Septoria dianthi, Peronospora dianthicola, Botrytis cinerea (especialmente en flores) y diversos virus. Sin embargo, destacan por su amplia difusión la alternariosis, la roya y la mancha foliar anillada.

Alternaria dianthi y A. dianthicola

Antes de la aparición de los ditiocarbamatos, la alternariosis era un factor limitante en el cultivo del clavel. Esta enfermedad se ve favorecida por el riego por aspersión y la humedad ambiental elevada dentro del invernadero. Los síntomas se manifiestan en hojas y tallos en forma de manchas de color violáceo que pueden extenderse y cubrir casi toda la superficie foliar. Pueden aparecer áreas necróticas y chancros, llegando a causar la muerte de la planta.

Alternaria dianthicola infecta principalmente las flores y se desarrolla durante la conservación en cámaras frigoríficas, junto con Botrytis cinerea. Los ataques de Alternaria pueden ser peligrosos durante la conservación frigorífica de esquejes, ya que el hongo sobrevive en forma de conidio y se disemina a través del agua una vez plantado el esqueje. La infección ocurre si la temperatura es superior a 10°C, con una temperatura óptima de desarrollo de 20-25°C.

Para el control de esta enfermedad, se debe reducir la humedad dentro del invernadero y evitar la condensación del vapor. Es recomendable emplear esquejes sanos de variedades poco sensibles y mantener marcos de plantación no muy estrechos. En fase preventiva, los fungicidas que mejores resultados muestran son iprodiona, maneb, dodina y clortalonil.

Uromyces caryophyllinus (Roya)

La roya es una de las enfermedades foliares más extendidas que afectan al clavel. Este basidiomiceto se desarrolla preferiblemente en ambientes húmedos con presencia de agua durante 10 o más horas y temperaturas entre 5 y 28ºC. Los riegos por aspersión y una elevada humedad ambiental bajo invernadero favorecen su extensión. Es particularmente grave durante la primavera y el otoño en cultivos al aire libre o bajo plástico.

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El patógeno ataca toda la parte aérea de la planta, excepto los pétalos, en cualquier estadio de desarrollo. Las plantas presentan pústulas alargadas rodeadas por un halo clorótico, inicialmente epidérmicas, que posteriormente rompen el tejido adquiriendo un color marrón oscuro (uredosoros) o negruzco (teleutosoros). Un ataque grave provoca distorsiones en hojas y tallos, reduciendo el valor comercial de la flor.

Las uredosporas procedentes de los uredosoros pueden permanecer viables en ausencia de hospedante por un período de 6 meses, siendo transportadas por corrientes de aire, lluvia o agua de riego, germinando y difundiendo la enfermedad cuando las condiciones son idóneas. También se pueden difundir con el empleo de esquejes, por lo que el empleo de material sano es fundamental. La duración del período de incubación varía entre 20 y 60 días.

Para reducir la incidencia de esta enfermedad, se recomienda:

  • Seleccionar cultivares no sensibles
  • Adoptar técnicas culturales adecuadas, como calefacción y ventilación del invernadero para reducir la humedad
  • Emplear esquejes sanos
  • Plantar con marcos amplios
  • Reducir el abonado nitrogenado
  • Aplicar tratamientos preventivos con formulados como clortalonil, mancozeb, bitertanol, myclobutanil, etc.

Heterosporium echinulatum (Mancha Anillada)

La mancha anillada del clavel es una enfermedad poco extendida en España, pero de amplia difusión en zonas de Italia o Sudamérica. Se encuentra en zonas particularmente húmedas y en cultivos de clavel en maceta que se han demostrado particularmente sensibles a este hongo. Causa manchas circulares de 2-6 mm de diámetro sobre hojas y tallos, provocando que las hojas amarilleen y se sequen. Estas manchas se recubren de un ligero polvo formado por los órganos de reproducción del hongo y, con la aparición de los primeros síntomas, puede confundirse con alternaria.

Para su control, es conveniente evitar una humedad elevada en el invernadero y utilizar marcos de plantación no muy densos. Como fungicidas, se emplean productos similares a los de la roya, como clortalonil, penconazol, tebuconazol y, preventivamente, cobre, mancozeb, ditianona y carbendazima.

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Oídio

El oídio afecta a las plantas reduciendo su capacidad para realizar la fotosíntesis, perdiendo fuerza y vigor. Se manifiesta como una pelusilla blanquecina que afecta principalmente al haz de las hojas y brotes tiernos a medida que el hongo se reproduce, llegando a ponerlas amarillas y posteriormente secarlas.

En ataques severos, puede secar por completo la planta afectada, y también afecta a la calidad y sabor de los frutos si se trata de plantas comestibles. Las condiciones ambientales de humedad y temperatura influyen directamente en el desarrollo del oídio.

Las temporadas más favorables a la aparición de oídio son la primavera y el otoño, aunque en invernaderos se dan las condiciones idóneas prácticamente durante todo el año. Se recomienda retirar los restos de plantas afectadas, mantener una buena aireación y soleado, evitar el exceso de nitrógeno, y realizar un correcto control de insectos para evitar que puedan hacer de portadores de las esporas del hongo.

Se recomienda realizar tratamientos preventivos cuando las condiciones son favorables desde el inicio de primavera, y repetir tratamientos cada 3 semanas aproximadamente si las condiciones siguen siendo favorables (temperaturas entre 15 y 35ºC y humedad relativa superior al 60% - 70%).

Plagas Comunes

Además de las enfermedades, los claveles son susceptibles a diversas plagas que pueden dañar las plantas y reducir su valor ornamental.

Pulgones

Los pulgones son pequeños insectos que pueden ser verdes, negros o amarillos y que surgen en las hojas y en los tallos tiernos de los árboles de sombra, las plantas con flor y las plantas ornamentales. Se alimentan succionando la savia y provocan que la planta pierda su verde y vigorosidad, atrofiando las hojas e impidiendo su crecimiento.

Para prevenir la aparición del pulgón, se debe aplicar un insecticida sistémico una vez al mes, comenzando antes de ver los pulgones en la planta, en cuanto las temperaturas empiezan a subir.

Gusanos

Los gusanos pasan el invierno escondidos en la tierra o en las cortezas de los árboles y con la llegada de la primavera se convierten en mariposas. Estas ponen sus huevos en las plantas y, con los primeros días de calor, nacen los primeros gusanos. Es importante aplicar un insecticida sistémico a modo preventivo al inicio del calor.

Caracoles y Babosas

Los caracoles y las babosas devoran las hojas, las flores y los tallos tiernos de las plantas. Son más activos en primavera y otoño, cuando el suelo del jardín está húmedo. Para prevenir y ahuyentar a estos moluscos, se puede utilizar la planta Hyssopus Officinalis, que emite un olor que los molesta.

Cochinilla

La plaga de cochinilla es otra de las más comunes en esta época del año en las plantas de jardín y huerto. Hay dos tipos de cochinilla: las que tienen un caparazón duro y las algodonosas. La cochinilla se alimenta de la savia, restando vitalidad a las plantas, evitando su desarrollo y la aparición de nuevos brotes. Para evitar su aparición, en el caso de las plantas de interior, evita el exceso de sequedad ambiental.

Tabla Resumen de Enfermedades y Plagas

Enfermedad/Plaga Síntomas Tratamiento/Prevención
Alternariosis Manchas violáceas en hojas y tallos, áreas necróticas Reducir humedad, fungicidas (iprodiona, maneb, clortalonil)
Roya Pústulas alargadas con halo clorótico en hojas y tallos Cultivares resistentes, reducir humedad, fungicidas (azoxistrobin, myclobutanil)
Oídio Pelusilla blanquecina en hojas y brotes Buena aireación, evitar exceso de nitrógeno, fungicidas
Pulgones Atrófia de hojas, pérdida de vigor Insecticida sistémico
Gusanos Hojas comidas, presencia de mariposas Insecticida sistémico
Caracoles/Babosas Hoyo irregulares en hojas y tallos Hyssopus Officinalis
Cochinilla Malformaciones, pérdida de vitalidad Evitar sequedad ambiental, insecticidas específicos

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