La Historia de los Niños Cantores de la Lotería de Navidad

03.11.2025

Es tradición navideña despertarse un 22 de diciembre escuchando cómo desde la televisión varios niños cantan al ritmo de “miiil eeeuroos”. Durante el Sorteo de la Lotería de Navidad, una serie de jóvenes cantores recogen las bolas que cada bombo suelta con el fin de celebrar los premios que miles de españoles esperan con ilusión. Son los jóvenes del Colegio de San Ildefonso, uno de los centros educativos más antiguos de España y cuyo origen se remonta en la época de los Reyes Católicos (siglo XV). Si bien estos pequeños son un rasgo definitorio del día de la Lotería de Navidad, cabe preguntarse por qué cantan: ¿De dónde viene esa tradición?

Orígenes e Historia

Existen varias teorías que se acercan a la verdadera historia de estos jóvenes cantores, protagonistas desde 1812 del día de la Lotería de Navidad. Desde la página web oficial de la Lotería de Navidad, se explica que no se sabe a ciencia cierta la razón del canto de la lotería por parte de los niños, “pero existen múltiples teorías”, aseguran. Una de ellas es que “los alumnos de este colegio ya cantaban antes por las plazas”, en cualquier tipo de fecha. Por tanto, hacerlo durante el sorteo “es simplemente un paso más por el que, a cambio de cantar, recibían una limosna”.

Es aún un misterio el hecho de que sean los niños de San Ildefonso quienes se encargan de protagonizar el sorteo, así como su tradición de cantores. Lo que sí está documentado es que estos menores tenían experiencia en el canto: además de en plazas, cantaban en funerales de personalidades importantes o en fiestas. Fue en 1771, durante el reinado de Carlos III, cuando empezaron a intervenir en los sorteos, mientras que en 1812 sus voces comenzaban a entonar los números de la Lotería de Navidad por primera vez.

La primera participación de un niño de San Ildefonso en un sorteo de lotería se produjo el 9 de marzo de 1771 en tiempos del rey Carlos III, el monarca ilustrado que impulsó "el juego de extracción de suertes" en España. El niño Diego López fue la mano inocente que extrajo el premio de un arcón de 90 bolas entonando "un gracioso soniquete", según los Archivos de la Villa. Por aquel primer sorteo el Colegio recibió 500 reales, una cantidad "muy generosa" para la época.

Este centro fue requerido para que sus alumnos, huérfanos en su gran mayoría, participaran en un sorteo ordinario en 1771. Los espectadores de los sorteos se habían quejado de la dificultad para oír los números. Ya es habitual que haya niños cantores con nombres como Jefferson o Mohamed, casi desconocidos en nuestro país hace décadas.

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El Colegio de San Ildefonso

En sus orígenes, el colegio de San Ildefonso, fundado en Madrid en 1543, funcionó como orfanato para niños varones, siendo el Ayuntamiento el encargado de ofrecerles una educación sobre un oficio. La institución de San Ildefonso, que acogía a niños huérfanos de entre siete y nueve años, se financiaba con donaciones, y a cambio los colegiales participaban en actos públicos, como por ejemplo funerales, con sus cánticos. Esto se mantuvo hasta el comienzo de la democracia y en 1981 las niñas fueron por fin admitidas.

A finales de los años 70, se produjo la separación entre la residencia y el colegio, que pasó a depender del Ministerio de Educación. En 2002, los alumnos se enfrentaron a uno de los mayores retos de su historia: el canto de los premios en euros tras 190 años del reinado de la peseta.

Hoy en día, la residencia internado de San Ildefonso, enclavada en el Madrid de los Austrias, está subvencionada por el Ayuntamiento de la capital y acoge a niños y niñas con necesidades socioeconómicas de ocho colegios e institutos de la zona. Hoy, la residencia funciona como un recurso de la Comunidad de Madrid que depende de la Dirección General de Educación y Juventud, del área de equidad, derechos sociales y empleo. Se trata de un centro que busca apoyar a familias que presentan dificultades temporales, de carácter económico, social o laboral.

Proceso de Selección y Preparación

Pero, ¿cantan todos los niños? En realidad, cada año se hace un casting tipo “Operación Triunfo”, en el que se busca una buena voz, vocalización, fluidez verbal, presencia escénica y habilidad con los números. Aproximadamente son 32 los niños y niñas seleccionados para repartir ilusión -y dinero- que se presentan voluntarios cada año. El colegio, antes de escoger a los elegidos, escuchan a todos los que se presentan. Y a partir de ahí hacen una elección en base a unos requisitos. Por ejemplo, ser mayor de 8 años, tener una buena fluidez verbal o una buena voz.

Una vez elegidos, ensayan una media hora diaria, con el objetivo de que el día del sorteo el disfrute quede por encima de cualquier atisbo de nervios. Una vez seleccionados los alumnos que cantaran el 22 de diciembre, comienzan los días de ensayo. Dos meses antes, desde octubre aproximadamente, los niños comienzan a ejercitar sus habilidades numéricas ensayando días intermitentes de la semana.

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Fernández aclara que tener buena voz, el conocimiento de la lectura de los números y un comportamiento positivo son algunas de las cualidades que más se valora en los participantes, aunque con el paso del tiempo “la ilusión no cambia ni los nervios tampoco”. “Es una actividad voluntaria pero al final se presentan casi todos los chavales; además todos deben manejarse más o menos por si alguno se pone malo y falla”, explica. El director confirmaba que siempre se apuntan más niñas que niños porque son más “constantes”.

La Incorporación de las Niñas

Desde entonces, ningún hecho histórico ha interrumpido la tradición de los niños cantores del Gordo que a partir de 1984 contó con las primeras niñas entre sus filas. La historia del sorteo es un reflejo de la evolución social y económica de España. Las niñas se incorporaron a la tarea de cantar en 1984: hasta entonces, las voces infantiles eran exclusivamente masculinas.

Las pioneras fueron Adelaida, Mónica, Penélope, Carolina y Esther. Cinco alumnas que rompieron el "monopolio" de los niños de más de 200 años de historia en el canto de la lotería cuando la Residencia de San Ildefonso (Madrid) pasó a ser mixta y admitió a sus primeras estudiantes a principios de los 80. Con apenas once años la madrileña Carolina Pellico era la pequeña del grupo. Esta ejecutiva de una agencia de publicidad cuenta divertida cómo el aterrizaje en los sorteos de las pequeñas fue "superrevolucionario", ya que rompieron la tradición y algún que otro compañero masculino tenía "celillos" del protagonismo de las chicas.

“Al ser las primeras niñas de la lotería había muchísima expectación y nos quería ver todo el mundo. Nos hicieron decenas de entrevistas y fue muy divertido. Fuimos las estrellas”. "Éramos muy pocas en el internado y los sorteos nos unieron mucho porque estábamos siempre juntas y nos hicimos muy amigas", explica Penélope Hurtado, otra de las cantoras de la suerte. “El salón estaba abarrotado e impresionaba tanta cámara“.

Carolina y Penélope coinciden en destacar el buen trato que recibieron- "nos daban chocolate con churros y nos prometían regalos si sacábamos el Gordo"- y los "nervios tan grandes" que sintieron en la lotería de Navidad con todo los focos apuntando hacia ellas. "Si ves las imágenes salíamos nosotras tan pequeñitas con la bolita en la mano entre un mogollón de periodistas", dice Pellico mientras enseña periódicos de la época con las primeras niñas de San Ildefonso acaparando portadas. "La verdad es que el salón estaba abarrotado e impresionaba tanta cámara", rememora su compañera, que con trece años era una de las chicas mayores y ya era consciente de la "responsabilidad" que cargaban en sus espaldas. “Nos hicieron decenas de entrevistas“.

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"Nos decían que no podíamos equivocarnos porque ese premio a lo mejor iba a una familia que necesitaba el dinero", detalla sobre el trabajo de los ensayos. Ambas relatan como todos los pequeños cantores anhelan sacar el Gordo y vivir en primera persona ese momento único. Un deseo que cumplió Carolina Pellico en 1986 cuando se convirtió en la primera niña de la historia en cantar el primer premio con anécdota incluida. "Estaba tan nerviosa que no vi bien la bola y canté 25 millones de pesetas en vez de 250 millones y me equivoqué", recuerda entre risas.

El Sorteo y sus Símbolos

La lotería de Navidad en España se remonta al 18 de diciembre de 1812, cuando se realizó en Cádiz el primer sorteo de esta índole. Hasta 2009, el salón de sorteos de Loterías y Apuestas del Estado en Madrid era el escenario en el que cada 22 de diciembre los niños del Colegio de San Ildefonso cantaban los números que repartían riadas de dinero a lo largo y ancho de nuestra geografía. El Palacio de Congresos de Madrid debutó en 2010 como sede de uno de los eventos anuales más seguidos en el país, convertido en todo un ritual prenavideño, y el Teatro Real de Madrid le dio el relevo como escenario en 2012.

La administración madrileña de lotería Doña Manolita sigue siendo hoy día uno de los símbolos del sorteo. Muchas personas se desplazan a la capital de España para adquirir algún décimo en esta administración fundada en 1931, y que hasta el sorteo de 2010 ha estado en la céntrica Gran Vía. Otra administración que ha irrumpido con fuerza en estos últimos años como gran distribuidora de lotería navideña, hasta el punto de convertirse en la más vendedora de todo el Estado, es La bruixa d'or (La Bruja de Oro) de Sort. Desde que en 1994 cayese el gordo de la lotería del Niño en esta pequeña localidad leridana, cuyo nombre en catalán significa "suerte", miles de personas confían a su administración de lotería la esperanza de convertirse en millonarios.

San Ildefonso: El Santo Detrás del Nombre

El Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad en España es ese evento especial que, cada 22 de diciembre, llena de suerte nuestros hogares. Desde 1812, los niños de San Ildefonso son los encargados de cantar los números premiados y repartir la alegría. Pero, ¿quién es en realidad San Ildefonso? Ese nombre que escuchamos todos los años al acercarse la Navidad. El vínculo entre el Colegio de San Ildefonso y la Lotería de Navidad es antiguo, pero lo es aún más el santo que da nombre al colegio de estos conocidos niños cantores: San Ildefonso.

Ildefonso nació en Toledo -actual capital de Castilla-La Mancha- en el año 607, bajo el reinado del rey visigodo Witerico. Y, según la tradición, el pequeño fue educado en la fe cristiana por su tío San Eugenio III, entonces obispo de la ciudad. Según los propios escritos nacidos de la prolífica pluma de San Ildefonso, en el año 632, con 25 años, Eladio, entonces obispo de Toledo, le nombró diácono. El diácono y monje Ildefonso, posteriormente al año 632, fundó otro convento de religiosas gracias a un dinero que había heredado tras la muerte de sus progenitores.

De hecho, el abad Ildefonso, durante su cargo, asistió al séptimo y al octavo Concilio de Toledo, celebrados, respectivamente, en los años 653 y 655. Mientras tanto, el santo también se dedicaba a la actividad intelectual con la escritura de una prolífica obra literaria en la que destacan sus escritos de homenaje a la Virgen María, la madre de Jesucristo. Con la muerte de su tío San Eugenio III en el año 657, Ildefonso sería nombrado obispo de Toledo. De ahí que se trasladara a vivir con la corte del rey Recesvinto, que había accedido al trono visigótico tan sólo cuatro años antes, en el 653.

Pero si hay un capítulo milagroso en la vida de San Ildefonso, según la tradición, es que la Virgen María se le apareció junto a otros clérigos. Era el 18 de diciembre del año 665. Fue cuando vieron una deslumbrante luz que hizo huir a la mayoría de los presentes por el temor que les provocaba. Huyeron todos salvo Ildefonso y otros dos diáconos. Ante ellos se hallaba la Virgen María, sentada en la silla del obispo, su silla. Pero no estaba sola. María miró a los ojos a Ildefonso y le dijo: “Tú eres mi capellán y fiel notario. Recibe esta casulla, la cual mi Hijo te envía de su tesorería”. Ella mismo lo invistió y le explicó que sólo debía usar la prenda los días festivos designados en su honor.

San Ildefonso moriría en el año 667 con 60 años y sería sepultado en la iglesia toledana de Santa Leocadia. Sus restos, años después, se trasladaron a la iglesia Arciprestal de San Pedro y San Ildefonso en Zamora, ciudad de la que es patrón en la actualidad. Pero, sin duda, este santo está en el imaginario popular de los españolas gracias a la Lotería de Navidad. Pues son los niños de San Ildefonso los que traen la fortuna y los premios a los jugadores de este sorteo tradicional navideño.

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