La Historia de los Niños Perdidos en la Amazonía Colombiana

01.11.2025

La historia de cuatro niños indígenas, todos menores de 13 años, que sobrevivieron 40 días perdidos en la selva amazónica de Colombia tras un accidente aéreo ha capturado la atención mundial. Este suceso, ocurrido entre abril y mayo de 2023, ha inspirado un documental de Netflix y ha puesto de relieve la resiliencia y el conocimiento ancestral de estos pequeños.

El Accidente y la Desaparición

Los hechos ocurrieron entre abril y mayo de 2023. Los niños, junto con su madre y otros adultos, todos de origen indígena, viajaban desde la zona selvática de Araracuara hasta el municipio de San José del Guaviare cuando su avioneta sufrió complicaciones en el motor y se estrelló en medio de la selva, a la altura del río Apaporis. La ubicación del accidente se descubrió pronto, y allí se hallaron los cuerpos sin vida de todos los adultos a bordo, pero no había ni rastro de ninguno de los pequeños: habían desaparecido en la frondosa jungla.

Sus nombres son Lesly Jacobo Bonbaire (13 años), Solecni Ranoque Mucutuy (nueve años), Tien Noriel Ronoque Mucutuy (cuatro años) y Cristian Neryman Ronoque Mucutuy (11 meses). Aproximadamente 40 días más tarde, y gracias a un enorme despliegue de equipos de las fuerzas especiales y guías indígenas expertos, los infantes fueron localizados con vida a unos 5 kilómetros de distancia del lugar del accidente, tras haber vagado sin rumbo por la húmeda e inmensa selva.

Supervivencia en la Amazonía

A pesar de la corta edad de estos individuos, la selva no era un lugar totalmente desconocido para ellos: por fortuna, los más mayores sabían identificar algunas de las plantas que eran comestibles, un conocimiento que les evitó el peligro de morir envenenados durante la búsqueda de alimento. Además, Lesly, la mayor de los cuatro, había aprendido a orientarse por la selva, una habilidad muy común en las comunidades indígenas, como también a utilizar repelentes naturales y encontrar agua potable.

Mientras tanto, en el área de búsqueda, las fuerzas especiales lanzaron cientos de paquetes de supervivencia llenos de suministros que pudieran ser encontrados por los niños y facilitarles la subsistencia mientras esperaban ser encontrados. Contenían, entre otras cosas, alimentos, agua, bengalas y silbatos.

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Gracias a su buen estado inicial de salud, sus conocimientos sobre el entorno y de supervivencia, y la disponibilidad de los recursos de la selva, los niños pudieron sobrevivir a esta dura experiencia a pesar de que se encontraban claramente rodeados de peligros: los animales salvajes, las picaduras de insectos portadores de enfermedades, o las arduas condiciones climáticas.

La Búsqueda y el Rescate

Desde un primer momento el ejército colombiano se hizo cargo de localizar la avioneta y de averiguar si había o no supervivientes. Lo que iba a ser una operación rápida y fácil, se terminó convirtiendo en todo un reto para los miembros del equipo de rescate, especialmente del general Helder Fernán Giraldo, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia y quien dirigió la ‘Operación Esperanza’ y del general Pedro Sánchez, encargado de la coordinación de los trabajos. Solo unos días después de empezar las labores de rastreo se dieron cuenta de que en la selva del Amazonas de poco sirven las últimas tecnologías.

Al cabo de casi dos semanas del accidente de avioneta, se suman a las labores de búsqueda un centenar de miembros de la Guardia Indígena. Cuando la llamada Guardia Indígena se sumó al cuerpo de élite del ejército colombiano, ellos no solo recorrían la selva, también rezaban a los dioses de la Naturaleza, a los que pedían que protegieran y devolvieran a los niños sanos y salvos.

Ni el rezo a los espíritus de la Naturaleza, ni el esfuerzo de tantos hombres durante tantos días de búsqueda daban sus frutos. No había ni rastro de los cuatro hermanos de 12, 9, 4 y casi un año de edad. Hablamos de niños indígenas, acostumbrados a vivir en un poblado en plena selva, pero, al fin y al cabo, niños.

A pesar de la dificultad del terreno, las labores de búsqueda continuaron y dieron resultado quince días después del accidente de avioneta. Uno de los voluntarios de la Guardia Indígena encontraba un refugio hecho con hojas de platanero y varios objetos. Era la prueba de que los niños seguían con vida… el milagro continuaba.

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Fueron dos miembros de la Guardia Indígena quienes encontraron a los cuatro hermanos. Estaban absolutamente desfallecidos y desnutridos, pero estaban vivos.

El Regreso a la Civilización

Una vez localizados y rescatados, Lesly, Soleiny, Tien y el bebé Cristín, fueron hospitalizados y aislados del mundo para que se recuperaran tanto física como psicológicamente de la tragedia que habían vivido.

El ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) interrumpió las visitas familiares y restringió al máximo el acceso a sus habitaciones para que no les perturbe el acoso mediático y político, dado el interés mundial que ha despertado su caso.

El último parte médico, emitido el miércoles, señala que "a pesar de su adecuada evolución, desde el punto de vista infeccioso, se consideran aún en alto riesgo por su déficit nutricional. Se mantiene manejo de las patologías infecciosas inherentes a las condiciones adversas a las que se vieron enfrentados".

Agrega que "los niños permanecen en el área de pediatría y la evolución de cada uno de ellos es favorable. Los manejos establecidos por el equipo interdisciplinario han permitido la estabilización y la mejoría de los perfiles bioquímicos, con una adecuada tolerancia al incremento en los aportes nutricionales que han requerido".

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Disputas Familiares y Futuro Incierto

Después de la euforia de haberlos localizado, el caso ha comenzado a complicarse con denuncias por maltrato, supuestas amenazas de las FARC y acusaciones de mentiras.

Las autoridades colombianas tratan de asegurar el mejor futuro de estos menores indígenas mientras los miembros de su familia han comenzado una guerra de acusaciones que tendrán que analizar antes de decidir qué hacer con los niños, que se han convertido en un símbolo de la nación, un milagro que será recordado para siempre en el país cafetero.

Los abuelos maternos, que no conocen a los dos niños pequeños porque llevan varios años viviendo lejos de su tierra, reclaman la custodia de los cuatro. Pero su hijo mayor, Ezequiel Mucutuy, le dice a este diario que las diferencias las zanjarán conforme a sus tradiciones ancestrales. "Él (Manuel) cometió un error, debe subsanarlo y aclarar las cosas con mis padres y hermanos.

Manuel Ronoque, padre de los cuatro niños perdidos perdidos durante 40 días en la Amazonía, asegura que su futuro y el de su prole está en una gran ciudad. No volverán a su tierra natal, asegura en diálogo con EL MUNDO, en un hotel del centro de la capital colombiana donde aguarda noticias de sus hijos.

"Espero irme acomodando a Bogotá, aunque el indio es siempre indio y no perderé la cultura de nuestro pueblo, que me gustó desde muy niño", anota.

Manuel Ronoque insiste en que él sólo busca "una mejor oportunidad para mis hijos, es lo que estaba haciendo y seguiré haciendo. Nunca pensé que llegara a pasar esto, pero Dios lo tenía todo preparado y Él sabe las cosas que hace".

Tabla resumen de los niños perdidos

NombreEdad
Lesly Jacobo Bonbaire13 años
Solecni Ranoque Mucutuy9 años
Tien Noriel Ronoque Mucutuy4 años
Cristian Neryman Ronoque Mucutuy11 meses

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