Los Santos Niños Justo y Pastor: Historia de un Martirio y Legado de Fe

24.11.2025

El 6 de agosto se celebra la memoria de los santos niños mártires Justo y Pastor. Cada 6 de agosto, Alcalá de Henares recuerda a los Santos Niños Justo y Pastor, sus patronos, pero también, según algunos historiadores, desde la época visigoda patronos de toda España, donde se les homenajea con iglesias que llevan sus nombres en lugares como Orense, Burgos, Bilbao, Huesca, León, Granada o Barcelona.

El Martirio en Complutum

Justo y Pastor, hermanos de 7 y 9 años respectivamente, son el fundamento y las raíces de la fe en la diócesis de Alcalá de Henares. Justo, de 7 años, y Pastor, de 9, naturales de Tielmes (Madrid) murieron el 6 de agosto del año 304 decapitados como castigo a su cristiandad durante la persecución de Diocleciano, el último gran acosamiento del Imperio Romano.

Corría el año 306 en la ciudad de Complutum. La fe cristiana era perseguida por el Imperio Romano en la persona de su emperador, Diocleciano. Uno de los principales emperadores perseguidores de los cristianos en los primeros años del siglo cuarto fue Diocleciano, quien viajó por España en un frenesí de violencia y terror. En 304 llegó a Alcalá y proclamó que todos los cristianos, bajo pena de muerte, debían renunciar a su fe.

Viendo el miedo y sufrimiento que imperaba, estos dos hermanos arrojaron sus tablillas escolares y decidieron presentarse ante Daciano para dar testimonio de su fe y de su amor a Dios. No renegaron de su fe, al contrario, manifestaron con gran fervor su amor a Dios. Primero amenazaron al mayor, Pastor, para ver si Justo renegaba de su fe por miedo.

Los hermanos se negaron a abjurar del cristianismo, por lo que fueron ejecutados en Alcalá por orden del gobernador Daciano, y sobre la piedra de su martirio se erigió hace siglos la Catedral-Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor de la ciudad complutense. "Fueron decapitados, ya que era la pena más piadosa, por así decirlo, dentro del Imperio Romano", explica a EFE el delegado para la Evangelización de la Cultura de la Diócesis de Alcalá, Juan Miguel Prim.

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Daciano pensó que sería sencillo silenciar a los dos niños, y ordenó que ambos fuesen duramente azotados. Pero a pesar de la sentencia dictada con saña, ni se estremecieron. El gobernador estaba avergonzado por su valentía. Dictaminó que los mataran, pero que la sentencia fuese llevada a cabo en secreto.

Los soldados aprovecharon la noche para ejecutar las órdenes que habían recibido y se llevaron a los niños a las afueras de la ciudad. Tras ajusticiarlos, enterraron en el lugar de los hechos sus cuerpos y la piedra que habían utilizado en su decapitación. Esto, se dice, ocurrió un 6 de agosto, entre los años 296 al 306 d. J.C.

Según añade Prim, "son los patronos de Alcalá porque murieron en la ciudad romana de Complutum, a unos pocos kilómetros de la Catedral, donde aún se conserva el que se llama el paredón del milagro, una parte de la basílica romana, en donde fueron juzgados". Los dos niños fueron llevados fuera de la ciudad, como era costumbre en el Imperio Romano, para ser ajusticiados en el llamado Campo Laudable.

"Es curioso porque con los años la ciudad romana se irá despoblando y el núcleo cristiano se agrupará aquí, en torno a los Santos Niños", enfatiza desde la cripta el delegado para la Evangelización de la Cultura. Hoy casi nadie recuerda como se llamaba el poderoso político que los hizo matar (¿quién recuerda a Publio Daciano?), pero todo el mundo conoce a los niños: con Cristo, la pequeñez es más poderosa que la fuerza.

El Legado y las Reliquias

La noticia de este acontecimiento desató una gran conmoción en la Hispania cristiana perseguida y enardeció la fe de aquellos cristianos que tal mal lo estaban pasando por la persecución diocleciana. Se dice tradicionalmente que la sangre de los mártires es semilla de cristianos, y así sucedió. Gracias a su testimonio impactante, la fe creció fuertemente. Tanta fue la fe que despertaron los Santos Niños, que en el año 646, el rey visigodo Chindasvinto los proclamó patronos de la Hispania visigoda.

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Debido a la invasión musulmana de la Península Ibérica, un peregrino francés, Urbicio (posteriormente San Urbicio), trasladó al Valle del Nocito (Huesca) las reliquias para protegerlas y evitar que fueran saqueadas, y allí quedaron a salvo. Mucho antes, en el siglo VIII, un eremita de origen francés llamado San Urbicio llegó a Alcalá de Henares. "Él había sido liberado de la esclavitud, así que, en agradecimiento a los Santos Niños, que parece que había invocado, decide salvar o llevar sus cuerpos, sus reliquias, hacia el norte", señala Prim.

De esta forma, las reliquias de Justo y Pastor acabaron en el Valle del Nocito (Huesca), donde San Urbicio murió. De allí pasaron a la iglesia de San Pedro el Viejo, lugar en el que los restos se conservaron durante siglos. Sin embargo, Alcalá de Henares siempre quiso recuperar las reliquias.

Con gran insistencia, el rey Felipe II solicitó al papa San Pio V que las reliquias volviesen a Alcalá. Recuerdan los escritos de Ambrosio de Morales, que se trató de la procesión más importante y solemne jamás realizada en Alcalá. En 1567 encomienda a D. Luis Requesens, que en ese momento es embajador en Roma, que le solicite un breve al papa Pío V para que el obispo de Huesca se disponga a devolverlas a la iglesia-magistral de Alcalá.

Accedió el Papa a lo solicitado, posiblemente entre otras cosas por su estima al diplomático español, al que años después regalaría la imagen de Ntra. Sra. de la Victoria de Lepanto. La entrada triunfal de las reliquias en Alcalá de Henares tuvo lugar el 7 de marzo de 1568. Parte de estas reliquias se custodian y veneran en la Catedral-Magistral de Alcalá. El resto se conserva en la Iglesia de San Pedro el Viejo, en Huesca.

La Catedral-Magistral y la Cripta

La Catedral Magistral se construyó sobre una antigua iglesia que a su vez se levantó en el llamado Campo Laudable, donde en el año 305 (siglo IV después de Cristo) fueron degollados estos dos niños. Cualquiera puede visitar hoy los restos de Complutum, sus tribunales, los lugares donde fueron juzgados, amedrentados y torturados. Sus restos descansan en una cripta bajo el altar de la catedral, muy fácil de visitar.

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Frente a la piedra en la que fueron martirizados Justo y Pastor, que se presenta entre diversas reliquias también expuestas, se encuentra el arca en plata realizada por los hermanos Zureño, en cuyo interior se conservan los restos de los dos niños que volvieron a Alcalá en el siglo XVI, concretamente en 1568.

La cripta de los Santos Niños todavía alberga esta piedra que siempre aparece representada con las marcas que en ella dejaron las rodillas de Justo y Pastor.

Celebraciones y Devoción Actual

Alcalá de Henares celebra este 6 de agosto su festividad en honor a los Santos Niños Justo y Pastor. Desde el pasado 1 de agosto se han venido celebrado diversos actos previos en el marco de estas fiestas que culminará este miércoles con la procesión solemne de los Santos Niños por las calles del Centro Histórico. El 2 de agosto tuvo lugar el pregón, que corrió a cargo de la Asociación Complutense de Belenistas, que celebra su 30 aniversario, ha recordado el Consistorio complutense en una nota.

Fue el pistoletazo oficial de un programa que también ha contemplado exposiciones, visitas guiadas, conferencias, música o actividades infantiles, los desfiles de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, entre otras actividades. Se espera que este miércoles 6 de agosto sea el día grande de las fiestas. Las actividades darán comienzo a las 10:00 horas con una visita guiada a la ciudad Patrimonio de la Humanidad, con el desfile de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, y con propuestas para los más pequeños en el Huerto de los Leones, en la calle San Juan, en la Plaza de Palacio y en los Santos Niños.

A las 13:00 horas se podrá disfrutar de un aperitivo gratuito en la Plaza de Palacio, han añadido desde el Ayuntamiento. Los Santos Justo y Pastor, también conocidos como los Santos niños, nacidos en Tielmes (Madrid), fueron unos mártires hispanorromanos ejecutados en el 304 en Alcalá de Henares por orden del gobernador Daciano, durante la persecución del Emperador Diocleciano.

Desde la Diócesis de Alcalá apuntan que son 18 siglos de tradición y fe cristiana que comenzaron con dos niños y que, a día de hoy, en España hay más de 20 iglesias que llevan el nombre de los Santos Niños en lugares como Orense, Burgos, Bilbao, Huesca, León, Granada o Barcelona. "Algunas fuentes e historiadores afirman que son patronos de España desde la época visigoda", finaliza.

Hoy en día los Santos Justo y Pastor están considerados entre los santos patronos de Alcalá y Madrid. San Prudencio los denominó como unos de los más gloriosos mártires de España. Los Santos Niños son para nosotros testimonio de fe en Jesucristo y ejemplo de entrega a los demás. Ellos no dudaron en ofrecerse por sus hermanos y así los enardecieron y mantuvieron viva su fe. Ellos nos enseñan también la posibilidad de ser santos.

Su objetivo fundamental es acercar a todas las personas al Señor poniendo como ejemplo el testimonio de los Santos Niños, un testimonio de amor desde la sencillez de los niños.

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