Hierro para Gestantes: Dosis Recomendada y Más
El hierro es un mineral esencial para el organismo humano, crucial para la producción de hemoglobina, mioglobina, hormonas y tejido conectivo. Es importante mantener una dieta balanceada en hierro para evitar enfermedades asociadas, como la anemia en mujeres gestantes. La anemia es la disminución de hemoglobina o del número de glóbulos rojos en la sangre, siendo estos últimos los encargados de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo.
Anemia Ferropénica en el Embarazo
La anemia ferropénica está clasificada como un problema de salud pública moderado. Tiene su origen en el déficit de hierro en las mujeres en etapa fértil debido a cuadros de anemia, anorexia o alimentación desequilibrada.
Durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan significativamente, siendo necesarios 27 mg de hierro por día, mientras que en valores normales solo se necesitan de 7 a 8 g de hierro para la homeostasis del cuerpo. Por ello, a las gestantes primerizas se les hace un hemograma para establecer los niveles séricos de hemoglobina, hierro, calcio y otros componentes, a fin de recetar dietas y suplementos, según sea el caso, para que durante los 9 meses de gestación y el parto no haya complicaciones como: trastornos hipertensivos, partos prematuros, fallo del sistema inmunológico y anemias.
Anemia Gravídica
Durante el embarazo, se puede apreciar una anemia gravídica, debido a la disminución de concentración de hemoglobina, que, en su mayoría de veces, no necesita tratamiento. La hemoglobina (Hb) en la mujer que está gestando oscila entre 11-14 g/dl. No obstante, si es menos a esta cantidad, es una anemia grave, lo que puede traer serias consecuencias negativas como: disfunciones psíquicas, inestabilidad emocional, e incluso, depresión.
Síntomas de la Anemia en Embarazadas
Podemos detectar un cuadro de anemia en una mujer embarazada cuando está sufriendo casi constantemente de fatigas, mareos, dolores regulares en el pecho, fragilidad en las uñas, la piel pálida o amarillenta, latidos del corazón irregulares, entre otros. Sin embargo, estos síntomas son muy similares a los del embarazo, por lo tanto, si dichos síntomas son muy frecuentes, es mejor ir a hacerse un análisis de hemoglobina y consultar con su médico de confianza, porque si no se hace dicho procedimiento es probable que la mujer pierda al feto.
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No obstante, se podrían evitar estos síntomas con un tratamiento adecuado. En ese sentido, es válido seguir las siguientes recomendaciones: primero, el consumo de alimentos de origen animal y legumbres, vegetales, frutos secos, entre otros, por su capacidad de absorción de hierro; segundo, el consumo de complejos vitamínicos que alcancen los 30 mg/día de hierro ferroso elemental; tercero, el uso de la sacarosa de hierro en las pacientes cuya aplicación oral sea ineficaz; y finalmente, la eritropoyetina humana recombinante en los casos de anemia severa.
Causas y Tipos de Anemia en el Embarazo
La anemia en el embarazo puede ser causada por varias razones, siendo la deficiencia de hierro la causa más común. Durante la gestación, la madre necesita más hierro para satisfacer las demandas del crecimiento del feto y de la placenta, así como para aumentar su propio volumen sanguíneo. Si la embarazada no consume suficiente hierro a través de la dieta, puede producirse anemia.
También existen anemias de tipo genético, como como consecuencia de una pérdida abundante de sangre o por deficiencias de vitaminas o nutrientes en el organismo.
Otras de las causas de la anemia en el embarazo pueden ser que el feto consuma gran parte del ácido fólico de la madre o que haya una deficiencia de la vitamina B12. Por tanto, los tipos de anemia más comunes durante el embarazo son los siguientes:
- Anemia fisiológica del embarazo: es frecuente que en el segundo trimestre de gestación y no requiere tratamiento.
- Anemia ferropénica: es el tipo más frecuente de anemia y está causada por la falta de hierro. Se produce cuando hay una mala absorción del hierro o los depósitos son insuficientes.
- Anemia megaloblástica: es un tipo menos frecuente que se produce por un déficit de ácido fólico o de vitamina B12, vitaminas implicadas en la formación de los glóbulos rojos. Como estas dos vitaminas no se acumulan en el cuerpo, hay que obtenerlas de la dieta o de suplementos alimenticios de forma continuada.
Algunas estadísticas apuntan que aproximadamente el 90% de las anemias que se dan durante el periodo de gestación se deben a la falta de hierro.
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Factores de Riesgo de la Anemia Gravídica
La deficiencia de hierro durante el embarazo puede ocasionar que la mujer se sienta cansada. Por ello, es importante conocer los factores de riesgo para reducir lo posible esta afección.
El embarazo por sí mismo es un factor de riesgo para desarrollar anemia. Sin embargo, este riesgo se verá incrementado en estas situaciones:
- Si se trata de un embarazo múltiple.
- Si la mujer tiene vómitos con frecuencia.
- Si no se consume la suficiente cantidad de alimentos ricos en hierro.
- Si las reglas antes del embarazo eran abundantes.
También puede suponer un factor de riesgo para la anemia durante el embarazo aquellos casos de antecedentes familiares de anemias gravídicas.
Síntomas de la Anemia en el Embarazo
Durante el embarazo es fundamental prestar atención a posibles signos o síntomas que puedan hacer sospechar de anemia en la mujer. Entre los síntomas más frecuentes de anemia en el embarazo se encuentran:
- Palidez de la piel y las mucosas por la reducción de glóbulos rojos y de hemoglobina en la sangre.
- Cansancio excesivo o injustificado, ya que será complicado el transporte de oxígeno.
- Somnolencia.
- Debilidad.
- Mareos y vértigos.
- Sudoración.
- Ansiedad.
- Dolor de cabeza.
- Apatía.
- Inapetencia.
- Pérdida abundante de cabello.
- Uñas que se quiebran fácilmente.
- Taquicardia.
- Dificultades respiratorias.
Cabe destacar que los síntomas de la anemia durante el embarazo también pueden ser distintos según el tipo de anemia que se padezca y el tiempo que ha permanecido sin tratar. Además, las manifestaciones de la anemia pueden ser diferentes según la persona.
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Hay que tener especial cuidado ya que algunos de estos síntomas se pueden confundir con los propios de una mujer embarazada.
En cualquier caso, si hay sospecha de anemia, lo mejor será hacer un análisis de sangre para confirmarlo o rechazarlo.
Diagnóstico y Tratamiento
La Organización Mundial de la Salud considera que hay anemia cuando los niveles de hemoglobina son inferiores a 11 g/dL, así como un hematocrito menor al 33%. Por ello, el diagnóstico de la anemia durante el embarazo se establecerá en base al resultado obtenido en una analítica de sangre.
Una vez visto cuál es el déficit que causa la anemia, se aportarán diferentes nutrientes o vitaminas para combatirla.
La dosis diaria recomendada durante el embarazo es de 150 miligramos de sulfato ferrosos o 300 miligramos de gluconato ferroso. Estas dosis pueden variar en función de cada caso y de la gravedad de la anemia, siendo éstas las cantidades indicadas para el consumo sin que supongan un efecto negativo en el feto.
No obstante, es recomendable mantenerse alerta y consultar al doctor para que lo que en un principio es un caso leve no se convierta en uno severo.
Repercusiones en el Feto
Algunos expertos aseguran que las necesidades del feto no tienen porque verse afectadas aún tratándose de un caso de anemia severa.
Sin embargo, la anemia en su forma más grave puede aumentar la probabilidad de sufrir un aborto, la mortalidad perinatal o determinadas infecciones. La anemia durante el embarazo también puede suponer que el bebé tenga un bajo peso al nacer y hay mayor probabilidad de parto prematuro.
Además, algunos estudios han advertido que los hijos de madres anémicas tienen más riesgo de padecerla durante su primer año de vida, aunque no se haya detectado siendo recién nacidos.
Recomendaciones Adicionales
En consecuencia, las necesidades de hierro en las mujeres gestantes son mayores, a diferencia de las que se requieren diariamente en las no gestantes. Es por ello que se recomiendan los suplementos de hierro como el sulfato ferroso, pero sin exceder la dosis necesaria, ya que es más sencillo controlar algo que está disminuido a lo que está elevado, porque su consumo en exceso puede llegar a ser tóxico para la salud y esto se magnifica en las mujeres embarazadas. No mantener los niveles adecuados de hierro durante el embarazo puede tener consecuencias tanto para el feto como para la madre.
Las recomendaciones del DCD (1998) respaldan la suplementación a todas las embarazadas con 30 mg al día de hierro en las gestaciones únicas desde la primera visita del embarazo. Se recomienda realizar una dieta equilibrada con alimentos ricos en hierro como carne de vacuno, pollo, pavo, cerdo, pescado, espinacas, acelgas, legumbres, frutos secos y cereales, junto con el consumo de suplementos de hierro oral a partir de la semana 24 de embarazo.
Estos suplementos pueden tomarse en forma de comprimidos, jarabe, sobres disueltos en agua o viales. Es preferible ingerir el hierro al acostarse o entre comidas junto con vitamina C (como zumo de naranja) para favorecer su absorción y no deberían tomarse con leche, té o café. La absorción de hierro disminuye cuando se aumenta la dosis, por lo que es recomendable administrarlo en varias dosis al día.
Actualmente muchos suplementos polivitamínicos que se prescriben a las embarazadas contienen hierro, por lo que no es necesario suplementar con más hierro extra a la gestantes, a no ser que se objetive una anemia moderada o severa.
Durante el embarazo, la mujer necesita una cantidad de hierro superior a la habitual. Este mineral es necesario para fabricar hemoglobina, la proteína de tus glóbulos rojos, así como para fabricar tejidos que componen tus músculos y huesos, para mantener sano el sistema inmune y, además, activar vitaminas como las del grupo B.
Las etapas del embarazo en las que el riesgo de anemia ferropénica (carencia de hierro) es mayor son el segundo y el tercer trimestre, ya que a medida que el feto crece sus necesidades de hierro aumentan. La dosis de hierro recomendada en el embarazo es de 30 mg diarios, más del 30% de lo normal. La causa es que, durante la gestación, el volumen sanguíneo de la mujer aumenta hasta un 50% para abastecer al feto de oxígeno y nutrientes. Este brusco incremento hace que disminuyan los niveles de hemoglobina en sangre de la futura madre.
Eso no significa que absolutamente todos los días debas consumir esa cantidad exacta sino que debería ser el promedio a lo largo de la semana. Demasiado hierro durante el embarazo está asociado con mayor incidencia de diabetes gestacional y otros problemas, como el estreñimiento o las náuseas.
Alimentos Ricos en Hierro
Para cubrir la dosis de hierro adecuada a todas las mujeres embarazadas se les recomienda comer alimentos ricos en hierro. La carne roja es la mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes. Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, albaricoques, patatas (con piel), brócoli o brécol, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales y cereales fortificados con hierro.
Siempre se recomienda incorporar el hierro con el estómago vacío, junto con la vitamina C (beber un zumo exprimido de naranja junto con los cereales fortificados en el desayuno, por ejemplo).
Existen alimentos que ayudan al organismo a absorber y aprovechar mejor el hierro que consumes:
- Combina tus comidas fuente de hierro con alimentos ricos en vitamina C, ya que estos aumentan la absorción del hierro: frutas cítricas (naranjas, mandarinas, fresas, kiwis…), tomate, pimiento rojo o brócoli.
- Evita consumir alimentos fuente de hierro junto con alimentos integrales.
- No es recomendable beber té en las comidas principales. Ya que los taninos que contienen pueden dificultar la asimilación del hierro.
El bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que la madre tome la suya. Sin embargo, las embarazadas que estén anémica durante los dos primeros trimestres, corren más riesgos de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso.
Suplementos de Hierro
Es posible que, a lo largo de tu embarazo, tu comadrona o tu médico miren la analítica y te recomienden tomar un suplemento de hierro hasta el momento de dar a luz. Algunas embarazadas reciben esta sugerencia desde el inicio de su gestación, otras en la semana 20 y a otras ni se lo plantean.
Según la OMS, es posible que sea aconsejable a una gran mayoría de mujeres: Se calcula que un 41,8% de las embarazadas del mundo padecen anemia, y se considera que como mínimo la mitad de esta carga de anemia obedece a la carencia de hierro (o ferropenia).
Pero lo cierto es que la OMS no ha encontrado evidencias sólidas de efectos secundarios graves, y ha encontrado evidencias moderadas de problemas tanto para la madre como para el feto por déficit de hierro: "Se ha observado que las bajas concentraciones de hemoglobina indicativas de anemia moderada o grave durante el embarazo vienen asociadas a un mayor riesgo de parto prematuro, mortalidad maternoinfantil y enfermedades infecciosas. La anemia ferropénica puede afectar al crecimiento y el desarrollo, tanto en la etapa intrauterina, como a largo plazo.
Según este mismo documento, habría que “ofrecer a todas las mujeres embarazadas pruebas de detección de anemia en la primera visita de embarazo y a las 24- 28 semanas de gestación, mediante hemograma” y “considerar como rango normal hasta las 12 semanas una hemoglobina igual o superior a 11g/ 100ml y 10,5g/ 100ml a las 28- 30 semanas de gestación.
Durante el embarazo tu volumen de sangre aumenta para suministrar suficiente oxígeno tanto para ti como para tu bebe, por eso tus requerimientos de hierro casi se duplican. La anemia por deficiencia de hierro durante el embarazo es muy frecuente. Puede aparecer en cualquier trimestre, pero es más frecuente conforme avanza la gestación, ya que cada vez son mayores los requerimientos de hierro que necesitan. Es importante saber que los síntomas de la anemia, sobre todo en casos leves, pueden ser muy parecidos a los síntomas generales del embarazo.
Durante el embarazo, la dosis diaria de hierro recomendada es de 27 miligramos, y puede encontrarse en la mayoría de los suplementos vitamínicos prenatales. Por tanto, si tu suplemento prenatal contiene hierro, te ayudará a prevenir y a tratar la anemia por deficiencia de hierro.
Tabla Resumen: Dosis de Hierro y Recomendaciones
| Etapa | Dosis Diaria Recomendada de Hierro | Recomendaciones |
|---|---|---|
| Normal (No Gestante) | 7-8 mg | Dieta balanceada rica en hierro. |
| Embarazo | 27 mg | Suplementos de hierro si es necesario, dieta rica en hierro, vitamina C para mejorar la absorción. |
| Con Anemia | 60-120 mg o más | Suplementos de hierro bajo supervisión médica, dieta específica, considerar otras formas de administración si es necesario. |
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