La Luna Creciente: Significado en Canciones de Cuna y Tradiciones Populares

13.01.2026

La Luna acompaña al hombre durante todo su ciclo vital y económico, estando presente en los juegos infantiles y en las canciones de ronda, de baile o de boda.

También se la tiene en cuenta en los pronósticos meteorológicos y en las actividades agrícolas y ganaderas. Además, en este sentido de cercanía, cuando los hombres miran a la luna llena creen distinguir en sus manchas la silueta de hombres ladrones y mentirosos, que han sido devorados por el astro, o simplemente estas manchas representan a una anciana hilando.

Las Fases Lunares y su Simbolismo

Como sabemos, la Luna nos muestra siempre la misma cara, porque su periodo de rotación coincide con el periodo de revolución alrededor de nuestro planeta.

Las fases lunares son las zonas del satélite iluminadas por el Sol y visibles desde la Tierra, según las variaciones de las posiciones relativas de la Luna, la Tierra y el Sol.

Si bien el ciclo de las fases lunares se consideraba como un símbolo de la fragilidad de la Luna, del devenir y la precariedad, lo que despertaba verdadero temor era la aparición de sus eclipses, que parecían una amenaza de muerte definitiva.

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Ya desde la época del Imperio Romano, continuando en la Edad Media, las gentes suponían que una manera de ayudar a sobrevivir al astro era produciendo el mayor ruido posible y así lo ejecutaban de manera estrepitosa.

Además, dentro de las creencias populares, los eclipses son considerado fuente de desgracias y cuando sucedían se evitaban ciertas actividades, así por ejemplo los campesinos gallegos no recogían verdura para el caldo porque la consideraban dañina y tampoco tomaban la leche de las vacas que hubieran pastado durante un eclipse.

Influencia de la Luna en la Agricultura y el Tiempo

La Luna gobierna el tiempo, influye sobre las aguas y desde tiempos antiguos, se ha creído que también manifiesta su influencia sobre la vegetación.

Así, según el Yasht, un texto iraní, las plantas se desarrollan por el calor de la Luna y en la antigua China también se pensaba que las hierbas crecían en dirección al satélite.

Autores clásicos como Plinio y Crecentino mantenían pareceres semejantes acerca del asunto de sembrar en creciente de Luna y Virgilio pedía que se tuviera en consideración las fases lunares a la hora de abordar determinadas labores agrícolas.

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“... De forma general, los campesinos seguían los dictados de las fases lunares, sembrando en sintonía con el crecimiento del disco lunar y recogiendo las cosechas o talando los árboles durante el menguante, a fin de no contrariar el ritmo cósmico marcado por el astro.

“Se tenía en cuenta la luna para sembrar y eso, lo que llaman creciente y menguante, y para sembrar los frutos en menguante, porque en creciente dicen que echa mucho vicio (que están muy pomposas las plantas, pero no dan fruto), por ejemplo las judías... La matanza también en menguante, si no decían que se estropeaba... Cortar la leña también en menguante, porque si no se raja, se abre la madera y dura mucho más si se corta en menguante.

“La leña se corta en el menguante, antes daba muy buen resultado, pero ahora yo no sé por qué es que..., precisamente la leña para hacer los carros... esa había que cortarla en el menguante de enero, y luego, cuanto cortaban las vigas, también tenía que ser antes del primer menguante de marzo, desde marzo para adelante no, porque sube la savia en ese tiempo y tenía que ser de marzo para atrás, a partir por ejemplo del mes de octubre ya empieza a bajar la savia...

“En cuarto menguante para tirar la madera. Tío Manuel cuando iba a hacer una obra, miraba el calendario y el día exacto... a tirar la madera, a cortarla... Ahora he cambiado muchos tejados y los que maderaba él se notan, la madera sana, seca, bien preparada y otros agujereada de los bichos, porque le queda la savia y cuando era cuarto menguante la savia estaba en el suelo... Madera bien serrada y conservada, como el hierro...

“Si quieres que te cunda el tocino, mata en Luna nueva el cochino” (Montaña del Porma), “Cuando mengua la luna, no siembres cosas ninguna” (Maragatería, dicho aplicado sobre todo a los productos de huerta), “En el menguante de xaneiro, corta tu madeiro” (El Bierzo).

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Este último refrán, por lo demás generalizado en toda España, está relacionado con una antigua creencia según la cual, la madera que se cortaba en el menguante de este mes solía ser de buena calidad, a lo que se aludía en otra localidad leonesa (Villacidayo) como “cortar la madera en buen tercio”.

Una frase también relacionada con este asunto era: “Estar cortado en buena luna”, que se decía en Oseja de Sajambre (Montaña Oriental), para referirse a una persona tenaz y de constitución fuerte, en referencia a las buenas cualidades de duración y conservación que se atribuía a la madera de los árboles cortados en cuarto menguante y con tiempo despejado.

Como indicábamos anteriormente, la realización de tareas agrícolas en tal y cual fase de la Luna se repite en todos los pueblos de España, y como muestra de ello vamos a mencionar dos ejemplos, uno del País Vasco y otro de Asturias; así en el primero de ellos, se creía que “los árboles de hojas festoneadas deben ser podados en cuarto menguante; los de hojas no festoneadas en novilunio..., lo mejor es matar los cerdos en cuarto menguante”, mientras que en Asturias, se dice: “Y si se quiere que los repollos cierren bien y no espiguen; y que la tripa de los embutidos sea fuerte y no estalle; y que el abono se conserve jugoso y no “canoxe”... es necesario plantar las coles, matar el cerdo y apilar el estiércol cuando “esté buena” la luna...

Si bien, como hemos visto, nuestro satélite tiene un gran protagonismo dentro de la cultura popular y sus fases marcan el calendario para la realización de determinadas faenas agrícolas, su influencia sobre la meteorología es nula; por cuanto cada fase lunar observada desde cualquier parte de la Tierra es idéntica a lo largo de cada noche y, sin embargo, los fenómenos atmosféricos no son los mismos en todos los puntos de la superficie terrestre.

Aún así se han mantenido refranes como el siguiente, que se dice en varios lugares de León y, en general, de toda España: “La luna de octubre, siete lunas cubre”, con la variante “La nieve de octubre, siete lunas cubre”, indicando que el tiempo que haga un día de este mes, lo hará los siete posteriores.

“Como la luna de octubre venga buena, tenemos buen tiempo; pero como venga lloviendo, la luna de octubre siete lunas cubre... Aquí la luna, se fijaban mucho, ahora ya no tanto, como está el reloj… pero antes, como los cuernos de la luna estuvieran abiertos, que llovía... Los cuernos de la luna no están siempre igual, no...dicen: ¡mira, va a llover, que la luna tiene los cuernos muy abiertos!...

En este etno-texto se nos indica una predicción de lluvia por la observación de los cuernos de la Luna, una señal que ya figura en la “Agricultura general”, de Alonso de Herrera, ya mencionada anteriormente: “... y si la Luna nueva tiene el cuerno más alto y más escuro que el bajo, lloverá en menguante, y si el bajo más que el alto, lloverá en creciente, y si está negra en medio lloverá quando esté llena”.

Asimismo, en un trabajo reciente, elaborado por López Megías y Ortíz López se trata sobre esta cuestión: “Así cuando ésta [La Luna] tiene la concavidad, entre sus dos cuernos hacia arriba, se decía “retiene el agua”, que es como decir que no iba a llover. Pero si uno de los cuernos ocupa la parte superior y el otro la inferior, se cree que “suelta el agua” (llueve)”.

Los halos de Sol o de Luna son fotometeoros de los cuales nuestras gentes también se han valido para obtener pronósticos sobre la meteorología venidera.

En los dichos populares sobre halos, se suele hablar con mayor frecuencia de los producidos por la luz de la Luna, que son siempre blancos.

En la mayor parte de la provincia leonesa, se denominan cercos a estos halos, como se ha recogido en San Feliz de Torío y en el Valle de Fenar. En el primero se dice que cerco es el círculo que se forma a veces alrededor de la Luna; y en la segunda zona se describe como el halo luminoso que se ve en torno al Sol o la Luna en ciertas ocasiones.

Los fenómenos de halo indican humedad en la atmósfera, pero no sirven como indicadores infalibles de un empeoramiento del tiempo, si bien en muchos dichos y refranes populares se relaciona el halo con la lluvia: “Corral de luna, a los tres días laguna” y “El corral del sol moja la capa al pastor y el de la luna la enjuga” (ambos de Villacidayo); este berciano es similar: “Cerco na Luna, auga segura”.

La Luna en Canciones y Tradiciones

La Luna está también presente en muchas canciones que acompañan al hombre durante su vida, desde la cuna, los juegos infantiles, los bailes, las bodas y sobre todo en las rondas estivales, donde como nos recuerda el etnógrafo José Luis Alonso Ponga, en su libro de lectura obligada: “Tradiciones y costumbres de Castilla y León”, “los mozos, todos juntos o en cuadrillas, recorrían las calles del pueblo cantando viejas canciones de entrañable sabor, consagradas por la costumbre, y transmitidas celosamente de generación en generación. Otras veces son canciones de sátira y burla, compuestas al efecto por algún mozo poeta, pero llenas de expresividad y sentimiento” y todo ello, añadimos, bajo la luz de la Luna.

Como hemos indicado antes, la presencia de la Luna es muy abundante en las canciones de ronda, por lo que dividiré en distintos apartados el material encontrado en tierras leonesas, a fin de comprender mejor esta participación tan directa del astro en los distintos momentos de la ronda.

En las canciones de baile también aparece la Luna y como ejemplo referimos, a continuación, tres estrofas de tres jotas del Páramo leonés.

Finalmente, y para no hacer más extenso este repertorio de canciones leonesas donde se menciona a la Luna, mostraremos algunos ejemplos de estrofas extraídas de la “Colección de Cantares de Boda de Laciana, Babia y Alto Bierzo”, recopiladas por Juan Alvarado y Albó en 1919.

Las Manchas Lunares y las Leyendas

Si nos fijamos detenidamente en la superficie lunar, se aprecian a simple vista un conglomerado irregular de zonas oscuras y brillantes, las primeras son denominadas mares o maria, mientras que las segundas son las tierras o continentes, las cuales vistas al telescopio aparecen como regiones muy accidentadas, cubiertas de cráteres y manchas.

Popularmente, a las zonas oscuras se las conoce como las manchas lunares.

En la mayoría de las tradiciones, no sólo leonesas, sino de otras partes de España, e incluso de la geografía mundial, estas manchas tienen una forma o significado relacionado con personas o animales y representan, en muchas de ellas, a la vista de todos, a un hombre transportado allí para expiar una culpa.

En ciertas leyendas leonesas se dice que las manchas lunares representan a un hombre que carga un haz de leña sobre su espalda, la cual fue robada por la noche, y en domingo, en muchas de ellas.

“Un hombre vivía con su mujer en lo más enmarañado del bosque y un día salió a acostar [cortar] leña y la cortó e hizo un grande haz y metió en él su cayada y echó a andar para casa. En el camino se encontró con un hombre que viajaba para la iglesia y le dijo: “Hombre, ¿no sabes que hoy es domingo y que descansó el amado Dios después de haber hecho el mundo, los animales y el hombre?, ¿y no sabes que está escrito en el Tercer Mandamiento que hay que santificar las fiestas?”. El que hacía estas preguntas era el amado Dios en persona; pero aquél era un hombre tan empedernido en el pecado, incorregible y contestó: “Y que me importa a mí que sea domingo en la tierra, como si es lunes en el cielo”.

“Puesto que eres un hombre tan poco cristiano - dijo el otro - llevarás eternamente tu haz de leña sobre tus hombros y vivirás siempre en la luna para escarmiento de aquellos que no santifiquen el domingo”.

En Tereñes (Asturias), la leyenda es similar, tal y como la transcribe el etnógrafo Constantino Cabal: “En la luna hay una cara. Es la de un leñador desventurado que no guardaba el domingo. Era tan excesiva su codicia como mínima su fe, y estábase un domingo trabajando, cuando el Señor lo traspasó a la luna para que todos lo viesen”.

En otra localidad asturiana la leyenda se cuenta de otro modo, y es que el leñador que caminaba de noche se burló de la Luna, y ésta se enfadó y se lo tragó.

En otras versiones recogidas en León, Burgos y el País Vasco se habla de hombres que llevan una horcada de espinos, de ilagas (aulagas) o árgomas, siendo estos dos últimos, los nombres que recibe una planta espinosa que se empleaba para cerrar las fincas. Todos ellos habrían sido robados por la noche, en presencia de la Luna, quien se llevó a los ladrones con ella.

Así, dentro de la provincia de León este tipo de leyendas están recogidas en Oseja de Sajambre y en la comarca de Rueda. En la primera localidad se dice que la mancha grande que muestra la Luna es “Longinos con una jorquetada de espinos”, aludiendo al soldado que atravesó el costado de Cristo con su lanza y después fue santificado, y siendo jorquetada la cantidad de hierba o espinos, en este caso, que se coge con una horca.

Estos espinos eran los que se cortaban en las fincas para limpiarlas y se empleaban luego para formar o reparar las propias cercas, obteniéndose también en el monte.

En varios pueblos de la comarca de Rueda también está recogido un pareado que se decía a los niños, cuando se les mostraba una mancha de la Luna: “Ese es Longinos/ con una horcada de espinos”, y en Villacidayo, pueblo de esa comarca, se dice que se trata de un hombre al que pilló la Luna robando los espinos de un corral ajeno.

Como dijimos anteriormente, la creencia de que las manchas lunares representan a un hombre cargado de leña es prácticamente universal. Baste como muestra estas otras tres leyendas, pertenecientes a otros tres lugares del oeste de Francia: “En Gascuña, es el viento el que, un domingo de Pascua, lleva hasta la Luna al campesino reincidente. Con el haz de leña que había preparado para arreglar su seto, esperará pacientemente hasta el día del juicio final..., los campesinos vendeanos mostraban a sus hijos, confinado en la Luna con su haz de leña, al hombre que había rehusado a Jesús el calor de su hogar. En la alta Bretaña se cuenta que Dios, un día, llegó en el momento en que un hombre cargaba la madera que acababa de robar. “Esta madera no es tuya y, para castigarte, debería hacerte morir pero morirás a tu hora; te permito escoger el lugar de tu exilio: el Sol o la Luna.

En general, como vemos, se trata de exponer a vergüenza pública a un ladrón, transportado al astro de la noche para expiar su culpa, que consistía en el robo de leña o espinos de un bosque o finca que no eran el suyo, un robo que, además, se cometía de noche en presencia de la Luna; de esta manera la layenda se convertía en un aviso para otros posibles ladrones que sufrirían el mismo castigo. Además, en los países de tradición cristiana, como Francia y España (también en Portugal), se añade el detalle de la violación del descanso dominical, un dato que ha llevado a algunos folclori...

Tabla: Influencia de la Luna en las Actividades Agrícolas

Fase Lunar Actividades Recomendadas Actividades No Recomendadas
Creciente Siembra de frutos Matanza, tala de árboles
Menguante Matanza, tala de árboles Siembra de frutos
Nueva Matanza de cerdos (para mejor tocino) Siembra de cualquier cosa
Cuarto Menguante Tala de madera

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