Mamas Densas, Lactancia y Riesgos Asociados
Muchas mujeres, cuando van al ginecólogo a hacerse una mamografía, se quedan con cara de póker ante la clasificación de sus mamas como “densas”. Este artículo explica en qué consiste esta condición, cuáles son sus riesgos y los síntomas que pueden llevar asociados.
¿Qué son las mamas densas?
Tener las mamas densas es un término que únicamente hace alusión a la composición del tejido mamario, mayoritariamente fibroso (encargado de sostener el resto de estructuras de la mama) y glandular (formado por los lóbulos y conductos encargados de producir y transportar la leche en caso de embarazo), que se ve reflejado en las zonas blancas de una mamografía. Las mamas poco densas, por el contrario, son aquellas que tienen una proporción menor de tejido fibroso y glandular y mayor de tejido graso.
En las mamas coexisten el tejido glandular -denso- y la grasa - poco densa-. Con el tiempo el tejido graso predomina. La densidad radiológica solo se ve en las mamografías. El 66% de las mujeres jóvenes y el 25% de las postmenopáusicas tienen mamas densas.
Clasificación de las mamas según su densidad
A partir de ahí, las mamas se clasifican en 4 grupos: A, B, C y D, en función de esta relación:
- A) Predominantemente adiposa: Las mamas están compuestas principalmente por tejido adiposo y contienen muy poco tejido fibroso y glandular. Alrededor del 10 % de las mujeres tienen mamas con mucho tejido adiposo.
- B) Densidades fibroglandulares dispersas: Las mamas están compuestas principalmente por tejido adiposo, pero se ven algunas áreas de tejido fibroso y glandular en la mamografía. Alrededor del 40 % de las mujeres tienen mamas con densidad dispersa.
- C) Heterogéneamente densa: La mamografía muestra muchas áreas de tejido fibroso y glandular. Alrededor del 40 % de las mujeres reciben este resultado.
- D) Extremadamente densa: Las mamas presentan grandes cantidades de tejido fibroso y glandular. Alrededor del 10 % de las mujeres se clasifican en esta categoría.
Riesgos asociados a las mamas densas
El hecho de tener una mayor proporción de tejido fibroglandular frente al graso es, potencialmente, un factor de riesgo. Podríamos decir que a más tejido glandular (donde se desarrollan la mayor parte de cánceres) más riesgo, y, sobre todo, porque las mamas densas son de más difícil exploración y valoración, lo que puede dificultar el diagnóstico de lesiones de riesgo. De todos modos, es solo un factor de riesgo más, no condiciona ni debe ser motivo de preocupación. De hecho, las mujeres con mamas densas o más densas no necesitan realizar revisiones más frecuentes que las que no tienen mamas densas. Lo que sí o sí incrementa el riesgo es la edad.
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Las mamas densas están asociadas a un riesgo de desarrollar cáncer de mama que es hasta cuatro veces mayor que el promedio.
La dificultad que ofrecen las mamas densas a la hora de detectar anomalías en una mamografía hace que sean necesarios controles más exhaustivos y frecuentes para prevenir cualquier anomalía, máxime cuando existen estudios que apuntan a una mayor predisposición al cáncer de mama en mujeres con mamas densas.
Tener mamas densas es más frecuente en edades jóvenes, entre los 30 y los 40 años. Sin embargo, con el tiempo la densidad mamaria va disminuyendo y el tejido de la glándula mamaria se atrofia pasando a ser grasa. En mujeres mayores de 70 años, las mamas grasas y poco densas son lo más frecuente.
¿Por qué es más difícil interpretar los resultados de las mamografías en mamas densas?
En las mamografías el tejido fibroso y glandular es blanco (al igual que la mayoría de lesiones malignas), lo que hace que resulte más difícil detectar o distinguir una posible lesión, que podría quedar encubierta. En cambio, el tejido graso se ve negro y si hay alguna lesión es mucho más fácil visualizarla, y, por tanto, detectarla y localizarla.
¿Qué se ve en la ecografía que no se ve en la mamografía?
La ecografía mamaria es un estudio que, para la detección precoz de cáncer de mama, complementa a la mamografía, y no la sustituye. Si tienes las mamas densas y te piden una ecografía mamaria tras la mamografía, no te alarmes. No significa que tengas una lesión maligna.
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La ecografía permite dirigir el estudio a las zonas peor visualizadas por mamografía y descartar enfermedad en zonas de alta densidad mamaria, así como dirigir la exploración a hallazgos detectados por palpación, sobre todo en mujeres de menos de 40 años, donde la mamografía tiene poco rendimiento.
Medidas para prevenir o detectar precozmente el cáncer de mama
Lo que es fundamental es realizar revisiones de control de forma regular -la periodicidad podrá variar de una mujer a otra en función del riesgo, por lo que debe determinarla el especialista-, ya que según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) las posibilidades de curación de los cánceres de mama que se detectan en su etapa inicial son prácticamente del 100%.
A partir de los 45-50 años es fundamental que te hagas chequeos de control de forma regular cada uno o dos años, ya que como hemos comentado, uno de los principales factores de riesgo para desarrollar un cáncer es la edad de la mujer.
Opciones de detección adicionales
Los investigadores siguen evaluando las mejores opciones de detección para las personas con mamas densas. Las pruebas complementarias de detección más comunes son:
- Ecografía: La ecografía es la opción de detección complementaria para mujeres con mamas densas a la que se puede acceder más fácilmente. Se emplean ondas sonoras de alta frecuencia para crear imágenes del tejido mamario. Las imágenes se crean a medida que las ondas pasan a través del tejido y este las refleja.
- Resonancia magnética de mama: La resonancia magnética o IRM de mama es una tecnología que se vale de imanes y ondas de radio para producir imágenes detalladas en 3D del tejido mamario. Antes de la prueba, te inyectarán una solución de contraste (tintura) en el brazo. Los cánceres absorben más cantidad de la solución de contraste que el tejido normal circundante y resultan más fáciles de ver.
- Mamografía digital con contraste: La mamografía digital con contraste (CEM, sigla en inglés) es igual a la mamografía común, excepto que en este caso se inyecta primero una solución de contraste (el mismo tipo que se utiliza para las tomografías computarizadas). El contraste ayuda a resaltar cualquier célula cancerosa anómala que pudiera estar presente.
Mamas fibroquísticas
Tener las mamas fibroquísticas no está relacionado con ninguna enfermedad ni es algo grave por lo que debas preocuparte. Se trata, simplemente, de un tipo de mamas que tienen un tejido más granuloso.
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"Las mamas o senos fibroquísticos, lejos de ser una patología, representan simplemente un tipo de mama que muestra un patrón fibronodular en la exploración, es decir, que al palparlas se pueden notar multitud de nódulos pequeños", nos explica la ginecóloga Miriam Al-Adib de Cínicas Miriam Gine, en Madrid.
En general, toda la mama tiene una tendencia a formar quistes funcionales, lo que significa que no representan ningún problema o riesgo para la salud mamaria, siendo un proceso completamente benigno. Sin embargo, estas características suelen manifestarse con mayor frecuencia en situaciones de desequilibrio hormonal, especialmente cuando se produce un predominio de estrógenos sobre la progesterona, lo que se conoce como hiperestrogenismo.
Síntomas de las mamas fibroquísticas
Aunque algunas mujeres no presentan síntomas, otras pueden experimentar diversas molestias que varían en intensidad. Estos síntomas pueden ser más notorios durante el síndrome premenstrual, justo antes de la menstruación. Por lo general, las molestias tienden a disminuir o desaparecer una vez que comienza el período menstrual.
Cuidados cuando las mamas fibroquísticas duelen
Algunas de las mujeres experimentan dolor cuando tienen las mamas muy fibrosas y, sobre todo, en determinados periodos del ciclo menstrual. Además, es importante tener en cuenta que estas mamas pueden cambiar con el tiempo", indica la ginecóloga.
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