Marisa Marín: Legado, Familia y Superación

31.10.2025

María Luisa Marín de Monzonís, conocida como Marisa Marín, es una figura emblemática en la sociedad valenciana, especialmente en el ámbito educativo. Su vida es un testimonio de dedicación, esfuerzo y compromiso, pilares que han sostenido un proyecto docente de renombre: el Colegio IALE de L’Eliana.

Una Vida Dedicada a la Educación

Marisa Marín prefiere ser nombrada como María Luisa Marín de Monzonís. Ella es el alma mater del prestigioso Colegio IALE de L’Eliana. Este proyecto educativo ha alcanzado las más altas cotas dentro del mundo de la enseñanza. IALE es un centro referente a nivel local, nacional e internacional que en muy breve plazo cumplirá sus 50 años de existencia.

Sin embargo, Marisa atribuye el éxito de IALE a su esposo, Ignacio Monzonís. Ella explica que el mérito no es suyo y que IALE es obra de su marido. Él era un hombre emprendedor, con una gran visión y muy vitalista. Ignacio supo encauzar sus expectativas y sueños en torno a la enseñanza, creando este gran proyecto de vida, trabajo y docencia. Marisa solo ha sido fiel a sus principios desde lo que mejor se le ha dado hacer en esta vida: enseñar. Un oficio al que ha dedicado todos sus esfuerzos y energías.

Sus hijos, Alejandro, Elia y Nacho, han continuado este proyecto, expandiéndolo a toda la Comunidad Valenciana y anteriormente a Dublín, Concord, Boston y Londres. Marisa recuerda con cariño sus inicios en la educación. Primero fue maestra y luego fue a la universidad, donde conoció a Ignacio. Como abogado, él trabajaba en Madrid, pero se unió a la empresa y la gestionó con eficacia.

Los Comienzos de IALE

Tanto Marisa como su marido buscaban lo mejor para la educación. Así, se ocuparon de crear sus propias escuelas con aquellos elementos imprescindibles desde sus puntos de vista. Con aquello que deseaban como docentes para sus hijos. Primero en Benicalap, en Valencia y luego en L’Eliana, el sitio en el que nació IALE. Un modelo de enseñanza bilingüe, al que se le aúna el deporte, la cultura, la música, las finanzas, los idiomas: inglés, chino, francés, valenciano, alemán y ruso.

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IALE cuenta con Conservatorio de música propio y desde siempre residencia para alumnos con bastantes extranjeros. Todo ese conglomerado imprescindible para una excelente formación es lo que ofrecen sus centros. Marisa expresa la gran satisfacción que siente al ser reconocida por antiguos alumnos que han logrado el éxito en sus vidas. A través de IALE, han ayudado a su formación, a cultivar su mente y desarrollar su talento, pero también a ser grandes personas.

Un Legado Familiar

La familia ha sido un pilar fundamental en la vida de Marisa Marín. Sus hijos, Alejandro, Elia y Nacho, han seguido sus pasos en el ámbito educativo, expandiendo el legado familiar a través de la Comunidad Valenciana y más allá.

El IALE es un colegio con un perfil muy claro. Es un colegio bilingüe, que fomenta el deporte, la cultura, los idiomas, la investigación, la tecnología, la música, el arte y sobre todo que confíen en ellos mismos y tengan seguridad y afán de superación. Es un colegio seglar, apolítico y católico. Marisa dice que son un centro privado de enseñanza y educación en el que se sienten libres para desarrollar el talento de los niños y lo logran.

El nombre de IALE es sencillo, son las iniciales de los nombres de sus cuatro hijos y encima suena bien. Se ha convertido en una marca.

Superando las Adversidades

La vida de Marisa Marín no ha estado exenta de desafíos. Ella tuvo a su hija a los cuarenta y cuatro años. Entonces era muy mayor para volver a ser madre, ya cuando el pequeño había cumplido doce. Todas las madres eran tan jovencitas... Leí en algún lugar que las perlas dan luz y que el pelo blanco aporta luminosidad. Y fue al peluquero que tenía entonces, que era genial, y le dijo: «A mí me tienes que hacer un mechón blanco». Y no me lo he quitado nunca.

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Uno de los golpes más duros fue la pérdida de su esposo, Ignacio, en 2010. Él había sido su complemento, su apoyo y quien la hizo sentir importante. Ignacio fue su bendición en todos los sentidos. No sólo su marido y el padre de sus hijos, sino su compañero, su vida, su alma… El ser que Dios puso a su lado para ayudarla a que la vida valiera la pena vivirla, con una intensidad, con una energía, de una forma como cree que no la hubiera vivido jamás sin su presencia.

Más recientemente, Marisa enfrentó la dolorosa pérdida de uno de sus hijos. Cuando falleció Nacho, ella lloró tanto que sus ojos se quedaron pequeños, porque no lo aceptaba, era imposible que le estuviera sucediendo. Pero llegó un día en que miró a su alrededor y empezó a ver las cosas que estaban por hacer en la casa. Que el pájaro había que cubrirlo por la noche, que los helechos estaban secos, que por qué se ponía todos los días un mantel tan feo. Le dijeron: «usted ya está bien».

Sin embargo, Marisa encontró la fuerza para seguir adelante. En memoria de su hijo Luis, crearon los colegios en Estados Unidos e Inglaterra. Después de llorar mucho, sintió la inspiración de crear la Orden del Querer Saber, que tanta vida le ha dado. Ahora, con Nacho, le dijo a sus hijos: «dadme una ocupación». Y lo tuvo claro: voy a transmitir mis conocimientos sobre educación. Para ello, ha creado una web y una cuenta de Instagram, porque si puede ayudar a alguien estará feliz.

El Espíritu de Marisa Marín

Marisa Marín es una mujer que ha sabido reinventarse a lo largo de su vida. Su espíritu emprendedor, su pasión por la educación y su amor por la familia la han convertido en un ejemplo a seguir. Ella es una mujer muy avanzada para su tiempo. Estudió una carrera, se dedicó a ella sin dejar de lado a la familia. Ha trabajado siempre. Todo eso se lo debo a mis padres y por supuesto a su marido. A su padre porque le ayudó a no estar quieta y saber el valor de las cosas. A ganarse la vida. Y a su madre por su voluntad, su organización, planificación y amor por su familia, fue una gran emprendedora. En la familia está el eje de todo. Para ella de un valor incalculable. Se lo resume rápidamente. Sin la familia no hay nada. El mejor de los colegios no es nada sin ella. La familia es fundamental. Los padres tienen una labor imprescindible. Ellos son los que nos ayudan con sus experiencias, a que sus hijos estén preparados aprendiendo y se sientan satisfechos, a que estemos unidos familia y colegio.

Su consejo a los jóvenes es que estudien para mantener la mente en condiciones. Ella estudió una carrera, se dedicó a ella sin dejar de lado a la familia. Ha trabajado siempre. Todo eso se lo debe a sus padres y por supuesto a su marido. A su padre porque le ayudó a no estar quieta y saber el valor de las cosas. A ganarse la vida. Y a su madre por su voluntad, su organización, planificación y amor por su familia, fue una gran emprendedora. En la familia está el eje de todo. Para ella de un valor incalculable. Se lo resume rápidamente. Sin la familia no hay nada. El mejor de los colegios no es nada sin ella. La familia es fundamental. Los padres tienen una labor imprescindible. Ellos son los que nos ayudan con sus experiencias, a que sus hijos estén preparados aprendiendo y se sientan satisfechos, a que estemos unidos familia y colegio.

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Marisa tiene una nieta que le dice: «Abuela, de mayor quiero ser como tú». Esa es su mayor alegría. Y es que, como ella misma dice, «la vida es cómo te la tomes». Ella procura reír todos los días, si no por fuera, por dentro. También llora. Pero siempre sigue adelante, transmitiendo su fortaleza y su pasión por la vida.

Su marido Ignacio reafirmó la fortaleza que le venía ya de serie, de cuando su padre, cuando todavía no había acabado la universidad, le puso una academia y le dijo que podía con todo. Y vaya si pudo. «El me hacía sentir importante, me hacía creer en mí misma». Hace tiempo que no necesita que nadie se lo diga.

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