Mariví Dominguín: Biografía de una Figura Controversial
Mariví Dominguín, cuyo nombre real era Ana María del Milagro Gutiérrez González, nació en Palma de Mallorca en 1943. Fue una figura que marcó una época y cuyo nombre está inevitablemente ligado al famoso torero Luis Miguel Dominguín.
Orígenes y Familia
Su padre, Miguel Gutiérrez, era militar y estaba destinado en Palma de Mallorca. La vida de Mariví dio un giro cuando Luis Miguel Dominguín ofreció a su padre encargarse de la finca Villa Paz, ubicada en Saelices, Cuenca.
En Villa Paz, Mariví pasó varios años de su infancia y juventud. Fue allí donde el atractivo torero, a quien ella llamaba cariñosamente "tío Luis Miguel", se encargó de su educación, al igual que Lucía Bosé, la esposa del torero.
Educación y Juventud
Tras pasar una temporada al cuidado de una institutriz alemana, Mariví fue enviada a un estricto colegio de monjas. No fui buena estudiante y enfermé de tanto llorar, por lo que me sacaron del internado”.
Posteriormente, estudió en el Liceo Francés de Madrid y continuó su formación en Francia e Inglaterra. A los 15 años regresó a Madrid, convertida en una joven atractiva e independiente.
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Matrimonio Temprano y el Inicio del Romance Prohibido
Con 16 años se casó con José Ramón Castillo Housch , lo que al parecer no sentó muy bien a su ‘tío’. Cuando volví del viaje de novios, Miguel me dejó el recado de que le llamara y me di cuenta de que con mi boda no solo no había arreglado nada, sino que todo se había complicado aún más. Fue una época loca, aunque Miguel y yo procurábamos no hacer daño a nuestros respectivos cónyuges, porque eran personas magníficas y las queríamos muchísimo", explicó.
Fue entonces cuando Mariví y su primo hermano empezaron a verse a escondidas. "Brujita, como descubran lo nuestro, nos matan", le decía él.
Según cuenta Miguel Bosé en su libro El hijo del Capitán Trueno, fueron los padres de la muchacha quienes la alentaron a meterse en la cama del torero por odio a "la italiana".
El Escándalo Público
La carismática pareja se rompió en 1967, después de un desliz del torero con su prima Mariví Dominguín. Cuando Lucía Bosé los pilló besándose, se sintió doblemente traicionada. A la hora de elegir, Luis Miguel se decantó por su amante, a la que regaló un apartamento en la madrileña plaza de Cataluña.
Durante varios años, la pareja mantuvo un apasionado idilio del que fue testigo la jet set mundial. “Fue un amor de novela prohibida”, contaría una vez. “Luis Miguel me llamaba su ‘poupée’". Me llevaba a las cacerías de Franco, éramos la única pareja ilegítima a la que admitían. El Caudillo se acercaba y siempre nos preguntaba: ‘¿Ya han ido ustedes a misa?’. Y cuando le decíamos que sí, le pedía a Luis Miguel que le contara el último chiste sobre su persona. Hasta que él no reía no se reían los pelotas que lo rodeaban”.
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Pero aquello se estropeó bastante cuando un reportaje para la revista Garbo en el que ella, ataviada con un biquini, aparecía sentada sobre el torero y besándolo, los llevó a ser denunciados por escándalo público. Durante el tiempo que duró el proceso judicial, Mariví se enfrentó a la envidia, el insulto y el desprecio de una sociedad que nunca terminó de aceptar su romance.
La Reacción de la Familia Bosé
Aunque fueron muchas las infidelidades de Luis Miguel Dominguín durante su matrimonio, Mariví Dominguín fue la persona que más odiaron los tres hijos del torero."Lo que más le dolió a mi madre es que ella prácticamente la había criado”, cuenta el cantante Miguel Bosé en el segundo capítulo de la serie.
Mientras que su hermana Lucía ha asegurado: "De pequeña yo pensaba de ella lo peor de lo peor porque nos había quitado a nuestro padre". Y Paola recuerda que lo que más hizo sufrir a su madre fue que "todo el mundo lo sabía y ella fue la última en enterarse. Además, mi madre cuidó a Marivi de pequeña, participó en su educación...
Miguel Bosé describe a Marivi como la mujer a la que más odia en el mundo y su hermana Paola recuerda que lo que más le dolió a su madre fue que "todo el mundo lo sabía y ella fue la última en enterarse. Además, mi madre cuidó a Marivi de pequeña, participó en su educación... fue algo muy feo".
- "Demonio, mala gente, envidiosa, falsa, lagarta, bruja", así la retrata Miguel Bosé.
- "De pequeña yo pensaba de ella lo peor de lo peor porque nos había quitado a nuestro padre", ha asegurado Lucía.
Maternidad y Relaciones Posteriores
En la misma época, Mariví empezó una relación paralela con un prestigioso financiero cuya identidad decidió no desvelar. Cuando le dijo a Luis Miguel que estaba embarazada, el torero espetó que él sabía que ese niño no era suyo y la invitó a salir de su casa y de su vida.
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Su hijo, Leo, vino al mundo en noviembre de 1971 y, desde ese momento, se convirtió en la razón de existir de una mujer que se marchó una temporada fuera de España a trabajar. Luego apareció en su vida el doctor Adolfo Abril, que era eminencia médica, pero también tenía cierta fama de donjuán. "Quise formar un auténtico hogar", confesó ella tras casarse por segunda vez en junio de 1978. "Estuvimos unos años juntos, queriendo salvar la situación, intentando tener buena fe, pero no fue posible. No fue una cuestión de celos. Esas salidas de Adolfo no me empujaron a nada, porque nunca fui celosa. Fui simplemente consecuente. Fue como la moraleja de una pérdida de tiempo precioso, el resultado de sembrar en tierra estéril y recoger un mal fruto”.
Durante su segunda separación, Mariví encontró consuelo en amigos como Augusto Algueró, que tiempo atrás había estado casado con Carmen Sevilla. La amistad se transformó en una relación de pareja que duraría algunos años y donde, por primera vez, la mallorquina se sintió tratada con ternura. "No he tenido suerte en el amor, pero no quiero culpar a nadie por ello”, reflexionó en una ocasión. “Cuando alguien es tan exigente, idealista y sensible como yo, no todo sale a la medida de sus deseos. No debería haber pedido tanto a los hombres en sentimientos, fidelidades, ternuras y comprensiones".
Enfermedad y Fallecimiento
La autobiografía de Mariví, que en su última etapa trabajó como relaciones públicas del madrileño hotel Conde Duque, se publicó en 1993. Al poco tiempo le diagnosticaron un cáncer genital.
Desde el mismo momento en que supo que estaba enferma quiso aprovechar su proyección pública para visibilizar la dolencia y explicar cómo estaba afrontando la enfermedad. “Lo peor es el cáncer de tristeza”, lamentó en una revista. “Así no se puede ir a ningún sitio. Ese sí acaba contigo. Mi organismo ha reaccionado muy bien a los primeros ataques contra el mal. Quiero que se sepa que a la bestia negra hay que mirarla a la cara. A mí me gusta torear de frente. Tengo cáncer, sí, pero voy a combatirlo. Es fundamental la actitud. A esta bestia negra, como a esa otra del sida, hay que pelearlas, no caer en el desamparo”.
Mariví Dominguín falleció a causa de un cáncer genital. Una figura hoy olvidada, pero que fue protagonista durante años de muchas páginas del corazón.
Legado
A pesar de los reveses y de las infidelidades, Mariví nunca perdió la fe en los hombres y ofreció siempre una impresión de persona vitalista que procuraba no perder la sonrisa. Dejó constancia de ello en Paseo por el amor y la vida, un jugoso libro de memorias donde describe su relación con la alta sociedad madrileña y retrata a todas y cada una de sus parejas.
En definitiva, Mariví Dominguín fue una mujer que vivió intensamente, marcada por el escándalo y el amor prohibido, pero que supo dejar su huella en la sociedad de su tiempo.
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