Mastitis No Puerperal: Causas, Síntomas y Tratamiento Detallado
La mastitis es una inflamación del tejido mamario que produce dolor, hinchazón y enrojecimiento. Es posible que vaya acompañada de una infección en la zona. Generalmente, se asocia a mujeres que están amamantando, pero la mastitis sin lactancia se produce en mujeres que no están dando el pecho y también en hombres.
¿Qué es la mastitis periductal sin lactancia?
La mastitis sin lactancia, también conocida como mastitis periductal, es más frecuente en mujeres jóvenes, menores de 30 años, y durante la perimenopausia, aproximadamente a partir de los 50 años. Se caracteriza por una inflamación que suele estar localizada en una parte concreta de la mama, normalmente cerca del pezón. En algunos casos, puede afectar al pecho entero, aunque no es lo habitual y raramente ocurre en ambos senos.
Su diagnóstico es más complejo que el de la mastitis por lactancia o mastitis puerperal, que es la que se produce tras el nacimiento del bebé. Para detectar la mastitis periductal suele realizarse una ecografía, ya que la mamografía puede resultar insuficiente para examinar el tejido.
¿Por qué se produce la mastitis sin lactancia?
La mayoría de las mastitis no puerperales se originan a consecuencia de la ectasia de los conductos galactóforos, que son los que transportan la leche materna. La ectasia ductal se produce cuando uno o varios conductos lácteos debajo del pezón se dilatan y sus paredes se engrosan. El conducto galactóforo se llena de líquido y se obstruye.
Otras causas que pueden provocar la mastitis sin lactancia son:
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- Fricción constante de los senos.
- Alteraciones en el sistema endocrino.
- Mamas fibroquísticas.
- Elevados niveles de hormona prolactina.
- Consumo de tabaco.
El estilo de vida y la predisposición genética pueden influir en la probabilidad de padecer una mastitis sin lactancia. Por ejemplo, las mujeres fumadoras tienen un mayor riesgo de padecer mastitis periductal porque las sustancias presentes en el humo del tabaco pueden dañar los conductos. El consumo de tabaco también puede interferir en el proceso de curación.
Por otro lado, los piercings en el pezón pueden incrementar el riesgo de infección y complicar su tratamiento.
¿Puedo tener mastitis no puerperal recurrente aunque no haya dado el pecho?
Como hemos comentado, la mastitis no es una afección exclusiva de las mujeres que dan el pecho. Cuando esta inflamación cursa con infección, dolor y secreciones, los tratamientos médicos consiguen una buena recuperación en poco tiempo. Algunas mujeres presentan mastitis recurrentes, que se suceden cada cierto tiempo, o mastitis recidivante, que reaparece tiempo después de la curación.
La mayor complicación de la mastitis sin lactancia es que se puede hacer crónica. La causa suele ser una mala evolución de la afección. En estos casos, la solución puede ser necesario extirpar los conductos galactóforos.
Síntomas más comunes
En ocasiones, la mastitis periductal no produce síntomas, aunque algunas mujeres pueden presentar secreción por el pezón, inflamación y dolor en la mama. La acumulación de secreciones puede derivar en una infección del tejido que rodea los conductos galactóforos.
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Los síntomas más frecuentes de una mastitis sin lactancia son los siguientes:
- Inflamación constante de la mama afectada.
- Enrojecimiento e irritación del área infectada.
- Dolor en la zona.
- Sensación de picazón o pesadez.
- Presencia de masas palpables de diferentes tamaños.
- Sensación de calor que se percibe al tacto.
- Absceso o acumulación de pus.
- Secreciones por el pezón.
La zona enrojecida suele tener forma triangular, con vértice en el pezón. En algunos casos, puede aparecer fiebre, náuseas, vómitos o dolores musculares. Cuando las molestias son persistentes o se agravan, es recomendable acudir a tu centro ginecológico de confianza, ya que cuanto antes se diagnostique, más efectivo será el tratamiento.
Tratamiento para este tipo de infección
Los casos más leves de mastitis sin lactancia suelen mejorar sin tratamiento. Si los síntomas no desaparecen, conviene realizar una exploración y diagnóstico lo antes posible. Los especialistas suelen prescribir antibióticos para curar la infección. También es común combinar este tratamiento con inhibidores de la prolactina. En determinadas situaciones, aunque es lo menos frecuente, se puede recurrir a la cirugía para extraer los conductos galactóforos afectados.
La infección puede durar entre una y tres semanas. Independientemente de que tu médico te haya recetado un tratamiento, puedes aliviar los síntomas de la mastitis sin lactancia con remedios caseros.
Estos son algunos de los remedios caseros para la mastitis periductal:
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- Aplicar compresas frías y calientes alternativamente ayuda a aliviar la inflamación.
- Las hojas de col tienen propiedades antiinflamatorias y ejercen un efecto calmante en la zona afectada.
- Las propiedades antibióticas del ajo crudo ayudan a combatir la infección de manera natural.
- Las compresas con vinagre de manzana mezclado con agua tibia calman la inflamación y otros síntomas de la mastitis periductal.
- El aloe vera es bien conocido por sus múltiples propiedades. Aplicar directamente el gel que contienen sus hojas tiene efectos analgésicos y antibacterianos.
- Una pasta de flores de caléndula con aceite de oliva es otro de los remedios caseros para la mastitis sin lactancia.
- Unas gotas de aceite esencial del árbol de té, diluidas en aceite de almendras o de oliva, pueden ayudar con los síntomas de la mastitis periductal por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.
- Los alimentos ricos en vitamina C contienen antioxidantes y ayudan a cicatrizar. Puedes incluir en tu dieta naranja, kiwi, mango, tomate, pimiento rojo, etc.
Siguiendo los consejos de tu médico y con la ayuda de algunos remedios naturales, seguramente la mastitis no puerperal desaparecerá en pocos días. La mastitis es una inflamación de la mama que puede acompañarse o no de infección. Hay diversas causas de mastitis, la mayoría de las cuales son benignas. Su causa es una infección causada por bacterias que se encuentran en la piel en condiciones normales y que entran en el tejido mamario a través de la piel o del pezón. Algunas mastitis inflamatorias no son causadas por agentes infecciosos.
Otros tipos de mastitis
- Mastitis ocasionada por un cuerpo extraño: Como el escape de silicona o de parafina, a través de la pared una prótesis de mama.
- Mastitis subclínica: Es la que no presenta signos ni síntomas.
- Mastitis aguda: Es una inflamación aguda de la mama que suele ser intensa y de corta duración.
- Mastitis crónica: Es una mastitis duradera, que suele ser de menor intensidad, pero de larga evolución.
Abscesos Mamarios
Los abscesos mamarios son colecciones de pus que se localizan en el espesor de la mama. Los abscesos mamarios se diagnostican mediante la inspección y palpación de la mama y la realización de una ecografía mamaria. Los abscesos en el tejido de la mama pueden estar, o no, relacionados con el embarazo y la lactancia.
Abscesos mamarios no puerperales
No guardan relación con la lactancia. Se tratan inicialmente con antibióticos y se controla la respuesta al tratamiento mediante la ecografía mamaria. Si el absceso de la mama no responde a ninguno de los tratamiento realizados, hay que realizar una mamografía y una biopsia con aguja gruesa BAG guiada mediante ecografía mamaria.
Fístula mamaria
La fístula mamaria es una comunicación anormal de un conducto mamario o de un absceso directamente hacia la piel. Puede producirse de modo espontaneo, o ser provocada por realizar un drenaje o una cirugía.
Galactocele infectado
Sucede durante la lactancia por infección de un quiste lácteo.
¿Cuándo acudir al ginecólogo?
Si padeces algunos de los síntomas de mastitis, lo mejor es acudir a una consulta con el ginecólogo. Tienes dificultades o trastornos en la lactancia que se acompañan de signos inflamatorios o tienes sospecha de iniciar una mastitis de la lactancia. Con la mastitis simple, el tratamiento será mas sencillo y efectivo. Por el contrario, si la mastitis se presenta con complicaciones, es frecuente precisar cirugía y tratamiento medicamentoso adicional.
¿Qué es la mastitis?
La mastitis es la respuesta inflamatoria de la glándula mamaria frente a una agresión. La causa más frecuente de mastitis es la infecciosa, aunque en ocasiones la inflamación del tejido mamario tiene un origen no infeccioso como ocurre en las mastitis post irradiación, la necrosis grasa o el carcinoma inflamatorio. La forma de presentación más frecuente es la mastitis puerperal, con una incidencia de entre el 2 al 33% de las mujeres con lactancia materna, siendo la principal causa del abandono de esta.
Causas de la mastitis
La causa más frecuente de la mastitis puerperal es la obstrucción de los conductos galactóforos (por los que se excreta la leche) y la colonización de las bacterias que se encuentran en la piel de la superficie mamaria o de las que se encuentran de manera habitual en la leche materna. Ahora bien, también pueden darse síntomas de mastitis en hombres o en mujeres que no estén lactando.
¿Cuáles son los principales síntomas de la mastitis?
Tanto en la mastitis puerperal como en la que se produce por cualquier otra de las causas mencionadas previamente, los síntomas pueden aparecer de forma repentina. Estos son los síntomas de mastitis más habituales:
- Enrojecimiento de la piel de una zona de la mama
- Aumento de la temperatura en la zona afectada, generalmente acompañada de una mayor sensibilidad.
- Dolor mamario que puede llegar a ser intenso.
- Aparición de un nódulo subyacente al enrojecimiento de la piel.
- Fiebre y/o Malestar generalizado.
¿Cómo se diagnostica la mastitis?
El diagnóstico de la mastitis se lleva a cabo en diferentes fases:
- Exploración mamaria con inspección y palpación, para determinar la simetría, la presencia de nódulos dolorosos, si existe enrojecimiento de la piel o incluso, la presencia de fluctuación en presencia de un absceso mamario.
- En los casos de mastitis con lactancia es posible que se realice un cultivo de leche materna para determinar el tratamiento de mastitis más apropiado para la paciente.
- En ocasiones, sobre todo en los casos de mastitis no puerperal, se deben solicitar pruebas de imagen como la mamografía y la ecografía mamarias para descartar un origen tumoral.
La mejor forma de diagnosticar precozmente una mastitis es acudir al especialista cuando aparecen los primeros síntomas. En casos en los que la mastitis persista, es posible que sea necesario realizar una biopsia, la toma de una muestra biológica con el objetivo de descartar, por ejemplo, un cáncer de mama no diagnosticado previamente.
Es fundamental recordar la necesidad de acudir al ginecólogo con una periodicidad anual para realizar una exploración ginecológica adecuada, que incluirá la exploración mamaria y la indicación de realizar una mamografía y/o una ecografía mamaria en función de la edad y de los antecedentes familiares y personales de cada paciente.
Tratamiento de la mastitis
Una vez confirmados los síntomas de mastitis, lo habitual es que el ginecólogo prescriba la medicación más oportuna y que haga un seguimiento sobre la evolución de la persona afectada por esta patología. Además, es importante informar a las pacientes que la presencia de una mastitis no contraindica la continuidad de la lactancia materna y que el tratamiento antibiótico pautado para cada caso es también compatible con el mantenimiento de la misma.
¿Puede producir dolores la mastitis?
Sí, los síntomas de mastitis pueden provocar dolor de forma constante que puede verse acentuado además durante los momentos de lactancia.
¿Se puede dar la mastitis en los hombres?
Sí, pueden darse síntomas de mastitis en hombres y en este caso deberían acudir al médico para el diagnóstico.
Otros datos importantes sobre la mastitis
- Mastitis Puerperal: La infección mamaria se produce a los pocos días del parto, durante el periodo de lactancia.
- Mastitis NO Puerperal: Es toda infección mamaria del pecho, se da en mujeres sin estar en periodo de lactancia, en varones y niños.
La principal causa de la mastitis es el estancamiento de la leche en los conductos del pecho. La infección por bacterias en la piel del pecho produce la mastitis tanto en mujeres como en varones, debido a bacterias tipo Staphylococcus aureus, o Escherichia colli, que son los más frecuentes.
Las heridas o grietas en el pezón son puntos de entrada para las bacterias, provocando una infección del pecho tras lo cual debido a esta infección, la zona del pecho se inflamará cerrando con ello los conductos de la leche.
El tabaco es un factor de riesgo importante ya que mas del 90% de las mastitis se dan en mujeres fumadoras.
Tienden a aparecer los síntomas de un cuadro infeccioso, como fiebre y escalofríos. Siempre debes acudir a tu medico, es él el que te debe dar un tratamiento y recomendaciones a seguir.
Hay que distinguir por qué se produce la mastitis. Si la paciente está con la lactancia o no. Si aplicamos calor antes de dar el pecho estos conductos se dilataran y será más fácil que se vacíen. Tras la lactancia, debemos aplicar frió para aliviar el dolor. También, para aliviar el dolor se puede tomar ibuprofeno.
Se continuará con la lactancia siempre y cuando el bebé pueda succionar, y tu medico así te lo indique. Existen antibióticos con los que se puede continuar la lactancia, pero cambia tanto el sabor de la leche que el bebé puede rechazar las tomas. Si esto sucede, se extraerá la leche manualmente desechándola y el niño tomara biberón durante el tiempo que dure el tratamiento antibiótico.
Mastitis Puerperales
Las mastitis puerperales suelen aparecer entre el 17-27% de mujeres que dan lactancia natural a sus hijos y es producida por la obstrucción de los conductos lácteos. La leche materna actúa como caldo de cultivo para los gérmenes y se produce la infección.
Es por eso que para prevenir una infección de este tipo se debe tener una correcta higiene de las mamas, lavando el pezón antes y después de cada toma, sobre todo si existen grietas, protegerlo con gasas estériles y usar alguna pomada cicatrizante con linolina.
Los síntomas que más frecuentemente aparecen son una zona de induración superficial de la mama, de extensión variable, con signos de inflamación (tumor,dolor, calor y enrojecimiento), que pueden ir desde una celulitis leve hasta la formación de abcesos, con fiebre, mal estar general y escalofríos.
A menudo se trata de un proceso leve, obstructivo, que con el correcto vaciamiento de las mamas, algún antiinflamatorio y una correcta técnica de lactancia se resuelve sin llegar a producirse la infección. La mayoría de las veces se trata de un proceso benigno que con el adecuado tratamiento se soluciona en 7-14 días y no es preciso la inhibición de la lactancia.
Causas de la mastitis durante la lactancia
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por: la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.
La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.
Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón.
Factores de riesgo para la mastitis
Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.
Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia.
A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Edad: Algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
- Mastitis previa: Hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
- Nutrición: Se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
- Estrés y fatiga.
- Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.
¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz.
Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.
Síntomas de la inflamación mamaria
El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:
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