Matrimonio sin Hijos: Un Análisis Estadístico y Social en España y Europa
En los últimos años, los hogares que más han aumentado en Europa son aquellos que no encajan en el concepto tradicional de familia, es decir, la formada por padres, madres e hijos que conviven bajo un mismo techo. España no es una excepción.
España se encuentra en ese grupo mayoritario de países europeos en los que se han verificado estos aumentos, según datos de Eurostat (basados en las Encuestas de Población Activa que se realizan en todos los Estados miembros).
Tendencias Demográficas en España
La demografía española, al igual que la de otros muchos países, dentro y fuera de Occidente, está cambiando mucho y rápido. De hecho, lleva ya tiempo haciéndolo.
Si repasamos el índice de fecundidad nos encontramos con que se ha desplomado a lo largo de las últimas décadas: de 2,94 hijos por mujer en 1967 hemos pasado a 1,12. Y bajando. La tendencia ha sido la opuesta entre las personas que viven solas.
Hogares Unipersonales
En cuanto a los hogares unipersonales, constituyen ya la categoría más extendida entre los casi 18,9 millones de hogares españoles tras haber subido del 23,6% al 26,6% del total entre 2012 y 2021.
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Hogares con Niños
Centrando la atención en los hogares en los que viven niños/jóvenes (económicamente dependientes), la mayoría responde al modelo de familia nuclear (una pareja con hijos), pero una parte no desdeñable está formada por hogares con un solo adulto o con varios adultos que no constituyen una pareja.
La proporción de niños españoles de 0 a 16 años que se encuentran en esa situación asciende al 18% de todos los de esas edades. Es decir, casi uno de cada cinco niños españoles no convive regularmente con alguno de sus progenitores.
La mayor presencia de los hogares sin hijos, tanto en España como en la mayoría de Europa, y la diversificación de la composición de los hogares en los que los hijos sí están presentes son evidencias del profundo cambio familiar que se está produciendo.
Una transformación que lleva a preguntarnos si debería preocuparnos como sociedad, si refleja una realidad ineludible, hacia una mayor independencia y libertad individuales o es un síndrome perturbador.
Factores que Influyen en la Decisión de No Tener Hijos
La gran pregunta llegados a este punto es… ¿Por qué los españoles tenemos menos hijos que hace unas décadas o incluso optamos por no tenerlos? Según sus sondeos, el 77,3% de los españoles cree que la gente no tiene hijos "por falta de medios económicos". El 44,1% señala otra causa que va en la misma línea: "problemas para conciliar" vida laboral y profesional.
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Varias razones económicas y sociales influyen en el auge de los hogares DINK (Dual Income, No Kids). El retraso en la emancipación, la inestabilidad laboral o la dificultad para encontrar pareja llevan a que muchas personas se decidan a ser padres cuando la posibilidad de tener hijos de forma natural ya es muy reducida debido a su edad.
Vivimos en una sociedad donde casi todo ha de tener una razón instrumental, donde todo se mide en términos de inversión y rendimiento: desde la enseñanza hasta el juego infantil (reconvertido en extraescolares), la dieta, el ejercicio o buena parte de las relaciones. Y la maternidad y la paternidad no escapan a ese utilitarismo pragmático.
“Ha cuajado la idea de ¿para qué me sirve...? antes de decidir hacer cualquier cosa; y en el caso de los hijos esa pregunta tiene el efecto de una reducción drástica de la natalidad, porque muchas personas los ven como una inversión muy costosa, sin garantía alguna, y que obstaculiza sus carreras profesionales y su desarrollo económico, que reduce la libertad personal y la expansión social”, reflexiona el filósofo Francesc Torralba.
El sociólogo Pau Miret apunta que, desde un punto de vista utilitarista, tampoco es ya necesario tener hijos para que garantizarse cuidados en la vejez. “La ayuda a los mayores se ha socializado y además, si no has tenido hijos, es posible que hayas acumulado más patrimonio para cuidarte en esa vejez”, comenta.
Torralba añade que los escenarios apocalípticos que se esbozan como futuro tampoco ayudan a encontrar razones para tener hijos. “Hay quienes se plantean ‘¿para qué voy a traer un niño a este mundo si lo que le espera es un escenario de basura, de crisis climática o posnuclear?’ y otros que opinan que, si nadie sabe cuándo se va a despeñar la sociedad por el precipicio, más vale gozar del momento y disfrutar de lo que tienen en lugar de procrear”, dice.
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Porque la pujanza del modelo de vida ‘pareja sin hijos’ también tiene que ver con el auge del narcisismo y el individualismo. “Vivimos en la sociedad del yo: mi proyecto, mi futuro, mi carrera, mis aficiones, cuidar de mí... Las estadísticas avalan a quienes deciden no tener hijos para disfrutar de unos niveles más elevados de bienestar.
Los gastos asociados a los niños son elevados y muchos de ellos obligados, y eso determina que hoy por hoy, los hogares más pobres y más vulnerables sean los que tienen hijos a cargo. Según los últimos datos del INE, correspondientes a 2022, la tasa de riesgo de pobreza entre las parejas sin hijos a cargo es del 15%, mientras que la de las que tienen uno o más niños se eleva al 22,5% (el 23,8% en el caso de Catalunya).
De hecho, España figura en el ‘top 3’ de países de la Unión Europea con mayor porcentaje de hogares con hijos en riesgo de pobreza, es decir, con unos ingresos inferiores al 60% de la renta mediana disponible o con problemas para pagar el alquiler o la hipoteca, para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, hacer frente a imprevistos o comer carne o pescado cada dos días, por citar sólo algunas de las carencias materiales más habituales.
Según los últimos datos de Eurostat, la vulnerabilidad económica que lleva asociado el tener hijos en España sólo se ve superada por lo que ocurre en Rumanía y Bulgaria.
“En España tener hijos es una decisión privada de la pareja, no hay ayudas directas a las familias ni un fácil acceso a las guarderías como en otros países; la gente sabe que si decide tener niños, ha de acarrear con todas las consecuencias que ello conlleva, que cada vez se conocen mejor, así que quizá por eso tenemos uno de los niveles de fertilidad más bajos de Europa, al menos en Catalunya”, reflexiona el sociólogo e investigador del CED Pau Miret.
Y no se trata de un problema exclusivo de quienes tienen pocos ingresos. También afecta a las rentas medias y medias-altas. “Quien no tiene hijos y tiene dinero sabe que puede gastarlo cómo y cuándo quiera, en viajes, ocio, bienestar personal; los que tienen hijos tienen que destinarlo a satisfacer las necesidades familiares y a áreas de gasto específicas y sobre todo relacionadas con los hijos, porque el coste de los niños es alto”, enfatiza Miret.
El Aumento de los Hogares DINK
Vivir en pareja sin hijos ya no es una etapa en el curso familiar sino una meta.
Los datos de Habits (un big data desarrollado por la firma Ais Group que ofrece un retrato estadístico de la sociedad española a partir de la información del censo, el catastro, el padrón, la encuesta de presupuestos familiares, la de condiciones de vida, y datos del SEPE o de la AEMET, entre otros) indican que el 15% de los hogares españoles son DINK.
En concreto, el número de parejas DINK de menores de 35 años ha pasado de representar el 6,3% de todos los hogares a suponer un 5,8% entre 2019 y 2022, según los últimos datos de Habits. Miret atribuye esta evolución a la caída de la fecundidad durante las últimas décadas. Y vincula este cambio al experimentado por el mercado de trabajo español, donde ha crecido mucho la movilidad laboral y hay pocas ayudas familiares o facilidades para conciliar.
Miret coincide en que hay razones económicas y sociales en el auge de los hogares DINK. El retraso en la emancipación, la inestabilidad laboral o la dificultad para encontrar pareja llevan a que muchas personas se decidan a ser padres cuando la posibilidad de tener hijos de forma natural ya es muy reducida debido a su edad.
Impacto Psicológico en la Pareja
Las parejas sin hijos son cada vez más comunes en la sociedad actual. Los motivos para no tener hijos son diversos y van desde la elección personal hasta la imposibilidad biológica. Sin embargo, la decisión de no tener hijos puede tener un impacto significativo en la psicología de la pareja.
Expectativas y Roles de Género
Tradicionalmente, la sociedad ha asociado la felicidad y la realización personal con la maternidad y la paternidad. Los roles de género tradicionales también han dictado que las mujeres deben ser madres y los hombres padres. Sin embargo, muchas parejas están desafiando estos estereotipos y eligiendo no tener hijos.
Satisfacción con la Vida
Las investigaciones sugieren que las parejas sin hijos pueden ser tan felices y satisfechas con sus vidas como las parejas con hijos. De hecho, algunos estudios incluso han encontrado que las parejas sin hijos tienen niveles más altos de satisfacción con la relación y menos estrés.
Al igual que ser padre supone vivir experiencias únicas y sentir un amor desconocido hasta ese momento; no tener hijos te aporta autonomía en las decisiones de tu vida, no tener que preocuparte por el reto de la conciliación laboral, poder centrarte en tu vida profesional, en tu tiempo de ocio, en tu relación de pareja y, por supuesto, en ti mismo.
Es precisamente esta perspectiva vital la que muchas personas valoran y por la que deciden no tener hijos.
Familia y Relaciones Sociales
La decisión de no tener hijos puede afectar las relaciones con la familia y amigos. Algunas personas pueden sentir la presión de sus familiares para tener hijos.
No tener hijos es una opción de vida tan respetable como la elección contraria. Además, la aventura de educar a un nuevo ser es muy exigente y por tanto, conviene no observar este proyecto vital desde la idealización, sino desde el realismo.
Algunas personas sufren la presión social que todavía existe en relación con la creencia de que la felicidad está en conexión con la formación de una familia. Sin embargo, no debes dejarte condicionar ni agobiarte, por ejemplo, cuando tu familia te pregunta cuándo piensas dar el paso de buscar un bebé, porque ser padre o no serlo es una elección propia.
Mitos y Estereotipos
Existen muchos mitos y estereotipos sobre las parejas sin hijos. Algunos de estos mitos son:
- Las parejas sin hijos son egoístas.
- Las parejas sin hijos no son responsables.
- Las parejas sin hijos no son felices.
Es importante desafiar estos mitos y estereotipos. La decisión de tener o no hijos es una decisión personal que debe ser tomada por la pareja en conjunto. No hay una respuesta correcta o incorrecta. Lo importante es que la decisión sea tomada con base en lo que es mejor para la pareja y su futuro.
Así como existen muchos casos de parejas con hijos que son muy felices, también hay grandes historias de amor protagonizadas por dos personas que de una forma libre han decidido no dar ese paso, y en ningún momento se arrepienten de ello.
Reflexiona sobre si quieres vivir una relación de pareja sin hijos, porque tu felicidad depende de ti.
Rupturas Matrimoniales
El número de rupturas matrimoniales -separaciones, divorcios y nulidades- aumentó un 13,2% en 2021 hasta alcanzar los 90.582, volviendo así a incrementarse esta cifra tras la caída registrada en 2020 debido a la pandemia, según la Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Así, de los datos se desprende que, el año pasado, hubo 86.851 divorcios, lo que supone un incremento del 12,5% con respecto al año anterior; 3.674 separaciones, un 32,4% más que en 2020, y 57 nulidades, un 42,5% más.
De esta forma, el número de rupturas matrimoniales vuelven a incrementarse y a situarse en cifras más similares a las registradas antes de la pandemia (en 2019 fueron 95.320), después del descenso que experimentaron en 2020, coincidiendo con el confinamiento por la Covid-19, cuando cayeron hasta las 80.015.
Además, en 2021, hubo 1.672 divorcios entre personas del mismo sexo (el 1,9% del total) y, de ellos, 900 fueron de hombres y 772 de mujeres; y 68 separaciones.
Respecto a la duración del matrimonio, casi uno de cada tres divorcios en 2021 se produjo después de 20 o más años de matrimonio, en concreto, el 32%.
Generaciones sin Hijos y el Desafío de la Vejez
A medida que se hunde la natalidad, se alarga la esperanza de vida y cambian las familias, España se encuentra con una nueva realidad: las primeras generaciones "sin hijos" se asoman a la vejez con el desafío de afrontar esa última etapa vital sin descendencia.
Si el 89% de las personas de 75 o más años tenían hijos, ese porcentaje bajaba al 81,5% entre los entrevistados de 55 a 64 años. Porque como señalaba hace poco El Periódico de España (EPE) en un análisis sobre ese mismo fenómeno, los datos del CIS nos muestran que España está a las puertas de un hito demográfico: la llegada a la vejez de la primera generación en la que un porcentaje relevante de personas ha optado por no tener descendencia.
Entre ese 18,5% de personas sin descendencia, hay quien contempla ya con preocupación al "fantasma de la vejez sin hijos". Ellos mismos tienen ahora padres octogenarios que necesitan ayuda y "alguien para todo".
Un 18,5% puede parecer un porcentaje reducido aún, pero el estudio del CIS es interesante por algo más: sugiere que ese escenario de 'vejez sin hijos' será cada vez más habitual. Entre los entrevistados de 45 a 54 años el porcentaje de quienes aseguran no tener descendencia supone el 21,3% y entre las personas de 25 y 44 años roza el 36-66%.
¿Qué supondrá ese aumento de personas que llegan a la vejez sin hijos ni nietos? ¿Se traducirá en mayor presión para las arcas públicas?
Con ese telón de fondo han ido surgiendo diferentes fórmulas que buscan arropar a las personas de mayor edad. Por ejemplo, el sistema de viviendas colaborativas, el famoso cohousing senior, que básicamente plantea crear espacios en los que sus usuarios puedan disfrutar de viviendas independientes mientras comparten los gastos de ciertos, como enfermería, chófer o limpieza. La idea es que sean una alternativa a las residencias tradicionales.
El Amor y las Relaciones en la Actualidad
Hoy en día, la situación ha cambiado por completo. Según el INE, en nuestro país hay 14 millones de solteros y el 47% de los hogares están compuestos por una persona o por parejas sin hijos.
En España, se calcula que mantienen una relación LAT (Living Apart Together) alrededor del 8% de las parejas y deciden hacerlo por varias razones, financieras, personales o ambas, pero cada vez más intencionales. Sin embargo, sí hay un tipo de relación que predomina en España son las llamadas DINKS.
En España, Extremadura encabeza la lista de comunidades con más familias DINKS, con un 18%. Le siguen Cantabria con un 16,7% y Galicia con un 16,6%.
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