Matthew Fox: Vida, Carrera e Hijos
A Matthew Fox (Abington, Pensilvania, 56 años) se le perdió la pista justo cuando su presencia en la gran pantalla comenzaba a hacerse fuerte. Después de dar vida al médico Jack Shepard a lo largo de las seis temporadas de 'Perdidos', Fox participó en títulos como 'En la mente del asesino' (2012) 'Guerra mundial Z' (2013), 'Extinction' (2015) y 'Bone Tomahawk' (2015) y entonces desapareció.
Fox tenía dos hijos pequeños, fruto de su relación con Margherita Ronchi, que andaban en aquellos momentos por los doce y los catorce años. «Nuestros niños tenían una edad en la que sentí que necesitaba volver a su vida.
Por eso el mayor reclamo de 'Last Light', cuyos cinco episodios están disponibles en Prime Video desde hace unos días, es su regreso al mundo de la interpretación, después de permanecer siete años alejado del mismo.
Regreso a la Actuación en 'Last Light'
Basada en la novela homónima de Alex Scarrow, la miniserie arranca con una estampa familiar. Los Yeats celebran el cumpleaños de Sam (Taylor Fay), el pequeño de la familia, en un restaurante londinense, pero cuando regresan a casa, a Andy (Matthew Fox), uno de los ingenieros petro-químicos más importantes del mundo, ya le estaban esperando.
Al parecer, una de las refinerías para las que trabaja está arrojando datos preocupantes acerca de la calidad del oro negro, así que se ve obligado a viajar a Luzrah, una ciudad ficticia ubicada en Oriente Medio, ante el estupor de su esposa Elena (Joanne Froggatt).
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Elena no puede entender que sea él quien deba ocuparse del problema, teniendo en cuenta que la empresa es gigantesca y que en unos días van a operar a Sam de la vista en París, pero Andy está convencido de que llegará a tiempo. Antes de emprender el viaje, tiene una discusión con su hija mayor Laura (Alyth Ross), una activista medioambiental que una y otra vez le reprocha que trabaje para las petroleras.
Para cuando llega a Luzrah, buena parte del planeta comienza a sufrir los problemas derivados del petroleo. Comienza así un intenso thriller que se mueve con soltura entre tres tramas: la de Andy en Oriente Medio, investigando lo que está sucediendo con el petróleo, la de Elena y Sam en París, durante los días preparatorios para la operación con la que tratan de devolverle la vista, y la de Laura, que se queda sola en Londres donde, entre otras cosas, participará en una marcha contra el cambio climático.
Pronto el caos se desata en todo el mundo. Los barcos y los aviones empiezan a tener accidentes, los vehículos acaban incendiándose, hay importantes cortes en el suministro de energía, las redes de telefonía se apagan y el combustible escasea. Muchos países deciden cerrar sus fronteras y todo ello complica la vida a la familia.
En este sentido, la serie va desgranando poco a poco quién está detrás de lo sucedido, al ritmo al que Andy va avanzando en sus pesquisas. En este sentido, la ficción no escatima en exteriores -los escenarios desérticos y lujosos de Luzrah se han filmado en Abu Dhabi- y contiene secuencias de acción bastante contundentes -ahí está la espectacular persecución de coches por el desierto o la brutal pelea entre la mujer que trata de proteger a Andy y uno de los esbirros del villano de la función-.
Nada que no hayamos visto ya, pero bien dirigido y contado. La ficción vuelve a apostar por el hombre común que debe convertirse en un héroe de acción a la fuerza, sin caer en la exageración.
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Infancia y Juventud
Mi vida podría haber sido un completo desastre. Era un niño bastante salvaje. Crecí en un rancho en mitad de ninguna parte bajo los cielos azules de Wyoming. Tenía muchos hermanos, muchos amigos, y mucha libertad. Allí en el Oeste, los niños crecen con pocas reglas. Encuentras modos extraños de entretenerte. Hay una cultura en el Oeste sobre lo que debes hacer para definirte como hombre, como un hombre fuerte.
Empecé a experimentar con la bebida cuando tenía 13, y un año después estaba conduciendo con una licencia de granjero. Es un ambiente muy de machos. Para cuando cumplí 16, diez de mis amigos cercanos habían muerto. Algunos fueron suicidos, otros fueron accidentes, algunos sólo cabezonería.
Hay un lado contrario a tener tanto espacio y libertad, en que sientes esta sensación de que hay muy pocas opciones más allá de esos enormes horizontes. Tenía amigos que comenzaron a sentirse atrapados por la vida allí, y amigos que simplemente estaban locos. La mayoría de las muertes fueron accidentes.
La gente iba a la ciudad, se emborrachaba y luego conducía 100 kilómetros hasta casa en la oscuridad absoluta a las 2 de la madrugada. Creo que pudo ver que estaba tomando el mal camino. Odiaba Deerfield cuando llegué. Era un vaquero de mitad del salvaje oeste obligado a ir a esa escuela donde los chicos llevaban traje y corbata y estudiaba. Era como el Club de los Poetas Muertos para mí. No me llenaba.
Nos registraban las camas, debíamos comer todos juntos y no había chicas. Yo era el típico rebelde que fumaba, bebía y ponía las botas sobre la mesa. Lo odiaba, pero mirando atrás es lo mejor que pudo haberme pasado. No cambiaría mi educación por nada. Era salvaje, era cabezota, pero era libre. Hay algo atractivo en vivir la vida así, pero tienes que tener la perspectiva correcta de ello. Mi pasado es una gran parte de quien soy. Estoy más cómodo subido a un caballo que en las alfombras rojas. Incluso ahora cuando necesito cargar las pilas, vuelvo allí.
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Después de Deerfield, fui a la universidad de Columbia y quise tener éxito. Para entonces, ser comercial en Wall Street era la definición de éxito. Conseguí una entrevista. Soy alto y no tenía traje, así que pedí uno a un amigo que era más pequeño. Acabé teniendo un aspecto horrible, y vi que todo el mundo se fijaba en mis viejas botas. Oí a un tío gritando como Gordon Gekko y supe que no podría conseguirlo.
Inicios en la Actuación
Estaba aterrado por la actuación al empezar, y aún lo estoy. Es lo que me conduce y me desafía. El miedo. Me apunté a las clases en la escuela de teatro de William Macy en New York. Inicialmente me ponía tan nervioso que me sentía enfermo físicamente. Todo era aterrador, desde estar delante de la gente hasta revelar emociones. Iba contra todo lo que había llegado a ser.
Allí en el Oeste, es salvaje, los hombres son hombres, las emociones no se exponen, y no se habla de sentimoentos. Cada día me encontraba lleno de miedo, pero cada día me sentía motivado a seguir.
Adicciones y Pasiones
Uso la velocidad para relajarme. Me encanta la velocidad, y definitivamente soy un yonki de la adrenalina. El éxito de "Lost" ha sido genial para esta adicción porque ahora tengo buenas motos, buenos coches, y mi licencia de piloto. Me llegará un avión Bonanza D36 de un sólo motor pronto. Volar se ha convertido en mi pasión. Estar en el aire, a kilómetros de todo, te hace sentir increíblemente libre.
Estoy encantado de que "Lost" acabe. He pasado 5 años siendo el Dr Jack Shephard. Ha sido una experiencia de locos, pero quiero ir a más. Quiero hacer películas, quiero hacer teatro, quiero ser otros personajes. Ha hecho mi nombre y me ha hecho famoso en todo el mundo. He ganado premios por ello, y es probablemente la mejor serie de TV que jamás se ha hecho, pero nada es mejor que volver a lo desconocido. Rodar esta última temporada es una mezcla de tristeza y júbilo para mí.
Las mujeres encuentran sexys a los hombres de la TV. No puedes tomarlo en serio. Si un tío hace TV habrá chicas que lo encontrarán atractivo. No me trago lo del sex symbol. Es un cumplido, pero eso es todo. No estoy interesado. Soy un hombre casado. Estoy casado con una mujer que ha trabajado para apoyarme desde que yo intentaba ser actor. Sabe exactamente quién soy. Hemos estado juntos durante más de 20 años, ella es la madre de mis hijos, y de eso se trata todo.
En el set de "Lost", instigué algunas fiestas de baño nudista, pero no puedo decir quiénes vinieron. Es importante si haces una fiesta en la que se hace algo escandaloso, y no tengo miedo de predicar en el ejemplo. Me gusta que todo el mundo se quite la ropa y salte al agua. Es un modo genial de emocionar a la gente.
En ocasiones bebo y fumo en exceso. No puedo evitarlo. Es parte de quien soy. El salvajismo nunca se va del todo. Lo que he descubierto es que tengo periodos de fumar y beber, y luego otros de total abstinencia. Desearía poder dejar de fumar. Me gustaría dejarlo, pero soy un adicto.
Después de "Lost"
La gente dice que soy el próximo George Clooney, pero soy más como el hombre de Marlboro. Me encantaría su carrera, pero creo que soy diferente. Incluso aunque estoy en una de las mayores series del planeta, puedo moverme sin ser molestado. Puedo mantenerme por debajo del radar.
Raparme la cabeza fue muy liberador. Era mi último día en "Party Of Five", y me deshice de la melena. A algunos no les gustó, pero a mí me encantó. Cada tío debería hacerlo al menos una vez.
Nos mudamos a Hawaii cuando me dieron el papel en "Lost". Byron tenía 2 años cuando llegamos, así que ha crecido allí. Es un lugar genial con gente increíble, mar azul, un clima espléndido. La parte más dura de dejar "Lost" es dejar Hawaii.
El Éxito en "Lost"
Matthew Fox se labró uno de los nombres más prometedores de la industria televisiva tras ser escogido para protagonizar la popular serie de ABC Perdidos, donde encarnó durante seis intensas temporadas al cirujano Jack Shephard, el líder de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic Airlines.
La interpretación y el carisma de Fox le dieron una enorme profundidad emocional a su personaje, que se convirtió en uno de los más queridos por los fans. Sin embargo, muchos esperaban que tras su paso por Lost el actor tuviese una prominente carrera en Hollywood.
Su primera vez delante de las cámaras fue para rodar una anuncio de Clearasil. “Mi trabajo era estar con una sonrisa idiota y decir cómo me libraba de las espinillas”. Tiempo después, cuando ya era una estrella de la televisión, repetiría la experiencia con L’Oreal y la línea Hydra-Energetic. “Me encantó que me llamara una marca tan grande. Sólo porque sea un grajero de Wyoming no quiere decir que no pueda cuidar mi piel. No tengo ningún problema en entrar a un instituto de belleza”.
Jack es muy formal y bastante circunspecto. Ha estado marcado toda la vida por la necesidad de guiarse por el camino correcto y posee un gran sentido de la responsabilidad. Es el héroe perfecto para una aventura de estas características, aunque tampoco está libre de pecado.
Fue a partir de la serie, su carrera como actor vivió sus momentos más dulces. Protagonizó 'Equipo Marshall' junto su tocayo Matthew McConaughey, trabajó con las hermanas Wachowski en 'Speed Racer' y vivió el thriller junto a Dennis Quaid en 'En el punto de mira'. Viajó hasta la Segunda Guerra Mundial como segundo de abordo de Tommy Lee Jones en 'Emperador' y naufragó un poco junto a Tyler Perry en la discutible 'En la mente del asesino'. ¡Todo esto en un periodo de seis años! Y más o menos coincidiendo con el éxito de 'Perdidos'.
En lo personal, sabemos que ha estado casado con Margherita Ronchi desde 1992 y tienen dos hijos, Kyle (nacido en 1998) y Byron (en 2001).
Por supuesto, allá donde va sigue respondiendo a preguntas de ‘Perdidos’, por la calle le siguen llamando Jack o Dr Shephard y el final de la serie sigue generando cientos de interrogantes entre sus fans. Para él, según dijo hace unos años, lo mejor es “que quede abierto a la interpretación y que dependa de la experiencia individual cómo se interprete ese final. Mi interpretación personal es mucho más espiritual, es decir que lo único que importa en la vida son las personas a las que amas, y que han formado una parte importante de tu vida y tus experiencias, tanto en lo bueno como en lo malo”.
Polémicas y Problemas Legales
No solo la carrera de Fox hizo aguas por la mala fortuna de los proyectos en los que se involucró, sino que en 2012 fue acusado de agredir a una mujer en un autobús.
El caso fue desestimado y los cargos retirados, pero la avalancha de críticas que recibió tras la presunta agresión y los comentarios que hizo sobre él su compañero de reparto, Dominic Monaghan (Charlie Pace en Perdidos y Merry en El señor de los anillos), quien se refirió a Fox como "el tipo que pega mujeres", no contribuyeron a que tuviese una buena reputación mediática. Tampoco ayudó que ese mismo año fuese detenido por conducir borracho y sobrepasar los límites de velocidad.
Parece que finalmente el protagonista de la televisiva serie Perdidos no va a pasar los próximos meses entre rejas. El actor Matthew Fox se libra, por el momento, de la cárcel. El atractivo intérprete, casado y con dos hijos, es un hombre muy pero que muy afortunado. Fox no tendrá que cumplir condena por haber conducido bajo los efectos del alcohol tras haber llegado a un acuerdo con los fiscales encargados del caso, tal y como informa el portal de noticias estadounidense TMZ.
Recordemos que, el pasado mes de marzo, la estrella de Hollywood fue detenida en Oregon (Estados Unidos), donde vive junto a su familia, por conducir bajo los efectos del alcohol. Este incidente no ha sido el único en la ficha policial de Fox. No debemos olvidar que el actor que interpretase a Jack Shephard en la serie de la cadena estadounidense ABC, fue detenido el pasado verano en Ohio (Estados Unidos) por haber golpeado en el pecho, los brazos y las piernas a la conductora de autobús Heather Bormann cuando ésta le negó la entrada a una fiesta en el interior del vehículo.
Fox, que se encontraba en Cleveland rodando su última película por aquel entonces, tuvo que hacer frente en ese momento a una indemnización que alcanzó los 75.000 dólares (más de 60.000). Ahora, Bormann ha tenido que parar el proceso judicial por falta de fondos por lo que el intérprete tampoco tendrá que hacer frente a esta condena.
En 2012 fue acusado de agredir a una conductora de autobús en Oregón, pero la denuncia no prosperó. Un año después, su excompañero en 'Perdidos', Dominic Monaghan, tuiteó: "Pega a las mujeres. No son incidentes aislados. A menudo". Fox negó sus palabras, y esa es toda la información que se ha publicado al respecto.
Desde 2015 Fox vive apartado del cine y se sabe muy poco de su vida. Vive junto a su mujer en Oregón, su estado natal, pero es raro verlo por la calle. Lo último que escuchamos de él es que en 2018 tuvo que vender su mansión millonaria por 4 millones de dólares.
Fracasos de Taquilla
Poco antes de terminar Perdidos el pase a la fama de Matthew Fox a Hollywood dependía en parte del éxito de la película Speed Racer, el salto al cine de carreras de las hermanas Wachowski, creadoras de Matrix: una cinta de ciencia-ficción inspirada en el manga con un reparto muy popular -la actriz Susan Sarandon y John Goodman tuvieron papeles relevantes- en la que Fox y Emile Hirsch fueron los protagonistas.
La película costó 120 millones de dólares pero a día de hoy tan solo ha conseguido recaudar en todo el mundo 92. Un batacazo que puso en tela de juicio la validez de Matthew Fox como reclamo publicitario. Anteriores papeles menores y secundarios en otras películas como Ases calientes (2006) y Equipo Marshall (2006) no auguraron una buena carrera en el cine, pero Speed Racer fue la sentencia definitiva.
Sin embargo, el actor trató de demostrar su talento como co-protagonista al lado de Tommy Lee Jones en la cinta biográfica Emperador, en la que encarnaba a un asesor del general MacArthur, responsable de elegir el destino del emperador Hirohito tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Fox hizo un buen papel pero la película no tuvo la relevancia esperada.
Las cosas empezaron a ponerse oscuras para Fox, y sus dos proyectos posteriores acabaron por hacer aguas la balsa: En la mente del asesino, en la que hizo una transformación camaleónica a lo Christian Bale para encarnar al psicópata Picasso, y la popular Guerra Mundial Z.
La primera fue otro fracaso rotundo de taquilla y la crítica se cebó con ella. La segunda tuvo una buena acogida en los cines (más por el reclamo de Brad Pitt que por el de Fox o los zombies, muy populares entonces gracias al fenómeno The Walking Dead) pero la productora decidió recortar más de media hora de película para el estreno y la subtrama que iba a estar protagonizada por Fox fue eliminada por completo. El protagonista de Perdidos se quedó con un pequeño papel simbólico de poco más de un minuto. Una humillación para un talento como el suyo, que pasó de ser un personaje secundario a figurar como simple "paracaidista" en los títulos de crédito. De estrella a extra.
Cine Independiente y "Extinction"
Su siguiente película fue Extinction, coproducción de varios países dirigida por el cineasta español Miguel Ángel Vivas (Secuestrados), que también estaba centrada en el tema de los zombies y las pandemias y contextualizada en un futuro postapocalíptico helado. Una vez más, la película no recibió buenas críticas y fue un fracaso comercial que no recaudó ni la mitad de los 7 millones de euros que costó.
Un mundo postapocalíptico, en un pueblo cubierto por nieves perennes, en el que dos adultos y una niña intentan sobrevivir nueve años después de que una infección convirtiese a gran parte de la humanidad en criaturas salvajes y sin intelecto. Algo terrible ocurrió entre Patrick (Matthew Fox) y Jack (Jeffrey Donovan) que hace que se odien profundamente, aunque tendrán que dejar atrás ese rencor para proteger a lo que más quieren, la pequeña Lu (Quinn McColgan), de nueve años.
Este es el desolador panorama que nos presenta Extinction, la nueva película del director sevillano Miguel Ángel Vivas (Secuestrados, 2010), que cuenta con la participación de TVE y se estrena el 14 de agosto, para la que se ha rodeado de un reparto internacional estelar y que es mucho más que una historia de zombies.
"Es una historia de género, una película postapocalíptica, pero centrada por completo en la trama de los personajes", explica a RTVE.es Vivas, que por ese motivo se sintió rápidamente atraído por la novela en la que se basa, Y pese a todo... , de su paisano, Juan de Dios Garduño, a la que decidió darle una vuelta más de tuerca para convertirla en "una fábula sobre la paternidad y en el ser padre hoy -en un mundo apocalíptico-"
El joven cineasta, al que se le ocurrió "la brillante idea" de rodar la película en inglés sin saber ni una palabra de un idioma que empezó a aprender de manera autodidacta al arrancar el proyecto hace tres años, decidió que Matthew Fox (Perdidos, 2004-2010; Emperador, 2012) tenía que ser su protagonista. "Su nombre apareció en las listas de actores cuyos agentes habían leído el guion y les había gustado. Y de repente me pareció que era un Patrick perfecto porque podía ser un tío que, por su cara y sus ojos, se ve que ha vivido muchas cosas en la vida", cuenta Vivas, que destaca que el actor estadounidense "se metió de lleno en el personaje y en su corazón y nos lo regaló a todos".
"Era un gran guion y el personaje tiene algo que me atrae muchísimo, una historia de redención que sabía que iba a ser un gran reto. Y en cuanto conocí a Miguel por Skype me encantó su energía y su visión de la película y supe que era algo que tenía que hacer", cuenta en una entrevista con RTVE.es Fox, que añade que su hija, entonces de 16 años, también leyó el guion y le dijo que tenía que hacer la película porque era "muy guay".
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